Gorros de terciopelo azul

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En 1571, un acta del parlamento ingles decretó que todo varón mayor de seis años debía lucir un gorro de lana con visera los domingos y los días de fiesta. Salvo los nobles.  Nada que ver con los sombreros que se ostentan en las carreras de Ascot, y que atraen más atención que los propios corredores. Despampanantes, llamativos, dudosamente elegantes. Los sombreros, en Inglaterra, son cuestión de clase. Más de estrato social que de estilo. A mayor altura, mayor poder adquisitivo. Es por ello que el flap cap es sinónimo de procedencia humilde en las islas.

Durante el siglo XIX, los alumnos de las escuelas públicas podían diferenciarse según el color del gorro de terciopelo que portaban. Fue en estas escuelas donde empezó a darse patadas a la pelota de forma más o menos organizada. Los gorros fueron parte de los uniformes, pero a alguien se le ocurrió que cabecear el esférico seria una buena idea para controlarlo en el aire, por lo que dejó de utilizarse.

Existe un gorro de terciopelo en el Museo del Fútbol Escocés que data de 1873. Lo llevaron los futbolistas escoceses en el segundo partido internacional de la historia, frente a Inglaterra. Fue parte del uniforme, pero a principios de 1886, N.L. Jackson, secretario asistente de la FA y fundador del Corinthians Casual, sugirió utilizarlo como obsequio para los jugadores que recibieran la llamada de la federación para representar a Inglaterra. “Serán de seda blanca con una rosa roja bordada al frente” sugirió Jackson en la reunión del 30 de enero de aquel año. Finalmente se hicieron de terciopelo azul, y en lugar de la rosa llevarían tres leones. Más adelante incluso se bordaría el nombre del rival y la fecha del partido. A las internacionalidades empezaron a llamarlas caps, gorros en inglés.

Una "cap" al estilo de las de Selección Inglesa, en este caso de la Auckland Rugby Union. Foto: Collection of Auckland Museum Tamaki Paenga Hira, 2011.2.2
Una “cap” al estilo de las de la Selección Inglesa, en este caso de la Auckland Rugby Union. Foto: Collection of Auckland Museum Tamaki Paenga Hira, 2011.2.2

Pasó el tiempo y aparecieron nuevas hazañas que merecían una gorra especial. Como la que recibieron que recibieron hombres como Bobby Moore o Bobby Charlton cuando alcanzaron el centenar de internacionalidades. El primero en este aspecto fue Billy Wright, que disputó 105 encuentros con Inglaterra entre 1946 y 1959.

También sucedió que empezaron a celebrarse los campeonatos del mundo y de Europa, para los que la FA solo ofrecía un gorro por torneo, no por partido. Así es como David Beckham recogió su 85º gorro el día que era homenajeado por alcanzar las 100 caps con su país. Nadie tiene más gorros que Peter Shilton. No en vano es el hombre que más partidos de fútbol competitivo ha jugado en la historia. Entre 1966 y 1996 disputó un total de 1.390. 12 de ellos con Inglaterra. Lástima que el recuerdo más identificable que dejó su carrera fuese la de extra en la acción en la que Diego Armando Maradona anotó con la mano en el Mundial de México 86. “Siempre he dicho que es el mejor jugador de la historia, pero no lo respeto como deportista y nunca lo haré”, dijo el pasado mes de enero en una revista de The Guardian.

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Son muchos los futbolistas que sueñan con recibir el galardón el primer gorro, siempre especial. Jóvenes como Phil Foden o Reece James esperaban la llamada de Gareth Southgate de cara al Europeo que debía arrancar en poco más de una semana. Quién sabe cuántas podrían alcanzar quienes ahora inician su carrera. Wayne Rooney llegó a acumular 120 internacionalidades, siendo el segundo futbolista que más veces ha lucido los tres leones en su pecho. Cuando llevaba 33, en el verano de 2006, unos ladrones entraron en casa de sus padres en Liverpool, llevándose de recuerdo un buen puñado de premios que el ex del Manchester United había conquistado durante sus primeros años. También se llevaron docenas de gorros de terciopelo azul.

Foto de Portada (BillyWright): Harry Pot via Nationaal Archief

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1 comments

Lo de Shilton es increíble. Significa que potencialmente él jugó contra futbolistas nacidos desde los años 20 hasta los años 80.

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