Troyes: El City Football Group llega a Francia

Picture by Michael Sedgwick/Focus Images Ltd +44 7900 363072.03/10/2012.Manchester City's billionaire owner Sheikh Mansour in the stand prior to the UEFA Champions League match against Borussia Dortmund at the Etihad Stadium, Manchester.

En 2008, Abu Dhabi United Group, el holding empresarial dirigido por el jeque emiratí Sheikh Mansour, compró el Manchester City. 12 años después, City Football Group, la marca creada por Mansour para agrupar sus inversiones deportivas, controla ya 10 equipos de fútbol en todo el mundo. El último en llegar ha sido el ESTAC Troyes de la segunda división francesa, adquirido hace sólo un mes. El conglomerado futbolístico de Abu Dhabi sigue expandiéndose a un ritmo sin parangón en el fútbol mundial y perpetuando una de sus corrientes más potencialmente peligrosas: el crecimiento dentro de Europa. El Troyes, como hicieron Girona o Lommel antes, ha aceptado convertirse en el club filial de una macropotencia europea que funciona distinto al resto de magnates inversores en clubes de fútbol. Sí, el City Football Group traerá un modelo serio y solvente de gestión, y probablemente invertirá económicamente en el desarrollo del club, pero esto no redundará necesariamente en el progreso deportivo del equipo. El ESTAC Troyes ha pasado de ser un club pequeño pero independiente a ser una pieza más de un engranaje empresarial cuyo objetivo no es eminentemente deportivo.

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En los últimos meses, hemos escrito largo y tendido tanto sobre el funcionamiento del City Football Group (CFG) como de otros de los clubes que componen su engranaje. Pero hay un matiz que es conveniente recordar: según la normativa actual de la UEFA, dos equipos controlados directa o indirectamente por una misma persona o entidad no pueden participar en competición europea. Y sí, Red Bull Salzburg y RB Leipzig son la demostración de que la normativa es frágil y puede burlarse, pero los movimientos del CFG sólo permiten dos posibles salidas: o planean “saltarse” las normas o ninguno de sus clubs filiales en Europa jugará nunca más competición europea. Es decir, el ESTAC Troyes no revivirá el momento más brillante de su historia.

¿Por qué elegir al ESTAC? No es una decisión sencilla y, durante meses, pareció estar a punto de caer para otro lado. Justo antes de la pandemia, el CFG estuvo muy cerca de comprar, en su lugar, al AS Nancy-Lorraine, otro equipo de la Ligue 2 y situado en la misma región. El presidente de la entidad llegó a anunciar a los accionistas una fecha para la venta, y todo parecía cuestión de cerrar el papeleo. Pero con la llegada del COVID, CFG paralizó la compra, cifrada en unos 14 millones de euros. Tras el verano llegó el anuncio de que adquirían en su lugar el ESTAC, por una cifra inferior a los 10 millones, según L’Équipe.

La directiva del City Football Group ha cerrado la compra de su décimo club, el tercero en Europa. Foto: Richard Calver/Focus Images Ltd
La directiva del City Football Group ha cerrado la compra de su décimo club, el tercero en Europa. Foto: Richard Calver/Focus Images Ltd

Lo que parecía tener claro CFG es que quería un club de Ligue 2. No han sido los únicos: desde 2015, siete equipos de segunda francesa han pasado a manos de inversores extranjeros, cuatro de ellos este último año. Este repunte se debe, sobre todo, al suculento nuevo contrato televisivo que ha firmado la liga francesa para este curso y a la explosión del talento francés a nivel mundial. En este último aspecto, de las categorías inferiores del Troyes han salido jugadores como Blaise Matuidi, Djibril Sidibé o, Rémy Vita, recientemente fichado por el Bayern de Munich. Aun así, el ESTAC ha bajado recientemente algunos puestos en la clasificación de clubes formadores que elabora cada temporada la Federación Francesa de Fútbol evaluando la calidad de cada sistema de formación, en la que el club de Troyes ocupa el puesto 25 de 36.

Y es que el ESTAC Troyes no vive sus mejores años, si bien tampoco tiene una historia bordada en oro. Se fundó oficialmente en 1986, recogiendo el testigo de varios clubes que nacieron y se disolvieron en la misma ciudad desde 1900 y que llegaron a pisar la primera división. En 1996, con el nombre de ATAC, el nuevo club de Troyes logró alcanzar por primera vez el fútbol profesional de la mano de Alain Perrin, quien llegara a entrenar también a Olympique de Marsella y Olympique de Lyon. Con el propio Perrin llegaría el ascenso a primera en 1999 y el mayor logro de la historia de la entidad la temporada siguiente. Ya con el nombre de Espérance Sportive Troyes Aube Champagne (ESTAC), en la 2000-01, el equipo acabó séptimo, clasificándose para jugar competición europea por primera y única vez en su historia. Un hito que, si todo sigue como aparenta bajo los mandos del CFG, no volverá a repetirse.

Con la normativa vigente, el Troyes no podrá jugar en Europa si también lo hace el Manchester City. Foto: Yannis Halas/Focus Images Ltd
Con la normativa vigente, el Troyes no podrá jugar en Europa si también lo hace el Manchester City. Foto: Yannis Halas/Focus Images Ltd

Poco después, un duro golpe en forma de descenso supuso un revés económico que persiguió la sostenibilidad del club durante los siguientes años. Recientemente, el club se ha ganado la fama de “ascensor” acumulando cuatro ascensos a la Ligue 1 en la última década con sus respectivos descensos inmediatamente después. La inestabilidad deportiva y económica han lastrado al club en los últimos años, hasta el punto de situarles en la esfera de un comprador como el CFG, que no ha tenido que depositar ni 10 millones de euros para hacerse con el 82% de las acciones, propiedad del ya expresidente Daniel Masoni.

No se trata de una compra con el objetivo de revender dentro de unos años”, comenta en L’Équipe el economista Bastien Drut. Y su homólogo Anthony Alice profundiza: “Jóvenes talentos de la academia del Manchester City vendrán a Troyes y viceversa. También podemos imaginarnos asociaciones con China (…) CFG tiene un interés comercial en Francia como parte del paquete global que ofrece para obtener ventajas con anunciantes internacionales. Parte de estas inversiones le han permitido firmar un contrato con Puma por 65M£ cuando con Nike cobraba 20M”. Pero esto no es únicamente una estrategia empresarial. El estado actual del fútbol ha derivado hasta el punto en que, para la nueva directiva del ESTAC, antes que los intereses de sus aficionados vendrán los intereses deportivos del Manchester City, los empresariales del CFG y los geopolíticos de la élite de Emiratos Árabes Unidos. “Invertir en fútbol es trazar conexiones con las élites económicas y políticas”, señala Alice, “las potencias del Golfo no quieren dejarle este terreno libre al rival catarí (PSG). Bahrein ya ha invertido en el Paris FC. Y no olvidemos que el alcalde de Troyes, François Baroin, es un político influyente a nivel nacional”.

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Ferrán Soriano, CEO del CFG, explica así el movimiento de su grupo: “Hace tiempo que nos interesamos en el fútbol francés (…) Nuestro objetivo sigue siendo el fútbol bonito, identificar y desarrollar el talento de base, además de tener una presencia permanente en los centros mundiales del futbol”. El Troyes es, en la fecha en que se escribe este artículo, sexto en la Ligue 2, a tres puntos del liderato. Probablemente el fantasma de los problemas económicos haya quedado enterrado por un largo tiempo, así como el de un descenso que haga peligrar las inversiones del CFG. Pero con ellos se ha enterrado el sueño de volver a ver al Troyes en Europa que deben de tener muchos de sus aficionados. El City Football Group ya tiene su décimo club y da un paso más en la carrera por convertirse en el imperio dominante del planeta fútbol.

Foto de Portada: Picture by Michael Sedgwick/Focus Images 

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6 comments

A este ritmo, los artículos de Montesano sobre el CFG van a convertirse en una serie semanal. Habrá que estar atentos a estas nuevas tendencias del fútbol. Eso sí, muchos aficionados, en este caso del Troyes, puede que den por bueno ser un equipo con potencial para ascender y consolidarse en primera. Aunque no haya Europa.

Desgraciadamente, eso parece. Ferrán Soriano dijo hace unos meses, cuando tenían 7 clubes, que la idea era comprar “dos o tres más”. Igual frenan un poco el ritmo. Y sí, desde luego que habrá aficionados a los que les sonará bien salvar la integridad del club, como es lógico. Lo peligroso es saber hasta qué punto están informados de las consecuencias. Hablando con aficionados del Nancy cuando parecía que les comprarían a ellos me comentaban que no sabían que se podían quedar sin Europa.

Que asco me da el CFG. Y lo peor es que ellos creerán que están haciendo al futbol avanzar hacia algo nuevo y mejor, pero al romper uno de los fundamentos del deporte [Montesano lo explicó de manera magistral “(…)un club filial implica, en sí mismo, una distorsión de la idea de competición(…)”] darán vida a un engendro. Y este significará una herida profunda para el fútbol, y lo peor, es que la mayoría de la gente no se dará cuenta hasta que sea demasiado tarde. Valga como muestra la repercusión que tiene este tipo de noticias en los medios deportivos de nuestro pais.
Cada vez parece más necesaria La Resistencia.

Lo curioso es que en España no sonara la voz de alarma con el Girona, que no deja de ser un caso ligeramente diferente por cómo está repartida la propiedad. Pero de alguna manera están logrando dar pasos sin molestar a nadie y cuando se quiera legislar o intervenir igual es demasiado tarde.

Muy bien apuntado. No lo había pensado. Efectivamente, herir de muerte sin que nadie se entere.
Sería interesante que algún seguidor del Girona nos comentara como se vive el asunto entre los aficionados.
También está claro que esto nos parecía, por lo menos a mí, un problema grave. Pero después de lo del Leipzig y el Salzburgo ha pasado a gravísimo.
La UEFA no puede seguir tragando por el miedo a la SuperLiga, tiene que plantarse. Debe intentar ganarse a Bayern y los clubs de la Premier, con lo que la Superliga carecería de sentido. Porque si no el chantaje va a ser eterno.

Yo no soy del Girona, pero no me gustaría que mi club (el Pontevedra) estuviera en su lugar. Prefiero seguir en categorías inferiores, pero que siga siendo nuestro y manteniendo su identidad, a vivir unos posibles (y siempre efímeros) días de gloria y estar en manos ajenas a lo que demanda la historia del club. Ni tampoco me agradaría ser un banco de pruebas en el seno de una estructura con intereses superiores.

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