Los colores de un sueño

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“Fue una sorpresa para todo el país, nadie esperaba al Always Ready campeón”, dice Marc François Enoumba (4 de marzo de 1993, Douala), que habla delante de un balcón con una puerta de vidrio, donde detrás se ven las montañas del Altiplano, en La Paz. En el último día del 2020, Marc conquistaba la Liga Boliviana con el Always Ready, tradicional equipo del fútbol boliviano que había ganado su último título de liga en 1957.

Con una sonrisa serena, Marc parece vivir consciente de que es un afortunado, con la tranquilidad de quien vive realizando lo que soñaba cuando era niño. Su infancia fue lejos de Bolivia, en el otro lado del Atlántico. Nació en Douala, a orillas del golfo de Guinea, la ciudad más importante a nivel económico de Camerún. “Cuando era niño, siempre tuve la suerte de tener todo lo que quería gracias a mis padres” dice. Pero había algo que Marc deseaba por encima de todo. “Siempre quise ser futbolista profesional”. Y su trayectoria para conseguirlo es digna de una película.

“Me llamo Marc François Enoumba. Soy camerunés, ex jugador del Union Sportive de Douala, actualmente en Bolivia, buscando un club. Sueño con ser futbolista profesional y defender los colores de mi país”.

El fútbol es un idioma universal que hablamos con diferentes acentos, como dice Tim Vickery. Camerún está lejos de los centros mediáticos del fútbol, pero la gente allí lo ama.  Y como el fútbol nacional esta poco desarrollado, los jóvenes crecen acompañando a los equipos europeos. “Desde pequeño siempre he seguido al Real Madrid, que es mi club favorito” admite. Los niños y niñas de Douala que quieren emprender la aventura en el complicado mundo del fútbol tienen inspiraciones en su ciudad: allí nacieron Jean-Alain Boumsong, Pierre Womé y, cómo no, Samuel Eto’o. “Siempre tuve el sueño de poder defender los colores de mi país”, dice Marc, que más de 20 años después todavía se acuerda del gol de oro, marcado por M’bami en el minuto 113, que eliminó a la Brasil de Ronaldinho en los cuartos de final de los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, en que Les Lions Idomptables terminarían por conquistar la medalla de oro contra España. “Fue una alegría total en todo el país”. “Recuerdo que el presidente dio tres días libres en todo el país, todo el mundo en casa”.

Salir del país significa triunfar. Samuel Eto’o y Lauren en España, Carlos Kameni y M’bami en Francia, Webó en Italia… Las estrellas de aquel equipo jugaban en Europa. “Siempre tuve el sueño de salir de Camerún”. No fue fácil. Marc empezó en las inferiores de un equipo de su ciudad, el Union Sportive de Douala. Llegó al primer equipo e incluso participó de partidos en la Copa Confederación de la CAF, en 2014. En el primer duelo de las rondas preliminares, el US Douala eliminó al ASLAD de Moundou, del Chad, pero en la ronda siguiente cayó ante el Warri Wolves nigeriano. Marc se daba cuenta de que era prácticamente imposible vivir del fútbol en su país. “Las condiciones no eran para nada buenas”. Pero la oportunidad de dejar definitivamente Camerún no aparecía. En 2016, estaba a punto de cumplir 23 años. “Fui a Bélgica para hacer pruebas en equipos, pero no funcionó, me quedé solo dos semanas y volví a Camerún” recuerda.

La ciudad de Cochabamba, en Bolivia. Foto: Favio Antezana bajo licencia Creative Commons 2.0
La ciudad de Cochabamba, en Bolivia. Foto: Favio Antezana bajo licencia Creative Commons 2.0

Inesperadamente, Marc recibió una propuesta inusitada. “Tenía un contacto en Bolivia, un camerunés que vivía aquí. Me contactó a través de mi agente y nos dijo: ‘Tengo posibilidades de poder integrar a jugadores cameruneses aquí en la segunda división del fútbol boliviano”. A pesar de no ser Europa, donde jugaban las estrellas del fútbol camerunés, Marc se dio cuenta de que esa era la oportunidad de su vida. “No lo pensé dos veces”, recuerda el futbolista de 27 años. “Ni siquiera conocía Bolivia, no sabía cómo era, pero con las ganas que tenía de poder salir de Camerún, poder practicar el fútbol en otro país…” se animó. Su contacto le envió la propuesta de un equipo muy modesto de la región de Cochabamba: el Municipal Tiquipaya (el club no tiene ni siquiera una página en Wikipedia). “Se lo dije a mis padres e hicimos todo para que yo pudiera venir” explica.

Marc llegó a Cochabamba con su sueño y poco más. “No sabía hablar español. Al principio la adaptación fue difícil”. Y no era solamente el idioma, Marc estaba solo en los Andes. El clima era diferente, no era fácil adaptarse a la comida. “Aquí comen mucha fritura”, explica. “Fue un poco complicado en este sentido”. En tierras andinas no todo fue un camino unidireccional hacia el éxito.

En la página web camerunesa “Football 237” todavía se encuentra un mensaje dejado por Marc en febrero de 2016. “Me llamo Marc François Enoumba. Soy camerunés, ex jugador del Union Sportive de Douala, actualmente en Bolivia, buscando un club. Sueño con ser futbolista profesional y defender los colores de mi país”. Decía el texto del joven Marc, recién llegado en un nuevo continente. “Llamo a cualquier persona que pueda ayudarme a realizar mi sueño, tu respuesta me hará un gran placer porque necesito tu ayuda”. Pero poco a poco el desasosiego inicial dio lugar a la esperanza.

“Después de los partidos, algunos dirigentes del club se me acercaron y me dijeron que estaban interesados en mí. Yo me informé sobre el Always Ready y me interesé”.

“Tuve la suerte de tener a un compatriota africano, con quien podía interactuar en francés” recuerda. Y, en poco tiempo, Marc pudo adaptarse a su nuevo país. “También tuve suerte en el club de tener amigos bolivianos, que son muy simpáticos. Ellos me abrieron la puerta y me ayudaron a poder adaptarme lo más rápido posible”. Marc también empezó a tomar clases de castellano. Y con respecto a la alimentación, creó la costumbre de cocinar comida camerunesa.

Después de casi dos años en Bolivia, llegaría el momento decisivo en la carrera de Marc: jugaría contra el Always Ready en una eliminatoria. Fundado en 1933, en La Paz, el club tuvo sus momentos de gloria a mediados del siglo pasado: ganó la liga en 1951 y en 1957; en 1968, participó por primera y única vez en la Copa Libertadores, sin pasar de la fase de grupos. A partir de ahí el equipo bajó de nivel, empeorando década tras década. En 1991, bajó a Segunda y se quedó por mucho tiempo lejos de la Primera, llegando incluso al cuarto escalón del fútbol nacional. En 2015, apareció Fernando Costa Sarmiento, presidente de la Universidad Tecnológica Boliviana, que se hizo cargo del Always Ready. “Desde que asumimos el mando, el objetivo era que Always Ready retorne al profesionalismo”, dijo el ex presidente del club y ahora presidente de la Federación Boliviana de Fútbol. “Logramos armar un plantel competitivo. El camino del ascenso fue duro”, decía.

La ciudad de la Paz, en Bolivia. Foto: Phil Whitehouse bajo licencia Creative Commons 2.0
Imagen de la ciudad de la Paz, en Bolivia. Foto: Phil Whitehouse bajo licencia Creative Commons 2.0

En 2017, el Municipal Tiquipaya de Marc Embouba y el Always Ready de Fernando Sarmiento se enfrentan en la Segunda División Boliviana. “Nos clasificamos para los play-offs de ascenso a Primera, y Always Ready estaba en el mismo grupo que nosotros. Jugamos partidos de ida y vuelta, y yo jugué bien”, recuerda Marc. “Después de los partidos, algunos dirigentes del club se me acercaron y me dijeron que estaban interesados en mí. Yo me informé sobre el Always Ready y me interesé. Era un equipo que tenía más infraestructura, ya se comportaban como un equipo de primera, y querían subir a primera. Me gustó el proyecto que me propusieron y acepté la oferta”.

Marc llega en 2018 a La Paz. En los años anteriores, el Always no pudo superar la fase de grupos en Segunda y seguía intentando volver a la élite del fútbol nacional. Este año, el Always Ready llega a la final del torneo contra el Industrial Avilés. En el primer partido, en Tarija, perdió 1-0. En la vuelta, en La Paz, ganó 5-0. Pero todavía quedaba el partido definitorio, que se jugó en Cochabamba. El Always venció 3-0 a Avilés y volvió a la élite del fútbol boliviano después de 28 años.

En su primera temporada en Primera, el Always Ready terminó séptimo en la tabla acumulada y consiguió la clasificación a la Copa Sudamericana. Fueron eliminados en la primera fase contra Millonarios de Colombia, pero no dejó de ser algo increíble para un equipo que dos años antes estaba en la segunda división boliviana. Seis décadas después de los años de gloria del club, el Always Ready se empezaba a asomar de nuevo como un personaje importante en el fútbol boliviano. Pero en La Paz, Bolívar y The Strongest son los equipos que reciben más atención de los medios de comunicación. “Ellos siempre han tenido muchos aficionados. Pero desde que el Always Ready ascendió a la Primera, y con los resultados, hemos tenido la suerte de atraer el respeto y el amor de la gente. Hoy tenemos muchos seguidores en el país, y en El Alto”.

“Le dije: salimos campeones y a la semana siguiente nos casamos. Yo tenía que hacer todo lo posible para salir campeón”.

El Alto es una ciudad de 943.558 habitantes, que forma parte del área metropolitana de La Paz. En 2017, fue inaugurado el estadio municipal de El Alto con capacidad para 25.000 espectadores y con un césped sintético, importado de Holanda. Se trata del estadio más moderno del país. El “Gigante del norte”, situado a 4.090 metros sobre el nivel del mar, supera en altura al estadio de la ciudad de Potosí, ubicado a una altura de 3.900 metros. El 2019, Fernando Costa Sarmiento decidió trasladar el Always Ready a El Alto, que no tenía a ningún equipo en Primera. La idea fue un éxito absoluto: fue el club más taquillero en 2019. “Sí, fue muy inteligente por parte de la dirección cambiar el equipo de La Paz a El Alto”, dice Marc. “Hay un ambiente muy especial, sea cual sea el partido. La gente de El Alto es realmente apasionada por el fútbol.” La gente de El Alto adoptó al Always Ready como suyo. De repente una ciudad de casi un millón de habitantes, que no contaba con ningún representante destacado, tiene a un equipo importante en su casa. “Es un equipo de primera división y un equipo que realmente compite con Bolívar y The Strongest”.

Lo que casi nadie se esperaba cuando el Always ascendió era que el equipo compitiera por el título en su segunda temporada en Primera. Casi nadie, porque internamente lo tenían muy claro. “Antes de que comenzara la temporada el objetivo era ganar el título. El presidente nos dijo: ‘Formaré un equipo para salir campeón”. La pandemia probablemente haya ayudado al equipo: en 2020 la Liga Boliviana tuvo solo el Torneo Apertura – 26 partidos – y el Clausura fue cancelado. “Empezamos muy bien la temporada. La dirección hizo un gran esfuerzo, ficharon bien. Antes de la pandemia éramos segundos”. Durante el confinamiento el equipo se mantuvo unido, con el objetivo claro. “La pandemia fue difícil, porque aquí en Bolivia estuvimos seis meses sin salir, así que entrenamos vía Zoom. Me compré todo el material para poder trabajar en casa. Es cierto que no es lo mismo, pero seguimos con ese deseo, esa ilusión entre los compañeros”.

Imagen de El Alto, en Bolivia. Foto: Aurimaz bajo licencia Creative Commons 4.0
Imagen de la ciudad del El Alto, en Bolivia. Foto: Aurimaz bajo licencia Creative Commons 4.0

El Always Ready contó con internacionales bolivianos como Carlos Lampe, Edemir Rodríguez, Fernando Saucedo, Nelson Cabrera, Samuel Galindo y Rodrigo Ramallo. Además del argentino Javier Sanguinetti, y del entrenador –ídolo del Vélez Sarsfield– Omar “El Turco” Asad. El turco llegó en el tramo final de la liga, pero no se pudo sentar en el banquillo en los partidos porque ya había entrenado al San José, y hay una norma del Fútbol Profesional Boliviano que no permite que un mismo entrenador dirija a dos equipos en un mismo torneo. Pero su presencia fue importante. “Tenía esas ganas de poder salir campeón”, recuerda Marc. “Él tenía un estilo un poco diferente, llamaba a cada jugador, charlaba, mostraba cosas”.

En la recta final, parecía que el Always no conseguiría su objetivo. En la jornada 17, Marc y sus compañeros se enfrentaron al poderoso y líder The Strongest, perdieron 2-0. Bajaron a la cuarta posición y quedaron a cinco puntos de sus rivales de La Paz. “Después del parón jugábamos tres partidos por semana. Pero teníamos un objetivo claro, y eso hizo con que cada jugador quisiera dejarlo todo, para hacer historia”. En las siguientes jornadas el Always se recuperó y el The Strongest bajó su nivel, dando la oportunidad al Bolívar de llegar a la primera posición de la tabla. El plot twist llegó en la penúltima jornada, cuando el Bolívar perdió contra Jorge Wilstermann en Cochabamba, y el Always Ready derrotó al Royal Pari en El Alto, lo que hacía con que el Always dependiese solamente de sí mismo en la última y decisiva jornada de liga contra el Nacional Potosí fuera de casa. “Fue una sorpresa para todo el país, porque nadie esperaba que el Always Ready saliera campeón. La gente solo se dio cuenta en las últimas jornadas de la liga, mais il était déjà trop tard”. Ya era demasiado tarde. Con goles de Nelson Cabrera y Edemir Rodríguez, el Always Ready ganó por 0-2 en Potosí, y conquistó el título de Primera División de Bolivia después de 63 años.

Imagen del estadio Siles, en La Paz, Bolivia. Foto: Dr. Vladimir Iván bajo licencia Creative Commons 3.0
Imagen del estadio Siles, en La Paz, Bolivia. Foto: Dr. Vladimir Iván bajo licencia Creative Commons 3.0

Y después del título Marc tenía una promesa a cumplir. “Un regalo de boda”, dice Marc sonriendo. “El confinamiento me permitió acercarme a mi esposa, porque en ese momento ella vivía en otra ciudad, así que no teníamos ese tiempo para estar juntos y al final del año decidimos casarnos. Pero le dije: ‘dame un poco de tiempo, porque se me acerca un mes de campeonato, el último mes”. Así que Marc le hizo la promesa. “Le dije: salimos campeones y a la semana siguiente nos casamos. Yo tenía que hacer todo lo posible para salir campeón”. Las promesas se cumplen. Y pocos días después Marc era campeón nacional de Bolivia y un hombre casado. “Fue un poco rápido para preparar toda la boda, pero la promesa era que si salíamos campeones nos casaríamos”.

A lo largo de sus cinco años en Bolivia, Marc ha evolucionado no solo como persona, sino también como futbolista: ha desarrollado la capacidad de ser un jugador polivalente. “Mi posición es mediocentro, pero tuvimos un período en el que no teníamos centrales y yo ayudaba jugando allí. En Copa Sudamericana el año pasado, se lesionaron nuestros laterales y yo jugué de lateral derecho. Tengo la suerte de poder jugar en varias posiciones sin dificultad”. Siendo mediocentro y nacido en los 90, no hay muchas dudas sobre quién era su grande inspiración. “Cuando era niño siempre admiré al francés Claude Makélélé. Lo admiraba mucho. Era mi ídolo”.

“Creo que para todos los futbolistas en un país siempre es un orgullo poder defender los colores de este y, personalmente, sería un orgullo para mí poder defender los colores de Bolivia”.

Makélélé estaba acostumbrado a los grandes torneos, como la Copa Libertadores, que Marc disputará en 2021. “Es un sentimiento de orgullo, mucho orgullo”, dice con aire de incredulidad, como si se acordara de todo lo que ha pasado para poder llegar aquí, a una Copa Libertadores. Las canchas de tierra en Camerún, los partidos sin atención de la segunda división boliviana, toda la trayectoria de alguien que tuvo el coraje de tomar decisiones para poder vivir su sueño. “Le estaba diciendo a mi esposa….. no sé como expresar el orgullo que siento, principalmente por la historia que hemos hecho. Después de dos, tres años en Primera, poder jugar una Copa Libertadores… Es una locura, una locura”. Mientras espera la próxima edición del torneo más importante del fútbol sudamericano, Marc mira los partidos de semifinales. “Vi Palmeiras-River el martes y Santos-Boca. No podemos esperar, no puedo esperar que comience la Libertadores. Haremos todo lo posible para poder llegar lo más lejos posible”. Jugando en el estadio más alto del mundo –que esté en una ciudad con más de 100 mil habitantes- , no es difícil imaginar que el Always Ready pueda sorprender en la Copa Libertadores.

Marc tiene 27 años, en teoría está exactamente en la mitad de una carrera digna de una película. Pero él todavía tiene objetivos para el futuro. “Mi objetivo es jugar esta Libertadores y llegar lo más lejos posible. ¿Por qué no salir campeones?” dice con una seguridad algo sorprendente, y en seguida cita una frase de Jesús: Tout est possible à celui qui croit”, todo es posible al que cree. Marc siempre ha creído en su sueño, y mira donde ha llegado. Quién podría imaginar que un niño de Douala en Camerún jugaría una Copa Libertadores. “Mi segundo objetivo para esta temporada es poder revalidar el título de liga, lo que es posible. Y oye, espero poder terminar el año con estilo como lo hice el año pasado, y en el futuro por qué no conseguir un contrato con un gran club ya sea en Bolivia, en Brasil… ese es mi objetivo, poder avanzar lo más lejos posible”. Marc quiere llegar todavía más lejos, pero no se olvida de su gente.

Imagen de El Alto, en Bolivia. Foto: Olga Lidia Paredes Alcoreza bajo licencia Creative Commons 4.0
Imagen de El Alto, en Bolivia. Foto: Olga Lidia Paredes Alcoreza bajo licencia Creative Commons 4.0

“Estamos en contacto. Están realmente orgullosos, ya sea del lado de la familia, ya sea del lado de los amigos. Siempre han estado ahí para animarme. Tienen orgullo de saber que salí campeón y de ver que estoy viviendo el sueño que siempre quise. Están realmente felices”. La conexión con su tierra también es muy fuerte. “Extraño muchísimo la comida camerunesa. Este año planeo ir a Camerún de vacaciones”. Camerún es su tierra, pero ahora Bolivia es su casa.

Marc lleva cinco años en Bolivia y está en el proceso de obtener la nacionalidad boliviana. Gente importante en su club ya le advirtió que, con la nacionalidad del país, Marc podría aspirar llegar a La Verde. “El Always Ready cambió mucho de entrenadores, y entre ellos hubo dos ex entrenadores de la selección que me dijeron que yo tenía posibilidades. Así que creo que tengo una pequeña puerta abierta en este sentido”. Marc tiene gratitud por el país que le permitió realizar su sueño de ser un futbolista profesional fuera de Camerún. “Creo que para todos los futbolistas en un país siempre es un orgullo poder defender los colores de este país y, personalmente, sería un orgullo para mí poder defender los colores de Bolivia. Es el país que me abrió las puertas, que me dio una oportunidad, entonces creo que la manera de poder devolver, de agradecer, sería de poder defender los colores de la selección boliviana”.

No deja de ser fascinante que Marc, que cuando niño soñaba en defender los colores de su Camerún, después de tantas aventuras y pruebas de resistencia, ahora pueda defender los colores de Bolivia.

Verde, rojo y amarillo.

Los mismos colores que Camerún.

C’est la vie.

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Foto de portada: Jmage bajo licencia Creative Commons 2.0.

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3 comments

No me convence del todo el hecho de que el equipo haya cambiado de ciudad y que, según Transfermarkt, ya no quede nadie en la plantilla de los que había cuando llegó Marc allí. Aún así, es un gran artículo y siempre es interesante que a equipos menos conocidos ganar títulos. Y más con un nombre tan molón como el de Always Ready 🙂

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