Partido Polish Boyfriend: Una política sin gobierno, un derbi con política

Cliftonville Iker Merodio en derby Crusaders

Hace dos meses Bill Clinton voló hasta Londres y se reunió con diferentes políticos británicos. Cuando ocupó la Casa Blanca, Clinton se convirtió en confidente de muchos políticos de Irlanda del Norte en una época en que esta región luchaba por encontrar un acuerdo que acabara con décadas de violencia. Finalmente, en 1998, se firmaron los acuerdos de Viernes Santo, votados luego por los ciudadanos en un referéndum que se realizó, con algunas variaciones, tanto en Irlanda del Norte, como en la República de Irlanda. La paz llegaba por fin. Y Clinton fue uno de los mediadores. Por eso lo llamaron este año, pues la situación en Irlanda del Norte se ha complicado a nivel político.

Las instituciones autonómicas de Irlanda del Norte han pasado meses suspendidas. Cuando Martín McGuiness dimitió en enero de 2017, la situación se complicó mucho. McGuiness había sido uno de los líderes del IRA, el Ejército Republicano irlandés, antes de iniciar el camino de la paz en el Sinn Feinn. McGuiness dimitió de su cargo de viceministro principal del Gobierno por su desacuerdo con la ministra principal, Arlene Foster, unionista, por su gestión de un controvertido programa energético. Además, McGuiness se encontraba enfermo y falleció poco después. Sin equilibro en el gobierno, se convocaron elecciones anticipadas y los unionistas perdieron la mayoría. Durante meses, no se llegó a un acuerdo, a un pacto, y la situación no avanza. Los pactos de 1998 crearon un escenario que obligan a caminar juntos a adversarios políticos que, en ocasiones, son dirigentes que justificaron la lucha armada en un bando u otro. No es un caso sencillo. Y Irlanda del Norte camina hacía el año sin autogobierno, con todo medio paralizado.

En este contexto llega uno de los derbis de Belfast, la capital. Una tierra dura dividida. Los muros que antes eran fronteras y barricadas ahora son atracción turística, con rostros de jóvenes asesinados. Y también de personas que asesinaron en nombre de la bandera británica o la bandera irlandesa. Esta división siempre encontró espacios de encuentro entre rivales en un estadio de fútbol. Comunidades que han vivido de espaldas durante décadas se debían encontrar en un campo de fútbol, separados por metro, generando tensión en una ciudad loca por este deporte.

Sábado 23 de diciembre, 16:00h, Linfield-Cliftonville

Ya en 1890, cuando toda la isla de Irlanda era parte del Imperio Británico, se jugó la primera liga irlandesa. Y los tres primeros clasificados fueron equipos de Belfast, en una liga, insistimos, con equipos de toda la isla de Irlanda. Sólo en 1921, con la independencia de la República de Irlanda, los equipos de Belfast y Dublín se dejaron de enfrentar entre ellos en duelos oficiales. En la nueva República irlandesa nació la League of Ireland. En Irlanda del Norte, que permaneció bajo soberanía británica, se siguió jugando la Irish Football League. Un dato ilustrativo del poder del fútbol de Belfast en esos años es que, entre 1890 y 1921, todas las ligas irlandesas las ganaron equipos de Belfast. El Shelbourne de Dublín fue segundo un año, nada más. El el sur, entonces, se optaba como acto de rebelión contra los británicos por deportes tradicionales suyos, como el fútbol gaélico o el hurling. El fútbol era demasiado británico.

Cuando Irlanda se independizó en los años 20, Irlanda del Norte optó por seguir fiel a la Corona. En esta zona, el 70% de la población era protestante y se consideraba británica. El 30% restante era católica y se consideraba irlandesa. Esta población lloró por no poder incorporarse al nuevo “Estado libre de Irlanda”. Viviendo bajo la bandera británica, buscó símbolos identitarios. En el fútbol era el Celtic de Belfast, fundado con este nombre inspirándose en el club de Glasgow. Fue un equipo grande, capaz de ganar ligas y protagonizar giras por el extranjero. Pero este equipo desapareció a finales de los años 40. Un partido contra el Linfield acabó con jugadores del Celtic apaleados y, como los dirigentes del club no se sintieron protegidos por la Federación, en manos unionistas, el club murió. La hinchada del Celtic de Belfast sintió que la Federación, controlada por las autoridades británicas, se sentía feliz con la desaparición de un club identificado con el nacionalismo irlandés. Nació un club mártir que existe en fotos viejas. El vacío que dejó no lo pudo ocupar nadie. Así que los católicos se pusieron a seguir al Celtic de Glasgow, pues los otros clubes católicos de Belfast eran muy modestos. Durante décadas, los católicos han criado a sus hijos hablando maravillas del club de Glasgow. Por oposición, si los católicos van por la calle de Belfast con camisetas del Celtic, los protestantes dieron su corazón al Glasgow Rangers, club que lo tenía todo para ser amado: defendía la unidad del Reino en Escocia, tenía mala relación con los irlandeses católicos del Celtic y usaba los mismos colores del Linfield, el eterno rival del Celtic de Belfast.

Celtic.
La población católica de Belfast se identifica con el Celtic de Glasgow tras la desaparición del Celtic norirlandés. Foto: Focus Images Ltd.

La muerte del Celtic de Belfast, pues, significó que no quedaba ningún equipo de los católicos capaz de ganar la liga. Y por ende, el Linfield, el equipo más grande de los protestantes, se quedaba sin rival. Así que el derbi de Belfast pasó a ser el Linfield-Glentoran, dos equipos protestantes, pese a que el Linfield siempre ha sido el club más politizado. Pese a la centenaria historia del fútbol en Ulster, muchas generaciones han crecido con el Celtic y el Rangers ganando títulos europeos. Así pues, el Old Firm se vive igual en Belfast que en Glasgow.

Aunque en las últimas décadas, en la ciudad, ha marcado su terreno por primera vez desde ese Celtic de Belfast un club irlandés y católico: el Cliftonville. En los últimos 50 años, la liga de Irlanda del Norte ha sido ganada en 47 ocasiones por equipos protestantes. Las únicas excepciones, las tres ligas del Cliftonville en 1998, 2013 y 2014. Este equipo del norte de la ciudad había ganado dos ligas más, en 1906 y 1910. El Cliftonville es, pues, el mejor equipo católico de la liga, aunque siempre fue demasiado modesto como para robar los corazones de todos los católicos de Irlanda del Norte como lo hacía el viejo Celtic de Belfast. El Cfliftonville sólo arrastra hinchas en el norte de Belfast. Aunque estos son fieles. La mayor parte de católicos del norte de Irlanda tiene otras pasiones: el Celtic o el Derry City, único club de Irlanda del Norte con permiso para jugar en la República de Irlanda, para evitar incidentes, pues en los años 70 Derry (Londonderry para los protestantes), la única ciudad grande con mayoría protestante, era una zona de guerra. Escenario del Bloody Sunday. Aunque eso es otra ciudad, no Belfast. En Belfast, los católicos siguen al Celtic. Y algunos, al Cliftonville. Por eso, cuando el Celtic de Glasgow jugó contra el Cliftonville en la Champions, fue una fiesta.

Cliftonville. Foto: lbert Bridge.
El Cliftonville ha ganado dos ligas en los últimos años. Foto: lbert Bridge.

No fue una fiesta cuando el Celtic de Glasgow jugó este último verano la previa contra el Linfield, ganador de la liga en 2017. Sus aficionados más radicales suelen militar en partidos y organizaciones nacionalistas británicas y sus hooligans formaron una asociación llamada Blue Order con sus homólogos del Glasgow Rangers y el Chelsea. Equipos que visten de azul con hinchas famosos por su amor por el Reino Unido. O sea, entre el Linfield y el Rangers existe una relación maravillosa. Por eso la visita del Celtic fue peligrosa y se vetó el viaje de muchos hinchas del Celtic por seguridad. El Celtic ganó la ida y la vuelta de forma cómoda, aunque Leigh Griffiths, su delantero, consideró que era una buena idea tomar una bufanda del Celtic y atarla al poste de una portería, como si fuera una señal de conquista de territorio rival. La hinchada del Linfield intentó saltar al terreno de juego. Griffiths fue sancionado.

Cada vez que juegan Linfield y Cliftonville, pues, el partido es algo más que un partido. Además, la última temporada el Linfield ganó la liga en el campo del Cliftonville. En 2014, el Cliftonville la ganó contra el Linfield con un gol en el minuto 92. Pese a que este partido tiene su magia porque se confrontan dos formas opuestas de entender Irlanda, la liga de Irlanda del Norte sufre. La pasión por los equipos de Glasgow, por la liga inglesa y el nivel de los jugadores locales que no han marchado a la Premier han hundido poco a poco el torneo. Un estudio del 2011 dictaminó que sólo el 4% de la población acude normalmente a partidos de la liga. Incluso el Linfield suele jugar con medio campo vacío.

Este año, además, el Linfield no anda bien. Viene de empatar con el modesto Warrenpoint Town. Ocupando la quinta posición, camina detrás del Glenavon, el mismo Cliftonville, el Crusaders y el primer clasificado, el Coleraine. Este equipo no gana la liga desde 1974. Veamos si aguanta. Esa es otra historia.

Foto de portada: Iker Merodio.

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2 comments

Muy bueno, como siempre. No sabia que el Chelsea tenía esa relación con el Rangers y el Linfield. Toni, pregunta que puede ser un poco tonta: Así como el Celtic es el clube católico en Escocia, hay algún club que simboliza el catolicismo en Inglaterra?

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