El fútbol carioca, entre el cielo y el infierno

Flamengo

La noche del 31 de julio de 1985 fue histórica para el fútbol carioca, es decir, de Río de Janeiro. El Maracanã estaba abarrotado con más de 90.000 hinchas que fueron al mítico estadio para ver la gran final del Campeonato Brasileiro. Pero esa noche no era un grande el que se jugaba el título. El estadio estaba repleto de banderines rojiblancos. Gracias al aporte financiero del mafioso Castor de Andrade, el Clube Atlético Bangu -club del barrio de Bangu, en la parte oeste de la ciudad- estuvo a punto de convertirse en el quinto equipo de Río en ser campeón nacional. Perdieron el título en los penaltis, contra el Coritiba. El año siguiente, el América, equipo del barrio de Tijuca, estuvo cerca de la gloria: perdió en semifinales contra el São Paulo y quedó tercero en la liga brasileña. Eran tiempos de oro del fútbol carioca, que en una temporada podía tener quince diferentes derbis en Primera. En 2021 tendrá uno.

El próximo curso será la primera vez que tres de los doce grandes equipos del fútbol brasileño estarán en Segunda.

Los hinchas de los grandes equipos cariocas viven realidades extremamente opuestas. Por un lado, los flamenguistas y los tricolores están por las nubes, ya que el Flamengo ganó una liga que parecía sentenciada por el Internacional, y el Fluminense logró una clasificación a la Copa Libertadores tras ocho años sin disputarla, contra todo pronóstico. Pero, por otro lado, están los botafoguenses -de los cuales hablamos aquí– y los vascaínos, que por primera vez jugarán un derbi en la Serie B. Es más, es la primera vez que tres de los doce grandes del fútbol brasileño estarán en Segunda, ya que el Cruzeiro no pudo volver a Primera. Esta será también la primera edición de la Serie B que contará con cinco campeones brasileños, además de los tres grandes estarán el Coritiba, campeón en 1985 y el Guarani, en 1978.

Aficionados del Botafogo en las gradas. Foto: Martins, Tito bajo licencia Creative Commons 3.0
Aficionados del Botafogo en las gradas. Foto: Martins, Tito bajo licencia Creative Commons 3.0

En el inicio de la última década el fútbol carioca vivía años bonitos, aunque ya se cristalizaba un poco la predominancia de la dupla Fla-Flu. En 2009 el Flamengo ganó la liga y en 2010 y en 2012 la ganó el Fluminense. En 2011 el Vasco da Gama quedó 2º, el Flu 3º y el Fla 4º, todos clasificados a la Copa Libertadores. En 2013 el Botafogo terminó 4º y también se clasificó al gran torneo continental. Flamengo (2013) y Vasco (2011) ganaron la Copa do Brasil. Por los campos cariocas desfilaban auténticas leyendas del fútbol como Ronaldinho (Flamengo), Juninho Pernambucano (Vasco), Clarence Seedorf (Botafogo) y Deco (Fluminense). Cómo han cambiado las cosas.

Antes de empezar la temporada, Flamengo era favorito para ganarlo todo. En 2020, fue el club que más gastó en Brasil. 

Es cierto que los flamenguistas están satisfechos con su bicampeonato -el primero desde 1982/83-, pero quizás se podría decir que la temporada del Rubro-negro fue decepcionante, y eso habla de cómo han crecido las ambiciones del club a lo largo de la década. Ahora sus hinchas quieren reinar el continente. No sería exagerado decir que antes de empezar la temporada Flamengo era favorito para ganar todo lo que disputara. Tras conquistar el doblete (Brasileirão-Libertadores) -que solo lo había logrado el Santos de Pelé en 1963-, el equipo se reforzó aún más. En 2020, fue el club que más gastó en Brasil (46,95M€), más del doble que Palmeiras (20,65M€), el segundo de la lista. Y aun así, el Mengão fue eliminado en cuartos de la Copa Libertadores -su gran objetivo en la temporada, ya que la final se jugaría en Maracanã- por Racing, y de la Copa do Brasil por São Paulo (5-1 en el cómputo global), también en cuartos.

Jorge Jesus. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd
Jorge Jesus dejó el banquillo del Flamengo para fichar por Benfica. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd

Tras ganar el Campeonato Carioca ante el Fluminense, Jorge Jesus anunció que dejaría el equipo rumbo al Benfica. Y ese fue un golpe muy duro para el Fla. Pero el Mengão también perdió dos de sus jugadores más importantes: Pablo Marí y Rafinha. De hecho, el eje de la defensa fue un problema a lo largo de la temporada. Tras largas negociaciones llegó Domènec Torrent, pero el catalán no duró mucho. Intentó cambiar por completo la manera de jugar del equipo, y, pese a tener buenos resultados en general, acabó cesado tras una serie derrotas. Así que Flamengo apostó por Rogério Ceni, el mítico portero del São Paulo, que hacía una buena temporada en el Fortaleza. Ceni ya había dejado al mismo Fortaleza en el año anterior para intentar salvar el Cruzeiro del descenso, pero no tuvo éxito, y luego, con el rabo entre las piernas, volvió al Fortaleza. Esta vez, Ceni entendía que difícilmente el equipo de Ceará aceptaría su retorno tras otro fracaso en un grande. Pero, aun así, arriesgó. Sabía que la plantilla de Flamengo era excepcional y que esa era su gran oportunidad para ganar su primer gran título como entrenador. Y así fue. Tras un inicio vacilante, Ceni encontró su once, hizo ajustes -Willian Arão como central y Diego Ribas como pivote- y ahora es campeón brasileño. Ahora, con mayor crédito por parte de la afición y la prensa, tendrá un poco más de tranquilidad para montar su plantilla e intentar ganar el tricampenato de Liga, la Copa Libertadores y la Copa do Brasil.

El Inter de Porto Alegre, uno de los grandes equipos del fútbol brasileño, ya lleva 41 años sin conquistar la liga.

La temporada 2020 también fue muy especial para el Fluminense. El tricolor empezó la última década como uno de los mejores equipos de Brasil, pero con la salida de su gran patrocinador, Unimed, tuvo muchas dificultades y en los últimos años se acostumbró a pelear contra el descenso hasta las últimas jornadas del Brasileirão. Su última participación en la Copa Libertadores había sido en 2013, cuando fue eliminado en cuartos por el Olimpia. La temporada 2020 parecía que sería como las anteriores, esas en que los hinchas solo quieren que empiece la siguiente, pero Odair Hellmann consiguió montar un equipo competitivo y se mantuvo cerca de los puestos de Libertadores durante todo el campeonato. En diciembre, antes de la jornada 25, recibió una propuesta irrechazable del Al Wasl saudita y se fue. En medio de dudas, el segundo entrenador, Marcão, tomó el mando del equipo, mantuvo al Flu en los puestos altos de la tabla y finalmente terminó la liga en quinta posición, lo que significa una plaza en los playoffs de la Libertadores. Pero si Palmeiras gana la final de la Copa do Brasil contra Grêmio (la ida ganó por 0-1), el Flu accede directamente a la fase de grupos del torneo.

Aficionazos del Inter de Porto Alegre. Foto: Eduardo Alex Soares Vergara bajo licencia Creative Commons 4.0
Aficionados del Inter de Porto Alegre. Foto: Eduardo Alex Soares Vergara bajo licencia Creative Commons 4.0

Saliendo de la parte sur, la más rica de la ciudad, y yendo a la norte, está el Vasco da Gama, en el humilde barrio de São Januário. El Vasco es un equipo que se enorgullece de sus orígenes populares. Es un gigante, con hinchas por todo el país, pero vive una pesadilla en el siglo XXI. Terminó el siglo pasado ganando la Copa Libertadores (1998) y el Brasileirão (2000) y en este se convirtió en el grande con más descensos (4) en el fútbol nacional. El desorden institucional de los últimos años se repitió en 2020.  El equipo tuvo tres entrenadores, elecciones presidenciales enturbiadas, y el resultado fue otro descenso más para el Gigante da Colina. El Vasco llegó a la última jornada ya sentenciado, necesitaba un milagro para no bajar: tenía que recuperar una diferencia de 12 goles ante el Fortaleza. No pasó.

Contenido relacionado: Silenciosamente, Botafogo bajó a Segunda

Pero en lo que respecta a la pelea por el título, las últimas jornadas fueron las más épicas de los últimos años. En la jornada 36, el Internacional era líder con un punto de ventaja con respecto al Flamengo, y en la jornada 37 se enfrentaría justamente al Rubro-negro, en Maracanã. No podía perder de ninguna manera. Pues perdió.

Su lateral derecho titular, Rodinei, solo podría jugar si el Inter pagase un millón de reales (150 mil euros), ya que estaba cedido por el Flamengo. Elusmar Maggi Scheffer, un hincha millonario del Inter, garantizó la participación de Rodinei en el partido abonando la cifra. Cosas del fútbol brasileño. El Inter marcó el 0-1 y el Fla empató con un gol que se originó precisamente en el lado derecho de Rodinei, que en el inicio de la segunda parte fue expulsado por una entrada a Filipe Luis y el Fla terminó por marcar el 2-1, pocos minutos después. Eso sí, después de una gran confusión con el VAR y la habitual polémica. Recordemos que, en 2005, el Inter perdió la liga en las jornadas finales en un error clamoroso del arbitraje en un partido contra ese Corinthians de Carlitos Tévez y Javier Mascherano, que terminó campeón. El Inter, uno de los gigantes del fútbol brasileño, lleva 41 años sin ganar la liga. En la última jornada del Brasileirão apareció otra vez el Corinthians en su camino.

El Flamengo tenía 71 puntos y el Inter 69, pero si el Flamengo no ganase y el Inter consiguiese los tres puntos, se haría con el tan anhelado título de liga. Lo más complicado era que el Flamengo no ganase a un São Paulo que venía de mal en peor, con un entrenador interino tras la salida de Fernando Diniz. Pero no ganó. São Paulo plantó cara al Flamengo y ganó 2-1. Quedaban unos minutos del Inter-Corinthians, que iba 0-0. El Inter llegó a marcar en el minuto 96 en lo que parecía el gol del título, pero Edenilson estaba fuera de juego. El Corinthians, que ya no tenía nada en disputa, resistió a la ofensiva colorada y salió de Porto Alegre con el empate. Otra vez el Inter pierde la liga en los instantes finales, otra vez con el Corinthians como verdugo. Mientras tanto, el Flamengo celebraba en el Morumbi. Ahí también celebraba Rogério Ceni, de lejos el mayor ídolo de la historia del São Paulo, donde conquistó el histórico tricampeonato de liga en 2006, 2007 y 2008. Esta vez festejaba el segundo consecutivo del Flamengo, que el año que viene intentará igualar la hazaña que parecía inalcanzable de ese gran São Paulo de Muricy Ramalho. Los vascaínos y botafoguenses, mientras viajan por Brasil peleando por el ascenso desde la Serie B, esperarán que, como consuelo, eso no pase.

Apoya los contenidos en MarcadorInt y conviértete en un mecenas del proyecto a través de Patreon. Puedes apuntarte aquí.

Foto de portada: Van Dijck bajo licencia Creative Commons 3.0.

Related posts

5 comments

Sin la cláusula “paracaídas” de los ingresos televisivos, Vasco y Botafogo lo tendrán difícil retornar a primera – ya paso con Cruzeiro el año pasado.

Es una tendencia cada vez más clara, los clubes con más ingresos televisivos/mejor administrados (Corinthians, Palmeiras, Flamengo) van a distanciarse mucho del resto (ganaron todas las últimas 6 ligas), como ya pasa en las ligas europeas donde 2 o 3 clubes dominan. Eventualmente Santos o Fluminense pueden sorprender por el buen trabajo de la cantera, o alguno de los gauchos en Copas. Los 12 grandes serán reducidos a como mucho 6, como en Inglaterra.

Por otro lado, es un buen paralelo y un buen aviso a los defensores de la Superliga. Clubes que estaban acostumbrados a ganar en sus estados hoy tienen cero chance real de ser campeones y ya no son grandes como un día fueron.

Enhorabuena por el artículo. Muy bueno.

Como flamenguista es difícil de negar que hemos tenido fortuna. La salida de JJ fue tremenda y los que han venido han tardado en entenderse con el grupo. Creo que Diego ha jugado un papel importante en gestión de vestuario para controlar los egos de muchos jugadores (Gabigol ejem). Hemos ganado el campeonato pero jugado muchas veces en 4-2-4 sin fluidez en mediocampo o una seguridad defensiva digna de campeón. Lo de Rodinei, ni en los mejores chistes se podría imaginar que pasaría algo así, y en mi opinión no era expulsión.
Leía el otro día que es la tercera mejor temporada para el club en títulos y aún así la “torcida” no está nada contenta con Rogerio y andan soñando con algún otro entrenador europeo (incluida una vuelta de JJ).

Vasco y Botafogo, pues una sonrisa extra para nosotros. Aunque para la Libertadores con este nivel no nos llega ni locos.

Muchas gracias, Kriok.
Lo de que la “torcida” no esté contenta con la temporada del Fla habla mucho de como han crecido las ambiciones del club. En la última década ganó cinco veces el Carioca, lo que ya es un título casi insignificante para los hinchas. No veo a un equipo en Brasil que pueda rivalizar financieramente con Flamengo.

Ya conoces la capacidad de autodestrucción de Flamengo. Yo estoy contento, no olvido los años en los que no ganábamos nada más que el Carioca (que al final se lo juegan 4 equipos, qué lástima) y del que nos rescató Adriano en 2009.

Responder a Lucas Duque Cancelar respuesta

*