Empate bajo mínimos en Glasgow

Czech Republic fan during their UEFA Euro 2016 match against Spain at Stadium de Toulouse, Toulouse
Picture by Ian Martinez/Focus Images Ltd +350 5400 0050
13/06/2016

Croatas y checos firmaron un empate que pareció, a la postre, contentar a (casi) todos tras protagonizar un encuentro plomizo. El punto deja a República Checa, que se adelantó de penalti y mereció algo más, al borde de la clasificación matemática a falta de su duelo ante Inglaterra. La personalidad del conjunto de Šilhavý, más underground pero con las ideas cristalinas, permitió dispersar la reacción de una irreconocible Croacia. Modrić y Perišić, autor del empate, no pudieron maquillar la falta de identidad de una selección ajedrezada, obligada a sacar la calculadora por presentar candidatura a decepción de esta Eurocopa y ser una sombra de la subcampeona del Mundo.

Croacia 1 (Perišić 47′)

República Checa 1 (Schick 37′ (p))

Croacia vs Republica Checa - Football tactics and formations

Como se esperaba, tras caer ante Inglaterra (1-0), Zlatko Dalić recuperó a Dejan Lovren para relevar a Duje Ćaleta-Car en el centro de la defensa. Por lo que Joško Gvardiol volvió a partir dubitativo desde el lateral zurdo. Tal y como se especulaba en la prensa croata, el seleccionador también decidió prescindir de Marcelo Brozović para jugar sólo con un doble pivote Modric-Kovacic, con Josip Brekalo como elegido en el extremo izquierdo del ataque para revolucionar la vocación ajedrezada. En los checos, Jaroslav Šilhavý solo oxigenó el doble pivote, dando entrada de inicio a Tomáš Holeš, más todoterreno, en lugar de Alex Král respecto a la victoria frente a Escocia (0-2).

La República Checa empezó gobernando con verticalidad, seriedad y optimizando al máximo sus virtudes. En el primer minuto ya asediaba el área balcánica desde los costados y a balón parado: especialidad de la casa. Con los incansables Souček y Coufal, que empujaban a Modrić para evitar que elaborara con peligro. El centrocampista del Real Madrid era el único que intentaba dar sentido al juego del combinado balcánico insistiendo en la conexión estéril con Vrsaljko. Sin balón se veía obligado a hacer un despliegue mayor del que tal vez pueda ofrecer a estas alturas en un doble pivote. Durante todo el partido, a Croacia costó mucho hilvanar jugadas en estático con cierto ritmo y profundidad para romper la compostura checa. La imagen era irreconocible. Impropia de esta generación.

Sólo en una internada por banda podía resquebrajarse todo. Y con controversia. Primero por la señalización de un penalti por codazo de Lovren sobre Schick en plena disputa aérea en el área, después de ser revisado por del Cerro Grande en el monitor. Y después por permitir que el delantero del Bayer Leverkusen lanzara la pena máxima ensangrentado. Schick, con su tercera diana, mantenía el listón que instaló en su estreno. De no ser por ese penalti, el encuentro habría llegado al descanso sin goles por incomparecencia en las áreas.

Ivan Perisic lideró la efímera reacción croata tras el descanso con una diana para la esperanza
Ivan Perisic lideró la efímera reacción croata tras el descanso con una diana para la esperanza (Foto: Focus Images Ltd)

La segunda mitad arrancó con doble cambio de Dalić para revitalizar a su selección. Rebić y Brekalo, que no aprovechó su oportunidad, se quedaron en la caseta en favor de Ivanušec y Petković. Y Croacia despertó. Muy pronto encontraría el premio. Con Perišić atacando por su lado más habitual, desde la izquierda, a pierna cambiada: jugador diferencial. Y no al revés, como lo hizo en la primera parte. El futbolista del Inter de Milán se convertía en el primer ajedrezado en anotar en cuatro torneos distintos, al sentar a Coufal para fusilar con la derecha a Vaclík. Así materializó la reacción de una Croacia mucho más enérgica y fiel a sí misma.

Sin embargo, el carrusel de cambios iba a provocar que el partido volviera a entrar en trance. Con la sensación de que cualquier escenario podía suceder en un encuentro roto. La irrupción de Vlašić permitió a Croacia elaborar la más clara, pero el todavía llegador del CSKA de Moscú la echó arriba tras ganar margen al descolgar una dejada de Perišić. No obstante, la imagen ajedrezada seguía siendo inconsistente. Una sombra de la subcampeona del Mundo y actual candidata a decepción mayúscula de esta Eurocopa, que se la jugará ante Escocia. Para alcanzar, como máximo, los cuatro puntos que ya tiene en el zurrón una República Checa virtualmente en la siguiente ronda subrayando su buena trayectoria en los torneos continentales.

 

Foto portada: Focus Images Ltd

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