FK Obilić: el campeón serbio propiedad de un criminal de guerra

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¿Qué relación puede existir entre Edgar Davids, el turbo folk serbio, un tigre y una de las mayores vergüenzas que han sucedido en Europa desde la Segunda Guerra Mundial? No es fácil tejer el entramado, pero aquí lo vamos a intentar.

El hilo empieza en el FK Obilić, este equipo con nombre de un héroe serbio que luchó contra los otomanos en Kosovo tiene el honor de ser el único club que logró romper el binomio de Estrella Roja y Partizan desde la disolución de Yugoslavia en el 92. El FK Obilić -durante muchos años rebautizado como FK Čuburac por tener un nombre demasiado cercano al nacionalismo serbio- vagó por la segunda o la tercera división yugoslava sin muchos hitos más destacados que una final copera perdida frente al Estrella Roja.

Arkan, el hombre del Cadillac rosa

Todo cambió en junio de 1996 cuando Željko Ražnatović se hizo cargo de la entidad; pero antes de conocer las tropelías del presidente del FK Obilić hace falta saber quién era este controvertido personaje. Ražnatović, hijo de un piloto del ejército yugoslavo, se labró una carrera delictiva de película a base de múltiples atracos a bancos por toda Europa. De hecho, el mote con el que se hizo mundialmente famoso, Arkan, fue el nombre utilizado en uno de sus muchos pasaportes falsos. Una vez de vuelta a lo que todavía era Yugoslavia, Arkan prosiguió con su historial de delitos a la par que cultivaba buenas relaciones con círculos políticos que le confirieron un áurea de protección. Así pues, durante los 80 se extendió por todo el territorio su fama: cuentan que era habitual verle por las calles de Belgrado con su Cadillac rosa yendo de un casino a otro con la actitud de quien se sabe inmune ante todo. Pero fue durante la guerra cuando la figura de Arkan alcanzó otro escalafón; Željko Ražnatović lideró la Guardia Voluntaria Serbia, un grupo paramilitar que tenía su semilla en un grupo de ultras del Estrella Roja. Esta unidad de cerca de 10.000 combatientes actuó en pequeños comandos durante años en distintas zonas especialmente calientes como Krajina, la República Srpska o Kosovo. Por su ferocidad y por adoptar este animal felino como mascota, el grupo paramilitar era popularmente conocido como Los Tigres de Arkan. No en balde sus actuaciones fueron juzgadas en el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia.

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Foto: Petar Milosevic bajo licencia Wikimedia Commons.

Volviendo al fútbol, tras la paz en el conflicto de Bosnia-Herzegovina, Arkan retomó su vida ‘normal’ con el privilegio que le daba el haber sido un importante actor en los conflictos bélicos en Croacia y Bosnia Herzegovina. Fue entonces cuando Željko Ražnatović quiso jugar a ser presidente. Él aspiraba a ser el dueño del Estrella Roja, equipo con el que siempre tuvo un gran vínculo, especialmente con su facción más radical, los Delije, a los que lideró en el tristemente conocido enfrentamiento Dinamo Zagreb-Estrella Roja que acabó con unos disturbios brutales y la famosa patada de Boban, retratada por algunos como la escenificación del inicio de la guerra de los Balcanes. Sin embargo, pese a que en el 96 el comunismo yugoslavo era ya un cadáver, el Estrella Roja era demasiado importante como para meterle mano. Arkan se tuvo que conformar con el FK Obilić, un equipito de un suburbio de Belgrado que militaba en la segunda división.

La revolución deportiva no tardó en llegar: el FK Obilić ascendió de categoría en el primer año de Željko Ražnatović en el despacho presidencial y al segundo, con Dragan Okuka en el banquillo, se hizo con el campeonato liguero de la temporada 97/98. Esto supuso un hito histórico: nadie más ha conseguido romper la oligarquía de los dos gigantes de Belgrado desde que la liga yugoslava desapareció. De hecho, sólo la Vojvodina consiguió el título un par de veces en el periodo entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y el 1992. Uno se puede imaginar el terremoto que supuso que un equipo sin mucha masa social ni éxitos deportivos anteriores consiguiera ganar la liga al año después de llegar a Primera. No obstante, parece que el triunfo no fue trigo limpio y todo indica que el propio Arkan se aseguró personalmente de la victoria. Sobre esto se ha escrito y hablado mucho, podéis encontrar en internet decenas de historias en las que seguramente se mezclen lo real, lo exagerado y lo inventado pero que conforman un panorama entre maravilloso y espeluznante. Se habla de amenazas del propio Arkan poniéndole una pistola en la rótula al delantero rival, secuaces mostrando sus armas al visitante desde la grada, gases lacrimógenos, visitas al árbitro en la semana previa al partido, advertencias a equipos contrarios que estaban en racha o jugadores que no querían ir al vestuario en el descanso por miedo a encontrarse con el presidente del FK Obilić en el túnel.

La reina del turbo folk entra en escena

Sea como fuere, el FK Obilić se coronó campeón y como tal tenía derecho a jugar la previa de la Champions League. Aquí es donde empiezan los problemas. A la UEFA no le hacía ninguna gracia tener en su competición a un club cuyo presidente estaba investigado por cometer crímenes de guerra y amenazó con vetar la participación del club serbio. Arkan se enfureció, de hecho años más tarde se publicó que dos de sus ‘tigres’ organizaron un plan para amedrentar o quien sabe si matar al entonces presidente de la UEFA. Por suerte, la visita a Lennart Johansson en Viena resultó fallida.

Željko Ražnatović se vio obligado a pasar por el tubo y nombrar presidenta a su tercera esposa. Ella era Svetlana Velickovic, conocida por su nombre artístico: Ceca. La nueva mandamás del FK Obilić era toda una celebrity, la musa del turbo folk, el estilo que arrasaba en los Balcanes en los 90. Ceca y Željko se habían conocido en un aniversario de los Tigres de Arkan y desde entonces conformaron la pareja de moda de todo el país. Algo así como -perdón por la poco precisa analogía, os invito a encontrar una mejor- si Jesús Gil se hubiera casado con Norma Duval y la hubiera nombrado presidenta del Atlético de Madrid. El club colchonero, por cierto, sería el rival del FK Obilić en los treintaidosavos de final la Copa de la UEFA, donde el equipo serbio había llegado tras perder en la ronda previa de la Champions League ante el Bayern de Múnich. Željko Ražnatović fue asesinado en el año 2000 en Belgrado por un expolicía, en una operación cuyos motivos y responsables intelectuales todavía se desconocen. En lo deportivo, el FK Obilić nunca más volvería a ser campeón bajo el mando de Ceca. La cantante estuvo muchos años al frente de la nave, pero poquito a poco el equipo cayó en decadencia hasta deambular por categorías regionales.

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Foto: Propiedad de Gianluca Di Stefano bajo licencia Wikimedia Commons.

El abogado del diablo

¿Y qué pinta Edgar Davids en todo esto? Tampoco mucho, pero vamos a ello. Uno de los más estrechos colaboradores de Arkan fue Giovanni Di Stefano, empresario británico de ascendencia italiana que ha sido condenado en distintas ocasiones por fraude, estafa, blanqueamiento de capitales y por hacerse pasar por abogado pese a no tener la titulación necesaria. De hecho, personalidades como Saddam Hussein, Slobodan Milosevic o el asesino en serie Charles Manson requirieron sus servicios e incluso admitió haber mantenido contacto con Osama Bin Laden, por lo que el The Guardian lo bautizó como ‘el abogado del diablo’ debido a su propensión para hacerse cargo de casos especialmente notorios, polémicos y difíciles de defender.

Di Stefano fue parte importante en la adquisición del FK Obilić, pero posteriormente quiso dejar huella en el fútbol de otros países. Tuvo una primera intentona con el Dundee FC, pero su abierta relación con Arkan y un primer escándalo judicial hicieron rechazar la propuesta al club escocés. Lo intentó posteriormente con el Northampton Town y el Norwich City, pero en 2003 volvió a la carga en Dundee. Esta vez sí, fue nombrado director general del club y su primera medida fue comunicar la intención de plagar el equipo de estrellas. Fabrizio Ravanelli fue el primero de lo que tenía que ser un All Stars de la Premiership escocesa. El italiano llegaba a Dundee ya en el tramo final de su carrera, con 35 años, tras haber dado unos cuantos tumbos por equipos de menor entidad. Pero el sueño de Di Stefano era traer a Edgar Davids y de hecho llegó a establecer conversaciones con el entonces jugador de la Juve. ¡Cómo tenía que ser la oferta para que Davids se planteara dejar el campeón de Italia para irse a Escocia! El asunto acabó de la única forma que podía acabar, mal. El club se arruinó y apenas un año después de estar en el cargo, la Asociación de Fútbol de Escocia le prohibió ejercer como director debido a sus cargos por fraude.

Aquí concluye esta pequeña historia de fútbol, corrupción, delitos y algo de música.

Imagen de Portada: Petar Milosevic bajo licencia Wikimmedia Commons.

2 comments

Maravillosa historia, a la par que terrorífica. Željko Ražnatović era uno de los tantos monstruos que medraron en aquella tragedia.
Sin embargo, he de decir que el artículo me deja pasmado por motivos totalmente personales y mucho menos importantes que, a pesar de todo, procedo a contar. Esta tarde saliendo de hacer un tramite en un pueblo vecino al de mi residencia veo una señora que, debido a su fisonomía e indumentaria, me recordó a una antigua jefa mía en la que hacía largo tiempo no pensaba. Cinco minutos más tarde, entro a un café y me encuentro frente a frente con dicha antigua jefa. ¿Que tiene esto que ver con el artículo que acabo de leer? Pues bastante, ya que la señora es croata, huyó de la guerra de los Balcanes rumbo a Alemania y, por supuesto, se llama Svetlana y todos cariñosamente la llamamos Ceca. Una coincidencia tan asombrosa, como que haya algo llamado turbo folk.

Increíble historia. Sorprendente e inquietante. Espero que cosas como estas queden en historias del pasado.

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