La última noche en Getafe

Getafe

El Getafe, hace menos de dos años, llegaba a la última jornada de La Liga con posibilidades de acabar cuarto y clasificarse para la Champions League. Ayer por la noche recibía a un club, el Real Madrid, que iba a publicar unas horas después un documento que impedirá al conjunto azulón -y a cualquier otro de su tamaño y naturaleza- acceder a la máxima competición continental aunque alguna vez logre terminar su campeonato nacional entre los primeros. Quizá para no tener que hablar de ello mirando a la cara a los directivos rivales, Florentino Pérez esperó a haber llegado a su casa para dar la orden de lanzar el comunicado.

Nos dirán que la UEFA es muy mala. Que se queda mucho dinero y que los que lo generan son los grandes clubes. Convendría recordar que las plantillas que presentan estos súper equipos es también el producto del trabajo de academias como la del Dinamo de Zagreb, que formó a Modric, o la del Sporting de Portugal, que completó la tarea que había iniciado el Nacional de Madeira con Cristiano Ronaldo. Para que esas canteras puedan funcionar, es fundamental que sus primeros equipos formen parte de la pirámide del fútbol: que sepan que, cuando lo hagan muy bien, podrán enfrentarse a los mejores y recibir mayores ingresos. Si estas instituciones no existieran, los talentos tendrían muchas más dificultades para recorrer el camino hacia la élite. También sin una UEFA que no repartiera gran parte de los beneficios que generan sus competiciones entre federaciones pequeñas para que éstas puedan gozar de mejores instalaciones y puedan pagar a mejores entrenadores para las categorías inferiores. El típico tertuliano que repite los argumentos que le dan sus fuentes fundadoras de la Superliga y que cree que la UEFA se queda el dinero para enriquecerse a sí misma no ha recorrido el continente para conocer qué mejoras en infraestructuras de países menos desarrollados futbolísticamente se han financiado gracias a la política de redistribución y solidaridad del máximo organismo europeo. Los que frecuentan la burbuja de los cuatro palcos más glamourosos del continente no pueden hacerse ni una idea aproximada de qué es en realidad el fútbol europeo.

El anuncio de la Superliga llega cuando ya hemos escrito tantos artículos sobre el peligro que representa para el fútbol que ya no nos quedan argumentos nuevos. Al menos nos han dado tiempo para llegar preparados a la batalla: sabíamos desde hace más de diez años que se iba a dar y hemos acumulado razones para la pelea. Razones que, fundamentalmente, tienen que ver con los hinchas. Yo, que emocionalmente dependo de los resultados de un equipo que jamás ha jugado la Champions League, me siento a ver la máxima competición continental soñando con poder estar un día allí. Me llamaréis iluso, pero es este sueño el que fundamenta la naturaleza del aficionado. Saber que, si tienes unos cuantos años seguidos muy buenos, puedes llegar a competir en el torneo de los mejores. Y que esta máxima es aplicable a cualquier equipo: incluso a los que están en tercera regional. Tener consciencia de que todo el fútbol está interconectado, y que todos jugamos en ligas que forman parte del mismo sistema. El Can Rull Rómulo-Tronchoni y el Manchester United. Ahora, sin embargo, nos cuentan que no importa cuánto ganemos: si no hemos sido elegidos de manera arbitraria siempre formaremos parte de estructuras secundarias. Y más grave aún: no importa cuánto pierdan. Hay doce clubes que pueden hacerlo reiteradamente mal, pero siempre tendrán su plaza asegurada. Es algo que no obedece a ninguna lógica, pero sobre todo no obedece a ninguna lógica deportiva.

Hace unos cuantos años me preguntaron que por qué manteníamos abierta esta web si la realidad había constatado que jamás íbamos a poder vivir de ella. Yo contesté que había que mantenerla viva a la espera de que llegara nuestro momento. El momento de dar la batalla. Que llegaría un día en el que la íbamos a necesitar para defender nuestra posición ante los trágicos cambios que se avecinaban en el mundo del fútbol. Este momento ha llegado. No sé aún qué haremos ni cuán grande será la estructura. Dependerá también de cuánta gente nos pueda ayudar a sostenerla. Ya sabéis que tenemos un Patreon abierto donde unas 440 personas colaboran con nosotros para que este proyecto se pueda autogestionar. Ahora los necesitamos más que nunca, y necesitaremos aún a más gente si queremos construir una resistencia fuerte.

Anoche en Getafe el fútbol desprendía un halo de tristeza. Se daban los últimos pases antes del anuncio inminente. Jugaban, de tú a tú, once contra once, dos clubes que unas horas después iban a pasar a pertenecer a mundos diferentes, no conectados, inalcanzables el uno para el otro. Era una especie de rareza, como dos dimensiones encontrándose antes de separarse para siempre. Fue la noche previa al resto de nuestras vidas.

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72 comments

Gracias, Axel. Sublime como siempre. Aquí seguiremos apoyando MI y ahora más que nunca para defender los valores del fútbol que algunos quieren eliminar.

Queda en manos de los aficionados el fracaso o el triunfo de la Superliga. El cese del consumo de productos oficiales, la no renovación de abonos o la no suscripción a plataformas de televisión son sacrificios vitales para el fracaso de ese proyecto. Como aficionado del Atlético de Madrid la decisión que ha tomado mi club me avergüenza al mismo tiempo que me aleja de él, como se aleja el propio club de su misma historia.

Han sido varios los Morning alertando sobre este tema y ya lo tenemos aquí más cerca que nunca de salir de la cocina, en mi opinión aún no se va a llevar a cabo (por suerte) pero desgraciadamente en el futuro esto se llevará a cabo sí o sí.

Bravo. 100% con esto.
Es vuestro momento de sacar Twitch y haceros fuertes.
Párrafo clave:
“Y más grave aún: no importa cuánto pierdan. Hay doce clubes que pueden hacerlo reiteradamente mal, pero siempre tendrán su plaza asegurada. Es algo que no obedece a ninguna lógica, pero sobre todo no obedece a ninguna lógica deportiva.”

Comprendo la tristeza ante la bajeza de la operación de los doce clubes, realizada con nocturnidad y alevosía. Pero no tanto el pesimismo que hay en torno a la Superliga. Para mí, como seguidor de un equipo pequeño (el Celta), supone una oportunidad de desprendernos de equipos (y su mayor parte de seguidores y medios) que han mirado con desprecio y condescendencia al resto, que han buscado minimizar su importancia, reducir sus recursos, pasar por encima por todos los medios. Creo que esto puede ser una oportunidad para crear un fútbol distinto y más justo, al margen de una estructura paralela que será más rica, pero no tendrá corazón. Y eso, a mi modo de ver, en un deporte que se mueve a base de corazón, tiene una vida de dudoso futuro.
No veo el problema en vivir al margen de ellos, en crear algo propio, competiciones propias, sin repetir errores en cuanto a la distribución de recursos, en potenciar las canteras, en jugar con lo nuestro. Esto es una oportunidad para vivir sin esos clubes, lo que muchos soñamos alguna vez. Aunque sea por un día, pero valdrá la pena.
Valdrá la pena verlos en el fracaso de temporadas sin nada, jugando en la zona baja, sin alicientes. Valdrá la pena ver como sus seguidores los abandonan porque solo saben amar el triunfo, no amar sin ambajes, sin esperar nada a cambio, amar solo en las derrotas. Esos aficionados se bajarán del barco y su fútbol será menor. El otro, el nuestro, será humilde, más pobre, pero será más nuestro, un poco mejor. Un poco más parecido al origen. Pero eso sucederá si se destierra a esta gente.
Si se quiere cambiar el fútbol hay que aprovechar las oportunidades también. Como dice Juan El Bautista a Jesús en la magnífica La última tentación de Cristo de Martin Scorsesse: “Si quieres una nueva cosecha, quema la vieja”. Ellos han quemado la suya, quememos nosotros la nuestra.

Con el tiempo veremos el impacto real de los anuncios de ayer por la noche. Me emociona pensar en MI como parte de la resistencia por aquello que amamos del futbol. Es una gran oportunidad para ustedes, Axel, pero en este momento tan crítico es necesario que el equipo de MI supere nuestras expectativas y tome ese rol que está destinado a tomar de una voz consistente, crítica, articulada y bien fundamentada en contra de lo que ocurre hoy. Les deseo mucha suerte y les prometo mi apoyo.

Que gran artículo Axel. Yo por mi parte estoy muy de acuerdo en todo lo que comentas. Yo soy aficionado del Deportivo y en mi corta existencia nunca he visto una victoria al RMA en el Bernabéu, tampoco he visto al Superdepor, y pese a ello apoyo a mi equipo pensando que algún día viviré esos momentos, aunque sé perfectamente que dudo que se repitan. Como aficionado busco disfrutar de mi equipo y pasar un buen rato mientras veo los partidos con mis amigos. Pero ahora los 12 “mandamases” del fútbol europeo nos tiene que privar a mi y a todos los aficionados de equipos pequeños de soñar. Creo que los valores del deporte son otros, creo que con esfuerzo y una buena base uno puede llegar hasta donde quiera, pero en los últimos años esto se da menos ya que vemos como el capital lo mueve todo. La Superliga muchos pensarán que no les afecta al no ser aficionados al fútbol, pero esto va más allá de que te guste o no. Esta competición le está diciendo a los más jóvenes que no podemos esforzarnos ni pelear por nuestros sueños ya que siempre habrá alguien más arriba que será mejor que tu solo por el hecho de tener dinero. Perdón a todos por la chapa, pero tenía que soltar mis sentimientos acerca de la Superliga Europea.

Muy buen artículo. En los tiempos que vienen espero que MI se mantenga fiel a la filosofía de siempre y no haga cobertura de ningún tipo de la superliga y espero que Axel también y sea valiente y deje la televisión (que obviamente cubrirá la superliga) para que toda dedicación sea a un nuevo fútbol menos mediático pero también más puro porque la verdad me está resultando increíble como tantos periodistas que van a muerte en contra de la superliga están anunciando igualmente que la seguirán igualmente cuando empiece.

Aquí seguiremos apoyando, estimados compañeros de MI. Muy interesante el comentario de Pablo Durán, por cierto. En vez de tanto escandalizarnos el resto de clubes, ver la Superliga como una oportunidad para rearmarnos. Lamentablemente, dudo que sean capaces de establecer una unión tan sólida.

Coincido con lo que apunta Adrian Anet respecto a las medidas que podemos tomar quienes nos oponemos radicalmente a este proyecto comercial que significa la creación de este engendro. Puesto que lo que se está creando es un producto para obtener beneficios de mercado, no consumirlo se me antoja una práctica fundamental para no colaborar con el mismo.
Yo soy “patreonista” de MI desde el segundo cero y es ahora cuando se me antoja más necesario que nunca. Reforzar el seguimiento de aquellos campeonatos que se queden sin cobertura mediática e incluso profundizar en el seguimiento del fútbol español más modesto podrían ser las líneas maestras que reforzasen este fundamental e imprescindible proyecto periodístico.

He aquí un patreonista para lo que haga falta.
Esto era cuestión de tiempo, ahora a hilar fino y a sacar los argumentos suficientes para dejar en evidencia a aquel o aquellos que no ven más allá de su propio ego.
Salu2.
David.

Vista la putrefacción generalizada que rodea a la liga nacional de Tebas, con prevaricaciones arbitrales descaradas en cada jornada, no puedo sino celebrar que pueda haber una superliga europea. Que el formato es mejorable, seguro que sí. Por otro lado, que haya una liga europea es lo más normal si queremos avanzar en la integración supranacional del espacio europeo.

Muy necesario este texto Axel, es cierto que ya se nos había avisado desde esta web. El fútbol debería ser de los aficionados. Si apenas unos cuántos viesen la superliga, fracasaría. Yo no voy a decirle a nadie que ver o que no ver pero los que no quieran la superliga que no la vean, como haré yo. Y por supuesto, como bien comentas, alzar la voz contra este proyecto que atenta contra la esencia básica del fútbol. Gracias por el texto Axel. Fuerza.

Dia triste para los amantes del fútbol clásico. Se habla mucho de que va a ser una especie de NBA. Pues bien, yo veo muchas contras. La primera es ¿Qué pagarían los equiposbde Superliga cuando quieran fichar a un crack de la liga española? Pues migajas. Basta ver lo que pagan a los clubs cuando se llevan a un jugador como Doncic, Gasol, Deck por decir algunos, prácticamente nada ya que los salarios que la NBA ofrece a los jugadores es 10 veces o más su salario europeo. Imaginar que Messi jugase en el Eibar y un club de la Superliga quisiese ficharlo. Desde luego que el Eibar se tendría que olvidar de muchos millones porque Messi o Cristiano o quien fuese forzaría para irse. Otro tema serían el tema de las selecciones. Los NBA americanos solo van a los JJOO y a veces al Mundial. Ahora con la Euroliga los españoles por ejemplo no van a competiciones internacionales sk coinciden con euroliga. O sea, que en Marzo de 2022 puede haber un martes un R.Madrid – Bayern y un España – Grecia de clasificatorio para la Euro 2024 que se jugaría con una España B. Otro tema, ahora mismo puedes ganar la ACB (Casademont Zaragoza por ejemplo) y si la Euroliga no quiere puede no invitarte. Lo mismo pasaría en La Liga de Fútbol, si el dueño del cortijo no quiere invitar al Betis por ejemplo como campeón de Liga, porque le interesa más el Red Bull Leipzig o algún equipo ruso de algún millonario, pues los andaluces no irían. En fin, un jaleo. Gracias Axel por el artículo.

Axel, en las publicaciones médicas los autores han de declarar si hay algún conflicto de intereses, por ejemplo si reciben financiación de alguna empresa farmaceútica. En relación con la posible implantación de la superliga, podrías explicarnos cómo afectaría eso a tu empleo actual (y en el futuro próximo) en Movistar+?

Texto brillante, contad con mi apoyo para que MI se posicione como medio de comunicación de la Resistencia contra la superliga.

El Economist, al hablar de la superliga escribe esto “(Exor, which is a big shareholder in Juventus, also owns a stake in The Economist’s parent company; Andrea Agnelli, one of the architects of the Super League, sits on Exor’s board.)” Toma ejemplo, Axel.

No sé si estás insinuando que mi posición acerca de la Superliga tiene que ver con un cierto conflicto de intereses por mi trabajo. Si de verdad piensas eso es que no me conoces. He escrito contra la Superliga desde mucho antes de trabajar para Movistar (y, no tengo ni idea, pero imagino que Movistar querrá emitir la Superliga, por lo que dudo que se posicione en contra como empresa). Incluso desde mucho antes de trabajar en cualquier canal de televisión. Está documentada mi oposición desde hace más de quince años a estas ideas. Y contestando a tu pregunta: ¿cómo me afectará a mí? Intuyo que si me quedo callado y acepto la Superliga me irá mejor que si la rechazo. Al final va a ser la que dé más puestos de trabajo, los medios se concentrarán en ella, y los periodistas vivirán de ella. Pero no pienso tomar la posición más ventajosa para mí. Sé que mi opinión puede dejarme sin trabajo a medio plazo pero mi responsabilidad como defensor de la esencia fundacional del fútbol es mantenerme fiel a mi creencia aunque no sea lo más inteligente desde un punto de vista pragmático.

Gracias por tu respuesta. Sencillamente me parece que declarar los posibles intereses propios al opinar es una cuestión de transparencia que ayuda a que la gente se forme su opinión, y no lo habías hecho. Lo que no entiendo de muchos que se oponen a la superliga (imparable con este u otro formato) es que defiendan un status quo que está diametralmente opuesto a los argumentos que usan (solidaridad, proximidad al aficionado, autenticidad deportiva, el fútbol clásico (?), etc.) frente a mundiales en Qatar, partidos en Miami o Marruecos, inflación de partidos irrelevantes para exprimir a los jugadores, corrupción hasta la raíz en la liga con los periodistas deportivos mirando para otro lado, etc. Si se comparan estos cantos de sirena con el discurso y argumentario de Florentino sobre este proyecto no hay color. Es como un cuento infantil frente a un discurso para adultos. Y el pataleo de la UEFA plagado de insultos y amenazas que no pueden cumplir es un espectáculo patético. Especialmente cuando es patente que no les quedará otra opción que pactar una solución. Aquí han demostrado sencillamente que no tienen muchas luces.

No me gusta nada este proyecto de Superliga. Que un equipo pueda quedar 5 temporadas seguidas (por poner un número) sin perder el derecho a jugar porque “es fundador” me parece una aberración.

Por otro lado, creo que una liga de verdad a nivel europeo podría ser la evolución lógica. Dos divisiones, incluso dividiendo los equipos en varias “conferencias” que terminasen en un play-off para decidir el ganador final, por ejemplo Europa mediterránea (España, Francia, Italia, Grecia, Croacia, Serbia, Turquía, Israel, Portugal por cercanía, etcétera), Europa norte/centro (Reino Unido, Alemania, Austria, Bélgica, Países Bajos, Polonia, Suiza, los países escandinavos) y Europa Este (Ucrania, Rusia, Bielorrusia, Moldavia, Georgia, Hungría, Bulgaria, etc). Cada una con 20 equipos, Primera y Segunda División. Si se dividiera en estas 3 conferencias, podrían pasar a play-off los 3 primeros de cada conferencia y luego un “play-in” entre los equipos cuarto y quinto para las otras dos plazas. Descenderían 4 equipos de cada conferencia y ascenderían otros tantos de la segunda, asegurando siempre que entre las dos divisiones no haya más de x equipos de un país para que no lo copen equipos de las zonas más potentes (aunque pueda ser injusto para los equipos que quieran ascender a esta Segunda división europea desde las primeras divisiones nacionales). Básicamente la evolución que hubo en su momento de las ligas y torneos regionales a las ligas nacionales durante el siglo XX, que es la concepción del deporte europea, basada en el mérito, y no la Superliga que es la concepción que tienen en EEUU, basada en el espectáculo.

Que a lo mejor con mi idea seguirían ganando los mismos, quién sabe. Pero también crecería el fútbol local en Europa en general, tendrían más partidos de los que consideran “grandes” y no se diluiría tanto la mística de los grandes partidos europeos, que son grandes porque no son habituales y casi siempre son a “vida o muerte”, una pasa y el otro queda eliminado.

Vista la reacción cobarde de la Liga, y que probablemente será la de otras ligas, no actuando, manteniendo a esos clubes en su estructura pase lo que pase, se ha perdido la gran oportunidad de intentar frenar un camino que, ahora sí, me parece inevitable. Después de la reacción general del fútbol de no sumarse a la Superliga, la puerta abierta hacia su eliminación estaba más cercana. Dejar a esos clubes sin competición mediante su expulsión de la competiciones actuales habría supuesto su muerte y, con ella, la victoria en una batalla fundamental. Dejando vivos a estas instituciones referentes del ultracapitalismo deportivo, con su falta de humanidad y su cinismo imperante, les han abierto de par en par las puertas para que campen a sus anchas. Puede que no hoy, pero lo harán mañana.
En la Liga, por ejemplo, prefieren las migajas y la condescendencia de esos clubes (mírese lo dicho por Florentino Pérez ayer) o de sus aficionados (mírese la lamentable actuación de Pichi Alonso (representación del borreguismo culé o madridista, poco lo diferencia de Roberto Gómez) en el Tercer Tiempo) a la dignidad de intentar seguir sin ellos, apostar para un fútbol sin esos clubes sabandija que acabarán por matarte con el tiempo. Se habría pasado mal a corto plazo, pero sería beneficioso a medio y largo plazo. En ese medio y largo plazo será el tiempo empleado por la Superliga para germinar y acabar con todo.
Me recuerda al germen del fascismo en Italia, al que se dejó crecer quitándole importancia, mirándolo con cierto desdén pensando que no iba a tener éxito, al que no se eliminó cuando se pudo hacer, al que se utilizó como algo inevitable y que acabó por inundar a todo un país.
El fútbol profesional es más de lo mismo. No creo que haya mucha diferencia entre Florentino y el Éibar, el Celta o el Villarreal. Lo han demostrado con su cobardía de agarrarse a que no cambie demasiado la actual situación. A mí no me generó problema la Superliga, pero sí la reacción cobarde de un fútbol de primer nivel que es todo negocio y sin ética, que solo se diferencia en el tamaño, no en su esencia viciada e inhumana. Me da igual que sea el Real Madrid o el Celta. Por mi parte, a este deporte, a ese nivel, se puede ir por el water, porque las cloacas son su sitio natural.

Creo que tienes una idea completamente distorsionada de la realidad. Sin Barsa, Madrid y Atlético lo que muere es la liga, no al revés. Pero esto es de cajón, hombre. Es más, sin superliga quizá quien iba a morir era el Barsa.

Esa es el relato que los seguidores de esos equipos quieren imponer. Que no hay nada más allá de ellos, que no hay posibilidad de supervivencia de la misma manera que venden que solo hay un fútbol maniqueo basado en la dialéctica del puente aéreo. Pero esa premisa falsa y tendenciosa no es la realidad, es la realidad que esos clubes quieren vender para que se acepten sus chantajes. Es la lógica falsa de que solo hay una realidad posible, la vuestra. Y no es así. Hay mucha gente a la que el Madrid y el Barcelona no les importa, que no los ven, quenl prefieren a sus equipos. Pero cuando se vive alienado en discursos simplistas, poco analíticos, cuando se vive en un espacio de clichés y mentiras y no hay un mínimo de capacidad de ver fuera y observar, el lacayismo y la incapacidad para pensar por uno mismo y ser un simple magnetófono es lo que acaba por dominar.
Hay un fútbol fuera del Madrid y el Barcelona. Y hay seguidores fuera de esos clubes. Y, por tanto, hay un mercado para eso. Será menor, pero lo hay. Será con menos beneficios para las sad, pero los tendrán. Lo que no hay es un futuro para una liga cerrada de doce equipos, por muy grandes que sean. Más si estuvieran tiempo sin competir. Pero eso no os lo contará vuestro profeta. Solo sabeis decir sí bwana.

Me parece que tu discurso está alejado de la realidad. Vete a hablar con los directivos de cualquier club modesto a que te expliquen cómo pueden fichar lo que fichan y gracias a quién tienen los ingresos que tienen, hombre. El resto es retórica romántica que dejó de existir, para bien o para mal, hace décadas. Y en unos años, cuando se vea que la superliga funciona y hay todavía más gente que vive del fútbol, será divertido volver la vista atrás y ver los debates desinformados (interesadamente) que se mantuvieron. Igual que pasó con la Copa de Europa. Aunque quizá también eso te parece que fue un atraso.

No entiendo los ataques a los divergentes. Si defendemos el principio de libertad, en el que cada uno busca legítimamente lo que considera oportuno para mejor atender sus intereses, son respetables ambas posturas. Mi posición respecto al proyecto de Superliga es claramente contrario, pero no niego el derecho a que unas asociaciones privadas busquen lo que entiendan mejor para sus intereses. Ahora bien, tengo claro que mi herramienta de combate reside en la elección de oferta a consumir. Me interesa más combatir desde el apoyo al fútbol que queremos, y en el que creemos, consumiendo competiciones fuera de foco o apoyando a clubs modestos, que perder el tiempo proclamando a los cuatro vientos lo injusto que me parece la unilateralidad ejercida a la hora de plantear una nueva competición cerrada y que nos respeta la meritocracia para su acceso.
Y es aquí dónde reclamo un papel activo de MI, como medio que ponga el enfoque en esa forma que tenemos de aproximarnos al fútbol los seguidores más tradicionales (a la hora de vivir el fútbol, quiero que se entienda) y aquellos que deseen vivirlo más como espectáculo o show, a los que únicamente estimulan los enfrentamientos de élite y los grandes nombres, pues tendrán a partir de ahora su oferta en el mercado.
Para mí, el fútbol es mucho más que los 20 equipos que forman la élite. Esa sería la estación término. La nueva situación puede que provoque que me apee en la estación anterior porque no me permiten llegar a la última. Tampoco lo necesito, como ellos no me necesitan a mí. Lo que sí necesito es que siga existiendo la oferta periodística que de cobertura al fútbol que se va a quedar alejado de los focos. Y ahí espero encontrar a MI.

La misma oposición del establishment hubo cuando se fundó la antigua Copa de Europa. Visto retrospectivamente, fue malo para el fútbol? Más dinero para la superliga es más dinero para todo el mundo del fútbol, incluidos los equipos más modestos. Es evidente.

¿De verdad no te parece injusto que 12 equipos participen siempre, de manera permanente, en la máxima competición, independientemente de los resultados que obtengan? ¿No te parece injusto que el resto de los equipos europeos dependan de 5 invitaciones arbitrarias para acceder a ellas? Podemos discutir muchas cosas, y estoy de acuerdo en que el fútbol europeo necesita una reformulación, pero es que este punto me parece indiscutible y creo que es el que traspasa todos los límites del mérito deportivo. Sólo por esta cuestión no me cabe en la cabeza que se pueda apoyar la Superliga.

El formato es mejorable, pero inicialmente se entiende que los clubes que están apostando por esto han de blindarse de alguna manera. Por otro lado, la NBA funciona de manera más cerrada aún y nadie discute el modelo. Lo que está claro es que el modelo actual es insostenible, que la UEFA no ha sabido dar respuesta y que, aun con sus defectos, la alternativa de la superliga es el futuro. Deberíamos estar celebrando que la iniciativa partea de aquí. Para el Barsa es una tabla de salvación, al Atlético se le ha aparecido la virgen, y los clubes más modestos se beneficiarán del mayor volumen de ingresos igual que se beneficiaron del boom de derechos televisivos. Tebas gritará y pataleará todo lo que quiera, olvidando que vive de clubs como el Madrid y el Barsa, pero la diferencia entre él y Florentino es como la diferencia entre un boy scout y un geo, tan dolorosamente abismal que da pena.

Para mí es evidente lo contrario, además de suponer un coto cerrado para 15 clubs que serán premiados con la participación asegurada cada temporada, lo merezcan deportivamente o no.
Y en absoluto comparto la comparación con la creación de la Copa de Europa, pues en aquel momento se crea algo que no existe, esto es, una competición para dilucidar qué equipo es el mejor del continente cada temporada. Ese era el valor añadido inherente al nuevo torneo. ¿Qué valor añadido aporta esta Superliga? Ninguno, más allá del enriquecimiento de unos pocos y unos privilegios cara al futuro que suponen una ventaja competitiva respecto a la posible aparición de nuevos competidores. Lo siento, pero yo no paso por esto.

Si finalmente se confirma que fracasa ese amenazante proyecto de liga para ricos, no por ello reescribo lo dicho y no por ello sigue siendo ultra necesario, imprescindible diría yo, un proyecto periodístico como este. Para muchos de nosotros, constituye un auténtico refugio al que acudes porque estás seguro de que te sentirás a gusto, alejado del ruido ensordecedor de los mass media que cubren el fútbol como producto orientado a masas, más forofas que pausadas.

Más allá de estar de acuerdo con todos o la gran mayoría de los que han comentado el artículo… ojalá poder hacer un sondeo, que imagino los habrá pero desconozco, entre los aficionados de los “grandes clubes” fundadores de la Superliga. Sería curioso ver cuánta gente hay a favor y en contra de esta competición entre las aficiones de estos clubes.

Entre los aficionados del Barsa debería haber amplia mayoría a favor, desde luego. Al menos todos los que sean mínimamente conscientes del estado ruinoso de sus cuentas.

Ya, te gusta más que Tebas nos mee en la cara, que nos atraquen en cada jornada a la vista de todo el planeta, que lesionar a nuestros jugadores salga gratis, que batamos récords negativos de penaltis y expulsiones, que nuestros jugadores se lesionen con selecciones nacionales jugando partidos de chichinabo, que la UEFA se pase el fair play financiero por el forro, que se organicen mundiales en Qatar con todo cristo pillando cacho y miles de muertos en las obras, que los jefazos de la UEFA, ahora, descubran 7000 millones (a dónde iba ese dinero antes?). Te gustará más el nuevo formato ininteligible de nueva champions con más partidos aún, te gustará más escuchar al hipócrita de Guardiola defender el deporte verdadero o escuchar a los que trabajan en movistar+ vendiendo el fútbol al aficionado defender las esencias del fútbol para el pueblo. Pues nada, chico, estás de enhorabuena y que lo disfrutes!

Puede que esté equivocado, pero entiendo que el argumento del mérito deportivo se basta por sí solo para desarmar a cualquier defensor de la Superliga. Sería algo así como reivindicar la sociedad del Antiguo Régimen: jerárquica en su esencia, jurídicamente desigualitaria y, sobre todo, cerrada, perpetuadora de estatus coyunturales (véase Manchester City o PSG).
Se basta por sí solo, repito, a no ser que se carezca de cultura futbolística. Porque sí, el fútbol se fundamenta en la cultura futbolística de sus aficionados, una cultura popular, indisoluble de identidades edificadas frecuentemente en la infancia (por lo que que arraigan en lo más profundo de nuestra personalidad). Cultura futbolística anulada desde hace ya demasiados años por un periodismo sensacionalista vendedor de farándula, meramente anecdotario, adicto al zasca, al morbo y al clickbait.
Personalmente creo que este tipo de… ¿periodismo? ha atraído al mundo del fútbol a mucha gente a la que realmente no le gusta el fútbol como deporte y, mucho menos aún, como fenómeno social. Me da la sensación de que este colectivo se aburre. Y no, el futbol no es solo un espectáculo; si fuera así, probablemente yo no preferiría ver un Linares – San Fernando antes que un Bayern – Liverpool, tal y como efectivamente prefiero. Y es aquí donde, a mi juicio, radica el planteamiento nefastamente erróneo. Es decir, los promotores de la Superliga parten de la base de que el fútbol es un espectáculo infalible, una mercancía vendible como super espectáculo. En realidad, aquí el fútbol encuentra en competidores extraordinarios que amenazan su “hegemonía” (Netflix, Redes Sociales, Videojuegos…). El fútbol requiere de un contexto para seguir siendo lo que es, para seguir manteniendo la fidelidad de sus aficionados, la pasión adquirida a través de esa cultura futbolística que mencionaba anteriormente y que otorga significado y valor a las trayectorias y a los partidos (un 3º puesto del Atalanta, unos Cuartos de final de Europa League del Granada o un Cracovia-Wisła). Porque para el fútbol es más importante la trascendencia que la calidad.
En definitiva, considero avanzar en la integración continental con la creación de ligas a nivel europeo me parece una evolución lógica. Una, dos, tres divisiones…incluso las ligas nacionales podrían ser la cuarta división, por ejemplo. Es discutible. Pero dejar sin efectos el mérito deportivo me parece el golpe de gracia, no ya al espíritu del fútbol como deporte, sino también negocio. Un fútbol descontextualizado corre el “peligro” de dejar de ser el mega negocio que es.

Europa y Fútbol, no Estados Unidos y Baloncesto. Distintos continentes, distintos deportes, distintas culturas deportivas. Pero bueno, lo mismo podría plantearse que las sedes de los partidos fueran Chicago, Orlando o Nueva York…

Los argumentos de Florentino son circenses, nada mas y nada menos que salvar el fútbol, hay que ser jeta. Y para colmo habla de transparencia, que sabe lo que gana Lebron pero no lo que gana Ceferin, cuando los aficionado del Madrid no saben realmente lo que se ha pagado por Hazard o Vinicius y se filtran trolas como que el Everton ha pagado una pasta por James.

En cuanto a los arbitrajes, hay que ser muy inocente para creer que se va a tratar igual al Barsa, el Madrid o la Juve que al Tottenham, el Dortmund o Atlético.

Si el problema de verdad fuese la UEFA se habría promovido una asociación de las ligas europeas, Premier, Bundesliga, Calcio, etc, al margen de dicho organismo que controlaría y organizaría las competiciones europeas y que repartiría más pasta entre los equipos. Florentino y Agnelli lo único que buscan es estar arriba por decreto y no depender de los resultados.

Hombre, pues que quieres que te diga, si tu crees que un club que viene de ganar recientemente 4 champions de 5 quiere estar arriba por decreto… Florentino será lo que tu quieras, pero lo que quiere es que el negocio del fútbol funcione, para ganar dinero, claro, y que no se lo lleve la mafia de la UEFA. Y los tiempos que corren son muy jodidos y si no mira cómo está el Barsa. Y cuando Florentino dice que no es normal que el Barsa esté camino de la ruina mientras equipos modestos de la liga tengan beneficios tiene más razón que un santo.

Voy a utilizar como ejemplo al Deportivo para mostrar el modelo de fútbol en el que creo. Creo, y apuesto, por un fútbol en el que un club de una ciudad pequeña (A Coruña, 250.000 habitantes) pueda soñar con la misma gloria reservada a los más grandes si es capaz de hacer las cosas muy bien (semifinalista de Champions en 2004), y que sea el propio fútbol el que te penalice cuando lo hagas rematadamente mal (ese mismo club en 2ªB en la temporada 20/21). La gloria y el infierno vividos por el mismo club a través del fútbol.
Eso sí, generaciones de coruñeses, futboleros o no, seguirán hablando con emoción durante el resto de sus vidas del impacto emocional que les supuso las hazañas del Súper Depor. Con la nueva Superliga este tipo de gestas, estas maravillosas historias vividas por una comunidad, que únicamente el fútbol es capaz de generar, desaparecen para siempre.

Qué bonito, has conseguido que me emocione, snif, snif. Ahora cuéntanos lo que se gastó el Depor en su día y de dónde venía ese dinero.

Mira, entiendo que no estés de acuerdo conmigo, entiendo también que tu visión del mundo del fútbol y la mía se encuentren en las antípodas. Ya he dicho que todos los puntos de vista son respetables. Lo que ya no me parece tan respetable es que contestes a mis comentarios con ese tono de condescendencia cuando yo no lo he hecho previamente contigo. Si no estás de acuerdo lo dices, pero ahórrate esas ironías si quieres ser respetado.

Yo entiendo la idea de la Superliga como una super competición europea y me fascina pensar en una competición hecha con justicia. Igual lo leéis y pensáis que no es buena opción, pero…
Una Superliga europea real! Con 10 o 12 divisiones. Con los 300 o 400 equipos mejores por coeficiente en fútbol profesional, son historias mentales entendedme. Eso sí si bajas del fútbol profesional pierdes la categoria. Con divisiones, ascensos y descensos jugándose entre semana. Pudiendo todos acceder a ello. 16 por liga, 4 suben y 4 bajan. Para subir 8 se la juegan en un playoff suizo… Creéis que sería viable?

El artículo parte de una mentira, porque la Superliga no es cerrada. El Getafe, si ganara la liga, podría disputarla. Desde el principio se dijo que había un cupo para equipos no fundadores que lo hicieran bien en las demás competiciones.

A partir de ahí…

Me posiciono más con la opinión de Axel. si hay 12 (o 15) equipos que, por muy mal que lo hagan en toda la temporada, van a volver a disputar la Superliga la temporada siguiente, me parece una competición casi cerrada y que hay que evitar. Creo que una buena fórmula sería que los mejores clasificados (4 o 6) de la Superliga de una temporada se clasificasen automáticamente para la temporada siguiente, sin necesidad de hacerlo vía Ligas nacionales o, mediante alguna otra competición europea (campeón de la “Champions” sin equipos de Superliga, etc)

A estas horas, según apuntan distintos medios, el proyecto se desmorona por el abandono de parte de los doce. La decisiva presión y rechazo por parte de las hinchadas ha sido factor decisivo, lo que demuestra que, hasta cierto punto, el fútbol sigue siendo de la gente y que no vamos a dejar que nos lo roben tan fácilmente. Si se confirma, creo que es la mejor noticia en años.

Y lo que se ha demostrado hoy, acabe esto como acabe, es que la cultura de fútbol en Inglaterra está muy por encima de la que tenemos nosotros. Su oposición, desde todos los sectores, ha sido unánime, incomparable a la tibieza con la que se ha recibido en España.

Absolutamente de acuerdo. Los que hemos tenido la suerte de vivir jornadas de fútbol allí teníamos la esperanza de que ocurriese lo que finalmente ha ocurrido. El fútbol como hecho social, como parte consustancial a la vida de cada comunidad y algo compartido a través de distintas generaciones, son algunos de los motivos por los que no podían quedarse con los brazos cruzados.
El fútbol no es un espectáculo para muchos de nosotros. En mi caso particular, llevo miles de kilómetros durante muchos años siguiendo al Pontevedra por toda España, chupando frío en campos de 2ªB y volviendo de noche agotado sabiendo que he de llegar a casa porque al día siguiente hay que incorporarse al curro. Eso es el fútbol. Y eso se hace no para disfrutar del espectáculo al más alto nivel, que podría tenerlo desde el sofá de mi casa viendo fútbol de élite por la tele; sino que se hace por un sentimiento de pertenencia al club que lleva el nombre de tu ciudad, y que es capaz de despertar en ti una ilusión que no se explica por la militancia en una determinada categoría y sí, en parte, por la ilusión de poder completar alguna hazaña futbolística y ser testigo presencial de la misma. Es complicado explicar estas sensaciones a quien no las comparte, y en Inglaterra siempre me ha costado menos.

Sí, está visto que en Inglaterra los aficionados están encantados con los clubes que son de los aficionados y no de las élites. Roman Abramovich y Sheikh Mansour, salvadores del fútbol popular. Y en la UEFA dispuestos a relajar las reglas del Flair Play Financiero. Días de celebración para los enemigos del fútbol moderno! Enhorabuena a todos!

A mí me ha sorprendido gratamente el rechazo a la Superliga que he visto, a nivel global. Es cierto que en España quizás ha sido más “tibio” que en otros lugares, pero la oposición a nivel mundial me da esperanza de que el proyecto no salga adelante, al menos tal como es ahora.

Pues mira, un megaproyecto que iba a estar basado aquí, con lo que eso supone en generación de puestos de trabajo. Pero chico, nada, mucho mejor que sigan mangoneando los mafiosos de la UEFA, que esos sí que son los defensores del fútbol por y para el pueblo.

Ya que no me deja responder en el hilo, sobre la respuesta de Joseba, le puedo decir que se puede competir sin tantos ingresos, se puede competir sin fichajes o con fichajes sin mucho gasto. Para competir no se necesita tener un dineral y ser servil a una estructura viciada e injusta, con clubes que no merecen estar ahí por su comportamiento. Hay recursos para competir sin tanto dinero.
Cuando el Celta no tenía ni un duro salieron de la cantera Hugo Mallo, Iago Aspas, Roberto Lago, Jonathan Vila, Andrés Túñez, Dani Abalo, Sergio Álvarez… Y se ascendió y se mantuvo la categoría. Luego vinieron Santi Mina, Rubén, Jonny, Brais Méndez… Y los celtistas fuimos y somos felices con nuestra gente, no con dinero. Y muchos celtistas somos tan felices o más con ellos que con Mostovoi y Karpin. Ese apego nunca lo entendereis los que solo veis cifras, porque el fútbol y lo que significa os importa un bledo. Hay un dicho que dice: eres tan pobre que solo tienes dinero. Eso sois el Real Madrid y el Barcelona y la mayoría de sus aficionados. Otros tenemos la visión romántica y somos felices con ella. Y es tan válida o más que la vuestra. No vengais a darnos lecciones. Ni podeis, ni sabeis, ni las queremos.
El ejemplo que os ha dado hoy el fútbol inglés es ese: vale más lo propio que el dinero. Nunca lo entenderán los de la Superliga, porque solo saben ver una tabla de excel, no una comunidad.
Y lo de desinformar… Igual estás equivocado y te engaña el señor que os dirige. Lee, cuestiónate las cosas, no tragues todo lo que los que mandan te dicen.

Pero tú sabes lo que es La Fábrica? Tú sabes el dinero que reciben los clubs modestos por derechos televisivos? Tú sabes quién gana si la superliga pierde? Tú crees de verdad que los clubs del petróleo representan el fútbol del pueblo? Que la mafia de la UEFA, que encuentra 7000 millones en un bolsillo en que no había reparado, es la guardiana de las esencias del fútbol por y para los aficionados? Pero igual tienes razón y estoy mal informado. Seguramente es más de fiar lo que dice la gente de Movistar+, que depende de los ingresos de la champions actual y se quedarían a dos velas si saliera la superliga, o lo que dice Pep Guardiola defendiendo el mérito del esfuerzo deportivo (lo que hay que oir!) o lo que dicen los periodistas deportivos de este país (tan bien informados que ni se olieron que venía el anuncio de la superliga). Periodistas que brillan por su imparcialidad (no hay más que ver los comentarios que hacían en el Obrevazo, llamando al árbitro valiente cuando no pitó un penalti clamoroso de Etoo) y su competencia (con una federación corrupta hasta la médula, mucho más que lo que se destapó en Italia con el Moggigate, y todos mirando para otro lado). En fin, a qué seguir.

Pero quién defiende a los clubes estado aquí? Quién te dice nada de la cantera del Real Madrid? Quién te dice nada de las peroratas de cliché chiringuitero que sueltas? Yo te digo que hay un modelo que es sostenible para los clubes modestos, basado en generar sus propios recursos, que permitiría minimizar el gasto en fichajes, que permitiría generar más vinculación con el entorno, con los aficionados, que generaría riqueza social y económica al entorno inmediato. Porque eso ha sucedido. Lo único que esgrimes en tu argumentación son los clichés sacados de cuatro palmeros pagados por un presidente y un club. El modelo basado en cantera y en jugadores del entorno lo llevan desarrollando distintos clubes con gran resultado y los hace menos dependientes del mercado económico y de las televisiones. Que la salida de esos tres de la Liga tendría repercusión? Seguro. Que sería definitiva? No. Las pérdidas para la Liga con esos clubes en la Superliga serían de un 40% en ingresos televisivos. Sin esos de un 60%. Pero ese 20% de diferencia sería sin la tajada de los tres clubes. ¿Cuánto se llevan? Un 15%? Al final, la diferencia de sin ellos o con ellos en la Superliga sería de cuánto? Un 5% menos? Compensa porque será una competición más limpia y las soluciones pasarán por romper la burbuja de sueldos, de comisiones de agentes (un 20%), de sobrecostes… Habrá más canteranos, se le dará más importancia al aficionado porque se dependerá más de él… Hay soluciones. Lo que pasa es que vuestra soberbia os impide pensar que hay algo más allá de vosotros. En Inglaterra os han dado una buena lección.
Y otra a cosa, si vosotros defendeis vuestro derecho legítimo a tener una liga donde decidís los componentes de la misma, ¿Cómo se lo podeis negar a otros? Es el mismo derecho de vosotros de tener una liga sin el Eibar o el Valladolid que del Valladolid o el Eibar sin vosotros. Pero claro, para entender cosas como estas igual hay que leer algo más que bernabeu digital o escuchar cosas más allá de pesudoperiodistas como richard dees.

De nada, hombre. Espero que disfrutes de la Superliga con pasión mientras observas el retrato de tu amo. En mi zona dicen: a llorar a casa de dios y a fumar pitillos al muelle.

Oye, Axel, escribe pronto un artículo igual de emotivo sobre cómo el noviazgo entre el Bayern y Qatar va a preservar la pureza del fútbol.

Entre otro de los muchos argumentos que me asquean para promocionar la Superliga está el hecho de que sea una tabla de salvación para los grandes porque si no es así, se van a pique (ejemplo palmario, el Barcelona, aunque Florentino también lo comentó en la tertulia de portavoces de los clubes grandes como es el Chiringuito). Pero vamos, si no hay dinero para mantener a los Benzema, Messi, Ramos, Luis Suarez y toda la estructura que se tienen montada, lo que tienen que hacer es redimensionarse y apretarse el cinturón como ha venido haciendo todo hijo de vecino y no romper la baraja, creando una estructura paralela (superliga) para seguir llenando los bolsillos y mantener su posición hegemónica frente al resto de equipos y llenarse la boca diciendo que luego ya si eso seremos solidarios con el resto.
Acaso cuando no han venido mal dadas el valencia no ha vendido hasta el utillero para poder seguir compitiendo con el resto de equipos? El Eibar no ha decidido fichar ni invertir de manera irracional para poder cumplir con su bajo pero racional presupuesto?

Me enerva mucho saber que ahora, cuando a los grandes les vienen mal dadas y no tienen un duro para seguir practicando su política hegemónica, quieran crear esta liga que les reporta más y más recursos.

Y desde luego, hablan de solidaridad cuando no han consultado con ningún otro equipo de la Liga a ver si este esquema les parece bien, regular o mal. Directamente han decidido por el resto de manera unilateral.

Luego si queréis entramos en los argumentos de los méritos deportivos y tal…

Es una pena que un debate que se estaba desarrollando desde el respeto sea dinamitado por alguien que únicamente sabe hacer chascarrillos sobre los comentarios que no son de su gusto. Una lástima que haya gente que no sepa argumentar desde el respeto a los demás, por chirriantes que le resulten otras opiniones.

No ha cambiado nada.
Apenas creemos haber alejado el fantasma de la Superliga del horizonte nos congratulamos pensando que dimos carpetazo a esta iniciativa de los “súper ricos”: ¡La gente grita en las calles! ¡Ha sido una victoria del pueblo! ¡El fútbol pertenece a los aficionados ahora más que nunca! ¡Devolvednos nuestro club! ¡Devolvednos el fútbol! Hace un año apenas un 5% de los periodistas abogaban por el nacimiento de la Superliga. El lunes era el 50%. El martes casi ningún medio ha llamado a sus tertulianos “defensores” de la nueva competición top mundial. Cuarenta y ocho horas dan para mucho.

Los mismos aficionados que paraban en las calles inglesas el faraónico proyecto de Florentino han perdido su abono en el estadio de su club, la propiedad del mismo y apenas pueden pagar la suscripción en Sky para seguir al equipo de sus amores por la pequeña (o gran) pantalla. En el momento de más opulencia de la Premier League la crisis en la EFL hace que desaparezcan clubes centenarios como el Bury y más abajo, en Non-League, la crisis es estructural y muchos clubes no verán el amanecer post pandemia. El grassroots clama por mejoras en sus miserables condiciones de trabajo mientras las tasas de obesidad infantil crecen y crecen en Inglaterra. Ayer se ganó una batalla en una guerra que llevamos perdiendo treinta años. Nada más.

Hubo un choque de trenes entre dos dictaduras, la actual y la que está por venir. Ganó la burocracia federativa. Pero es la victoria de un imperio en decadencia. Los números cantan. Los grandes clubes se comparan con la NFL, 500 millones de aficionados 300 de audiencia en la Superbowl, fútbol 4000 millones de aficionados, 900 de audiencia en la final de la Champions. NFL 10.000 millones de ingresos anuales, UEFA 3000. No hay más preguntas. Quien piense que esto es sostenible lleva una venda en los ojos.

La Superliga ha sido torpe. Algún asesor de Florentino debe estar en el paro a estas horas y los gestores de los macroclubes europeos no parecen ahora tan listos como nos creíamos. Pero aprenden y volverán a la carga. Eso o abandonar sus inversiones en el fútbol. Los norteamericanos de Manchester y Liverpool no han desembarcado en Europa para seguir tradiciones. Puede que hasta hoy no supieran qué tenían entre manos, pero ahora sí. No les ha importado, incluso, humillarse para reconocer su error. Ahora es tiempo de plegar velas y evaluar la situación. La campaña de publicidad debe ser mejor la próxima vez. Comenzaremos a trabajar en cuanto levante la polvareda. Eso o abandonar el “soccer”, pero con el ascenso de la MLS y el segundo mundial en EEUU en unos años eso parece poco probable.

Conocerte a ti mismo es tan importante como conocer al enemigo. Las condiciones impuestas por los principales promotores de la Superliga eran inmorales y abusivas para el resto del fútbol mundial, pero también para los propios miembros de la competición. Los ingresos dependían más de la cuota de poder que se ostentara en la organización que de los resultados deportivos o criterios de mercado. Era un “lo tomas o lo dejas” en el conocimiento de que quedarse fuera era ingresar menos de la mitad que el peor equipo de Superliga en el mejor de los casos. Las cartas han estado marcadas desde el principio. Habrá que convencer a la opinión pública, pero también a los propios clubes participantes. Real Madrid, United y Juventus no son tan omnipotentes como se creían.

A todo esto, hace tiempo que me centro en el fútbol regional y que me digo que lo que ocurra en la élite no me incumbe. Pero reconozco que me sentí algo huérfano cuando pensé que ya no habría más final de Champions, uno de los pocos días que en casa no son los peques los que deciden el menú televisivo. La misma orfandad que debieron sentir los jugadores y entrenadores de primer nivel que se han postulado en contra de este engendro, a pesar de que económicamente podía beneficiarles. Por un día los protagonistas de este circo no se han mostrado distantes y ajenos a la realidad de su deporte.

Muy fan del primer post de Pablo Durán. Ya era hora de que se fueran. No nos sentemos a llorar y creemos algo para los clubes que nos importan, para el fútbol que nos importa. Axel ha dicho en alguna ocasión que prefiere mantenerlos dentro de la pirámide del fútbol tanto como sea posible. Pero esa continua actitud de niños mimados y de querer siempre más ha cansado al resto del fútbol, e incluso a sus aficionados. La gente ha dicho ¡basta! Y es que los argumentos para defender la creación de la Superliga son patéticos, inmorales y fundamentalmente injustos. Que doce clubes elegidos por ellos mismos decidan convertirse por decreto en la cima de la pirámide del fútbol mundial para regirlo según sus intereses, arrastrando para sí la mayor parte de los recursos del fútbol profesional, no tiene defensa posible ni agencia de relaciones públicas que lo soporte. Habrá que distinguir entre quienes lo apoyaban por estar en nómina y los que lo hacen por repetición de lo que oyen. Pero no hay nada más. Nadie al volante. Bueno sí, el único argumento válido es el descrédito transversal de FIFA y UEFA. La lista de escándalos de estos dos organismos es interminable y constante. Supongo que en la Superliga pensaron que si tragamos con eso a diario tragaríamos con todo.

Excelente el artículo de Axel. Pensaba que después de oírlo hablar tanto de este tema no me sorprendería nada más. Me equivocaba. MI es la resistencia, aunque cuando veo el poco apoyo que tiene desde fuera e incluso entre algunos de sus integrantes me planteo el disfrutar de este foro mientras dure. Luego tendremos el resto de la vida para recordarlo. Supongo que estamos en manos de “Cannavaro”. Si tus compañeros no te apoyan lo suficiente y cuando llegas a casa te martillean diciendo que esto es una pérdida de tiempo… la suerte está echada. Que conste que ya estoy viendo a Axel preocupado por los comentarios negativos de este artículo pesándole más que todos los apoyos recibidos.

Bueno, pase lo que pase, MI siempre será una referencia, ya sea en presente o en el recuerdo.

Siempre es un placer leerte, José Antonio, aunque tu visión sea más pesimista que la mía. De momento estamos fuertes, no te preocupes. Y sí, tendí a responder a las críticas, aunque agradecí en silencio los elogios. Quizá no debiera hacerlo en silencio, tienes razón.

Me llama poderosamente la atención como a una persona que ha alcanzado desde muy joven la élite de su profesión (con lo difícil que es esto, sea cuál sea la actividad), gracias a sus conocimientos y a la grandísima capacidad para transmitirlos, esto es, con unas dotes para la comunicación superlativas, se ve afectado de manera tan grave por las críticas del primer chisgarabís que se cruza en el camino.
Porque partiendo de la base de que no le puedes gustar a todo el mundo, y que alguna crítica siempre va a tener su fundamento porque, en tanto que humanos, no somos perfectos; la mayor parte de ellas únicamente se sostienen en la ceguera por unos colores y en la aburrida dicotomía que inunda el debate futbolístico nacional, o bien en la rabia alimentada por la frustración del quiero y no puedo. Lo dicho, me llama la atención, sobre todo porque yo creo que somos muchos más los “minions”, que diría Cannavaro, y que, sin embargo, sospecho que tenemos menos impacto en tu estado emocional.
Respecto a lo que comenta Jose Antonio, aunque un poco pesimista de más, creo que lleva bastante razón. Como contrapunto, yo quiero aportar una dosis de mayor optimismo. Coincido en ver MI como la “resistencia” pero, por el contrario, no creo que seamos tan pocos. La polémica de esta semana surgida a raíz del anuncio de la creación de la superliga, así lo demuestra. Se ha demostrado que existen dos grandes sensibilidades, dos grandes formas de acercarse al fenómeno del fútbol. Los que se acercan buscando exclusivamente el espectáculo, como parte de la oferta de la industria del ocio, y los que nos acercamos al fútbol como una forma de vida que incide, y vertebra, la vida en comunidad. Su historia, sus rituales, el legado que se transmite de generación en generación, la capacidad que tiene el fenómeno futbolístico de marcar para siempre la vida colectiva de un pueblo, una región o incluso un país entero, separan, a mi juicio, ambas formas de entender lo que es algo más que un deporte.
No digo que seamos más o menos, pero sí que ambas perspectivas existen y que hay “mercado” y espacio para las dos. Cada uno acabará consumiendo aquello que más le interese. Eso sí, MI se me antoja imprescindible para “los de mi bando”, y no creo que seamos pocos los que nos dejamos caer por aquí. Otra cosa es el número de patreonistas. A lo mejor lo que hay que plantearse es dar menos contenido en abierto.

Amén. Ni una coma hay que sacar de este texto.
Hay otro fútbol posible, pero hay que ser valientes y no dudar, apostar por él de forma decidida. Hacer sacrificios, porque siempre hay que hacerlos, pero confiar en que es posible. La gran mayoría de los que queremos ese fútbol lejos de superligas y elitismo no nos importa que haya millonadas para gastar, sino que sea sostenible, propio, y que genere riqueza social. Y eso no es solo dinero, sino crear comunidad. Eso es el modelo dd fútbol popular, eliminar las sad, apostar por las canteras, promocionar el fútbol desde la base, y cambiar cosas en el propio juego.
Pero pesebrear a la cima de la pirámide solo prorrogará la muerte del fútbol tal y como lo conocían nuestros abuelos y nuestros padres.
Gran análisis José Antonio. Muchas gracias por ese aporte.

Y hemos debatido acerca de los distintos modelos de organización de las competiciones y del aspecto social del fútbol, pero otro tema que podría debatirse es el interés en el juego. Aunque cada vez me sorprende menos, es asombrosa la cantidad de gente que conozco que “sigue el fútbol” y demuestra tener escaso interés, nulo en algunos casos, en el juego en sí.
Tengo por costumbre no ver partidos en televisión si puedo ir al estadio, primo siempre verlo in situ, por lo que veo bastante fútbol en diferido. Si me dan a elegir, prefiero ver esos partidos sin conocer de antemano el resultado, pero no me resulta imprescindible. Si quiero conocer el desempeño de algún futbolista, la puesta en escena colectiva de algún equipo o simplemente disfrutar de un partido entre dos propuestas antagónicas o sugestivas, ¿qué más me da el resultado si lo que yo quiero ver es el desarrollo del juego?
Pues en no pocas ocasiones me miran como a un bicho raro por tal motivo. Y no me refiero a gente a la que el fútbol le trae al pairo, no, sino a personas que lo siguen habitualmente. Esto demuestra el poco interés en el juego en sí, y que el fútbol tiene mucho público que únicamente es atraido por la incertidumbre del resultado, sin importar el por qué y el cómo.

Gran artículo y excelentes comentarios.

Yo creo que hay mucho que mejorar, muchísimo. Si la Superliga pasa en algún momento, la mejor reacción de la UEFA sería coger esta crisis como una oportunidad para tener un fútbol más competitivo. El fútbol no va a morir. Pensad en todos esos países donde se juega al fútbol que no están ni siquiera mínimamente afectados por toda esta cuestión. Y todos esos que en todos estos años se han visto perjudicados: Croacia, Serbia, Hungría, Suecia, etc.

Que cuando se juega la final de League Two o la Papa John´s Cup en Wembley hay miles de personas yendo a ver a sus equipos. Y eso seguirá pasando hagan lo que hagan.

Lo que realmente deberían hacer es reducir la burbuja, mirar a los gastos en vez de a los ingresos y hacer de este deporte más competitivo, atractivo y, por lo tanto, un mejor negocio también.

Que si esto fuera solo de volumen, China e India tendrían los mejores clubes del mundo. Y no lo tienen.

El tema selecciones, aunque a raíz de la polémica sobre la Euroliga ha salido tangencialmente, creo que ha de ser abordado sin más dilación a la hora de reorganizar las competiciones.
Personalmente, me parece una aberración el parón mensual de las competiciones de clubs para dar paso a los partidos de selecciones. Podría argüir varias razones pero me voy a quedar con la última, y triste, evidencia. No me parece normal que un futbolista como Lewandoski se lesione en un partido contra Andorra en la época en la que el club que le generosamente le paga se está jugando la temporada.
Esta anormalidad solamente se comprende en este sector. Y si no estais de acuerdo, pongo un ejemplo: ¿Os imaginais que el señor Pérez, presidente de ACS, pague un generoso sueldo por contar en su constructora con el mejor ingeniero y, de repente, aparezca el ministro de Fomento y se lo lleve un par de meses, en los que seguiría pagando ese generoso sueldo ACS, mientras trabaja en un proyecto de Autovía, que es de interés general? Impensable, ¿verdad? Pues es lo que está ocurriendo con los futbolistas, sus clubs y sus federaciones nacionales.
Para paliar esta anomalía se me ocurren, a bote pronto, un par de medidas: la primera, sería una normativa de ámbito UEFA que impida que un campeonato nacional que pretenda conseguir plazas para competiciones europeas cuente con más de 18 equipos; y segunda, aprovechar para celebrar las fases de clasificación una vez terminadas las competiciones de clubs. Con los campeonatos finalizados en abril, destinar los meses de mayo y junio a partidos de selecciones. Disputándose, a modo de ejemplo, fases clasificatorias los años impares y fases finales, como hasta la fecha, los años pares.

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