Cinco conclusiones del fin de semana

Manchester City players and staff celebrate their win against Cheslsea in the Carabao Cup Final at Wembley Stadium, London
Picture by Steve O'Sullivan/Focus Images Ltd 07572544769
24/02/2019

Messi vuelve para (casi) ganar la Liga en el Pizjuán

Definitivamente, el argentino dejó atrás su lesión y se puso el traje de futbolista más determinante del mundo. Siempre es feo decirlo en un juego colectivo, pero dio la sensación de ganar el partido en Sevilla en solitario. Machín había sorprendido a Valverde con un sistema asimétrico, algo parecido a un 4-4-1-1 en defensa y a un 3-4-2-1 en ataque que machacó a los azulgranas en las transiciones en un primer tiempo de vértigo y “toma y daca”. Pero el ímpetu sevillista se fue aplacando ante el avance de los minutos y los golpes de genio que le inflingió un Messi superlativo, tan monstruoso en su toque de balón como en su intuición para deshacerse de los marcadores y recibir siempre libre en zonas de peligro pese a que Machín había diseñado un sistema para que siempre tuviera dos hombres cerca. Las lesiones castigaron a los locales (se tuvieron que ir Mercado y Wöber) y también Valverde acertó con los cambios, dando entrada a un Sergi Roberto que ofrecía más continuidad en la circulación desde el lateral y a un Dembélé que fijó en el costado derecho y amenazó en conducción. Los tres golazos de Messi y su asistencia para que se desbloqueara Suárez no sentencian la Liga pero casi: le permiten al Barça acudir al Bernabéu con margen de error. A.T.

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120 minutos sin goles en Wembley

La última vez que el Manchester City y el Chelsea se habían visto las caras fue hace dos semanas, en un partido de Premier que el equipo dirigido por Pep Guardiola ganó por 6-0. Este domingo se reencontraron en la final de la Copa de la Liga. El City era el evidente favorito, pero se anticipaba un duelo más cerrado que aquella goleada. Y resultó ser, en efecto, un encuentro contenido; quizás más de lo que cualquiera pudiese haber esperado. Un guion lento, que no evolucionó hasta la segunda parte y que se reservó toda la acción para las últimas escenas. El primer tiempo había sido muy discreto. El Chelsea, con su entrenador Maurizio Sarri en la cuerda floja y con el duro antecedente en liga todavía fresco en la memoria, esperó con las líneas juntas a un City al que le cedió el balón. Con ese balón el City no hizo mucho. Actuó con la cautela propia de una final; consciente de que cualquier contragolpe podría significar más o menos metal en las vitrinas. El partido apenas se abrió. Solo en contadas jugadas, en las que detalles posicionales, como que De Bruyne bajase a recibir y generase espacios, o técnicos, como un cambio de juego preciso o destellos de Hazard, daban la impresión de arrancar un encuentro realmente inmóvil. En el segundo tiempo, el Chelsea fue ganando protagonismo. Los de Sarri tuvieron más ratos de posesión, aprovechando que la presión del City ya no era tan agresiva a causa de la fatiga, y también lograron salir a la contra con mayor frecuencia. En este contexto se vieron más situaciones de gol por parte de ambos equipos, pero ninguna se materializó; ni antes de los 90 minutos ni tras media hora de prórroga. Los penaltis fueron precedidos por un momento extraño: Sarri quiso dar entrada a Willy Caballero por Kepa, que parecía estar lesionado, pero el guardameta vasco desafió la decisión de su técnico y el cambio no se llegó a producir. Después Kepa pararía un penalti, aunque de nada le valió al Chelsea, que perdió 4-3 desde los once metros con fallos de Jorginho y David Luiz. El City todavía aspira a un repóker: ya había ganado la Community Shield (Supercopa) también contra el Chelsea y ahora se ha hecho con el otro título de menor caché. M.M.

Sterling anotó el lanzamiento definitivo desde los once metros. Foto: Focus Images Ltd.
Sterling anotó el lanzamiento definitivo desde los once metros. Foto: Focus Images Ltd.

 

Las lesiones limitan al Manchester United a aferrarse al empate

Tres cambios obligados antes del descanso frenaron las aspiraciones del Manchester United ante el Liverpool. Una primera mitad altamente accidentada frenó el ritmo del duelo estrella de la jornada en la Premier, en el aperitivo de la final de la Copa de la Liga. Ander Herrera y Mata se retiraron lesionados antes del 25′, Firmino se retiró a la media hora y Lingard, que había sustituido a Mata, no llegó al descanso. Rashford también terminó mermado físicamente y se limitó a esperar alguna oportunidad para exprimir el escaso combustible que le quedaba en la reserva en alguna acción heroica. Tantos contratiempos dificultaron la tarea al equipo de Solskjaer, que planteó un encuentro algo distinto al plan habitual, con Mata de mediapunta, Lukaku de delantero centro y Rashford alternando el rol de extremo derecho en defensa -con Pogba abierto a la banda izquierda cuando no tenía el balón- con el de acompañante de Lukaku en ataque. Aunque más preocupantes fueron las sensaciones del Liverpool, que hizo circular la pelota a un ritmo demasiado bajo y apenas desequilibró. Firmino se marchó antes de tiempo, Mané apenas desbordó y Shaw frenó con una buena actuación a Salah, que terminó sustituido por Origi. El punto conseguido en Old Trafford convierte al Liverpool en líder de la Premier, con una unidad más que el Manchester City, pero da continuidad a la preocupación en torno al equipo de Jürgen Klopp, que solo ha ganado uno de sus últimos cinco encuentros oficiales. En los dos más recientes, se ha quedado sin marcar. T.M.

Piatek se luce en su especialidad

Recibir una alerta en el gol bajo el texto “Gol de Piatek” se ha convertido en algo rutinario esta temporada. No es fácil encontrar un partido, primero con el Genoa y ahora con el Milan, en el que no se produzca ese escenario según el cual el ariete polaco de 23 años recibe un balón dentro del área y lo transforma automáticamente en gol. El viernes, en el encuentro que abría la jornada en la Serie A italiana, tampoco falló Krzysztof Piatek, autor de uno de los tantos en el triunfo del Milan frente al Empoli (3-0). Los de Gattuso continúan ocupando la cuarta posición del Calcio y han recortado este fin de semana la desventaja con el Inter, por lo que el asalto a la tercera plaza será el siguiente reto de un equipo que aún no conoce la derrota desde que firmaron al polaco Piatek procedente del Genoa por una cifra cercana a los 40 millones de euros. Sus cifras son espectaculares: 19 goles en 21 partidos con la camiseta del Genoa; 7 goles en 6 participaciones con el Milan. Promedia alrededor de un gol por encuentro desde que aterrizó en el fútbol italiano. El análisis de esos números nos permite confirmar que en su etapa en San Siro sigue prodigándose en su especialidad: remates a uno o dos toques dentro del área. De los 7 tantos que ha firmado con el equipo rossonero, 6 han tenido como denominador común eso: a uno o dos toques dentro del área. Por supuesto, el gol que recibió este viernes su compatriota Bartromiej Dragowski, guardameta del Empoli, también cumplió con esos requisitos. Piatek reivindica semana tras semana esa figura del ‘9’ de área de toda la vida. Esa especialidad Krzysztof la domina como pocos. S.S.

Piatek.
La irrupción de Piatek es una de las noticias del fútbol europeo. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

El equipo más en forma de la Ligue 1

Ni el pujante Lille, ni el resucitado Mónaco, ni el autoritario PSG. El equipo que más puntos ha sumado en las últimas cinco jornadas de la Ligue 1 es el Stade de Reims, que este domingo goleó al Montpellier (2-4) en su visita al sur de Francia para colocarse sexto. Estamos hablando de un club recién ascendido a Primera que, tras 26 jornadas, empieza a soñar con volver a jugar competición europea. Enlaza diez partidos seguidos sin perder pese a haber visitado estadios difíciles como los del Lille, Olympique de Lyon y Montpellier y que en la citada racha ha ganado en casa a equipos que este curso han disputado la Europa League como Rennes o Olympique de Marsella. El Reims es un equipo que se despliega de forma vertical al contragolpe, con la calidad y la zancada del extremo zurdo Oudin, el despliegue de Cafaro en la banda opuesta o la veteranía de Chavarría, y que además se ha movido bien en el mercado invernal para fichar al eléctrico extremo kosovar Arber Zeneli o al lateral izquierdo cedido por el Chelsea, Baba Rahman. La veteranía de Romao en el centro del campo y de Abdelhamid en el eje de la defensa garantizaban un buen rendimiento en la retaguardia -solo Lille y PSG han encajado menos goles que el Reims-, pero la irrupción de Dia como delantero centro en el mes de febrero y el acople de Zeneli en las últimas jornadas han elevado el techo ofensivo de un equipo que tenía problemas para marcar goles con regularidad. T.M.

Artículo relacionado: Cada lunes, un perfil (o una historia) de un joven talento en edad sub-23

Textos de Axel Torres (A.T.), Sergio Santomé (S.S.), Miguel Mosquera (M.M.), y Tomàs Martínez (T.M.) Foto de portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

Lo de Messi es otro mundo. No tengo palabras para definir al mejor jugador que ha pisado el césped de un campo de fútbol, pero lo mejor que se puede decir sobre él lo dice su apodo: “El extraterrestre”.
Piatek y Paquetá, enorme acierto de un Milán en reconstrucción.
Me gustaría apuntar el partido del Betis. Este año la lucha por la Champions está barata y pueden hacerlo muy bien cuando se les despeje el calendario.
Gran artículo, como siempre.

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