¿Por qué el Manchester City no ha competido la Premier este año?

Pep no quiere que su equipo se confíe. Foto: Focus Images Ltd

Pep Guardiola ha ganado 8 de las 11 ligas que ha disputado como entrenador. 3 con el FC Barcelona, 3 con el Bayern y 2 con el Manchester City. Sólo en tres ocasiones no ha logrado celebrar al final del campeonato doméstico. En la primera, el Madrid de Mourinho logró el impresionante registro de 100 puntos para arrebatarle el trofeo. En la segunda, su primer año de adaptación a la Premier fue mucho más brusco de lo esperado y acabó con un decepcionante tercer puesto. Pero es esta última, quizá, la más sorprendente. Después de dos temporadas logrando o rozando los famosos 100 puntos, el Manchester City no le ha competido la Premier al Liverpool ni ha estado cerca de hacerlo. La plantilla no ha sufrido grandes cambios ni sobresaltos, si no más bien lo contrario: está amoldada al estilo de Guardiola y se han pulido defectos estructurales que podían haber costado en temporadas anteriores. Entonces, la pregunta sobre la que debatimos esta semana es: ¿por qué el Manchester City no ha competido la Premier este año? Evidentemente, no podemos obviar el buen hacer del Liverpool. Y es cierto que los de Klopp han mejorado claramente sus prestaciones con respecto a la temporada pasada: de mantener el promedio de puntuación que llevan hasta el final de curso lograrían 105 puntos, por 97 que obtuvieron el año pasado. Pero es que el Manchester City, de mantener el ritmo que lleva esta temporada, pasaría de sumar 98 puntos como en la 2018-19 a lograr sólo 77. La cuestión, por tanto, no es tanto por qué el Liverpool ha ganado la liga, de lo cual ya hemos hablado largo y tendido, si no por qué el Manchester City no ha estado en condiciones de competirla.

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Axel Torres

Los xGoals están muy de moda para analizar el fútbol. Estoy lejos aún de ser un entusiasta de su uso y de creer que expresan verdades científicas, pero sí pienso que nos pueden servir para formarnos ideas aproximadas. Es muy llamativo observar que en una tabla de puntuación acumulada en función de los xGoals que el Manchester City sumaría a favor y en contra en cada partido (calculando la cantidad y la calidad de sus ocasiones de gol), el conjunto de Guardiola “merecería” más puntos que el Liverpool. Esto significa, por encima de todo, que los sky blues debieron ganar varios partidos que no ganaron: les hicieron goles con pocos tiros y fallaron muchas oportunidades claras. Por qué ocurrió esto es complicado de determinar. Se ha escrito mucho sobre el peso que tuvo la lesión de Aymeric Laporte y la plaga en defensa que obligó a retrasar a Fernandinho e incluso a Rodri. Pero sin duda hay un factor anímico muy relacionado con la comparación con el rival: muy pronto, demasiado pronto, el City vio inalcanzable al Liverpool. Y jugó más presionado, menos confiado, más a disgusto. La voracidad de los de Klopp, que les sirvió para resolver muchísimos partidos equilibrados, afectó a su más directo rival, que jamás pudo igualar su hambre. Los reds empezaron a ganar la Premier cuando perdieron la última, y la final del Metropolitano les acabó de convencer de que si jugaban cada partido como los decisivos de la Champions (especialmente como el del Barcelona en Anfield) esta vez no se les iba a escapar. Klopp tiene mucho mérito por haber conseguido mantener ese tono de competitividad extrema de manera regular. El estímulo en el City jamás fue ni parecido, y ya se evaporó por completo cuando la diferencia se fue más allá de los diez puntos y el ritmo del Liverpool no hacía presagiar ninguna posibilidad de remontada.

Adrián Blanco

La Premier League 2019/20 pasará a la historia por muchas cosas. La primera de todas, obviamente, será por el parón provocado por la pandemia. La segunda, por ser la primera liga del Liverpool en los últimos 30 años. Y la tercera señalará la mayor desventaja que ha sufrido nunca un equipo de Pep Guardiola, uno de los mejores -sino el mejor- de la historia en torneos donde prima la regularidad. El juego, como ya hemos comentado alguna vez en este tipo de párrafos, no es un ente indivisible de todos los ingredientes que componen este deporte. El Manchester City ha sufrido importantes lesiones esta temporada y ha debido lidiar con ciertos problemas extradeportivos, pero en el juego podemos encontrar muchas explicaciones (puesto que no hay una sola) a la cuestión sobre la que reflexionamos. Libra por libra, si estableciésemos una comparación hombre por hombre, el Manchester City tiene mejor plantilla que el Liverpool. Es una obviedad pero no está de más volver a señalarlo. Tiene un estilo muy definido y uno de los mejores estrategas del mundo en su banquillo. ¿Pero entonces qué ha ocurrido? Volvamos al juego para adentrarnos de lleno en lo que ha sucedido esta temporada allí por donde ha pisado el equipo. El Manchester City es un equipo muy completo, tanto en lo individual como en lo colectivo, aunque buena parte de sus individualidades están lejos de los mejores futbolistas de Real Madrid y FC Barcelona, si quieren ser comparados. Sin embargo, esta temporada el Manchester City no ha conseguido dominar ni condicionar el juego a través de sus movimientos, que es precisamente lo que lleva sucediéndole unos cuantos años (a Guardiola) cuando viaja por Europa en primavera. Si por algo han destacado los equipos de Pep a lo largo de la historia es por la presión tan eficaz que nace de la posesión más eficiente. Pero esto no ha sido así este curso. Durante meses el City dejó de controlar sus pérdidas en campo contrario, pero no por ello dejó de ser un equipo vertical, directo y muy atrevido; puesto que tampoco tiene futbolistas para cambiar radicalmente la interpretación que hace del espacio a través de la posesión (y no desde el repliegue). No se juntaba bien, no atacaba con orden y la Premier, en consecuencia, le hizo pasar por su clásico peaje. Obviamente existen otros muchos elementos que ayudan a explicar esta diferencia tan abultada de puntos, puesto que hay algunos que, como ya analizamos hace unos días, tienen que ver única, exclusiva y merecidamente con la gran temporada del Liverpool, pero las ligas se ganan y se pierden. Y por las diferentes fugas que el sistema no alcanzó a bloquear, las mismas que le obligaron nuevamente a ser más conservador en la Champions, el Manchester City perdió el plan y a la vez la Premier.

El Manchester City no ha tenido una temporada sencilla. Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd.
El Manchester City no ha tenido una temporada sencilla. Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd.

Jaume Naveira

El fútbol es un estado de ánimo y la temporada del Manchester City no lo puede reflejar mejor. Hay pocos equipos en el fútbol que ofrezcan más en sus partidos y que hagan tantos méritos para ganar en prácticamente cada cita. Pero este año, en el que ha ido a remolque del Liverpool desde la segunda jornada, al City le ha faltado entereza para lidiar con el ritmo de puntuación de los de Klopp, que perdieron su primer partido en la jornada 28 tras haber sumado hasta ese día la extraterrestre cifra de 79 puntos de 81 posibles. El día que los reds perdieron en Watford, el City ya había hincado la rodilla en seis partidos, los mismos que se habían perdido en las dos ligas anteriores juntas. Derrotas como la cosechada en campo del Norwich -que suma 21 puntos en 31 jornadas a día de hoy-, las dos ante el Wolverhampton o el empate en Newcastle son auténticos lastres en una temporada en la que solo valía la perfección para luchar por el título. Los de Guardiola pecaron en la mayoría de pinchazos de no traducir en un suficiente número de goles una producción ofensiva casi siempre superior a la de sus rivales y de no ser del todo sólidos -a lo que no ayudó la larga lesión de Laporte o los dos meses de baja de John Stones en dos periodos diferentes-, sin olvidar que en ciertos partidos los pequeños detalles no cayeron del lado citizen. Y eso es una gran diferencia con respecto al Liverpool, que este año ha estado tocado por una varita: se ha especializado en ganar partidos en los últimos minutos y se ha movido como pez en el agua ante marcadores cortos, como demuestra el hecho de que 14 de las 28 victorias reds han sido por un solo gol. Hay que recordar que los de Klopp se han llevado esta Premier por un margen ingente habiendo hecho solo un fichaje en verano -un portero suplente como Adrián-, a diferencia de un City que era más favorito que nunca por incorporaciones como Rodri o Joao Cancelo, que apuntalaban un plantillón y solventaban los pocos puntos débiles de un equipo casi invencible en las dos ligas anteriores. Sea como fuere, el Manchester City aún puede ganar FA Cup y Champions, donde eliminar al Madrid e ir luego a por el título ante una hipotética confirmación de la sanción de la UEFA son motivaciones más que suficientes. 

Enrique Montesano

Ver al Liverpool esta temporada en Premier ha sido como ver al Manchester City hace dos. Un equipo que sabes que, tarde o temprano, va a ganar su partido. En el caso del City, era por un dominio abrumador del juego y de todas sus circunstancias. En el del Liverpool, había algo menos de control pero mucho más de empuje. En el Manchester City este año no hemos visto ni de lo uno ni de lo otro. Para dominar como dominan los equipos de Guardiola hace falta un control táctico pero también emocional. Hay que jugar desde la paciencia, la repetición de consignas y movimientos y la máxima concentración. Da la sensación de que el Liverpool comenzó a quedarse muy lejos muy pronto. Los errores defensivos y las lesiones en la retaguardia llevaron a la fragilidad táctica y ésta a la emocional. Partidos ante equipos replegados que, otros años, acababan solucionándose con el paso de los minutos, esta temporada se convertían en un auténtico parto, en un aumento de la presión, del nerviosismo y de los errores. Los equipos de este calibre necesitan ganar y disfrutar de los partidos, cerrarlos en la primera parte, golear. Da la sensación de que el City no ha disfrutado en dos partidos seguidos en toda la temporada. Y, claro está, el Liverpool de Klopp ha sido, netamente, un equipo superior esta temporada. Saberse inferior ha tenido que afectar a la manera de plantear y encarar los partidos de este grupo. Tener que jugar partidos con Fernandinho y Rodri como centrales no ayudó a generar la tan necesitada estabilidad. Con el ventajismo del paso del tiempo puede decirse que es una de las plantillas más completas que ha tenido el City, pero que desprenderse de Kompany y Mangala y no fichar un cuarto central no salió como se esperaba. En todo caso, con el Liverpool cada vez más lejos y con la clasificación en Premier cada vez más intrascendente con la sanción europea, es lógico que mantener el chip fuera más complicado. No por ello menos grave para sus intereses competitivos. Ya hemos visto a un equipo confeccionado por Guardiola descolgarse de una liga. El reto ahora es ver si logra volver el año que viene con la energía que tuvo en 2017.

Foto de Portada: Focus Images Ltd

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7 comments

Muchas veces creo que tratamos de analizar las derrotas en el fútbol y nos olvidamos que enfrente está un rival. Yo creo que la principal razón de que el City, y por ende Guardiola, no hayan competido esta liga hasta el final es el Liverpool. Al final enfrente estaba el mejor equipo del mundo, y es que agutantar el ritmo de no poder pinchar hasta la jornada 28 roza la excelencia. Pero entre las causas internas yo creo que están un inicio de temporada un tanto floja, perder puntos inmerecidos en ciertos partidos, las lesiones de Laporte y de Stones, que sea el primer año de Rodri en la Premier, etc. Hay que ir mirando al futuro, y la próxima Premier puede ser muy emocionante teniendo al Liverpool por un lado intentado defender su ansiada corona, y por otro, al City intentado recuperar lo que una vez fue suyo.

La clave ha podido estar en el ritmo infernal que ha puesto el Liverpool al principio de la Premier que ha minado la moral del City, ver que tras cada pinchazo del City el Liverpool se llevaba los tres puntos y aumentaba la diferencia. Donde se fue la moral por completo para luchar la Premier fue en el Liverpool-City de la primera vuelta, de lo que hubiese sido ponerse a 3 puntos con la victoria del City a verse a 9 puntos en noviembre. El Liverpool no se dejó más puntos hasta enero con la liga ya sentenciada.

Más allá del buen hacer del Liverpool, su ritmo infernal y los estímulos después de ganar 2 Premier seguidas… Las lesiones han contribuido para ver un Manchester City vulnerable en transición defensiva, irregular en defensa y más tendente al error individual. Además, la pérdida de fiabilidad se acentúa con la cantidad de partidos en los que el rival, con poco, le ha marcado en su primera llegada. Y claro, con esos problemas defensivos, en área contraria debieron mejorar el ratio remates/goles.

Buen análisis. Integrando diferentes aspectos, nominales, emocionales, la regularidad del Liverpool, etc.

Me parece que otro factor a mencionar pasa por el hecho de que el retorno de Mendy con mayor regularidad al 11, mandó a jugar por fuera al lateral izquierdo -a diferencia de Zinchenko que lo hace tanto por dentro como en amplitud- y contrastó algunas carencias del francés sin el carril liberado. Sumado ello, la altura de ambos interiores, especialmente a la verticalidad de Kevin de Bruyne en conducción, que pese a ser el arma más peligrosa de este equipo, repercute directamente en el espacio que se genera en mediocampo para que el rival atacara por dentro, dejando a Rodri -un mediocentro aún adaptándose al ritmo de Premier, y lo que supone pasar de un equipo Simeone a un equipo de Guardiola- expuesto tras pérdida. El City concedió pocas ocasiones, pero aquellas las pagó por dentro. Allí también pesan las bajas de Laporte.
Dicho esto, creo que Guardiola varió muchas veces el sistema para tratar de proteger a Rodri, acercando a Gundogan a la base, cambiando a tres defensores en salida, manteniéndolo mas arriba con el juego del portero entre centrales.

Una corrección: Guardiola dirigió 4 años al Barcelona (del 2008 al 2012) y ganó 3 Ligas. Por tanto el balance es de 8 sobre 12 en lugar de 9 sobre 12. En cuanto al tema del análisis, me quedo con la reflexión de Montesano: empeoró la presión tras pérdida y fue vulnerable en las transiciones ataque-defensa. Con la ausencia de centrales y el para mí error de verano de contar solo con 3 centrales en plantilla, el equipo sufrió en exceso en esas situaciones. El ritmo de puntuación del Liverpool, sus numerosas victorias en los últimos minutos a principio de temporada, hicieron que el equipo viera muy lejos el liderato desde muy pronto y los minó emocionalmente.

Creo que son 8 Ligas de 11. Puede ser que estén incluyendo la que ganó con el Barcelona B en su año en Tercera División. En ese caso sí serían 9 de 12.

Yo no estoy ni un poco de acuerdo con que el City tenga mejor plantilla que el Liverpool. El Liverpool tiene el mejor del mundo (si no unos de los tres mejores) en la portería, ambos laterales y central. Además de dos extremos seguramente entre los 10 mejores en esa demarcación, y Fabinho y Firmino que serían titulares en casi cualquier equipo del mundo. Para mi solo los interiores del City son mejores, y eso sí, con alguna diferencia.

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