La paciencia de Phil Foden

Foden volvió a jugar un buen partido.

Su nombre estaba en boca de todos. Primero de los responsables de la cantera del Manchester City, luego en la de los periodistas que cubrían la actualidad del club. Todos querían saber cuándo llegaría el momento del muchacho, cuándo sería habitual verlo en el once inicial junto a las estrellas del momento en el Etihad Stadium. A Pep Guardiola le habían chivado que en la cantera había un muchachito con muy buena pinta: Phil Foden. Se marchó Jadon Sancho al Borussia Dortmund, tuvo éxito y el debate sobre la situación de Foden en el club celeste tomó un nuevo rumbo. El fútbol tiene prisa hoy en día, y la prensa también. Si este chaval vale, que juegue ya. Si juega ya, que sea decisivo. Si es decisivo, que se lleve premios. Si no, fuera. Y a obsesionarse con el siguiente muchacho o la siguiente polémica absurda. Que pasen cosas. Ya, ya, ya.

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Pero Guardiola fue paciente. Y Phil también. Poco a poco, fue entrando en el equipo. Hasta instalarse sin darnos cuenta. Y sin que lo esperásemos todavía, se volvió decisivo. El Iniesta de Stockport tiene detalles de David Silva. De haberle visto jugar en el estadio y reproducir sus movimientos frente al espejo, en las calles de su ciudad y en los campos de entrenamiento. Foden también ha absorbido y estudiado el juego de Kevin De Bruyne. Sus actuaciones, también en partidos grandes, sus números, y sus números dan buena cuenta de ello. Su dorsal, no tanto.  Lleva el 47, como si estuviese disfrutando de sus primeras convocatorias con los mayores. Cuando lo cierto es que los mayores cuentan con él para resolver enigmas y desatascar partidos. Puede hacerlo desde cualquier posición de ataque. Vale para enlazar el centro del campo con la delantera, para arrancar desde la banda o incluso como falso nueve. Pelota pegada al pie, su arrancada le permite aprovechar los espacios. Sus cambios de ritmo pueden ser letales. Como lo es también su primer toque.

Lo hace todo con mucha velocidad y a veces necesitas un poco de pausa“, dijo Pep recientemente sobre su jugador. “Ahora tiene la energía de la juventud y quizá pueda jugar mejor en banda, pero estoy seguro de que terminará jugando por el centro. Porque cuando lo vi con 15 o 16 años jugaba en la posición de Kevin De Bruyne y lo hacía muy bien. Siempre hablo de David Silva, a veces ralentizaba el ritmo para luego aumentarlo, y el ritmo de Phil siempre es alto. Es bueno porque es agresivo, y eso es algo que necesitamos, pero a veces necesitas algo más en esa posición. Es cuestión de tiempo, no de que no pueda hacerlo, porque puede hacerlo sin problemas”.

Ha crecido, aunque su cara de crío intente esconder el paso del tiempo. Sigue apuntando a jugador promesa, pero ahora con argumentos sólidos. Y con los mismos goles que Wayne Rooney en la Liga de Campeones. Nadie pregunta a Pep cuándo dará más minutos a Phil. Nadie se extraña tampoco si los jugadores que admiraba como recogepelotas le abrazan ahora para agradecerle su contribución. Como ocurrió frente al Atlético de Madrid en la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones. El primer balón que tocó fue para dejar a De Bruyne solo en el área de Oblak. Y gol. El único de la serie. Una genialidad instantánea, un momento de chispa. Su actuación en la vuelta volvió a ser crucial.

Tiene 21 años, pero no le temblaron las piernas en el Metropolitano. Pese a las amenazas rivales. Los Savic, Felipe y compañía no parecían explicarse que el muchacho, tan liviano él, aguantase sus tarascadas. Que se incorporase nuevamente. Cabeza vendada y una sonrisa en los labios. Cualquiera diría que el muchacho disfrutó de la noche en el Wanda Metropolitano. Dientes, dientes. Felipe no pudo más y se borro de la eliminatoria. Patadón y expulsión. La gacela sobrevivió en la estampida y llevó a los suyos a las semifinales que hoy cierra frente al Real Madrid. En el minuto 53 de la ida, Fernandinho apareció volando por la banda derecha. Veloz y preciso. Colgó un balón medido al segundo palo, donde Phil Foden marcó asintiendo. Así sí, parecía pensar después de no poder aprovechar el rechace de un disparo de Mahrez. Ahora sí pensó más de uno, de dos y de tres cuando el City se puso 3-1 por delante. Resuelto. Pero no. Ni entonces ni con el gol de Bernardo veinte minutos más tarde. A los ganadores les quedó un sabor amargo, y a los perdedores uno dulce. Todo abierto de cara a la vuelta.

Foden ya se ha ganado a propios y extraños en Inglaterra, en el Bernabéu podría hacer lo propio a nivel continental. Y si no es así, ya saben: paciencia. Hagan caso a Kevin De Bruyne: “Phil está jugando sensacionalmente. Lo he visto desde que era un niño pequeño con un potencial tremendo. Cuando llegas al primer equipo es normal ser un poco tímido, necesitas tiempo para estar cómodo. Estos dos últimos años ha estado muy cómodo y se nota la diferencia en su juego. Ya no es un joven talento, es uno más de nosotros. Ahora todos esperan que marque la diferencia porque puede hacerlo, lo ha demostrado muchas veces y probablemente seguirá demostrándolo en el futuro”.

Foto de portada: Tomàs Martínez / MarcadorInt.

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