Más cerca de Disney que de un club de fútbol

El Lommel SK será ahora un club filial del Manchester City a todos los efectos. Foto: Paul Keevil/Focus Images Ltd

La semana pasada hicimos una radiografía general de las empresas multinacionales que controlan clubes en distintos países y que han aflorado en los últimos años. Hoy pondremos el foco en el que es, probablemente, el caso más llamativo de todos, tanto por su extensión como por su rendimiento futbolístico. El City Football Group es la empresa paraguas detrás del Manchester City y controla equipos a lo largo y ancho del planeta: Girona FC (España), New York City (EEUU), Melbourne City (Australia), Montevideo City Torque (Uruguay), Sichuan Jiuniu (China), Mumbai City (India) y Yokohama Marinos (Japón). Las últimas informaciones antes del parón apuntaban a que el siguiente nombre en añadirse a la lista de manera inminente sería el AS Nancy-Lorraine francés. Desde la remodelación de la cúpula directiva y la llegada de Ferrán Soriano, ex vicepresidente del FC Barcelona, a las oficinas del grupo, el objetivo ha sido claro: alejarse de la concepción de un club deportivo tradicional para convertirse en una empresa de entretenimiento global. Y todo esto ha ocurrido en menos de una década. ¿Hasta dónde planea llegar este nuevo gigante mundial en las décadas venideras?

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El City Football Group (CFG) nació en 2013. Fue ahí cuando el foco se puso en la expansión global de una marca. Pero es cinco años antes, en 2008, cuando Abu Dhabi United Group (ADUG) compró el Manchester City. ADUG está financiado y dirigido por Sheikh Mansour, miembro de la familia real de Emiratos Árabes Unidos. La inversión inicial en Manchester parecía la de cualquier otro magnate del fútbol europeo: basada en comprar cracks mundiales a precios desorbitados. Dio su resultado: el City pasó de ser un equipo histórico venido a menos a alzarse campeón de la Premier en 2012. Se les acusó de “comprar la liga por 500 millones de libras”, montante al que ascendía su inversión en fichajes en aquellos cuatro años.

Pero aquellos años locos tenían fecha de caducidad. El mismo verano que el City se hacía con la Premier, la UEFA introdujo el Fair Play Financiero, que limitaría las cifras infladas de inversiones y fichajes en este tipo de clubes. Los gastos debían ser proporcionales a los ingresos, y los ingresos ser resultado de la actividad deportiva y no de un fondo estatal casi ilimitado. Tocaba replantearse el modelo. El grupo decide cambiar de rumbo y pone al frente a Ferrán Soriano. Soriano había sido vicepresidente del FC Barcelona durante los primeros años de Joan Laporta, pero se marchó por desavenencias con el entonces presidente culé. De 2009 a 2012 presidió Spanair hasta la quiebra de la aerolínea. Fue entonces cuando le llamó ADUG.

El Manchester City logró la Premier tras una enorme inversión. Foto: Andrew Timms/Focus Images Ltd
El Manchester City logró la Premier tras una enorme inversión. Foto: Andrew Timms/Focus Images Ltd.

Con Soriano, las cosas iban a cambiar. Nació, como empresa subsidiaria a ADUG, el City Football Group. Su objetivo lo había profetizado el propio Soriano años antes en alguna declaración pública: la transformación de un club de fútbol en una empresa global de entretenimiento al estilo Disney. En una entrevista con ESPN, el profesor de economía Simon Chadwick hablaba de las ideas que expuso Soriano en una ponencia: “No hablaba de fútbol, sino de entretenimiento. Para él Disney es el ejemplo porque no hay fronteras: películas, merchandising, parques temáticos, todo es lo mismo. Y sobre todo, franquicias por todo el mundo.”

El fútbol, para el City Football Group, es sólo una parte del negocio y, cada club, una parte aún más fragmentada. Durante los últimos años han llegado a acuerdos con varias de las empresas tecnológicas más punteras. El año pasado, sin ir más lejos, Silver Lake, un gigante de Silicon Valley, compró el 10% de las acciones del CFG, proporcionando no sólo 500 millones de dólares en inversión, sino acceso a herramientas técnicas inalcanzables para el grupo hasta entonces. No es de extrañar que el Manchester City fuera pionero en el sector audiovisual con su docuserie para Amazon, ni que lanzara un servicio de streaming propio para ofrecer contenido exclusivo a sus fans. Omar Berrada, Director de Operaciones del grupo, lo ve así: “Tenemos millones de fans en todo el mundo que nunca tendrán la oportunidad de venir al Etihad Stadium, pero que quieren estar en contacto con nosotros. Nos esforzamos en pensar contenidos con los que puedan conectar emocionalmente para generar un diálogo con ellos”. Para CFG, sus clubes son más una alternativa de ocio mundial que un órgano vinculado a una comunidad. El resultado deportivo tampoco tiene por qué ser una prioridad mientras el espectador esté entretenido.

La gestión del Manchester City ha cambiado desde 2012 Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd
La gestión del Manchester City ha cambiado desde 2012 Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd

Desde su creación hace menos de 7 años, el CFG ha extendido sus raíces a 7 franquicias en 5 continentes. El beneficio para el grupo lo resume Don Drasfield, Director de Desarrollo: “tenemos más scouts en más sitios, recopilando más y mejores datos, lo que nos permite hacer mejores inversiones”. Cada club cuenta con una estructura interna, con su propio presidente y director deportivo, pero debe rendir cuentas ante el grupo. Brian Marwood es el responsable de que todo el resto de franquicias sigan la línea deportiva marcada por Txiki Berigistain en el Manchester City: “Es más que un 4-3-3. Hay mucho trabajo detrás. Antes nos veían como unos propietarios extranjeros que invertirían como locos. Ahora nos ven como una directiva estable que permite un trabajo continuado”. La idea es, además, que el tráfico de información sea constante: si un equipo en Australia desarrolla una estrategia innovadora en los córners, el cuerpo técnico de Guardiola recibirá vídeos de ello de manera inmediata. De igual manera si un jugador joven del Manchester City necesita rodaje, una cesión al Girona le permite crecer sin abandonar el control del grupo.

¿De dónde saca el dinero el grupo para realizar todas estas inversiones? Ahí es donde radican la mayoría de controversias con respecto a este conglomerado. El 77% de sus acciones siguen perteneciendo a ADUG y por tanto a Mansour. Aparte de la ya mencionada inversión de Silver Lake y de otro 10% controlado por el grupo chino China Media Capital, el dinero sigue llegando de Abu Dhabi. Desde la implantación del Fair Play Financiero, la UEFA ya ha sancionado dos veces al Manchester City a raíz de sus turbulentas fuentes de ingresos. En 2014, llegaron a un acuerdo para que el club pagara una multa de más de 50 millones de euros por incumplir los límites de deudas. Hace unos meses, otro castigo, como ya es sabido, incluyó dos años sin disputar competiciones europeas. Un mazazo para las ambiciones deportivas y económicas del grupo.

La sanción de la UEFA dejaría al Manchester City sin competiciones europeas Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd.
La sanción de la UEFA dejaría al Manchester City sin competiciones europeas Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd.

Una filtración de Football Leaks señalaba que los ingresos publicitarios provenientes de Etihad estaban presuntamente inflados. Según sus informaciones y correos filtrados, de los 65M€ que aparecían en las cuentas, sólo 9M€ provenían de la aerolínea y el resto provenían de las cuentas personales del propio Mansour. La UEFA inició una investigación al respecto y castigó al City tanto por las irregularidades financieras como por falta de colaboración con la investigación.

Las consecuencias de la sanción, que aún está pendiente de la revisión del TAS, pueden ser muy amplias. De primeras se estima que el club dejará de percibir unos 200M€ de derechos televisivos, sumados a los 30M de multa más las posibles pérdidas de anunciantes por no disputar Champions. Aparte, puede implicar una desbandada de talento deportivo por no poder ofrecer el escaparate europeo. Pero es que además la sanción puede no sólo llegar por parte de la UEFA, pues el supuesto falseo de cuentas puede ser castigado tanto por parte de la Premier como por organismos públicos persiguiendo actividades fraudulentas. Por si fuera poco, la investigación de la UEFA sólo cubría el período de 2012 a 2016, por lo que, de haberse mantenido estas supuestas prácticas hasta la actualidad, podría llegar una segunda sanción aún más grave.

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Estas sanciones, por ahora, no implican que el CFG corte sus ambiciones de expansión. El presidente del Nancy, como comentábamos al inicio, ha confirmado los contactos para vender el club, aunque asegura que aún no hay nada cerrado. Esto se entiende porque CFG ve en ese movimiento un posible beneficio a corto plazo: con la entrada en vigor del nuevo contrato televisivo en Francia y con el boyante talento local que hay en el país, CFG puede encontrar un filón económico que no necesariamente redunde en el beneficio del club francés. Es decir, en tiempos de necesidad para el Manchester City, la prioridad para las franquicias del grupo puede no ser su propia solvencia ni su progreso, si no el de la cabeza de lanza del proyecto. El objetivo del Nancy hoy día, como club independiente, es su propio crecimiento. Si forma parte de CFG, estará supeditado a lo que interese en Manchester y, como poco, tendrá prohibido por la UEFA clasificarse para competiciones europeas. Inconvenientes de ser parte de una multinacional del entretenimiento.

Foto de Portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

“…sus clubes son más una alternativa de ocio mundial que un órgano vinculado a una comunidad. El resultado deportivo tampoco tiene por qué ser una prioridad mientras el espectador esté entretenido.” Esta simple idea genera en mí un rechazo absoluto, al suponer una forma de entender el fútbol que se aleja totalmente de la mía, al igual que la de la mayor parte de las personas que frecuentamos MI. Intuyo.
Sin entrar, además, en las consecuencias también comentadas para sus clubs ‘satélites’, pues para mí supondría un golpe terrible que me robasen lo más querido si algún día el Pontevedra entrase en el radar de esta empresa del entretenimiento. Porque yo no voy a ver a mí equipo para entretenerme, voy para ilusionarme y emocionarme. Lo único salvarle del proyecto es el uso de las nuevas tecnologías para tratar de acercar el club a sus aficionados más alejados geográficamente, y la inversión en instalaciones y medios, que he podido visitar, y hacen que entienda que Pep Guardiola esté encantado de trabajar con esas herramientas a su disposición.

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