Lommel: la aventura belga del City Football Group

Chairman of Manchester City, Khaldoon Al Mubarak during the UEFA Champions League against FC Barcelona match at Camp Nou, Barcelona
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12/03/2014

Hace unas semanas analizábamos el auge y el funcionamiento del City Football Group, la empresa que controla el Manchester City y otras muchas franquicias más a lo ancho y largo del planeta (Girona FC, Yokohama Marinos, New York City FC, Melbourne City, etc.). Durante los últimos meses parecía claro que la siguiente adquisición del grupo sería el AS Nancy-Lorraine francés, pero el coronavirus ha hecho virar los intereses del gigantesco conglomerado futbolístico. El pasado 11 de mayo, anunciaron oficialmente que el Lommel SK de la segunda división belga es el noveno club en unirse a la familia, por una cifra inferior a los dos millones de euros. Las deudas, la gestión de un magnate israelí vinculado a los papeles de Panamá y los extravagantes hilos que unían al club belga con una academia de jugadores en Gambia y con la liga chipriota formaban un cóctel explosivo que el coronavirus se ha encargado de hacer estallar. Endeudado y sin ingresos, el club no podía renovar su licencia para disputar la liga. Por menos de dos millones de euros, el City Football Group ha asumido la deuda, se ha erigido como salvador y ya posee su tercer club en Europa.

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Si algo ha dejado claro el City Football Group (CFG) durante estos años es que no da puntada sin hilo. El Lommel SK es un club muy atractivo para el conglomerado por diversas razones. Parte de ellas derivan de las particularidades del fútbol belga: sus instituciones tienen un control muy laxo tanto del origen del capital aportado por los inversores en los clubes como de la cantidad de futbolistas extranjeros permitidos en los equipos. Además, la legislación belga es de las más ágiles del continente a la hora de lograr la nacionalidad europea. Es decir, si un empresario extranjero quiere invertir en un club de fútbol que usar como vivero de jóvenes talentos a exportar, Bélgica le ofrece la posibilidad de invertir sin apenas controles y de llenar el equipo de jóvenes promesas extracomunitarias que luego nacionalizar y traspasar. Por si esto fuera poco, el salario mínimo para futbolistas extracomunitarios profesionales es mucho más bajo (80.000€) que el de naciones vecinas como Países Bajos (300.000€). Al CFG le sale mucho más rentable llevar a Bélgica a un joven talento japonés o uruguayo que haya descubierto en alguna de sus franquicias que a cualquier otro país de la zona. También hay bastantes resquicios fiscales para que un club de fútbol no pague impuestos por sus beneficios una vez tenga unas cuentas saneadas.

Lommel es una ciudad fronteriza con Países Bajos y pertenece a la región belga de Limburgo, de habla neerlandesa, lo que supone un gran enclave para reclutar talento de ambos países. De hecho, nada más cruzar la frontera está la región holandesa de Limburgo, como si la frontera fuera sólo ficticia. Lommel está a sólo media hora del aeropuerto de Eindhoven, que tiene buena conexión con Manchester. Además, la ciudad ha crecido recientemente gracias a un renovado parque industrial accesible por autopista, ferrocarril y vías fluviales.

El City Football Group busca hacerse con "los nuevos Kevin De Bruyne o Vincent Kompany". Foto: Robert Smith/Focus Images Ltd
El City Football Group busca hacerse con “los nuevos Kevin De Bruyne o Vincent Kompany” en Bélgica. Foto: Robert Smith/Focus Images Ltd

Pero hablemos del Lommel SK, un club de historia centenaria pero plagado de fusiones y refundaciones que hacen de su esencia algo difuso. Esto es, un objetivo perfecto para el CFG. Hace unos años, había dos clubes en la región: el Overpelt-Fabriek, el club que acaba de comprar el CFG, y el Lommelsche SK, que existió de 1932 a 2002. El Overpelt-Fabriek, fundado en 1920, representaba a los trabajadores de la fábrica de zinc de la zona y pasó sin pena ni gloria por las divisiones inferiores del fútbol belga. El Lommelshe, por su parte, llegó a primera división a finales de los 90, llegando a disputar la Intertoto y una final de Copa en 2001. Sin embargo, en 2003 no pudo hacer frente a las dificultades económicas y desapareció, siendo absorbido por el Overpelt-Fabriek, entonces en tercera división y que cambiaría su nombre a Overpelt-Lommel United. Años después, las aportaciones financieras del ayuntamiento de Lommel obligaron a ensalzar más aún el nombre de la ciudad, por lo que se quedó Lommel SK.

Poco a poco, el club logró asentarse en la segunda división, que desde 2016 formó parte del fútbol profesional. Esto significa que los clubes que forman parte de ella deben cumplir unos requisitos económicos severos que suelen implicar la presencia de un inversor que se haga cargo de las deudas cuando vienen mal dadas. En el caso del Lommel, ese inversor fue Udi Shochatovitch, un auténtico personaje. En mayo de 2019, cuando peligraba la licencia profesional, asumió los casi 500.000€ de deuda del club y compró sus acciones por el simbólico precio de 1 euro.

Shochatovitch es un abogado israelí que ejerció gran parte de su carrera como directivo del Maccabi Haifa y como letrado de su compatriota Pini Zahavi. Para quien no lo conozca, Zahavi es uno de los agentes de futbolistas más controvertidos del mundo y, se dice, quien orquestó el traspaso de Neymar al PSG. Zahavi, y Shochatovitch por extensión, levantan recelos en el fútbol belga. Una investigación de Football Leaks mostró indicios de que Zahavi controlaba presuntamente el Mouscron, club belga, usándolo como herramienta de lavado de dinero a pesar de estar prohibido que un agente de jugadores dirija un club de fútbol. Según la investigación de los Papeles de Panamá, Zahavi usaba un sistema de “jugadores fantasmas” que terminaban en Mouscron a través del Apollon Limassol sin pisar nunca Chipre, todo a través de una empresa “offshore” maltesa dirigida por Zahavi, otros magnates israelíes y… Joan Laporta, expresidente del FC Barcelona.

El Apollon Limassol se vio envuelto en los negocios de Pini Zahavi. Foto: John Rainford/Focus Images Ltd
El Apollon Limassol se vio envuelto en los negocios de Pini Zahavi. Foto: John Rainford/Focus Images Ltd

Total, que la llegada de Udi Shochatovitch, mano derecha de Zahavi, al Lommel hizo arquear la ceja a más de uno. Sobre todo, viendo adónde había dirigido sus inversiones personales. Udi dirige la Academia Super Stars de Gambia, un centro de formación para jóvenes africanos. Medios belgas señalaron la posibilidad de que usara el club como un mero trampolín para sus jugadores y usara las arcas del club para pagarse a sí mismo por fichajes de jugadores que ya le pertenecen. Lejos de negarlo, impacta ver sus declaraciones a la revista Sport Voetball Magazine sobre el tema: “Cuando fundé mi academia en Gambia, sabía que tenía que comprar un club belga, porque es un sistema es específico para este negocio. Puedo traer tantos jugadores extranjeros como quiera, no hay límite. Es mejor si son europeos debido a las limitaciones financieras, pero puedo tener cinco africanos y cinco sudamericanos sin problemas”.

Ese mismo verano llegaron al Lommel tres jugadores de Gambia. Uno de ellos, Abdoulie Sanyang, ha destacado esta temporada y puede ser un filón para un posible traspaso. “Hay tres paraísos para el negocio del fútbol: Chipre, Portugal y Bélgica, porque tienen muy pocas reglas con respecto al registro de jugadores extranjeros”, insistía Udi en aquella entrevista, “Pero Bélgica es el número uno para mí. Aquí puedo llegar y comprar el 100% de las acciones de un club. Esto aún no es posible en Portugal. En Chipre es como en Bélgica: es fácil obtener el control de un club, pero la calidad del fútbol es la gran diferencia. En Chipre no puedes vender jugadores por mucho dinero porque los ojeadores no van allí. Aquí estás en el centro de Europa. Puedo invitar a ojeadores de Alemania, Países Bajos, Francia…”.

Pero hace unas semanas, el negocio le estalló en la cara a Shochatovitch. El comité de licencias del fútbol belga pasó a considerarle agente de futbolistas por su papel en el traspaso de jugadores tanto en Gambia como en Chipre, por lo que no puede seguir ejerciendo como inversor ni administrador del Lommel SK. Sin ingresos debido al coronavirus, el club debía hacer frente a la deuda de casi 2 millones de euros sin la ayuda financiera de Shochatovitch o quedar excluido de la competición. Música para los oídos del City Football Group.

El Lommel SK será ahora un club filial del Manchester City a todos los efectos. Foto: Paul Keevil/Focus Images Ltd
El Lommel SK será ahora un club filial del Manchester City a todos los efectos. Foto: Paul Keevil/Focus Images Ltd

La directiva del Lommel puso todas las facilidades del mundo a la transacción y la afición lo ha asumido como el milagro de la salvación financiera. “Estamos encantados de que CFG nos haya elegido e impresionados por su filosofía”, insistía Paul Kerkhofs, presidente de la Fundación de club. “Son noticias excelentes para el club y la ciudad. CFG es un compañero ambicioso, estable y de confiaza para el club”, apuntaba Bob Nijs, el alcalde de la ciudad.

Hace unos meses, Ferrán Soriano, CEO del City Football Group sugería que “para completar la visión que tenemos, creo que compraremos dos o tres clubes más”. Desde entonces, adquirieron el Mumbai City en India, ahora el Lommel SK y, antes del coronavirus, parecía cuestión de días que cerraran la compra del AS Nancy-Lorraine francés. Son ya 9 clubes en todo el mundo, 3 en Europa, de los cuales sólo uno, si se mantienen las reglas actuales de la UEFA, puede disputar competición europea. Un sueño quizá antes lejano para el modesto Lommel, si bien lo logró en los 90s, pero una condición que lo ha convertido sin remedio en un club filial por solventar problemas económicos puntuales derivados de la gestión de un magnate extranjero. Los éxitos y las desgracias del Lommel, y los de su afición, estarán desde ahora y hasta quién sabe cuándo supeditados a los intereses del Manchester City. El precio a pagar por seguir jugando en segunda un año más.

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Foto de Portada: Focus Images Ltd

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6 comments

Mi pregunta es, como pueden tener 3 equipos en europa?. No se supone que un grupo inversor no puede tener más de un equipo de fútbol estilo el Red Bull Leipzig o el Red Bull Salzburg?

Lo que no podrían es competir en torneos UEFA a la vez. Es decir, mientras no se clasifiquen para competiciones continentales, no hay problema legal. Si eso ocurriera, tendrían que hacer alguna operación de ingeniería societaria para convencer a la UEFA de que no comparten accionariado.

Entonces si hipotéticamente el Girona se clasificase para la UEFA… no la podría jugar con el City en Champions?

Al final los dos RB llegaron a coincidir en Champions, no?

Técnicamente no podrían, no. Pero viendo lo que ocurrió con los RB, que se han llegado a enfrentar el uno contra el otro en Europa League, ¿alguien duda de que encontrarían la manera de transferir las acciones a una sociedad teóricamente separada y no relacionada con el grupo?

Esto es la anti-resistencia. ¿Realmente a los hinchas del club les compensa esto? Entiendo que sí, pero no acabo de verlo claro. Ser satélite de un club más poderoso, pertenencia a un grupo empresarial… no sé.

Artículo muy interesante.

Hace tiempo que el fútbol es un negocio, una empresa más, que gestiona activos además de resultados. Es por ello que hay que mirar proyecciones financieras, gestión estratégica, etc., para valorar su potencial.

La buena gestión de activos (jugadores) es primordial y FCG está sentando las bases para hacerlo de forma eficiente.

No podemos separar lo deportivo del negocio, y el negocio irá avanzando a pasos agigantados.

Gran artículo!!!
Enhorabuena!!!

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