Dame la razón

Riqui Puig dominó la primera parte.

El otro día había gente que tenía razón porque Riqui Puig recuperó la pelota que acabó en el gol de Messi. Claro que también otras personas estaban en lo cierto porque Arturo Vidal asistió de tacón, como si tuviera ojos en la cresta, en el gol de Messi. A veces la vida tiene estas cosas: nos da la razón a todos para que no discutamos pero hacemos precisamente lo contrario.

Justo el día anterior pasó lo mismo: a unos les robaron el partido por un bloqueo previo al gol invalidado de De Jong y a otros se lo querían sisar por una mano de Munir en el gol legal del holandés. Lo bueno es que encima marcó el gigantón neerlandés para retratarlos a todos, sobre todo a los que dicen que un delantero no solo puede jugar bien, sino que tiene que marcar. El “no es guapo pero es simpático” de los arietes.

Se juntan muchas veces los dos deportes nacionales: linchar al árbitro y querer tener razón. Me fascina el segundo. Será que yo dudo de todo y en casa pregunto cada día la diferencia de partir un tomate para comérselo o para untar, que por si no lo sabíais hay que cortarlo de forma distinta. Yo comulgo con el “duda, hijo mío, de tu propia duda”, que decía Machado. Soy especialmente inseguro cuando opino y cuando escribo, que más o menos viene a ser lo mismo. A veces incluso cuando envío estos textos le doy al intro con los ojos cerrados, que es como se esconden los niños cuando son pequeños. Si no veo, nadie me ve.

Querer tener razón es un vicio que está a la orden del día. Antes se dejaba para las comidas de Navidad, pero ahora el “conmigo o contra mí” se extiende durante todos los días, especialmente en fútbol y política. A mí cada vez se me parecen más: los protagonistas hablan con tópicos, hay programas por encima de la información y los tertulianos, moderados por presentadores que dicen la hora a cada momento, siempre creen tener la razón.

Es más cómodo partir de la base de estar equivocado. No hay nada que perder. Hace un tiempo en la redacción elaboramos un once de jugadores repudiados por la mayoría y amados por uno mismo. Mi portero era Rustu Reçber, del que solo recuerdo que se pintaba la cara. El once estaba plagado de centrocampistas pechofríos: Özil, Cesc y Guti, que deben ser los futbolistas odiados más queridos del planeta. Recuerdo cuando en el barco de Benzema éramos unos pocos. Cuánto espacio teníamos cuando muchos compraron la testosterona de Higuaín. Todos tenemos causas perdidas y es un honor defenderlas. Cuando digo el nombre de mi último protegido, Olivier Giroud, es como si le sacara un crucifijo a la niña del exorcista o una cabeza de ajos a un vampiro. De hecho podría ser el próximo actor que interprete a Van Helsing.

A veces me compadezco de los que siempre llevan razón porque no pueden contradecirse. El científico y escritor Lichtenberg dijo que tenía una opinión de pie y otra tumbado. Pessoa afirmó que sólo hay dos formas de tener razón: “Una callarse; la otra, contradecirse”. Me da la sensación de que cada vez escuchamos menos y cuando nos callamos no es para hacerlo, es porque ya estamos pensando lo que vamos a decir después. “Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene”, escribió el poeta cubano José Martí. En el fútbol pasa exactamente lo mismo. Mi equipo y mi opinión son los mejores.

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Olivier Giroud of France crosses the ball during the 2018 FIFA World Cup match at St Petersburg Stadium, St Petersburg Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 10/07/2018
“Cuando digo el nombre de mi último protegido, Olivier Giroud, es como si le sacara un crucifijo a la niña del exorcista o una cabeza de ajos a un vampiro”. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

10 comments

Demasiada presión sobre Riqui, sigue siendo un crío sin siquiera pelusilla en el bigote. Sabe jugar, con los pies y con el cerebro, que es lo importante. Todo lo demás llegará solo.
Me gustaría sumar a vuestra lista a Víctor Valdés. Hoy por hoy, algo parecido se ve en Thiago, Koke, Isco o Parejo.

Cuanta razón tienes Sergio, tú que no la persigues. Además de ser otro de esos artículos bellísimos e interesantes (me encanta leerte, de verdad) es que coincido totalmente. Incluso cuando doy una opinión intento referenciar a varios autores y artistas, porque, aún considerando sus puntos de vista más correctos que los míos, -que se nutren de los suyos- sólo son un una visión del mundo y puede haber varias visiones diferentes y complementarias.
Gracias por tan buenas y necesarias palabras. Eres increíble amigo.

Muchas gracias, Juanan. Llevar razón es un peso horrible, espero no llevarla ningún domingo, jaja. Un abrazo enorme, Juanan.

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