“Compré el Accrington Stanley porque alguien tenía que hacerlo”

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El Accrington Stanley tuvo problemas con la Football League hace un año por culpa de su dueño, Andy Holt, que empezó a comprarle hamburguesas a sus jugadores después de cada victoria. Como el Accrington no había mencionado nada de hamburguesas en la declaración de primas que los clubes han de hacer a la liga, la Football League le indicó a Holt que también debería comprarle hamburguesas a su equipo aunque perdiesen.

Las últimas noticias sobre la relación de los clubes y la Football League han sido más oscuras. Hace una semana, un arruinado Bury fue expulsado de la competición tras 125 años y el Bolton evitó seguir el mismo destino al encontrar un comprador a última hora. Estos dos casos hicieron saltar las alarmas en el fútbol inglés y todos los medios se centraron en la vulnerabilidad financiera que existe por debajo de la Premier League. Por la irresponsable gestión de sus respectivos clubes, los principales señalados en esta crisis fueron los propietarios. A no ser que se introduzcan nuevas medidas, se prevé que surjan más casos como el del Bury y el Bolton.

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El Accrington fue miembro fundador de la Football League en 1888. En el año 1966, el club se disolvió. Fue refundado unos años más tarde como Accrington Stanley. En 2015 atravesaban una situación delicada. La amenaza de que el club desapareciese por una segunda vez era real. Entonces apareció Holt, un tipo local dispuesto a sacar adelante la entidad. Desde que llegara hace ya cuatro años, el Accrington ha eliminado toda su deuda y ha ascendido a League One (tercera división), la misma categoría en la que competía el Bury y en la que se encuentra el Bolton. Igual que estos dos equipos, el Accrington representa a una pequeña población del noroeste del país.

La afición del Accrington puede respirar tranquila con su actual dueño al mando, pero en muchos otros clubes no pueden decir lo mismo. Holt descuelga el teléfono desde el sol del Mediterráneo (“le dedico tanto tiempo al club que mi familia está hasta las narices de mí, así que me he venido unos días a Mallorca con mi mujer para enmendarlo”, aclara) para hablarnos sobre la crisis en esos dos equipos vecinos, el Bury y el Bolton, y también sobre su experiencia como propietario de un club de fútbol.


¿Comparte la preocupación por que se den más casos como el del Bury o el Bolton?

El juego cada vez está más dictado en base a cuánto dinero inviertes. Los clubes que no pueden mantener el ritmo se van quedando atrás. Esto les lleva a especular, a gastar más de lo que se pueden permitir en búsqueda del éxito. De este modo se han producido los problemas en el Bury y el Bolton. Pero también sucede en muchos otros clubes, así que creo que sí que surgirán más casos.

¿Cuál cree que es la solución?

Los clubes gastan en exceso porque un descenso implica perder ingresos. También lo hacen porque cuanto más gastes, más opciones tienes de tener éxito y aumentar tus beneficios. Pero después no todos tienen éxito. Es necesario que existan unos límites de cuánto dinero pueden gastar los dueños para que no pongan a sus clubes en peligro. Eso es lo que yo creo que hace falta en el fútbol inglés. Estamos viendo que varios clubes se han visto en apuros y no han podido pagar a tiempo los salarios de los jugadores, los impuestos y demás gastos que forman parte del negocio. Lo que algunos argumentan es que si un club de fútbol es un negocio, y el negocio ha fracasado, debería disolverse. Pero en Inglaterra no queremos que los clubes desaparezcan porque son muy importantes para las comunidades que los rodean. Entonces, si no queremos que desaparezcan, necesitamos algún tipo de regulación que evite que los clubes tomen los mismos riesgos que cualquier otro tipo de negocio. Podemos dejar que clubes históricos desaparezcan, ignorarlos, decirles que así es la vida, que así funciona el sistema capitalista. O podemos introducir normas que controlen sus finanzas. 

¿Qué medidas concretas cree que deberían implementarse?

Creo que en las divisiones más modestas el presupuesto de fichajes debería tener un tope y no se debería permitir que los clubes se endeudasen para fichar. Incluso en League Two (cuarta división) algunos dueños son multimillonarios que realmente pueden gastar todo lo que quieran. El problema es que esto hace que otros clubes se endeuden para poder competir.

¿Cómo es posible que la Premier League genere tanto dinero y que aun así algunos clubes del fútbol inglés estén al borde de la bancarrota?

Los pagos solidarios de la Premier League (el dinero que se filtra desde la primera división) son muy pequeños. Cada equipo de la Premier ingresa más de 100 millones de libras. Después un club de League Two solo recibe 400.000. No se puede sacar adelante un equipo de League Two, con jugadores profesionales, con un presupuesto tan pequeño. Es imposible. Pero incluso entre la Premier y la Championship ya hay grandes diferencias. Un equipo de Championship ingresa unos 5 millones. Esto hace que los clubes de Championship asuman muchas deudas para aumentar su presupuesto de fichajes y tener así más oportunidades de ascender a la Premier.

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Se ha hablado mucho de la necesidad de hacer más estricto el fit and proper person’s test (la prueba de la Football League que un individuo ha de superar para poder convertirse en el dueño de un club). ¿Qué opina?

El fit and proper person’s test solo evalúa si eres apto para hacerte cargo de un club en un momento dado, pero no tiene en cuenta ninguna proyección hacia el futuro. El test solo revisa tus antecedentes: si has estado en bancarrota, si has sido condenado, si has cometido fraude… Es como si te hiciesen un control de alcoholemia, no dieses positivo y en base a eso pudieses conducir borracho el resto de tu vida. No tiene sentido. Hace falta que se implementen regulaciones más allá del fit and proper person’s test. Los dueños necesitamos estar más controlados.

¿Quiere decir que una vez superan el test, la Football League ya no monitoriza la gestión de los dueños?

No lo hace y por eso se han dado situaciones como la del Bolton, el Bury, el Blackburn… clubes que han ido acumulando grandes deudas año tras año. Llega un punto en el que la deuda ha crecido tanto que los dueños ya no pueden asumirla. Si se deja que las deudas se acumulen, el porcentaje de debacles financieras es más alto.

¿Cómo cree que la Football League podría gestionar este asunto?

Es una situación peculiar. Las nuevas medidas de la Football League las controlan los propios clubes. Cada club tiene un voto y, a no ser que se pongan de acuerdo, no habrá cambios. Ese es el problema. Todo el mundo está criticando a la Football League y la Football League solo puede actuar como nosotros queramos. 

¿Y por qué no se ponen de acuerdo para implementar nuevas medidas?

Porque a los dueños no les gusta estar sujetos a regulaciones. Por eso no están dispuestos a votar a favor de ningún tipo de norma que pueda hacerles las vida más complicada en el futuro. Así es difícil que se den cambios. Para ello es necesario que los clubes no sean egoístas, pero el mundo del fútbol es egoísta de por sí porque todos quieren ganar.

¿Espera que la presión que ha surgido tras los casos del Bury y del Bolton pueda desbloquear esta situación?

Ahora sí que hay presión por parte de algunos políticos, de la FA, de grupos de aficionados… Este tipo de situaciones en poblaciones del norte son un problema grave para todos. Algunos políticos se están involucrando porque si el club de su circunscripción se disolviese, podrían perder votos por no haber hecho lo suficiente. Se han dado cuenta de que no pueden ignorar este tipo de problemas. La gente de la liga tiene buenas intenciones, simplemente están operando dentro de un sistema que no les permite implementar nuevas medidas. Pero ahora que hay más presión estoy seguro de que las cosas mejorarán. No queda otra. Si no, la cosa escalaría y estoy seguro de que el gobierno acabaría interviniendo para que se implementaran medidas que protejan a los clubes y sus comunidades. Algunos de estos pueblos de clase trabajadora no tienen nada más que su club de fútbol. Es ahí donde la gente se socializa cada semana. La gente vive por el partido del sábado. Así que todos vamos a tener que aceptar que el sistema actual no funciona y hay que mejorarlo.

Andy Holt cuenta con el apoyo de la afición del Accrington Stanley. Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd.
Andy Holt cuenta con el apoyo de la afición del Accrington Stanley. Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd.

¿Cómo se vive en Accrington esa unión que describe entre el club y la población?

El fútbol es crucial en este tipo de poblaciones. Accrington es un pueblo pequeño. No hay ninguna otra cosa en el pueblo que pueda juntar a dos o tres mil personas cada dos semanas. La gente viene a ver los partidos, se toma una cerveza, charla con otros amigos que llevan años yendo a ver al equipo, comen algo… En Europa, en el centro de los pueblos hay plazas en las que la gente puede quedar a tomar un café y socializarse, pues hace buen tiempo. En Inglaterra, el mal tiempo es invariable, pero el fútbol se encarga de sacar a la gente de sus casas. Tiene un efecto similar. Junta a la comunidad local y es crucial para fomentar la interacción social. No nos podemos quedar todos en casa jugando al FIFA en la consola. Tenemos que salir ahí fuera e interactuar. Por eso el fútbol es vital.

Ahora que menciona el FIFA, ¿es a día de hoy más difícil para clubes como el suyo atraer a los más jóvenes?

Nosotros estamos trabajando para volver a atraer a aficionados jóvenes. Es un hecho que el Accrington perdió una parte del sector más joven de su afición. Ahora le regalamos la camiseta nueva del equipo a cada niño de menos de ocho años. También les invitamos a que vengan a ver los partidos de forma gratuita. Estoy muy contento de que ahora tengamos muchos más niños en cada encuentro. Tenemos que competir con otras opciones y para ello es necesario trabajar muy duro.

¿Qué le llevó a comprar el club?

Yo no quería ser el dueño de un club de fútbol. Simplemente compré el Accrington Stanley porque alguien tenía que hacerlo. Si no lo hubiese comprado, al club le hubiese pasado exactamente lo mismo que al Bury. Me di cuenta de lo importante que era el club para la comunidad y asumí la responsabilidad. No es una experiencia rentable a nivel financiero, pero merece la pena por la gente con la que tratas cada día. Si no tuvieses un motivo real para comprar un club, entonces te recomendaría que no lo hicieses, a no ser que se tratase de un equipo del top-6 de la Premier, donde llueve el dinero. Pero no hay ningún motivo racional para comprar un club de fútbol porque casi seguro perderás dinero.

¿Qué opina de los dueños que compran un club con el único fin de lucrarse?

La gente ve el fútbol como un negocio. Y lo es, pero no del todo. Una cadena de supermercados, por ejemplo, tiene como objetivo conseguir todos los clientes que puedan. Si otros negocios más pequeños desaparecen, eso hace que su trabajo sea más sencillo. Así es como funcionan los negocios normales. El fútbol no funciona así porque necesitas a los demás clubes para tener una competición. La gente que se hace cargo de un club y lo afronta como si fuese un negocio normal, en mi opinión, están cometiendo una estupidez. Yo tengo un negocio llamado Whatmore UK (una empresa de plásticos) y lo que hago con él tiene como objetivo aumentar el valor de mis acciones y darme más dinero. Luego, en el club de fútbol, yo realmente no soy el dueño; el club es de todos. Así que uno gestiona su negocio privado para su beneficio personal y su negocio en el fútbol, que es su negocio público, para el beneficio de todo el mundo. Es importante saber distinguir esto. Si gestionas un club de fútbol para tu propio beneficio, los aficionados estarán en tu contra. Y ese creo que es un error que se ha visto durante los últimos años en varios clubes distintos. Espero que deje de ocurrir pronto.

Andy Holt (derecha) nunca ha dejado de confiar en su entrenador John Coleman (izquierda), que ya cumple cinco temporadas en el club. Foto: Accrington Stanley FC.
Andy Holt (derecha) nunca ha dejado de confiar en su entrenador John Coleman (izquierda), que ya cumple cinco temporadas en el club. Foto: Accrington Stanley FC.

¿Cómo consigue que al Accrington le salgan las cuentas?

Es muy difícil porque trabajas a partir de una fuente de ingresos muy limitada. Y los equipos que han gastado por encima de sus posibilidades, acordando salarios disparatados, pagando demasiado a los agentes y fichando por más de lo que se pueden permitir, nos han afectado a todos. El Bury gastó en exceso hace un par de años y puso el listón de los sueldos de la liga bastante más alto de lo que estaba. Lograron ascender pero ahora han sido expulsados de la Football League y en el proceso nos lo han puesto más caro a todos. Los jugadores y sus agentes vienen y te dicen que necesitan un aumento porque en otros equipos están pagando más. El único modo de llevar al día las finanzas es ser honesto y decirle a los entrenadores y los jugadores cuál es el presupuesto, cuáles son los gastos que hay que cubrir y cuánto dinero quedará después. Es frustrante cuando por unas 200 libras más por semana podrías incorporar mejores jugadores, y se hace duro cuando los resultados no acompañan. Existe la tentación de usar un poco más de dinero, pero ese poco después se convierte en otro poco más, y otro poco más… y antes de que te des cuenta has perdido el control.

¿Cómo va por ahora?

Por ahora todo bien. Hemos tenido grandes momentos, como haber sido campeones de League Two y haber derrotado a equipos de Premier, y también momentos no tan buenos, como haber perdido ante equipos inferiores. Pero así es el fútbol y en eso reside su belleza, lo que lo hace distinto a la vida corriente: está plagado de emociones extremas, desde la expectación durante la previa hasta una decisión errónea del árbitro o un cántico dedicado a un jugador.

El Fraser Eagle Stadium, la casa del Accrington Stanley. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd.
El Fraser Eagle Stadium, la casa del Accrington Stanley. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd.

¿Qué plan tiene?

Mi objetivo es mantener el club en una situación estable y seguir desarrollando las instalaciones de entrenamiento y el estadio, para que también podamos aprovechar los ingresos fuera del césped. Por ejemplo, antes no teníamos la infraestructura para vender cervezas, pies o merchandising. Antes de que comprara el club, fui un día con mi hijo a ver un partido. Recuerdo que no se podía comprar una cerveza porque no tenían dinero para pagarle al distribuidor. Estaban perdiendo la oportunidad de generar más ingresos en los días de partido vendiendo bebidas. Ahí me pareció evidente que el club necesitaba ayuda. Ahora trabajamos para seguir mejorando cada año dentro de lo que nos permite nuestro presupuesto. El objetivo es construir un futuro estable para el club. Unos años ascenderemos, otros descendemos, pero así es el fútbol. Suba o baje, gane o pierda, el club siempre será algo esencial para la comunidad.

¿Qué es lo que más estrés le genera de su vida como propietario de un club?

Yo uso mucho Twitter porque me permite mantener al día a nuestros aficionados y transmitirles mis impresiones y ellos me pueden cuestionar. Gracias a Twitter, ellos saben lo que yo intento hacer y yo sé lo que ellos quieren y de este modo podemos tomar las decisiones adecuadas. Pero al principio era muy estresante. No importaba lo que hiciésemos, a la gente le parecía mal. Eran escépticos, pero no les culpo porque cuando un nuevo dueño llega a tu club no tienes ni idea de lo que te vas a encontrar. Me costó inicialmente, pero ahora que entiendo a nuestros aficionados, gran parte del estrés ha desparecido. Ellos ya saben que yo no voy a hacer nada que vaya a dañar su club. Yo voy a seguir intentando hacer un buen trabajo para ellos. Y si en algún momento dejo de hacerlo bien, ellos me pedirán que me marche y así haré. Nada durará para siempre, salvo el Accrington Stanley, y mi trabajo es asegurarme de que así sea.

¿Está siendo una experiencia gratificante? 

Nunca compraría otro equipo de fútbol porque el tiempo y el esfuerzo que implica sacar un club adelante es inmenso. No importa cómo de grande sea el equipo, siempre hay muchas personas cuestionándote. Pero nunca me arrepentiré de haber comprado el Accrington. Lo que más me llena es ver la interacción del club con la comunidad, es muy satisfactorio ver que es algo que la gente aprecia. Lo más frustrante es no poder ir más rápido, pero no quiero desestabilizar el club.

¿Algo que decir sobre las hamburguesas?

Seguiremos comprándole hamburguesas a los jugadores después de los partidos si ellos quieren (ríe). Creo que es algo normal y es divertido. 

Andy Holt disfrutando de sus vacaciones en Mallorca. Foto: @AndyhHolt.
Andy Holt disfrutando de sus vacaciones en Mallorca. Foto: @AndyhHolt.
Foto de portada: Accrington Stanley FC.

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6 comments

Me ha encantado la entrevista. Ojalá los ingleses sean pioneros en apostar por el fútbol modesto y el resto de Europa les sigue en la apuesta por el fútbol cercano.

Increíble entrevista. Y deja que pensar sus declaraciones… Le tengo un cariño sin sentido alguno al Accrington Stanley ya que forma parte de la lista de clubes de mi modo de juego favorito de FIFA “coger el peor club y la carrera más larga posible” lo que suele traducirse en intentar subir de 4ta a premier y jugar la Champions.
En la lista estuvo el Accrington, y también algunos viejos conocidos de esta web que aparecen de vez en cuando, el Crewe Alexandra, el Rochdale, el Morecambe y el Macclesfield. Creo que alguna vez tendré que viajar a tomarme una cerveza en alguno de esos estadios.

La entrevista es muy interesante, especialmente para aquellos que somos seguidores de clubs humildes y conocemos los quehaceres de los propietarios de nuestros clubs. Ojalá hayan más presidentes como el del Accrington Stanley en el fútbol.

Gran entrevista. Aquí en España el Llagostera sería de los pocos que tiene algunas similitudes con el Accrington Stanley, al menos de los que conozco.

Un tipo inteligente que probablemente no logre nunca ascender al club más haya de League One pero que tampoco lo hará desasparecer y tener que refundarse.

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