Un filial atípico: el equipo de refugiados que compite en España

FILIAL CAP CIUDAD DE MURCIA

“Mi sueño es encontrar un equipo que me quiera en Barcelona, mudarme para allí con mi familia y poder tener una vida normal jugando al fútbol”. Esta es la declaración de intenciones de Faysal Chilah, un chico marroquí de veinte años que llegó a Murcia procedente de un centro de acogida en Melilla. Actualmente Faysal se encuentra viviendo junto a otros 10 chicos de la Fundación CEPAIM sin permiso para trabajar y un futuro laboral incierto. Sin embargo, cuando se calza las botas, Faysal se abstrae de todo y sólo en piensa en hacer lo que más le gusta. Él es jugador del CEPAIM CAP Ciudad de Murcia, el equipo formado por futbolistas refugiados que compite en España de manera federada.

“Uno de los mayores problemas que nos encontramos con los chavales es la desmotivación. Descubrimos que a muchos el fútbol les servía para establecer una rutina, tener un objetivo a corto y medio plazo a la vez que se divertían”.

Por muchos es sabido ya el talante peculiar del Ciudad de Murcia, un club de accionariado popular que reivindica el fútbol como un activo social. Más allá de su particular modelo de gestión, del que ya hablamos en su día en MI, esta entidad murciana ha desarrollado distintas iniciativas como la creación de un conjunto femenino puntero o el CAP Ciudad de Murcia Adaptado, el primer equipo de fútbol formado por personas con diversidad funcional. Este pasado verano decidió ir un paso más allá e inscribió en Segunda División Autonómica a su filial, pero no uno cualquiera, un filial formado por jóvenes migrantes y en riesgo de exclusión social. Ulises Illán, el vicepresidente de la entidad, explica cómo ha surgido la idea de inscribir este filial: La propuesta nace tras las experiencias en las ediciones del ‘Torneo en Red por la Inclusión’ donde la Fundación CEPAIM lleva cinco años participando en la competición y el CAP Ciudad de Murcia es colaborador. Resultaba que los chicos de CEPAIM tenían tanto interés que montaban dos equipos y las finales solían ser CEPAIM-A contra CEPAIM-B así que decidimos que había que ir un paso más allá”. 

Fútbol contra la frustración

La responsable de este proyecto, Juana Ruiz, subraya la importancia del fútbol como factor motivacional: La mayoría son chicos que llegaron en patera, vivían en la calle o que salen del centro de menores. Uno de los mayores problemas que nos encontramos con los chavales es la desmotivación. ‘Esto no es lo que me esperaba, estoy en la calle, no voy a encontrar trabajo…’ Lo más importante es salir de este bucle y nos costaba dar con la tecla para que cambiaran el chip. Descubrimos que a muchos el fútbol les servía para establecer una rutina, tener un objetivo a corto y medio plazo a la vez que se divertían”. Así pues, este equipo federado es otro paso más en un camino que empezó con un bonito gesto, explica Ruiz: Al principio montamos un entrenamiento semanal de fútbol sala con Duda, el entrenador por aquel entonces de El Pozo Murcia. Los chicos volvían maravillados, no sólo por lo mucho que aprendían; el hecho que alguien reconocido y con el prestigio de Duda se interesara por ellos y les diera consejos suponía algo muy valioso para ellos.

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Desde el inicio de esta temporada, el filial del Ciudad de Murcia compite en la Segunda Autonómica murciana. Foto: CAP Ciudad de Murcia.

Años más tarde, esta idea cristalizó en un equipo formado en su 80% por migrantes más cinco jugadores españoles. En el proceso de selección para la confección de la plantilla estuvo su entrenador, Julio César Espinosa: “Yo venía del filial del Real Murcia y estaba un poco quemado, incluso desencantado con el fútbol por todo lo que viví ahí: impagos, situaciones desagradables, etc. En este momento de mi vida, llegar a un equipo ha sido como un regalo. Por primera vez siento que no se me evalúa por los resultados, sino por mi trabajo”. De esta forma Julio César Espinosa conformó un grupo de unos 30 jugadores con chicos de entre 18 y 23 años procedentes de Marruecos, Argelia, Camerún, Guinea o Senegal entre otros lugares. La diversidad de países de origen que conviven en el vestuario no es un inconveniente para Espinosa, al contrario: Es el equipo más agradecido con el que he trabajado. Yo soy un entrenador al que le gusta mucho analizar partidos, preparar jugadas de estrategia y este tipo de cosas, sea la categoría que sea. Hago un recopilatorio y les entrego un dossier a los chicos para que lo vayan repasando; en según qué equipos me he encontrado con gente que me miraba con cara de ‘a mí me vas a enseñar lo que tengo que hacer’ en cambio ellos ves que lo agradecen muchísimo y les gusta aprender. En este aspecto, quizás uno de los hándicaps con el que cuentan los jugadores es la falta de formación futbolística de calidad, en muchos casos. Su entrenador responde: “Es cierto que igual no han tenido ese aprendizaje más táctico o académico de las escuelas de fútbol. Pero a mí no me gusta hablar de carencias, yo siempre les digo que son diamantes en bruto, son chicos puros, y van aprendiendo muy rápido porque son como esponjas.

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El objetivo del CAP Ciudad de Murcia y la Fundación CEPAIM es crear un complejo deportivo que albergue personas en riesgo de exclusión social. Foto: CAP Ciudad de Murcia.

Faysal confirma este extremo, aunque también apunta la parte negativa de la situación: Paso casi todo el día con muchos de mis compañeros de equipo, vivimos juntos. Además, como no nos dejan trabajar, ¿qué vamos a hacer? Pues gimnasio, entrenar a tope y focalizarnos en el fútbol al cien por cien. No tenemos otra, por ahora”. Los jugadores del filial CEPAIM CAP Ciudad de Murcia están centrados en el fútbol, quieren aprovechar su ocasión de competir en España y, por qué no, encontrar una oportunidad en algún equipo. No obstante, cada uno de ellos tiene interiorizado el mensaje que transmite Juana Ruiz: Desde el primer momento que abrimos el proceso de inscripción les repetimos que está muy bien ganar pero que esto es más que un equipo, es un proyecto de cohesión.” Meses después de su creación, el filial del Ciudad de Murcia avanza con paso firme y cada vez el apoyo de más gente. Respecto a la respuesta de los jugadores, Ulisses Illán comenta: “El feedback es increíble, te lo dicen, lo ves en sus redes sociales. Es su motivación diaria, su forma de integrarles, de conocer chicos españoles y que quieran ser sus amigos y tejer redes con ellos”.

Pese a que todavía tienen que escuchar de vez en cuando algún ‘moro de mierda’ o ‘negro de mierda’ según nos explica Faysal, la respuesta de la gente en la región está siendo muy positiva, según Juana Ruiz. De hecho, el objetivo es que más gente se interese por este equipo y no descartan encontrar algún patrocinador más. En el horizonte está un ambicioso proyecto que tienen en mente tanto CEPAIM como el CAP Ciudad de Murcia: la creación de una ciudad deportiva con casa de acogida para que jóvenes refugiados puedan desarrollar su actividad con la mayor excelencia posible. Sin duda, una iniciativa compleja pero ilusionante que quiere ser otro paso más en este largo camino hacia la inclusión mediante el deporte. Desde aquí lo bancamos, lo bancamos a muerte.

Imagen de Portada: Propiedad de CAP Ciudad de Murcia.

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2 comments

Estaría bien incluirlos en los torneos de AFE para que si alguno tiene madera pueda optar a un contrato profesional o amateur.

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