El ‘diablo’ De Bruyne disipa la dinamita roja

Kevin De Bruyne of Belgium during the UEFA Euro 2016 quarter final match at Stade Pierre-Mauroy, Lille
Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267
01/07/2016

En el mítico Parken de Copenhague, un diablo llamado De Bruyne irrumpió desde el banquillo para voltear la inercia de un encuentro dominado, en la primera parte, por una arrolladora Dinamarca. Bajo el liderazgo del centrocampista del Manchester City, una Bélgica de dos caras supo levantarse para clasificar con dos chispazos ofensivos aunque sin completar una actuación convincente en relación a su cartel de aspirante. El empate no habría sido injusto por el insistente esfuerzo del combinado danés, mermado física y anímicamente con el paso de los minutos, y que se jugará su supervivencia ante Rusia.

Dinamarca 1 (Poulsen 2′)

Bélgica 2 (Thorgan Hazard 55′, De Bruyne 70′)

Dinamarca vs Belgica - Football tactics and formations

Nada más sonar el pitido inicial Dinamarca demostró estar preparada para competir en lo psicológico frente a una versátil Bélgica. El combinado de Hjulmand encaraba la cita bajo la imperiosa necesidad de ganar para seguir teniendo opciones de superar la fase de grupos por primera vez desde 2004. Un match ball en casa. Los diablos, tras una demostración de pegada en su estreno, querían consolidar su candidatura de aspirante.

Roberto Martínez sólo movió dos fichas de su formación. Meunier ocupó el lugar del lesionado Castagne. Vertonghen se mantuvo pese a salir lastimado también del estreno. Fue Boyata el sacrificado en favor de Denayer. Con Witsel, De Bruyne y Eden Hazard aún en el banquillo. El seleccionador danés también agitó ligeramente el once pero especialmente su dibujo. Sin Eriksen, obviamente, Wass paso a ser carrilero; Christensen se escoró como central diestro para formar tridente junto a Vestergaard y Kjær. En ataque, el eléctrico Damsgaard mejoró a Wind.

Y al contrario de lo esperado, la escuadra escandinava saltó al césped del Parken como un auténtico ciclón. Herida en su orgullo y con la figura de Eriksen en mente como estímulo. Cuestión de actitud e ímpetu. Pura dinamita roja. Con una puesta en escena primorosa, de lo mejor de esta Eurocopa hasta el momento, para provocar el colapso de Bélgica. Todo el ritmo que le faltó ante Finlandia lo tradujo en el segundo minuto al incitar un error del rival que Poulsen aprovechó ante Courtois. Fueron mas de seis minutos de asedio total. Pudo ser peor para la selección de Roberto Martínez, que apenas sabía salir de su campo bajo la amenaza del segundo tanto nórdico. Con el paso de los minutos, el ritmo naturalmente menguó. Era imposible mantener esa adrenalina. Y el encuentro empezó a decaer hasta el descanso.

Yussuf Poulsen of Denmark during the 2018 FIFA World Cup Qualifying match at the Aviva Stadium, Dublin Picture by Yannis Halas/Focus Images Ltd +353 8725 82019 14/11/2017
Yussuf Poulsen materializó una puesta en escena primorosa de Dinamarca con el 1-0 (Focus Images Ltd)

Impotente y desubicada. Perdiendo disputas individuales. Sin peligro hacia Schmeichel salvo un arreón individual de Lukaku. Eran síntomas que invitaban a pensar en De Bruyne y Eden Hazard, dada la falta de creatividad en la dupla Dendoncker-Tielemans. El cartel de aspirante le exigía a Bélgica capacidad de reacción. Y así fue tras el paso por los vestuarios. Sin alardear en lo futbolístico pero con la salida del centrocampista del Manchester City, en lugar de Mertens, Bélgica compareció en el partido. No tardó en dar efecto mediante una maravillosa triangulación entre Lukaku, corriendo al primer espacio que ofreció la defensa danesa, el propio De Bruyne con tremenda finura y sangre fría para recortar en el área pequeña y servirle el pase a la red a Thorgan Hazard. Una acción de aparente sencillez en el lugar más complejo cuando a Dinamarca ya empezaba a faltarle pulmón. Sin asediar, la chispa del segundo iba a prender en breve.

En otra jugada de rápida elaboración belga, de derecha a izquierda, Thorgan descargó hacia Eden, que antes de ejecutar ya sabía que Kevin emergería al otro lado. El jugador del Real Madrid, como en los viejos tiempos. De Bruyne, con aparente suficiencia, atacó para empalar el balón justo en el bote, imprimiéndole una endiablada velocidad con el empeine zurdo. Así volteó definitivamente la inercia. Dinamarca, cada vez más hundida y desgastada, recibía un golpe anímico casi definitivo. Necesitaba recuperar el espíritu inicial pero sólo produjo un cabezazo de Braithwaite, que se estrelló en la cruceta, a centro del recién ingresado Olsen. Ya era una cuestión de fe ante una Bélgica, sin brillo, que trató de protegerse economizando esfuerzos al verse ya en Octavos.

 

Foto portada: Focus Images Ltd.

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