El primer derbi brasileño en una final de Libertadores

Estadio Maracana, Brasil.

En una tarde del invierno carioca en 1951, más de 100.000 personas vieron al Palmeiras conquistar la Copa Rio tras un empate por 2-2 contra la Juventus, en el recién inaugurado Maracanã. Hasta el día de hoy, esa conquista es una de las que más enorgullece a la afición palmeirense, que la considera como un título mundial, a pesar de no ser oficialmente reconocida por la FIFA como tal. La Copa Rio fue el primer intento de un torneo mundial de clubes y fue el primer –de facto– de carácter intercontinental. Un precursor de lo que sería la Copa Intercontinental.

Después de la construcción del Maracanã -entonces el estadio más grande del mundo- para el Mundial de 1950, muchos de los partidos decisivos de los equipos brasileños, incluso los de fuera de Rio de Janeiro, fueron decididos en el Maraca. Fue allí donde el Santos de Pelé, Gilmar, Zito y Pepe –campeones mundiales en 1958 y en 1962- fue bicampeón de la Copa Intercontinental: en 1962 contra el Benfica de Eusébio y en 1963 contra el Milan de Gianni Rivera.

“Para Palmeiras la final del sábado significa no solo una oportunidad de ganar su segundo título de la Libertadores, sino también la posibilidad de por fin ser campeón del mundo”.

Seis décadas más tarde, Palmeiras y Santos volverán a decidir un torneo internacional en el Maracanã. Será la cuarta final entre clubes del mismo país, la tercera entre equipos brasileños. Es la primera vez, sin embargo, que dos equipos del mismo estado de Brasil se enfrentan. Palmeiras y Santos son los clubes más laureados del Brasileirão: el Verdão tiene 10 títulos, el Peixe, 8. Ambos protagonizan el Clássico da Saudade. Saudade, esa palabra intraducible del portugués, que se refiere a algo como la nostalgia. Se llama así porque en los 60 el fútbol brasileño era dominado por esos dos equipos paulistas. El Santos de Pelé, O Rei. El Palmeiras de Ademir da Guia, O Divino. Cuatro de los diez títulos de liga del Palmeiras fueron conquistados en los 60, seis de los ocho de Santos, también. La rivalidad entre Palmeiras y Santos es centenaria: el primer partido entre los equipos fue en 1915, un año después de la creación de Palmeiras por un grupo de inmigrantes italianos en São Paulo, entonces con el nombre de Palestra Itália.

Interior del Estadio Maracaná, en Brasil. Foto: Leandro Neumann Ciuffo/Ytoyoda bajo licencia Creative Commons 2.0
El Estadio Maracaná, en Brasil. Foto: Leandro Neumann Ciuffo/Ytoyoda bajo licencia Creative Commons 2.0

El Verdão llega a su quinta final de Copa Libertadores. En 1961 perdió contra Peñarol, en 1968 contra Estudiantes y en 2000 contra Boca Juniors. En 1999, ganó su único título, contra Deportivo Cali, tras haber eliminado de forma épica a su archirrival Corinthians en cuartos, y a River –así como este año– en las semifinales. Pero en la Copa Intercontinental cayó ante el Manchester United de David Beckham, Paul Scholes y Ryan Giggs, por 1-0. Hasta hoy, el Palmeiras no ha conseguido –oficialmente– su mundial. Y por eso los hinchas de los otros tres grandes clubes paulistas se burlan de los palmeirenses, el único club del estado sin mundial. A pesar de la poca importancia del título para los europeos, en Brasil ser campeón mundial es lo máximo. La oportunidad de jactarse por haber ganado a los equipos más ricos del mundo. La cosa se puso peor para los hinchas de Palmeiras cuando el Corinthians fue campeón del mundo por primera vez en 2012, contra el Chelsea. Es decir, para Palmeiras la final del sábado significa no solo una oportunidad de ganar su segundo título de la Libertadores, sino también la posibilidad de por fin ser campeón del mundo, y acabar en definitiva con una frase que les aterroriza: O Palmeiras não tem mundial.

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El Palmeiras fue el mejor equipo de la fase de grupos, aún con Vanderlei Luxemburgo –ahora en el Vasco da Gama- en el banquillo. El exentrenador de Real Madrid, a pesar de ello, fue cesado en octubre, tras una mala racha en el Brasileirão. Llegó el portugués Abel Ferreira, y el equipo cambió por completo. Ha llegado a la final de la Libertadores y de la Copa do Brasil. Además, va quinto en el Brasileirão. El Palmeiras decepcionó en su partido contra River en el Allianz Parque, cierto. Pero Abel podría justificarse, ya que no tenía a tres de sus mejores jugadores: Felipe Melo, Patrick de Paula y Gabriel Veron. Además, perdió a su capitán, Gustavo Gómez, lesionado en la primera parte. A diferencia del equipo campeón del Brasileirão en 2018, que no tenía a ningún jugador formado en su cantera en el once inicial, el Palmeiras actual tiene como principal símbolo a los jóvenes. Gabriel Menino, Patrick de Paula, Danilo y Gabriel Verón, todos formados en casa, son de lo mejor del Verdão en la temporada, que mezcla la juventud con jugadores que han sido o son internacionales, como Weverton, Marcos Rocha, Luan, Gustavo Gómez, Matías Viña, Felipe Melo, Gustavo Scarpa, Lucas Lima y Luiz Adriano. Según Transfermarkt, el Palmeiras tiene la segunda plantilla (95,50 millones de euros) más cara de Brasil, solo por detrás de Flamengo (121.45).

“En Brasil ser campeón mundial es lo máximo, a pesar de la poca importancia del título para los europeos. Es la oportunidad de jactarse por haber ganado a los equipos más ricos del mundo”.

La de Santos (54,78) es la octava más valiosa del país, la décima del continente. Un equipo que –en teoría- no debería estar en una final de Libertadores y que –en teoría– no debería ser el gigante que es. El Peixe es el único club de los doce grandes de Brasil que no está en una capital. Santos es una simpática y pequeña –para los estándares brasileños- ciudad de 430 mil habitantes en el litoral del estado de São Paulo. Por tener playa y estar a solo 75 kilómetros de la capital, es una habitual destinación de fin de semana para los habitantes de la gigante São Paulo, la mayor ciudad del continente americano, con de más de 12 millones de habitantes. Ahí están los otros tres grandes del estado: Corinthians, São Paulo y Palmeiras.

Su estadio, la Vila Belmiro, es pequeño y tiene capacidad para menos de 20.000 espectadores. Y aún así, gracias a Pelé, el Alvinegro Praiano, se convirtió en un gigante. Con O Rei, el Santos ganó todo: seis Ligas, dos Copas Libertadores, dos Copas Intercontinentales, diez Campeonatos Paulistas. Y mucho del éxito del Peixe tiene que ver con la capacidad que tiene el club para sacar jóvenes excepcionales de su cantera. Después de 34 años de haber ganado todo con Pelé, el Santos volvió a conquistar el Brasileirão en 2002 y llegó a la Final de la Copa Libertadores en 2003; gracias a dos perlas de su cantera: Diego Ribas y Robinho. En 2010, aparecieron dos más: Paulo Henrique Ganso y Neymar Júnior, y el Santos ganó la Copa do Brasil en 2010 y la Copa Libertadores en 2011. El sábado también disputará su quinta final de la Libertadores. Esta vez los dos jugadores principales no vienen de la cantera. Son los dos bajitos: Marinho y Yeferson Soteldo.

Abel Ferreira es el técnico actualmente de Palmeiras. Foto: Yannis Halas/Focus Images Ltd
Abel Ferreira es el técnico actualmente de Palmeiras. Foto: Yannis Halas/Focus Images Ltd

Pero mientras el equipo de Muricy Ramalho que ganó la Libertadores en 2011 tenía una gran cantidad de internacionales brasileños (Rafael, Edu Dracena, Léo, Arouca, Elano, Ganso, Neymar), el equipo actual solo tiene un internacional. Y es venezolano: Soteldo. Así como la historia de Santos, el actual equipo es un pequeño milagro. Un milagro de Cuca. Ese hombre supersticioso, que lleva siempre su camiseta de la Virgen María en los partidos y que cree en milagros. De hecho, ya hizo más de uno. En 2009, con Darío Conca y Fred, salvó a un Fluminense sentenciado al descenso, pues en la jornada 23 del Brasileirão tenía 99% de probabilidad de bajar. Y, encima, llegó a la final de la Copa Sudamericana. En 2013, montó un equipazo con Ronaldinho, Bernard, Diego Tardelli y Jô, y ganó la primera Copa Libertadores de la historia del Atlético Mineiro. En 2016, con Gabriel Jesus y Dudu, conquistó el primer Brasileirão del Palmeiras en 22 años. En agosto del 2020, aceptó el reto de tomar el mando de un Santos que vivía una crisis institucional. Jorge Sampaoli se había ido al Atlético Mineiro, llevándose consigo al delantero Eduardo Sasha y al portero Éverson. Jorge, uno de los mejores laterales izquierdos del Brasileirão en 2019, volvió a Europa. En el inicio de la temporada, había llegado el entrenador portugués Jesualdo Ferreira, que duró solo 14 partidos en el mando del equipo. Se lesionó Carlos Sánchez, el capitán y jugador más experimentado del Peixe. Además, el Santos recibió una sanción de la FIFA y no ha podido fichar a nadie. Su presidente, José Carlos Peres sufrió un impeachment. Por no hablar de los problemas de ausencias de jugadores a causa del coronavirus. Además, el Santos encontró tres campeones de la Copa Libertadores en su camino. Los eliminó a todos: la Liga de Quito de Cristian Martínez en octavos, el Grêmio de Renato Gaúcho en cuartos y el Boca Juniors de Carlos Tévez en semifinales. El sábado, ese club que juega en un estadio para menos de 20.000 personas podrá convertirse en el equipo brasileño con más títulos de la Copa Libertadores.

“Santos puede convertirse este sábado en el equipo brasileño con más títulos de la Copa Libertadores”

Curiosamente, el Maraca, símbolo de Rio de Janeiro, todavía no ha visto a un equipo carioca ser campeón de la Copa Libertadores. El Flamengo ganó sus títulos en Montevideo (1981) y en Lima (2019), Vasco da Gama en Guayaquil (1998), Fluminense perdió un final trágica en el Maracanã en 2008, y el Botafogo nunca pudo llegar a una final. Así como hace setenta años, el Maracanã volverá a ser el escenario de una final internacional. Así como en 1951, el campeón será un equipo paulista. Pero esta vez en una tórrida tarde del verano carioca. El Palmeiras y el Santos, que eran los protagonistas del fútbol brasileño en los 60, y que ya decidieron finales del Campeonato Paulista y de la Copa do Brasil, pelearán ahora por la corona de Sudamérica. El Clássico da Saudade, que se juega desde 1915, tendrá el capítulo más importante de su larga historia en 2021. Esta noche en Maracanã.

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Foto de portada: Pedro Lopez bajo licencia Creative Commons 2.0

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2 comments

Gracias por el texto. Como santista (de club y de nacimiento) me ilusiona mucho leer sobre el Santos en MI.

Has explicado muy bien, este club es un pequeño milagro. No hay lógica que explique que un club de una ciudad “pequeña” (aunque económica y históricamente importante), siempre mal administrado, lejos del poder y de la mídia, sea un gigante mundial.

Paradójicamente, la sanción de la FIFA explica mucho el éxito de esa temporada, ya que el club se vio “obligado” a jugar con jóvenes de la cantera, como los porteros, Kaio Jorge o Sandry. Algo similar ya había pasado cuando una crisis económica que casi quiebra el club, catapulta a Diego y Robinho.

Sobre la final de Libertadores en Maracanã. Santos ya la había jugado allí las finales de 62 y 63, aunque las partidas de vuelta se jugaron en Argentina. Historicamente se le ha dado bien jugar en Maracanã, espero que hoy no sea una excepción.

Un abrazo

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