España humaniza a Estados Unidos

The team bench of USA Women celebrate their first goal during the 2019 FIFA Women's World Cup match at Stade Auguste Delaune, Reims
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24/06/2019

España puso contra las cuerdas a la todopoderosa Estados Unidos en los octavos de final del Mundial femenino y acarició una hazaña histórica. La selección española plantó cara a la gran favorita a conquistar el título, la incomodó, la zarandeó en algunos momentos, le miró a los ojos y la bajó a la tierra. No se dejó intimidar por la teórica superioridad estadounidense, sino que logró trasladar el encuentro a su terreno en varios tramos en los que incluso pudo adelantarse en el marcador. No fue un encuentro de muchísimas oportunidades de gol, ni de abundantes intervenciones de las porteras, pero sí fue una demostración del progreso realizado en España en los últimos tiempos. El año en el que un representante español alcanzó por primera vez la final de la Champions League será también el año en el que España creyó posible eliminar a Estados Unidos en su primera participación en los octavos de final de un Mundial. Se quedó cerca de forzar la prórroga ante el cuadro norteamericano, que solo pudo batir a Sandra Paños desde el punto de penalty.

España 1 (Hermoso 9′)
Estados Unidos 2 (Rapinoe 7′, 76′)

Estados Unidos vs Espana - Football tactics and formations

Los octavos de final empezaron de la peor manera posible para la selección española. Se plantó en el área contraria en los primeros segundos de juego, pero antes de los cinco minutos una falta de Mapi León, demasiado impetuosa, le costó un penalty a España. La central zurda se pasó de frenada y se llevó por delante a Heath, en lo que parecía un golpe irreversible para el combinado dirigido por Jorge Vilda. Megan Rapinoe batió a Sandra Paños desde los once metros y abrió un escenario a priori muy propicio para Estados Unidos, con el marcador a favor, la confianza por las nubes y un rival obligado a exponerse más de lo deseado ante la velocidad del vigente campeón. Sin embargo, la reacción inmediata de España no dejó lugar a las dudas. No dejó lugar a unos minutos de aturdimiento colectivo. Prácticamente en la acción posterior, Lucía García le robó la cartera a Sauerbrunn, le arrebató el balón por detrás y Jennifer Hermoso batió a Naeher con una vaselina. España no solo invirtió la dinámica del choque, que amenazaba con derivar hacia la impotencia de tener que remar a contracorriente nada más empezar, sino que reforzó la confianza de un combinado nacional con problemas para materializar sus ocasiones de gol en la primera fase del campeonato. Ni Tailandia, ni Chile ni Suecia habían perforado la portería estadounidense en el Mundial. España rompió su racha impoluta.

Lucia Garcia of Spain Women and Crystal Dunn of USA Women during the 2019 FIFA Women's World Cup match at Stade Auguste Delaune, Reims Picture by Kunjan Malde/Focus Images Ltd +447523653989 24/06/2019
Lucía García se convirtió en una pesadilla para la defensa de Estados Unidos. Foto: Focus Images Ltd.

A partir del gol del empate, España esgrimió un recurso que sembró el pánico en la defensa de Estados Unidos. El conjunto norteamericano, frágil cuando le aprietan arriba a la hora de sacar el balón, sufrió ante la velocidad de Lucía García. Rápida en carrera, incisiva en sus movimientos de ruptura y agresiva en la presión, la extremo del Athletic Club se convirtió en un incordio en el sector derecho del ataque de España por su insistencia. Un puñal que hirió a la defensa estadounidense y permitió a España desplegarse con frecuencia después de cada oleada de Estados Unidos. Porque el elevado ritmo de partido propuesto por el vigente campeón del mundo generó problemas a la retaguardia ibérica. Estados Unidos también sacó partido de sus futbolistas exteriores para desequilibrar, atraer a rivales y vaciar el área española. Lo pasó particularmente mal Marta Corredera en los duelos ante Megan Rapinoe, que esperaba abierta para poder recibir en situación de uno contra uno. Ese sector, a menudo algo más desprotegido tras las cabalgadas de Lucía García en ataque, se convirtió en un arma de doble filo para el representante europeo. En reiteradas ocasiones, tanto Rapinoe en la izquierda como Heath en la derecha obligaban a las centrales de España a recorrer muchos metros en la ayuda a la lateral. Asimismo, cada pérdida comprometida en el centro del campo se transformaba en una potencial ocasión de Estados Unidos a la contra. Cada imprecisión o decisión precipitada -especialmente de Marta Corredera, la menos acertada en el pase- se convertía en peligro. Sobre todo cuando Rose Lavelle agarraba el balón en conducción, pues la centrocampista zurda de EEUU era quien se mostró más atinada en la toma de decisiones en el último tercio.

El cambio obligado de Vicky Losada, que se retiró del terreno de juego tras recibir un fuerte golpe en el ojo, modificó ligeramente la estructura de España. Jennifer Hermoso retrasó unos metros su posición, situación que le permitió intervenir con mayor asiduidad, y Nahikari García se encargó de amenazar a las centrales estadounidenses con movimientos al espacio que abrieran el abanico de posibilidades ofensivas tras una fase de encuentro en la que Lucía García canalizaba prácticamente todas las incursiones de España en el área rival. Aunque la mejor versión del combinado español llegó tras el paso por los vestuarios. España pasó a controlar mejor la posesión, perdió menos balones en el centro del campo y dilató cada ataque estadounidense. Corredera quedó menos expuesta en el uno contra uno ante Rapinoe y Lavelle intervino menos entre líneas. El criterio de Torrecilla en la circulación de balón, la pausa de Hermoso en cada contacto con el cuero y la creciente confianza de Mapi León y Paredes, que no solo secaron a Alex Morgan sino que también tomaron decisiones arriesgadas en la salida de balón, permitieron a España controlar el tempo del partido. El equipo de Vilda se defendía con la pelota y de vez en cuando se asomaba en campo contrario. Patri Guijarro, en el minuto 63, gozó de la oportunidad más clara de España con un disparo demasiado cruzado tras una notable asistencia de Lucía García desde la banda derecha.

Megan Rapinoe of USA Women takes a penalty during the 2019 FIFA Women's World Cup match at Stade Auguste Delaune, Reims Picture by Kunjan Malde/Focus Images Ltd +447523653989 24/06/2019
Megan Rapinoe marcó los dos goles de Estados Unidos desde el punto de penalty. Foto: Focus Images Ltd.

Estados Unidos, incómoda con un guion que no le resultaba familiar, no lograba generar ocasiones de gol demasiado claras. Los tres disparos a puerta -incluyendo los dos goles- reflejan las dificultades en ataque de una selección que suele rematar a portería a la mínima que se asoma al área contraria, con un abanico de atacantes que dominan las dos piernas y se atreven a chutar desde cualquier posición. Sin embargo, cuando menos controlaba lo que ocurría sobre el terreno de juego, cuando más segura de sí mismo se sentía la selección española, Rose Lavelle se anticipó a Virginia Torrecilla en un balón dividido en el corazón del área. La estadounidense llegó una fracción de segundo antes, en una posición forzada, y acabó provocando el segundo penalty de la tarde favorable a las vigentes campeonas del Mundial. En esta ocasión Sandra Paños adivinó el lado por el que optó Megan Rapinoe, pero no alcanzó el disparo de la capitana norteamericana.

El segundo penalty estadounidense se convirtió en una mala noticia de difícil digestión para la selección española, que ya no se repuso al segundo golpe asestado por el vigente campeón. Atacando a contrarreloj y con el combustible bajo mínimos tras un encuentro exigente en el apartado físico y mental a nivel de concentración, España no encontró la fórmula para asediar con éxito el área de Naeher en los últimos minutos. Le costó serenarse, atacar con un poco más de tranquilidad y no mandar la pelota directamente al punto de penalty con balones desde cualquier posición que resultaban sencillos de repeler por la zaga norteamericana. La precipitación se apoderó de las futbolistas españolas, aunque aun así a Irene Paredes le cayó un balón en el área que no llegó a conectar en el último minuto. España rozó la hazaña y cayó de forma dolorosa, pero manifestó en 90 minutos de fútbol de primerísimo nivel todo lo que ha progresado desde que cayó eliminada en la fase de grupos del Mundial de Canadá 2015 sin ganar un solo partido. Se despide del torneo en octavos, en su mejor actuación en una Copa del Mundo, en una edición en la que ha competido y perdido por márgenes muy estrechos contra dos potencias planetarias como Alemania y Estados Unidos y en la que varias de sus integrantes más jóvenes han exhibido un desparpajo y una irreverencia que insinúa un potencial de crecimiento enorme. Con una plantilla con solo seis futbolistas mayores de 27 años, el grueso de la convocatoria española puede seguir creciendo en futuros campeonatos como la Eurocopa de 2021 en Inglaterra o el próximo Mundial, cuya sede aún está pendiente de confirmación. Más aún visto el buen rendimiento español en la mayoría de competiciones de categorías inferiores, donde se está convirtiendo en un conjunto asiduo en las rondas finales. Y con una liga nacional cada vez más potente, la exigencia diaria para todas las candidatas a representar la selección española continuará subiendo.

España perdió contra Estados Unidos, pero el 24 de junio de 2019 plantó una nueva semilla que brotará con fuerza en el futuro. Una semilla vital para empezar a construir un relato propio con nuevas protagonistas y referentes para generaciones que no las tuvieron hasta hace muy poco.

Jennifer Hermoso of Spain Women during the 2019 FIFA Women's World Cup match at Stade Auguste Delaune, Reims Picture by Kunjan Malde/Focus Images Ltd +447523653989 24/06/2019
España se despide de su segundo Mundial femenino en octavos de final. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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