Marco Rose despertó al Gladbach

Borussia Park - Holger NRW

Si alguien parecía destinado a heredar el banquillo del RB Leipzig una vez Ralf Rangnick decidiera dar un paso al lado, ese era Marco Rose. Nació en la propia ciudad de Leipzig, donde está afincada su familia, y desarrolló allí el grueso de su carrera como futbolista. Además, colgó las botas en el mítico Mainz 05 que engendró el gegenpressing y las carreras en los banquillos de Klopp y Tuchel entre otros, poco antes de dar el salto al organigrama Red Bull, donde cosechó grandes resultados tanto en las categorías inferiores como en el primer equipo. Pero Ralf Rangnick se marchó y el banquillo de Leipzig lo pasó a ocupar Julian Nagelsmann. Y Marco Rose se marchó del nido de Red Bull para dirigir al Borussia Monchedgladbach. Pocos meses después, ambos equipos encabezan la Bundesliga, por lo que ambas decisiones parecen acertadas. De hecho, el Gladbach ha liderado la competición durante ocho jornadas seguidas, algo que no sucedía desde hace más de 40 años. Marco Rose ha despertado a un gigante alemán de su letargo y su aventura no ha hecho más que empezar.

Breel Embolo es uno de los hombres más destacados de este Gladbach. Foto: Focus Images Ltd.
Breel Embolo es uno de los hombres más destacados de este Gladbach. Foto: Focus Images Ltd.

Fue en el modesto Lokomotiv Leipzig, posteriormente renombrado como VfB Leipzig, donde Rose dio sus primeros pasos como futbolista. Tras dar el salto al Hannover 96, Rose se marchó cedido al Mainz de Jürgen Klopp, equipo al que acabaría perteneciendo, jugando más de 200 partidos. Fue allí donde surgió la semilla del Rose entrenador. “Pasé muchos años con Klopp y fue genial. Nos moldeó a todos. Aprendimos de fútbol, pero sobre todo de cómo trataba a las personas, cómo las influía”, reconoció el alemán años después. Quedaba mucho que aprender. Nada más colgar las botas, en 2010, asumió un puesto de asistente de Martin Schmidt en el propio Mainz. De allí regresó a Leipzig, siempre Leipzig, para dirigir al Lokomotiv, pero aquello duró poco. Red Bull llamaba a la puerta.

Rose se marchó a Salzburgo, a las categorías inferiores. En la 2015-16 ya estaba a cargo del juvenil, y sólo un año después logró uno de los logros más grandes de la historia de Red Bull en el fútbol: conquistar la Youth League. Con la marcha de Òscar García del primer equipo el relevo estaba claro. Rose se puso al mando y el equipo dio un salto aún mayor. La Europa League, en la que rozaron la final un año y eliminaron al “hermano mayor” de Leipzig al siguiente, fue la piedra de toque. Rose estaba para dar el gran salto.

“Estoy muy orgulloso de mis orígenes. Hace un tiempo decidí marcharme de Leipzig, pero en algún punto volverá a ser mi hogar.” Marco Rose

Pero Rangnick dejó el banquillo del RB Leipzig y el sustituto fue Nagelsmann. Y a Marco Rose se lo empezó a rifar media Europa. “Confío en Marco para todo, podría trabajar en cualquier sitio” insistía hace unos meses Klopp, “es el entrenador con más hype del momento, todo el mundo me habla de él”. Finalmente, el elegido fue el Gladbach. “No hubo sólo una oferta, hubo algunas más. El Gladbach es un gran club con grandes ambiciones y una gran cultura de aficionados, y ambas cosas me excitan”.

Los años de mayor gloria parecen lejanos para el Borussia. Fue en los 70 cuando, bajo el mando de Hennes Weisweiler y Udo Lattek, el Gladbach logró salir campeón y hacerle frente al todopoderoso Bayern de Beckenbauer. Desde entonces, algún repunte aislado entre los cuatro primeros y un par de dolorosos descensos que parecían alejar aún más ese pasado. En la última década, tras unos buenos años de Lucien Favre y un Dieter Hecking que fue de menos a más, la sensación era agridulce. Revitalizar a un club que se ha acomodado en un segundo plano no es algo sencillo, pero Rose lo está logrando.

Marcus Thuram esta brillando en el Gladbach de Rose. Foto: Focus Images Ltd.
Marcus Thuram esta brillando en el Gladbach de Rose. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

“Mi filosofía de juego se basa en la emoción, el hambre y el estar activo” dijo Rose en su presentación, “Queremos trabajar sin balón cuando perdamos posesión, con muchos sprints. Queremos recuperar la bola arriba y tener un camino corto a la portería. Y, cuando tengamos la pelota, queremos jugar bien, sin balones largos, pero ser rápidos y dinámicos yendo hacia adelante.” Pues dicho y hecho, porque solo unos meses después, el juego del Gladbach puede resumirse en exactamente eso.

Rose trajo consigo el 4-3-1-2 en rombo que ya implementó en Salzburgo y que poco a poco está mutando en un 4-3-3 por la naturaleza de sus jugadores. Sobre todo por su tridente ofensivo, conformado, de izquierda a derecha, por Marcus Thuram, Breel Embolo y Alassane Pléa. De estos tres, Embolo suele ejercer de “falso 9” con Thuram y Alassane a sus costados. Esto se da porque el posicionamiento del Borussia es eminentemente defensivo. Y defensivo no implica un repliegue, sino todo lo contrario. El Gladbach sale a presionar hombre a hombre hasta el área contraria, por lo que Rose suele emparejar a sus puntas-bandas con los centrales, dejando a su teórico nueve unos metros por detrás con el pivote rival.

Borussia Monchedgladbach - Football tactics and formations

Aquí es donde el rombo ejerce su principal función, empujando a sus rivales hacia los costados y forzando un robo cuando se reducen las escapatorias. Es por esto que los partidos del Glabach parecen un correcalles durante muchos minutos. Si el Borussia roba, sale disparado en transición, y si no lo logra, al ser un equipo relativamente largo para el planteamiento que propone, los espacios se suceden y los centrales comienzan una carrera frenética por llegar a su propia área en ventaja antes que los delanteros rivales. Zakaria, el pivote más posicional, ejerce también un papel importante en estas constantes coberturas, así como en salida de balón.

Y es que el Gladbach no suele rifar la pelota, a pesar de su vocación vertical. Ginter y Elvedi, pareja de centrales, tienen paciencia para encontrar, normalemente, a los laterales en posición de ventaja. Tanto Lainer como Bensebaini, ambos fichajes de este mismo verano, están rindiendo a un nivel espectacular desde los carriles y son cruciales en la entrada a campo rival. A partir de ahí, los ataques suelen acelerarse y hay mucho movimiento posicional. Y cerca del área, los que más ayudan a crear ese ritmo ajetreado y se aprovechan de él son precisamente los delanteros, que paradójicamente destacan más por su soberbio esfuerzo físico que por su precisión técnica en los metros finales, que no es ni mucho menos baja.

En definitiva, un equipo bien acompasado que juega a una y que cree en lo que hace porque gana haciéndolo. “Estamos haciendo el fútbol que queremos ver. Y el equipo ahora sabe que las ideas del cuerpo técnico funcionan”, declaraba Max Eberl. Dure lo que dure en la parte alta, Marco Rose ya ha cumplido su misión en el Gladbach: lograr que vuelva a mirarse en el espejo de los equipos más grandes de la liga. Y que tenga hambre de más, porque aún queda mucho.

Foto de portada: Holger NRW.

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2 comments

Toda esta escuela Redbuliana esta revolucionando el futbol, Adi Hutter con Frankfurt, Rose con Gladbach y obviamente RB Leipzig ySalzburg

Buen artículo, Enrique. Aún así, me ha faltado una mención a su eliminación en la Liga Europa. ¿Crees que no jugar los jueves les puede venir bien para centrarse en la liga y luchar por volver a jugar la Liga de Campeones?

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