Rojo pasión

Vincent Kompany of Manchester City (left) and Manchester City goalkeeper Ederson (right) have a look of dejection after Mohamed Salah of Liverpool scores his team's 1st goal to make it 1-0 during the UEFA Champions League Quarter Final match at Anfield, Liverpool
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04/04/2018

Se pueden contar con los dedos de una mano las ocasiones en las que un equipo de Pep Guardiola se haya visto tan empequeñecido y resignado a su suerte como anoche en Anfield. Al líder de la Premier se le hizo eterno el primer tiempo en el coliseo red e indigesto el segundo, y ahora no le queda otra que encomendarse a una noche de épica y emociones fuertes en el Etihad para superar a un rival convencido de sus posibilidades. Este Liverpool es un equipo imperfecto y desequilibrado en lo que a talento bruto se refiere, pues su delantera es de cinco estrellas y su retaguardia no siempre aprueba, pero la mano de Klopp lo disimula. La cuestión no es tanto ser como creer. Puro convencimiento. La fiereza del técnico alemán se abre paso por los poros de la piel de una institución deseosa de traer al presente sus mejores días, aquellos en los que el metal más preciado se colaba en las vitrinas rojas como si de una enredadera se tratase. Las pruebas demuestran que Klopp ha moldeado a su imagen y semejanza a un conjunto de futbolistas capaces de inocular veneno a la constelación de estrellas del City por segunda ocasión esta temporada, y acto seguido de privarles del antídoto. Sin remedio, los skyblues regresaron a casa después de no haber podido disparar ni una sola vez entre los tres palos de la portería defendida por Karius, un espectador más en una noche inolvidable a orillas del Merseyside.

Aymeric Laporte of Manchester City gesture to Manchester City goalkeeper Ederson during the UEFA Champions League Quarter Final match at Anfield, Liverpool Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420 04/04/2018
Laporte no vivió una noche fácil en Anfield (Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd).

En la previa, Guardiola había tomado dos decisiones estructurales, de esas que marcan el devenir de una eliminatoria por su trascendencia: mantener la apuesta por Laporte en el lateral izquierdo, en detrimento de Delph o Danilo, y confiar en ‘el City de los centrocampistas’, relegando a Sterling al banquillo. Un esquema asimétrico y plagado de virtuosos en el arte de la retención del balón para someter al rival a través de la posesión. En la práctica, ninguna de las dos ideas resultó ganadora. Incluso en los mejores minutos del futuro campeón inglés se atisbó falta de convencimiento en el plan trazado, como si el primer soplido del Liverpool hubiese privado al choque de cualquier atisbo de determinación visitante. La catarsis comenzó en el territorio donde el City lleva a cuestas la penitencia: a 80 metros de su meta. Una simple pérdida inocente en la frontal del área contraria resquebrajó todo el sistema defensivo y ni Salah ni Firmino echaron el freno hasta que el esférico traspasó la línea de gol citizen. Por el camino tumbaron a un puñado de hombres desubicados: Otamendi, Kompany, Fernandinho y Walker. Caído uno, cayeron todos.

Liverpool 3 (Salah 12′, Oxlade-Chamberlain 21′, Mané 31′)
Manchester City 0

Liverpool vs Manchester City - Football tactics and formations

El 1-0 noqueó a un City timorato. La pareja de centrales flaqueó y el centro del campo se achicó ante el empuje de los dos interiores reds, circunstancias que impulsaron al Liverpool a sacar el colmillo. Chamberlain, cuyo potencial parecía enjaulado en el Arsenal, rompió las cadenas para batir a Ederson gracias a un poderoso zapatazo desde la frontal. Favorecido por la pasividad de una defensa en estado de shock, el internacional inglés no se lo pensó dos veces y colocó la pelota fuera del alcance del guardameta brasileño del City, que tampoco pudo repeler un testarazo de Mané en el segundo palo instantes después de haberse superado la primera media hora de juego. El Liverpool bordaba el libreto de Klopp: desgaste individual extremo en la presión, trabajo coral para forzar los errores del contrario, verticalidad máxima del trío de puntas cuando la pelota llegaba a sus botas y la ansiada efectividad en los metros finales. El abecé para un grupo de futbolistas que ha aprendido a apreciar cada esfuerzo sin balón por el botín que trae consigo a posteriori. En medio de la tormenta roja, Sané, al que Guardiola había encomendado la misión de probar la madurez futbolística de Alexander-Arnold, intentó por todos los medios maquillar el desperfecto, pero los reds no mostraron puntos débiles: su lateral derecho brilló con luz propia, como Robertson en la banda izquierda, y el tándem formado por Van Dijk y Lovren no cometió ni una sola imprudencia ni dio tregua a Gabriel Jesús. Firmes y seguros.

Liverpool manager Jurgen Klopp with Trent Alexander-Arnold of Liverpool following the UEFA Champions League Quarter Final match at Anfield, Liverpool Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420 04/04/2018
Klopp y Trent Alexander-Arnold, dos de los principales protagonistas del encuentro (Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd).

La fortaleza mental de los hombres de Klopp resultó conmovedora, en especial cuando debieron sobreponerse a la lesión de Salah sin caer en un mar de dudas, nada descartable atendiendo a la influencia del extremo en los resultados del equipo. La salida del terreno de juego del ex de la Roma obligó al Liverpool a sobrevivir al asedio visitante durante 40 largos minutos y sobre todo a hacerlo en un escenario radicalmente distinto al previsto: el marcado por la ausencia de su individualidad más determinante a campo abierto, el autor de 38 goles en los últimos 42 partidos oficiales. Cuando más pesaban las piernas y menos salida al espacio encontraban los delanteros, el rigor táctico de todas y cada una de las piezas rojas sobre el césped de Anfield acabó marcando la diferencia. Sin excesivos mimbres capaces de defender con ahínco cerca de su propia portería, fue el colectivo del Liverpool quien dio un paso al frente, aseguró cada metro y colocó al mejor equipo del fútbol inglés durante los últimos nueve meses al borde de la eliminación en Europa. Ni siquiera Sterling pudo remediarlo. «En enero nos marcaron tres goles en diez minutos. Si nos pasa en Champions, estamos fuera», había apuntado Guardiola. En 10′ no, sí en 19′; pero el City dispondrá de una segunda oportunidad para remediarlo. El primer asalto solo tuvo un color: rojo pasión.

David Silva of Manchester City (left) gestures to Vincent Kompany of Manchester City after their team go 2-0 down during the UEFA Champions League Quarter Final match at Anfield, Liverpool Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420 04/04/2018
Silva y Kompany intercambian impresiones (Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd).
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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7 comments

Lo comenté hace tiempo en otra noticia del Liverpool. A día de hoy, el mejor tridente de ataque del mundo. Quizás no el más caro, ni el más glamouroso, ni el que tiene el mejor juego de siglas para las tonterías de algunos periodistas, pero sí el mejor sobre el césped.

No estoy de acuerdo para nada. El que está a nivel top es Salah, que todo lo que toca lo convierte en oro. Hay jugadores que les pasa eso una temporada y luego no tanto y otros sí se consagran, veremos qué pasa con Salah. Pero no creo que ese tridente sea mejor que Messi y dos más (Coutinho y Suarez p.ej.), por decir uno.

A ver, quizás sea una exageración mía jaja, pero quería tener en cuenta todos los factores. Lo jóvenes que son los tres, la relación calidad precio, lo complementarios que son en el campo, el hecho de que no parece que haya guerras de egos entre ellos, no sé… A mí me tienen loco la verdad. Obviamente Messi o CR están en la cima de la montaña, pero me gusta saber que todavía hay alternativas capaces de dar mucha guerra sin tener que gastarse 400 o 500m.

Es un gran tridente para jugar al espacio, pero no solo de tridentes vive el futbol. Yo prefiero una delantera Suarez-Messi a los 3 del liverpool (sin contar con que todo lo que tienen esos dos detras es mejor que lo que tienen los tres) y prefiero a Cristiano con quien lo pongas con todo lo que tiene el Madrid. Para mi el principal culpable de la devacle fue Pep, que por su alineación y forma de jugar ayudo a potenciar las armas del Liverpool, el robo y la velocidad en la transición.Tocar por tocar, que es lo que hacía el City la mayor parte del partido tiene el problema de que perdidas en ciertas zonas son un peligro y más con las balas del Liverpool. Pero veo imposible que el Liverpool supere a cualquiera de los 3 que parece se van a meter.

Dentro de qué considero zanjadas las 4 eliminatorias, que por cierto vaya cuartos a priori más sosos se van a quedar, esta es la única que puede ser remontada o por lo menos disputada y no por el city sino por esa defensa del Liverpool que tanto hemos visto fallar.
Espero que las semifinales sean de verdad a doble partido y no unos partidos de vuelta tan descafeinados.
P. D. : ahora es cuando me trago mi comentario y remontan todos menos el city

Veo posible que el City haga 4. Lo que veo imposible es que estando volcado el Liverpool no te pille a la contra y te haga al menos 1.

me encanta el juego de posesión y admiro a Guardiola, pero me da la impresión, una vez más, de que es un entrenador muy sobrevalorado. Sí, es muy bueno, pero no es el genio que algunos insisten en considerarlo.

Con unas plantillas sensacionales y con ligas resueltas no ha sido capaz de llegar a semis en los ultimos 5 años, ha tenido ventajas evidentes contra los españoles y su propia estrategia de los partidos le ha restado más que dado a sus partidos.

en fin, imagino que este año otros 200 millones de euros repartidos en 4 jugadores para no ir de nuevo-rico, y “a soñar”…

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