El verano en el que el fútbol volvió a casa

Alan Shearer estaba siendo criticado por su papel con la selección antes de la Euro 96. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd

La mayoría de la gente hace bien. Quedándose en casa cuando toca, viendo partidos antiguos para distraerse o simplemente no recordando que We’re in this together era la canción oficial de Inglaterra en la Euro 96. Ni rastro de ella en las listas de sencillos más vendidos en el Reino Unido aquel año (ni ninguno, claro). Antes de lanzar su carrera en solitario, Lauryn Hill las copó con Killing me softly junto a su grupo Fugee. Número uno durante la duración del torneo.

Lightning Seed jamás había entrado en el Top 10 hasta que decidió que los humoristas David Baddiel y Frank Skinner escribiesen una canción sobre la selección de los tres leones antes de su gran cita en casa. Football’s coming home entró directamente al número uno la semana previa al inicio del torneo. La afición inglesa estaba expectante ante el inicio de la Eurocopa, pero no particularmente optimista. Bastante más contrariada llegaba la prensa anglosajona. Especialmente los tabloides. Especialmente tras el viaje de preparación en China y Hong Kong.

Ante la hostilidad de los medios, el seleccionador Terry Venables decidió llevarse a sus muchachos a Asia para jugar y relajarse. Sobre todo esto último. Tras ajustadas victorias ante la selección china y ante un combinado de jugadores traídos exclusivamente para el amistoso en Hong Kong. “Inglaterra no juega amistosos”, dijo en algún momento Alan Shearer en los meses previos a la Eurocopa. “Si lo haces mal te machacan”. Y no le faltó razón. Una vez finalizados los compromisos en Hong Kong, Venables entendió que un par de cervezas no haría ningún mal a sus muchachos y les dejó salir el 26 de mayo.

Víspera del 29º cumpleaños de Paul Gascoigne, y el bar en el que lo celebra la selección inglesa es uno de los que monta todo un espectáculo a la hora de servir a sus clientes. Había una silla de dentista en la que Gazza se sentó a beber lo que le echasen. Bryan Robson, uno de los asistentes de Venables, avisó de ir con ojo pero alguien vino, le estiró la camiseta y se la rompió. Hizo gracia, así que futbolistas como Teddy Sheringham o Steve McManaman copiaron el modelito. Al día siguiente aparecieron instantáneas de lo sucedido en los principales tabloides ingleses, que siempre parecen estar enfadados, aunque esta fue una de las raras veces en la que lo están con alguien nacido en las islas.

Steve McManaman fue protagonista en aquella gira antes de la Euro 96. Foto: Richard Gould/Focus Images Ltd
Steve McManaman fue protagonista en aquella gira antes de la Euro 96. Foto: Richard Gould/Focus Images Ltd

Se armó gorda, como comprenderán, pero los ataques unieron al vestuario inglés. “Son ellos contra nosotros”, avisó Terry Venables a sus jugadores. “Si quieren guerra les daremos guerra”. Alan Shearer fue otro de los señalados en las semanas previas al torneo. Se cuestionaba su convocatoria, pues aunque había anotado 130 goles en 171 partidos con el Blackburn Rovers, solo había logrado cinco en 23 internacionalidades. Llevaba 21 meses sin marcar con Inglaterra, pero el primer tanto del torneo fue suyo. Aunque Kubilay Türkyilmaz lo empató para Suiza. Volvió a marcar el de Newcastle ante Escocia en el segundo encuentro del grupo, aunque Paul Gascoigne se llevó todos los elogios aquel día. Alan fue el máximo goleador del torneo, aunque Inglaterra quedase apeada en semifinales.

En el Auld Enemy, contra Escocia, Gascoigne marcó un gol fenomenal. Un toque con la izquierda para pasar el balón sobre Colin Hendry, y otro con la derecha, antes de que el esférico llegase al suelo, para batir a Andy Goram. Se vino arriba el bueno de Gazza, que protagonizó entonces una celebración legendaria. El entonces jugador del Glasgow Rangers corrió junto a la meta rival, donde se lanzó al suelo esperando a que sus compañeros llegasen para recrear lo sucedido en cierta silla de dentista de cierto bar en Hong Kong. El Daily Mail publicó entonces un artículo lamentando las ofensas previas titulado Sr Paul Gascoigne: Una disculpa.

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Holanda llegaba como la principal favorita al torneo. Contaba con la columna vertebral del Ajax campeón de Europa en 1995 y finalista en 1996, lo que comportó que los problemas del vestuario ajaccied se trasladasen al de la selección. Las discrepancias por las diferencias salariales entre los canteranos y los más veteranos del conjunto de Ámsterdam hicieron mella. Incluso Dennis Bergkamp, uno de los atacantes oranje más destacados, recibió críticas a su juego porque no tenía el recorrido de Jari Litmanen. Encima perdieron 4-1 ante Inglaterra, viendo cómo Wembley entero entonaba aquel 30 years of hurt never stopped me dreaming (30 años de dolor nunca hicieron que dejase de soñar) de Lightning Seeds. El solitario tanto de Patrick Kluivert eliminaba a Escocia.

Siguieron soñando los ingleses cuando se deshicieron del equipo a batir según Terry Venables: España. Clemente en el banquillo y la maldición de los cuartos de final. Solo cuatro goles en cuatro partidos y cuatro goleadores distintos: Alfonso Pérez, José Luis Caminero, Javier Manjarín y Guillermo Amor.

Ganó Inglaterra, decía antes. Lo hicieron en un partido feo, por penaltis y dejando una imagen para el recuerdo, la de Stuart Pearce celebrando como un poseso su gol en la tanda. Lo pasó muy mal Psycho después de fallar uno de los lanzamientos que privó a Inglaterra de alcanzar la final en Italia 90. Menuda forma de resarcirse la de Pearce, que además pudo marcar en la tanda de penaltis ante Alemania en semifinales. Por desgracia para Inglaterra, Gareth Southgate no lo hizo.

Gareth Southgate, el actual seleccionador de Inglaterra, falló su lanzamiento en la tanda de penaltis decisiva. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd
Gareth Southgate, el actual seleccionador de Inglaterra, falló su lanzamiento en la tanda de penaltis decisiva. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

La venganza alemana tras la polémica final en el Mundial de 1966, también en Wembley. Con un Jürgen Klinsmann todopoderoso, un ostentoso Andreas Moller, y con la aparición de un decisivo Oliver Bierhoff, que solo marcó dos goles, ambos en la final, y uno de ellos de oro. Los teutones llegaban como favoritos, por detrás de Holanda e Italia en las apuestas. “Dos cosas pueden pasar”, predijo Arrigo Sacchi antes del drama azzurro: “Me besarán la calva o me tirarán tomates”. Sin Roberto Baggio pero con Gianfranco Zola, y con Alemania y la República Checha en el mismo grupo, al final hubo Tomatina.

Croacia estrenó su condición de nación en la Eurocopa de 1996. Los croatas fueron el segundo país en independizarse de Yugoslavia, y en Inglaterra se presentaron a Europa por primera vez con su uniforme ajedrezado. Nombres reconocibles como los de Davor Šuker, Robert Prosinečki o Zvonimir Boban. Reconocibles, probablemente, porque la gran mayoría de sus futbolistas jugaban en las grandes ligas europeas. Miroslav Blažević solo alineó a tres jugadores que disputaban en aquel momento la liga croata. Goran Vlaović, por cierto, anotó el primer gol de Croacia en una cita internacional con un contraataque fulminante.

Mejor aún le fue a la República Checa. Ganaron a Italia, ganaron a una atractiva Portugal (menudo torneo se marcó el bueno de Rui Costa), se deshicieron de Francia y forzaron la prórroga en la final ante Alemania. Inmejorable. Con golazos incluidos como el de Karel Poborský en los cuartos de final. Aparecieron nombres como el de Radek Bejbl, que firmó aquel mismo verano con el Atlético de Madrid. O los de Petr Kouba o Jan Suchopárek, que pensábamos que iban a quedarse ahí durante mucho tiempo y que olvidamos pronto. Por suerte, siempre nos quedará Pavel Nedved.

Ante el llamamiento a quedarse en casa, son varios los clubes y las federaciones que han venido ofreciendo sus momentos más gloriosos en las últimas semanas. Una vez se anunció el aplazamiento de la Euro 2020, el canal inglés ITV anunció que en su lugar emitiría la Euro 96 de forma íntegra. El miércoles llega el turno de la semifinal entre Inglaterra y Alemania, mientras que el domingo, Jürgen Klinsmann recibirá el trofeo Henri Delaunay de manos de la reina Isabel. Este verano, el fútbol iba a volver nuevamente a casa.

Foto de Portada: Russell Hart/Focus Images Ltd 

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1 comments

Mi gran ídolo, Alan Shearer, tuvo su mejor actuación en un gran torneo en la Euro 1996. Pichichi y eliminado únicamente en los penalties el día de la semi. Día en que él marcó, como siempre, y además por partida doble, pues también marcó su penalty

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