La vida sin Christophe Galtier

Christophe Galtier. Foto: Yves Salvat bajo licencia Creative Commons 4.0.

Era el reencuentro. Un reencuentro después de poco tiempo, pero un reencuentro al fin y al cabo. “De evitar el descenso al título” y Merci Galette, eran las palabras que se veían destacadas en las gradas del estadio Pierre Mauroy. Christophe Galtier recibía los aplausos y, a su vez, aplaudía a los aficionados de los Dogues. Era un reconocimiento más que justificado: el entrenador, que hasta entonces sólo había dirigido al Saint-Étienne en su carrera, volvía a la ciudad donde había hecho historia. Al igual que Philippe Abrams, Galtier llegó al norte de Francia en un contexto poco propicio: en enero de 2018, el Lille ocupaba el 18º puesto en la Ligue 1. Al igual que Abrams, sin embargo, el entrenador francés encontró su paraíso en el norte: en mayo de 2021 levantaba el cuarto título de la historia del LOSC en una liga en la que juega un equipo que se ha gastado más de mil millones de euros desde que fue comprado por los cataríes. “Un milagro por parte de Galtier”, analizó Adam White en el The Guardian sobre el hombre que “encontró magistralmente una solución para cada problema”.

Su salida fue controvertida. En 2021, Gérard López, que había comprado el club en 2017, se vio obligado a venderlo por estar muy endeudado. Durante sus primeros meses en el cargo, contrajo una deuda de más de 225 millones de euros con Elliott Management, un fondo de inversión estadounidense. Callisto Sporting, filial del fondo de inversión Merlyn Partners, nombró a Olivier Létang, ex directivo del Paris Saint-Germain y del Rennes, como nuevo presidente del LOSC. Galtier tenía una gran relación con López, y junto con el portugués Luís Campos —un hombre de gran talento en el mercado— había reunido una excelente plantilla. El objetivo del club era obtener beneficios constantes mediante la compra y venta de jóvenes talentos, pero al mismo tiempo, construir un equipo competitivo que pudiera luchar por los títulos. Y así fue. “Campos, que sentó las bases de la sorprendente conquista del título del Monaco en 2017, fue fundamental para la llegada de talentos turcos poco conocidos, como el lateral derecho Zeki Çelik, Yusuf Yazici y el veterano delantero Burak Yilmaz, seguramente el mejor jugador de la Ligue 1 [en la última temporada]”, afirmó White. Con la salida de López, Campos también dejó el club. Galtier de repente se encontró solo y, desde el principio, no pareció llevarse muy bien con Létang. El equipo, a pesar de toda la confusión en los despachos, terminó la temporada en gran forma, ganando un título absolutamente improbable. Fue entonces cuando quizás Galtier, ya sin mucho apoyo interno, debió reflexionar sobre su continuidad en el club.

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“Entrenar un equipo es como hacer jardinería”, escribió Jonathan Wilson. “La fruta estará en su punto más jugoso y dulce, o la flor en su punto más fragante, en el momento preciso antes de que empiece a pudrirse. El trabajo de un entrenador se convierte entonces casi en proteger la planta del sol, en retrasar la maduración para prolongar la floración el mayor tiempo posible”. Pero sin la astuta visión de mercado de Luís Campos y con la inversión reducida, es probable que Galtier llegara a la conclusión de que era mejor largarse de allí. Se fue al OGC Nice. El Lille no anunció ningún fichaje importante para jugar la Liga de Campeones tras ganar la liga: llegaron Amadou Onana, procedente del Hamburgo, y Gabriel Gudmundsson, del FC Groningen. Por otro lado, se vendieron dos titulares: Mike Maignan y Boubakary Soumaré, además de Luiz Araújo que jugó muchos partidos a lo largo de la temporada. Gran parte del equipo campeón, sin embargo, se quedó.

El 14 de agosto de 2021, día del reencuentro, la defensa del Lille era —a excepción del portero— la misma que había ganado la liga: Zeki Çelik, José Fonte, Sven Botman y Reinildo. Durante toda la temporada 2020/21 de la Ligue 1, los Dogues habían encajado tres goles en un encuentro sólo en una ocasión; en la temporada 21/22 encajaron tres en el primer partido, contra el Metz; en el segundo, contra el Nice de Galtier, cuatro. Un 0-4 en casa. “El marcador favoreció a los anfitriones”, observó Eric Devin. “El Nice pudo marcar más”. La actuación fue un desastre. “Sin embargo, la defensa no ha cambiado con respecto a la temporada pasada”, señalaba L’Équipe. “Pero ya nada parece funcionar”.

“El hecho de que el Lille pudiera ser derrotado de forma tan contundente, a pesar de alinear un equipo similar al que ganó el título la temporada pasada, fue algo impactante”, continuó Devin. En el banquillo del LOSC estaba Jocelyn Gourvennec. Un fichaje que nadie esperaba. Se habló de Lucien Favre, Claudio Ranieri, Laurent Blanc, Patrick Vieira; ninguno de ellos llegó. Es difícil entender la apuesta por Gouvernnec, un entrenador que había descendido con el Guingamp en su último trabajo y que no parecía tener las credenciales para coger el mando del actual campeón de Francia. “Creo que el deseo del presidente era asegurar la continuidad tras el trabajo de Christophe Galtier”, explicó Gouvernnec en una entrevista a L’Équipe cuando llegó. “Y tengo la capacidad de asegurar esto con respecto a las ideas de juego del LOSC. También le dije al presidente que si quería una ruptura con el pasado y una nueva forma de trabajar, no debería haberme fichado. Fui franco al respecto. No estaba dispuesto a hacer lo que fuera para conseguir el trabajo”.

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Y el nuevo entrenador ha mantenido la estructura del equipo campeón de la temporada pasada: ha jugado, al igual que Galtier, en un 4-4-2 con Yılmaz y Jonathan David en ataque. La diferencia de resultados, sin embargo, ha sido evidente: tras 25 jornadas en la liga, el LOSC va 11º, con 35 goles en contra y 32 a favor. En enero, fue eliminado de la Coupe de France en 16avos de final contra su gran rival, el RC Lens. El turco Yilmaz está irreconocible; no parece ser el mismo que anotó 16 goles y dio cinco asistencias en la última temporada de la Ligue 1; en ésta, lleva cuatro goles y tres asistencias. “El año pasado era uno de los mejores jugadores de la Ligue 1, pero esta temporada no se le reconoce”, analizó Cyril Morin. “Es el símbolo de lo que le falta al Lille ahora mismo: goles, dedicación al equipo y al entrenador y ese espíritu extra que les guiaba el año pasado cuando perseguían el título”. La defensa, la mejor de la liga la temporada pasada, ha perdido toda su solidez. En el centro del campo, Renato Sanches ha sido una ausencia constante debido a las lesiones. Jonathan Bamba está lejos de ser el jugador que vimos la temporada pasada. Y David, que empezó muy bien la temporada, aún no ha marcado este año. Por si no fuera suficiente con el bajón de rendimiento de algunos de los jugadores más importantes del equipo, otros nombres importantes se han marchado en el mercado de invierno: Yazıcı, que no ha respondido a las expectativas desde su llegada, acabó cedido al CSKA de Moscú; Jonathan Ikoné se ha ido a la Fiorentina y Reinildo al Atlético de Madrid.

Y la tendencia es que continúen las salidas: Botman, Sanches y David ya han expresado su deseo de abandonar el club. Bamba y Çelik podrían seguir el mismo camino. Xeka, Yılmaz y Fonte están en los últimos meses de sus contratos. El LOSC intentó suplir las salidas con los fichajes de Edon Zhegrova, un extremo derecho kosovar de 22 años que destacó en el FC Basel, y de Hatem Ben Arfa, que estuvo casi un año sin jugar tras su paso por el Bordeaux.

Un equipo que la temporada pasada era capaz de visitar el Parque de los Príncipes y ganarle al PSG por 0-1 y en 2019 golear al equipo de Thomas Tuchel por 5-1, este año sufrió una humillante paliza en casa contra los parisinos, 1-5. Sin embargo, cosas del fútbol, el Lille consiguió clasificarse para los octavos de final de la Chamions. Y en un grupo nada fácil con Sevilla, Red Bull Salzburg y Wolfsburgo. Es sólo la segunda vez en su historia que el LOSC alcanza los octavos de la competición. La última fue en 2007, cuando fue eliminado por el Manchester United. Pero todo lo que no sea una clara eliminación contra el Chelsea sería una gran sorpresa. “Puede pasar cualquier cosa”, afirmó Gourvennec. “Si tenemos un 1% de posibilidades de clasificarnos, el 1%, nos lo jugaremos al 300%”. El diario local La Voix des Sports lo tiene claro: “Misión imposible”.

“Tuve que hacer la síntesis muy rápidamente para, con mi personalidad, coger el tren en marcha y aportar lo que soy capaz de aportar sin cambiarlo todo, porque eso habría sido suicida”, reconoció Gourvennec con respecto a su llegada al Lille. “Es un ejercicio nuevo para mí, porque todos los retos que había asumido habían sido cambios de ciclos. Solía llegar después de una mala temporada y volvíamos a empezar un nuevo ciclo. Aquí se trataba de una dinámica que había que mantener”. Parece que dentro de unos meses, sin embargo, Gourvennec tendrá que construir todo desde cero. Si es que estará aún en el banquillo del LOSC en los próximos meses. Ah, el Nice va tercero y es el equipo menos goleado de la liga, claro.

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Foto de portada: Yves Salvat bajo licencia Creative Commons 4.0.

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