Gerrard devuelve al Rangers a la cima

Ibrox decidirá

En 1985, el Aberdeen de Sir Alex Ferguson ganó la liga escocesa. Fue el último equipo en lograrlo, si no contamos al Celtic ni al Rangers. Los dos clubes de Glasgow empezaron a repartirse los títulos ligueros, confirmando su condición de dominadores del fútbol de su país. El Old Firm, una de las principales rivalidades del balompié mundial. Una en la que se ven representadas distintas identidades -religiosas, políticas…-, más allá de la estrictamente deportiva. Cuando en 2012 el Rangers tuvo que refundarse en la cuarta categoría, la batuta cayó en manos del Celtic, que lideró el fútbol escocés ganando hasta nueve ligas de forma consecutiva. A los protestantes les tocaba dejar de compararse con los católicos, y buscar su propio camino hacia la élite mientras su rival seguía creciendo deportiva y económicamente.

Regresaron a la Premiership en 2016, dejando atrás experiencias nefastas como la derrota frente al Annam Athletic en 2013 -el peor equipo en la historia del Rangers según el director ejecutivo del momento, Charles Green-. También la final de la Challenge Cup de 2014, cuando perdieron en la prórroga frente al Raith Rovers, en una competición en la que participan los equipos escoceses por debajo de la primera división. El Rangers alcanzó la misma categoría que el Celtic, pero no el mismo nivel. Los de rayas verdes y blancas acumularon una racha de once partidos sin perder frente a los de la camiseta azul.

Seguía la crisis existencial, y ninguno de los entrenadores que pasaron por el banquillo de Ibrox terminó de dar con la tecla. Ni Mark Warburton, ni Pedro Caixinha. Habría un nuevo presupuesto para el equipo, pero el resultado debía ser inmediato. De lo contrario el Celtic consumaría su década de dominio con la décima liga consecutiva. Pese a que la dirección de un vestuario como el del Rangers exigía un entrenador experimentado, el entonces presidente Dave King no tuvo que buscar muy lejos. Allí mismo, en Ibrox, el equipo sub18 del Liverpool, entrenado por Steven Gerrard, ganó por 4-1 un amistoso en octubre de 2017. Entrenador y directivo charlaron tras el encuentro. Nada pretencioso, nada que hiciera pensar en que el ex jugador del Liverpool se convertiría en el entrenador del Rangers. King habló con Kenny Dalglish, para preguntar su opinión. “Es una decisión arriesgada fichar a alguien que aún no ha sido entrenador, pero si vas a hacerlo, Steven es la persona adecuada”, según declara el propio King a la web inglesa The Athletic.

El liderazgo de Steven Gerrard fue razón de peso para sentarse en el banquillo en Ibrox. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd
El liderazgo de Steven Gerrard fue razón de peso para sentarse en el banquillo en Ibrox. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd

Gerrard tenía la presencia, el liderazgo, la credibilidad, pero no la experiencia. Por ello se armó un cuerpo técnico experimentado y que conocían al propio Steven. Michael Beale dejó la cantera del Liverpool para dirigir los entrenamientos de Rangers. Un tipo minucioso que explica a los jugadores qué deben hacer en cada momento. Su trabajo permite que Gerrard pueda supervisar las sesiones de entrenamiento y participar en los ejercicios para aumentar el nivel y la presión sobre sus jugadores. Tom Culshaw se encarga de planificar las jugadas a balón parado, y ningún equipo escocés ha marcado más goles en las dos últimas campañas en este tipo de jugadas que el Rangers: 47. Gary McAllister fue en su día uno de los jugadores más técnicos de Escocia, ahora aconseja y dirige los ejercicios de pases, probando y mejorando el control de balón de quienes trabajan a sus órdenes.

Ibrox debía ser un fortín si el Rangers quería volver a disputar el dominio al Celtic. Además de jugadores de primer calidad, Gerrard necesitaba que estos rindiesen al máximo de sus posibilidades a nivel físico para lograr el objetivo. El escudo ya no ganaba partidos. No valía solo el nombre. Por eso, durante los entrenamientos y las charlas tácticas, en lugar de nombres se utilizarían números. Cada puesto en el campo, un número. Ayudando así a que los futbolistas se familiarizaran con lo que se esperaba de su rendimiento, jugase quien jugase. Cualquier cambio sería fácilmente asimilable. O esa fue la intención. Los futbolistas trataban de impresionar a su entrenador, que a su vez empezaba a desenvolverse como tal, por lo que las ganas y la necesidad de hacerlo bien era similar.

El Rangers es un equipo que se siente cómodo defendiendo, no le importa que el rival tenga el esférico siempre que no pueda crear peligro con él. Acumula hombres por el centro, obligando al rival a tratar de entrar por banda a un área sobrepoblada. Viviendo bajo presión, algo que Steven Gerrard sí ha experimentado a lo largo de su carrera como capitán del Liverpool. Le es familiar y sabe desenvolverse. Pese a todo, no llegaban los resultados. Tras una primera campaña en blanco, la segunda vio a los dos equipos de Glasgow midiéndose en Hampden Park. Se impuso el Celtic con un gol de Christopher Jullien sobre la hora de juego. Terminó el curso bruscamente debido a la irrupción del Coronavirus,  sin título alguno que añadir a las vitrinas del Rangers. Otra vez. Mientras, la de su vecino y rival seguía agrandándose. Aparecieron signos de flaqueza. Empezaba a tambalearse el proyecto. El propio Gerrard aseguró necesitar tiempo para pensárselo. Con la suspensión temprana de la campaña, lo encontró.

Aunque sin afición, en Ibrox volvió a celebrarse un título de liga 10 años después. Foto: David Fernández/Marcador Internacional.
Aunque sin afición, en Ibrox volvió a celebrarse un título de liga 10 años después. Foto: David Fernández/Marcador Internacional.

Con la irrupción del COVID-19 y las consiguientes restricciones, los jugadores del Rangers debían ejercitarse en casa, por separado. Se sucedieron las videollamadas de un equipo que se dividió en tres grupos según su posición en el campo: defensas, centrocampistas y delanteros. Con ejercicios específicos para cada demarcación, más allá de tratar de mantener la condición física. En cada grupo, varios representantes. Se charló del estado de ánimo de cada uno, de las últimas novedades sobre el regreso del fútbol, y sobre qué harían cuando volviesen al césped. Dejó de hablarse de derrotas, de números, de fallos. Mejoró el ambiente del vestuario y las capacidades físicas de un equipo que había disfrutado de meses para dejar atrás las frustraciones y volver a empezar de cero. Algo que jamás suele ocurrir entre temporada y temporada, donde en algo menos de un més hay que preparar el curso y empezar a disputar la clasificación estival para la Europa League. No fue el único cambio respecto a campañas anteriores. Había desaparecido la apatía que se había establecido alrededor del Rangers. No habían llegado los resultados, pero Steven Gerrard y los suyos iban en el buen camino.

Culminante fue el apoyo financiero recibido por el club. 30 millones de libras después y habiendo fichado más 40 jugadores desde su llegada, el Rangers dio con la tecla. Ahora sí. Y lo hizo cuando más lo necesitaba. Ganó para evitar que el Celtic culminase su década de dominio. Ganó cuando más lo necesitaba. Lo hizo gracias a la aparición de Kemar Roofe y a sus 10 goles. Gracias a un Alfredo Morelos que ha respondido a la competencia por el puesto de delantero. Con destacadas actuaciones de jugadores como Ryan Kent, Scott Arfield, del capitán James Tavernier, del guardameta Allan McGregor. Con la solidez defensiva y la fuerza de Joe Aribo, Glen Kamara o Ianis Hagi en el centro del campo. Pero sobre todo, con el lema que preside el gimnasio de la ciudad deportiva: el equipo antes que tú.

Tras el éxito, surgieron otro tipo de dudas. Una, principalmente. La que persigue a Gerrard desde que colgó las botas y se puso traje: cuándo dirigirá al Liverpool. Desde luego no mientras el proyecto en Ibrox siga hacia adelante. Ni mientras Jürgen Klopp siga en el banquillo de Anfield. “Tenemos a uno de los mejores entrenadores del mundo dirigiendo a nuestro equipo”, dijo Gerrard recientemente en una entrevista para ITV. “En los últimos tres o cuatro años nos ha conducido a éxitos que hace mucho tiempo que no disfrutábamos. Lo aman, lo idolatran. Yo lo amo. Ojalá siga durante muchos, muchos años”.

Foto de portada: Ian Buchan/Focus Images

Apoya los contenidos en MarcadorInt y conviértete en un mecenas del proyecto a través de Patreon. Puedes apuntarte aquí.

Related posts

Deja un comentario

*