Fútbol, pandemia y fondos de inversión

New Liverpool manager Jurgen Klopp (left) with Liverpool chairman Tom Werner (centre) and Liverpool Chief Executive Ian Ayre (right) during a press conference at Anfield stadium, Liverpool
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09/10/2015

2020 ha sido un año duro para todos. El mundo del fútbol, que parecía sumido en una burbuja económica sin precedentes, ha sufrido un severo varapalo que ha hecho tambalearse a una industria multimillonaria. Llega diciembre, y es el momento de presentar cuentas y aprobar presupuestos. La gran mayoría de los clubes ha visto reducido sus ingresos de manera preocupante y debe buscar nuevas fórmulas para afrontar el incierto futuro que aguarda con el cambio de año. Es en este escenario en el que parece haber crecido el interés de los fondos de inversión en el mundo del fútbol. Un negocio del que parecían recelar hasta hace no mucho y que recibirá con los brazos abiertos toda inyección de capital que permita sortear el bache a corto plazo. Pero nada es gratis en la vida, como cantaba El cuarteto de Nos, y los fondos de inversión implantarán unas nuevas reglas del juego a las que deberá acostumbrarse un deporte en el que cada vez confluyen más intereses.

El Manchester United es uno de los clubes controlado en parte por un fondo de inversión. Foto: Ian Wadkins/Focus Images Ltd.
El Manchester United es uno de los clubes controlado en parte por un fondo de inversión. Foto: Ian Wadkins/Focus Images Ltd.

Para aquellos menos familiarizados con el concepto, un fondo de inversión es una institución que agrupa el capital de diversos inversores independientes para invertirlo de manera conjunta. No es la primera vez que los fondos de inversión ponen su mira en el fútbol. La primera aventura comenzó en los 90 pero encontró un rechazo frontal, aunque algo tardío, por parte de la FIFA. Hablamos de los, en su día, famosos TPOs (Third Party Ownership), mediante los cuales estos fondos se hacían con parte de los derechos de futbolistas a cambio de obtener un porcentaje del valor de una futura transferencia. De esta manera ayudaban a los clubes a costear a jugadores que no se podían permitir y acababan convirtiéndose en una parte interesada en realizar o impedir determinados traspasos. En 2015, la FIFA prohibió que los jugadores vendieran partes de sus derechos a terceros para evitar que, de alguna manera, se “traficara” con ellos despojándolos de su poder de decisión.

La nueva normativa cortó esta relación, por otra parte, infrecuente. Los fondos de inversión siempre han recelado de la inestabilidad del deporte europeo, con sus fluctuaciones vinculadas al rendimiento deportivo, sus ascensos y descensos. Pero, en los últimos años, la tendencia ha comenzado a cambiar. El crecimiento de los ingresos por televisión, la expansión mundial y tecnológica de los contenidos deportivos y el “boom” del mercado de fichajes volvió a situar al fútbol en el punto de mira como negocio rentable. Para muestra la Premier League: en el año 2000 ningún fondo participaba en ningún club y ahora hasta un 25% de los clubes tiene entre su accionariado a un fondo de este tipo.

La Serie A está en negociaciones para vender parte de sus derechos de retransmisión. Foto: Stefano Gnech/Focus Images Ltd
La Serie A está en negociaciones para vender parte de sus derechos de retransmisión. Foto: Stefano Gnech/Focus Images Ltd

Según el diario Cinco Días, en La Liga hay hasta 17 clubes de Primera que están buscando financiación y varios de ellos se han acercado a fondos de capital riesgo para lograr la sostenibilidad económica. Pero, lo que es quizá más llamativo, es que más allá incluso de clubes individuales, los fondos han puesto en su foco a las grandes ligas. Tanto La Liga como la Serie A y la Bundesliga estarían en negociaciones desde este mismo verano con diversos fondos de inversión por operaciones multimillonarias. En España, La Liga ha separado sus servicios digitales en una compañía de la cual estaría dispuesta a vender el 60% por unos 270M€ y en Alemania, la DFL busca un acuerdo similar, con mayores competencias pero menores porcentajes, ya en visos de cerrarse por unos 300M€. La Serie A, por su parte, busca vender directamente el 10% del conglomerado que controla los derechos televisivos para los próximos 10 años por un valor cercano a los 1.600M€. A cambio, claro, exigen ser parte de la toma de decisiones, algo que clubes como Napoli o Lazio no ven con buenos ojos.

En todas estas operaciones, a pesar de participar numerosos fondos, hay un denominador común: CVC. Se trata de la entidad de capital de riesgo pionera en el mundo del deporte. En 2006 se adentraron en el coto cerrado que es la Formula 1, comprando por 2.000 M€ los derechos de retransmisión que venderían en 2017 por 8.000 M€. Los aficionados se quejaron del incremento del precio de entradas, de los servicios de pay-per-view ligados a las retransmisiones, y de la creación de nuevas carreras alejadas de los circuitos tradicionales, pero CVC demostró al mundo de las finanzas que el deporte puede ser rentable. Ahora, en este nuevo escenario post-pandemia, CVC señala el camino de las inversiones deportivas hacia el fútbol.

¿Qué implica esto para el fútbol? Al final del día, el fútbol pasa a estar una mano más lejos de los aficionados. Es un interés más que nivelar a la hora de tomar decisiones estratégicas. En el mundo del deporte, la receta de los fondos ha sido clara: incrementar la “fan experience” pero convertirla en un producto más caro. Mejoras de los estadios que incrementan el precio de las entradas y los convierten en espacios monetizables los 365 días del año; crecimiento de la oferta de entretenimiento digital para los fans de todo el mundo equiparando o anteponiendo los intereses de otros mercados al de las comunidades locales de aficionados.

El fondo de inversión Silver Lake forma parte del accionariado del City Football Group. Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd
El fondo de inversión Silver Lake forma parte del accionariado del City Football Group. Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd

En definitiva, cambiar el prototipo de dirigente de un club de fútbol. “Ahora necesitas contar con un grupo empresarial que entienda los medios, acuerdos de retransmisión, oportunidades comerciales en todo el mundo y conocimientos de cómo gestionar una academia y traspasar jugadores”, subraya en The Economist Adam Sommerfeld, de Certus Capital Partners. Un tipo de propietario que valora el crecimiento estable, algo tan impropio de un mundo tan voluble como el futbolístico, y que puede contar con las herramientas para cambiar las reglas del juego.

Este tipo de inversores busca, por encima de todo, aumentar su beneficio económico, lo que implica que intereses políticos, sociales y meramente futbolísticos con los que vinculábamos a otro tipo de gestores quedan en un segundo plano, por mucho que suelan ir de la mano. Por otro lado, la temporalidad de estas inversiones no implica necesariamente la voluntad de crear una estructura a largo plazo mientras una explotación cortoplacista permita explotar al máximo los recursos antes de una venta. Más allá de eso, la existencia de inversiones cruzadas tanto a nivel de clubes como a nivel de competiciones, como es el caso de CVC, habla de un posible choque de intereses: a un fondo puede interesarle que un club o una competición vaya mejor que otra teniendo participaciones en ambas y recursos para afectar el curso de los acontecimientos.

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Este mismo año, RedBird Capital compró un paquete mayoritario en el Toulouse FC. Su nuevo CEO, el estadounidense Gerry Cardinale, admitió que eran algunas características del mundo del fútbol europeo, como los descensos o los ascensos, los que habían echado para atrás previamente a “tipos como yo”. Quién sabe si, en un futuro cada vez más dominado por este tipo de fondos, los factores que hacían del fútbol europeo un elemento diferencial, una inversión de riesgo, acaban pulidos para contentar al capital. Un fútbol que logre salvar el bache de la pandemia, pero en el que quizá la élite sea aún más reducida e inalcanzable, en el que los descensos sean más escasos y previsibles o directamente inexistentes, en el que siempre vayan a la Champions los mismos o directamente no tengan la necesidad de hacerlo. “Si la limosna es de cuantía hasta el santo desconfía”, cantaba El cuarteto de Nos. El fútbol se abraza a los fondos de inversión para salvar los problemas del 2020. Esperemos que no sean la causa de los que lleguen después.

Foto de Portada: Ian Wadkins/Focus Images Ltd

6 comments

Artículo muy interesante tocayo. No puedo estar más de acuerdo con la última frase del artículo. Esto es pan para hoy, pero hambre para mañana

“(…) el caso de CVC, habla de un posible choque de intereses: a un fondo puede interesarle que un club o una competición vaya mejor que otra teniendo participaciones en ambas y recursos para afectar el curso de los acontecimientos (…)”
Lo que pasa con el grupo del City y el Red Bull. Cada vez vamos a peor. Cada vez necesitan más dinero hoy para tapar los gastos de ayer. Y mañana necesitaremos más dinero, para tapar los gastos de hoy (y los intereses de ayer). Mal asunto.
Gran artículo Montesano!

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