Italia se gusta y presenta candidatura

El Dinamo ganó el primer Derbi de Leningrado en 55 años. Foto: Focus Images Ltd

El fútbol está lleno de tópicos. Los partidos duran 90 minutos. No hay rival pequeño. El balón no ha querido entrar. Italia es un equipo defensivo, se decía. La Azzurra quiere quitarse el sambenito. Fue el equipo que más chutó en la primera jornada. Los jugadores irían a la guerra con Mancini, otro que tenía la etiqueta –merecida– de defensivo. Pero esto es otra historia. Los italianos se comerían una sopa con tenedor si se lo pidiera su técnico. Van a todas. Quieren la pelota ya. La recuperan en segundos. Y cuando la tienen, para arriba. Nadie especula. Nadie racanea. Nadie se toma un respiro. Les puede la ambición. Se quedaron sin Mundial. La venganza y el resentimiento son la mejor gasolina. Tienen fuego en las pupilas. Es un equipo mosquetero: todos para uno y uno para todos. Aquí no brilla nadie. Brillamos los que vemos jugar a Italia.

Italia 3 (Locatelli 26′, 52′; Immobile 88′)

Suiza 0

ita-suiz vs Away team - Football tactics and formations

Sólo hubo un cambio entre los 22 futbolistas respecto a su debut. Florenzi, que se lesionó al descanso contra Turquía, fue sustituido por Di Lorenzo, igual que en el partido inaugural. El resto, los mismos, incluido Locatelli, que repetía porque Verratti no estaba totalmente recuperado. Suiza, excepto en el color del pelo de Xhaka, no hizo cambios. Tres centrales, Shaqiri de creador y Embolo de sprinter, una de las sensaciones de la primera jornada.

16.000 personas entonaron el himno italiano. Parecía un concierto de Il Divo en el Olímpico de Roma. Cerca del estadio, horas antes, la policía había desactivado un artefacto explosivo casero. La detonación futbolística llegó en el césped. Suiza pareció disputarle la posesión a los de Mancini, marimandones frente a Turquía. Espejismos. La primera llegó a los diez minutos, con un frentazo de Immobile con los que sueña todas las noches. El remate acongojó a los suizos y repartió los guiones: la Azzurra, con la batuta; los de Petkovic, a defender.

El VAR, menos intervencionista que en la liga, bajó el suflé a la Nazionale. Chiellini atacó un córner como un fumador entra a un estanco. No remató de primeras y, para cuando marcó gol a la segunda, ya había tocado la pelota con el brazo. No fue el día del veterano central de la Juventus. Poco después del gol borrado, se marchó lesionado. Entró Acerbi.

Le dio igual a Italia, que tocó corneta. Modo apisonadora ON. Se les encendió la lucecita a los del Sassuolo. Berardi se puso los patines, le sacó la cadena a Ricardo Rodríguez y citó con el gol a Locatelli, que entró al área como una moto. El mediocentro había iniciado la jugada. Fue, de inicio a fin, un golazo. Seguro que de Zerbi lo disfrutó, con una mano acariciando a su gato y con la otra sujetando una copa de whisky.

Locatelli, que ha pasado por todas las inferiores de Italia, fue el gran protagonista / Fuente: MarcadorInt
Locatelli, que ha pasado por todas las inferiores de Italia, fue el gran protagonista / Fuente: MarcadorInt

Ya estaba Italia saludando a Francia, a Alemania, a Portugal y a quien hiciera falta. Lo hizo con la magia de Insigne. Con las carreras de Spinazzola, un titán. Con las diagonales de Berardi. Con los desmarques de Immobile. Con el rigor de los centrocampistas. Hola, soy Italia y soy candidata a ganar la Eurocopa, dijo la Azzurra en la primera parte.

Lo repitió, por si alguien no lo había escuchado, nada más empezar la segunda. Si hay que combinar, Italia, en su modo más dicharachero, combina. Si hay que contragolpear, se contragolpea. Si hay que zurrarle desde lejos, se le zurra. Un cóctel explosivo de todo acabó en el segundo de Italia, también de Locatelli. Un zurdazo raso que se coló donde duermen los ratones.

De Suiza, nanai. Sin rastro de Shaqiri. Por el césped había carteles de Se busca con la cara de Embolo. Tuvo una Suiza y apareció Donnarumma para demostrar que, si hace falta, también hay portero. Y delantero, claro. Immobile, tras otra recuperación feroz, obtuvo su premio con un latigazo. Italia, desde el inicio y hasta el final, metió a Suiza en un callejón oscuro y la agarró de la pechera. Un equipazo con mayúsculas. Por si alguien la tenía fuera del radar, Italia volvió a ganar, volvió a convencer y subió al primer escalón de los favoritos.

Imagen de portada: Focus Images Ltd

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4 comments

Berardi, Locatelli y Raspadori (aunque no sea titular). Tres futbolistas del Sassuolo. ¿Cierto paralelismo con los 4 jugadores del Palermo que levantaron el Mundial en 2006?

Qué maravilla de crónica, tiene el mismo ritmo que uno de los contragolpes de Italia.

Creo que el partido de Locatelli es de esos que marcan una carrera, el nivel de exigencia para él ahora va a ser muy alto y habrá que ver cómo lo gestiona. Por lo pronto, el rumoreado fichaje por la Juve por 40M tiene pinta de que se va a encarecer.

Sus escuderos en el centro del campo, Jorginho y Barella, estuvieron sobresalientes, por momentos el futbolista del Inter me recordó al gran De Rossi, un auténtico gladiador que ve en cada balón dividido una batalla a vida o muerte.

Como “italianista”, que diría el gran Toni Padilla, estoy muy contento de tenerlos de vuelta, el fútbol europeo los necesita porque aportan ingredientes únicos.

Un abrazo a tod@s.

Muchas gracias, Javier. Si escribo como corre Spinazzola, me doy por contento. Enhorabuena por la parte italianista que te toca.

Un abrazo.

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