Mika Junco: ‘killer’ de Finlandia a Camboya

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La trayectoria de Miguel Ángel ‘Mika’ Junco (Santander, 1993) es una de esas historias que recuerdan que el fútbol está en todas partes. Y que, además, la felicidad no siempre está ligada al foco mediático. Formado en el Racing de Santander, con tan sólo 19 años emigró a Suiza para firmar con el FC Luzern por dos años y medio. Sin embargo, una grave lesión de rodilla y no haber debutado con el primer equipo le hicieron abandonar el club helvético en 2015 para regresar a España. Una mala primera experiencia internacional que le iba a dejar la espina clavada de no haber tenido suerte en el extranjero. Fue tal el shock que, según cuenta, casi se vio obligado a dejar el fútbol. “Al volver, un día me desmayé, acudí al cardiólogo y me diagnosticó erróneamente un problema cardiaco que me impedía volver a jugar de nuevo. Tras cambiar de especialista, todo resultó ser estrés”. Su posterior periplo nacional fue toda una montaña rusa: seis equipos en cinco temporadas, alternando categoría entre 2ªB y Tercera División (AD Almudévar, CD Sariñena, CD Tudelano, Gimnástica Segoviana CF, Marino de Luanco y Xérez CD). Pese a que en tres de ellas consiguió anotar más de 15 goles e incluso debutar con el Huesca FC en Segunda División, nunca logró asentarse en el fútbol profesional español. Así que, de nuevo, en 2020 volvió a emigrar: Finlandia y Camboya.

En el primer destino, el KTP Kotka de la segunda división finlandesa, fue absolutamente clave. En una temporada repleta de dificultades, con pandemia mediante, logró ascender al equipo a la Veikkausliiga (primera división), anotando nada menos que 11 goles en 18 partidos. Sin embargo, tras una oferta del Preah Khan Reach Svay Rieng FC camboyano, Mika decidió volver a emigrar sin llegar a debutar en Primera División con el KTP. Una nueva aventura, aunque esta vez en un país realmente atípico y exótico. Ahora, sin apenas tiempo para acostumbrarse al caos del Sudeste Asiático, el futbolista cántabro suma ya más de un gol generado por partido, cifras que lo han llevado a posicionarse como uno de los máximos goleadores de la liga y nuevo ídolo de la afición del Svay Rieng FC.

El futbolista español atiende la llamada de MarcadorInt para charlar desde Phnom Penh sobre su experiencia en cada país, sobre las diferentes culturas que ha conocido durante estos años en el extranjero, sobre salir de la zona de confort y, ante todo, sobre el fútbol como vehículo para conocer nuevas formas de entender la vida.

Pregunta: ¿Cómo termina un cántabro jugando en Camboya?

Respuesta: La verdad que todo fue porque el entrenador me contactó. Él quería que viniera, así que empezamos a hablar, me hicieron la oferta y finalmente decidí venir. Si te soy sincero nunca me había planteado jugar aquí. Es cierto que alguna vez había oído hablar de Camboya porque estaba Oriol Mohedano (entrenador español de otro equipo camboyano) y teníamos amigos en común, pero de ahí a imaginarme aquí la verdad que no. Es un destino atípico en el fútbol asiático, pero es donde he llegado [ríe].

P: ¿Y cómo es el día a día de un futbolista allí?

R: Bueno, lo primero es que madrugamos bastante, sobre las cinco y media de la mañana. Los entrenos son muy pronto y, aunque está cerca, hasta el lugar de entrenamiento tenemos una hora de autobús. Entre las carreteras y el tráfico… Es terrible. Circular por aquí es una locura. No es a lo que estamos acostumbrados en España. Vas conduciendo y de repente te encuentras a alguien viniendo de frente por dirección prohibida, es un carril y forman siete… Es un caos. Así que hasta donde nos coge el autobús yo suelo ir en tuk tuk. Me dijeron que si quería tener moto, pero va a ser que no [ríe]. En todos los clubes nos la prohíben y aquí te la ofrecen. De hecho ya ha habido más de un jugador que ha tenido algún accidente y se ha tenido que perder dos o tres semanas con el equipo. Es un riesgo muy tonto. Después de entrenar comemos, y por la tarde depende, lo que nos apetezca. Más que nada alternamos piscina y centro comercial. Con tanto calor no se puede hacer mucho más.

Imagen cedida por el futbolista a MarcadorInt (Todos los derechos reservados).
Imagen cedida por el futbolista a MarcadorInt (Todos los derechos reservados).

P: Pese a que te ha costado aclimatarte al país, ya llevas 13 goles y 3 asistencias en 13 partidos. En menos de un año te has convertido en uno de los mejores jugadores de la liga.

R: En lo futbolístico obviamente ha ido muy bien. Sí que es verdad que al final no he jugado todo lo que he querido y que podría haber salido mejor. Hemos tenido muchos parones y justo en uno de ellos, cuando volvía la competición, di positivo por COVID y me tuve que perder cinco partidos. He llegado a tener cifras de un gol cada 60 minutos, pero me hubiese gustado jugar bastante más. Con el tema de la pandemia eliminaron la segunda vuelta, por lo que se ha quedado una liga muy corta. Y aun así llevamos diez meses para jugarla [ríe]. Entre el COVID y los compromisos internacionales, que al volver tienen que hacer dos semanas de cuarentena… Al final ha habido como seis o siete parones en la liga.

P: Debe ser un poco estresante, angustioso.

R: Horrible. Y sobre todo físicamente es bastante duro. Al final es empezar, parar, volver a empezar, volver a parar… He hecho más pretemporadas este año que en toda mi carrera. Es una locura. Jugamos cinco partidos en dos semanas y volvieron a parar la liga. Llevamos parados casi dos meses a causa de los partidos internacionales. Ahora los jugadores que han ido a la selección están confinados. Para dos partidos que quedan de liga los podían haber metido la semana antes. La verdad que ha sido un poco desastre.

P: ¿Es muy distinto el fútbol español y europeo del fútbol camboyano? ¿Cómo lo vive la gente?

R: Bueno, la afición sólo ha podido ver dos partidos de pretemporada, pero los partidos que retransmiten por Facebook los suele ver mucha gente. Yo creo que sí hay esa pasión. Y respecto al fútbol como tal sí que hay grandes diferencias. Aquí es mucho más físico, mucho más ida y vuelta, menos control… Y eso que nuestro equipo quiere jugar más el balón, pero aún así es sobre todo ida y vuelta y correr todo el rato, son todos rapidísimos. Es totalmente diferente. Además, para mí que vengo de España, jugar a las tres de la tarde con cuarenta grados y una humedad terrible pues imagínate… Muy complicado, la verdad. Para mí es lo peor. Creo que al final es uno de los factores por los que la liga no crece. Es peligroso jugar partidos a esa hora.

P: Quizás deberían invertir en acondicionar eléctricamente los estadios para que haya focos y se pueda jugar de noche, ¿no?

R: Sí, es eso. Es poner luces. Por ejemplo, hay un estadio al que vamos a jugar que no tiene, pero luego sales y ves al lado un campo de fútbol siete con unas luces espectaculares. No te lo explicas. Espero que algún día acaben invirtiendo en ese tema porque a la liga le dará resultados y sobre todo una mayor visibilidad.

P: La C-League sólo permite cinco fichas extranjeras por equipo. ¿Se nota la diferencia de nivel entre jugadores locales y jugadores de otros países?

R: Sí. Pese a que hay jugadores locales muy buenos y las nuevas generaciones son aun mejores, la diferencia se nota. Al final los de fuera son los que traen para marcar las diferencias, aunque muchas veces llegan y no consiguen adaptarse al aspecto futbolístico. A la ciudad es más fácil aclimatarse porque se vive muy bien.

P: Tras la reciente crisis del COVID en India, otros países asiáticos también han sufrido un fuerte repunte con picos históricos. En Camboya se llegó incluso a cerrar la capital. ¿Cómo se ha vivido el problema in situ? 

R: Sí que se hizo un confinamiento de dos o tres semanas, pero realmente no ha habido tantos casos como en España. Desde que llegué lo han llevado todo rigurosamente y se ha estado muy bien. Al principio se hacía vida normal, sin mascarilla… Lo peor ha sido durante estos meses. Al llevarlo todo tan estricto cerraron bares, cafés, etc., aunque no hubiera una incidencia tan elevada como allí. Ahora, después de esta mala racha, ya vuelve todo a la normalidad.

P: Antes de vivir la pandemia en Camboya también te afectó en tu anterior aventura, en Finlandia, incluso padeciendo meses de impagos.

R: Bueno, yo fiché más tarde y eso no me tocó, pero en el equipo sí que tuvieron algunos problemas. Los jugadores creo que tuvieron que hacer trabajos para que les subvencionaran y poder recibir el sueldo… No estoy seguro, pero fue algo así.

P: Pese a llegar más tarde no te fue nada mal. Lograsteis el ascenso a la Veikkausliiga (primera división finlandesa) y anotaste 11 goles en 16 partidos. Una experiencia dura pero realmente satisfactoria, ¿no?

R: La verdad que sí. Ya llevaba mucho tiempo esperando otra oportunidad en el extranjero y mejor no pudo ir. Muy bien en lo personal y sobre todo en lo colectivo, consiguiendo el ascenso.

P: ¿El KTP Kotka o el “Spanish” Kotka? Junto a ti formaban parte otros dos jugadores españoles más (Ruxi Bonet y Asier Arranz) y el preparador de porteros (Jordi Aluja). ¿Cómo terminan cuatro españoles en un club de la segunda división finlandesa?

R: Pues mira. Yo conocía a Jordi, que era preparador de porteros, preparador físico, asistente… Hacía de todo [ríe]. Y fui allí por él. Luego estaba también Ruxi, que no lo conocía. Y después vino Asier. Justo necesitábamos un mediocentro, él había jugado conmigo en la Gimnástica Segoviana, era mi amigo y estaba sin equipo, por lo que hablé con el entrenador y se vino. Así que encima ascendí con un amigo, imagínate. Nos fue muy, muy bien. Jugábamos realmente bien al fútbol. Fue todo perfecto.

Imagen cedida por el futbolista a MarcadorInt (Todos los derechos reservados).
Imagen cedida por el futbolista a MarcadorInt (Todos los derechos reservados).

P: Y antes de ambas experiencias ya te habías ido al extranjero. Con tan sólo 19 años fichaste por el FC Luzern suizo. ¿Cómo es emigrar solo y tan joven?

R: Sí. Yago, mi representante, me habló de esa opción y tuve la suerte de poder ir a probar. La prueba salió increíble (hat-trick en un partido amistoso) y pude firmar por dos años y medio. Después las cosas no salieron como me hubiera gustado. Nada más llegar me lesioné del menisco, y justo cuando me recuperé el director deportivo que me había fichado se fue a la selección suiza. Entre una cosa y otra nunca recuperé el nivel, no estuve como tenía que haber estado. De no haberme lesionado seguramente ese año hubiera debutado con el primer equipo. Acabó debutando como delantero un chico que era mediocentro y que se había ido a probar a un equipo de la tercera división alemana porque en Luzern no contaban con él. Con haber estado entrenando hubiera tenido la oportunidad, pero el fútbol muchas veces es así. Hay que estar en el momento justo.

P: Del fútbol semiprofesional español siempre se ha dicho que es un embudo. Su formato, con tantos equipos, hace que el paso a categorías profesionales sea realmente difícil. Tú que lo has vivido, ¿estás de acuerdo?

R: Totalmente. Hay muchos jugadores buenísimos, tú tienes que estar muy bien, tener suerte… Influye todo. Por ejemplo, el año que debuto con el Huesca es una barbaridad que no me salga oferta de ningún equipo de 2ªB. Hice 19 goles y 10 asistencias en 38 partidos con el filial (AD Almudévar), jugué muy bien… Pero bueno, si el Huesca no hubiera estado en la situación que estaba (cerca de puestos de descenso) quizás hubiera tenido más oportunidades con el primer equipo. Como digo, el fútbol es así. Nunca se sabe.

P: ¿Qué es lo que más te ha sorprendido de cada experiencia y de cada cultura?

R: Todo es muy diferente en cada país. En Finlandia me sorprendió muchísimo que todos los equipos quieran jugar al fútbol. Pensaba que iba a ser más físico, como en Suiza, con un fútbol de pelea constante, pero para nada. Mi equipo era una pasada, todo jugar desde atrás, casi que incluso nos prohibían los balones largos. En Suiza es al revés: un juego muy físico, con mucho gimnasio, mucho entrenamiento… Y en Camboya lo dicho, ida y vuelta, menos control de balón… Al fin y al cabo la gente que te rodea no es tan buena como a lo que estamos acostumbrados en Europa y te cuesta más. Respecto a cada cultura y vivencia, de Suiza obviamente hablo desde una perspectiva negativa por cómo salió todo, pero sí que es cierto que era gente muy cerrada, los compañeros apenas quedaban. Me sentí muy solo. En Finlandia estuve con cuatro españoles y estábamos todo el día juntos, así que… Y en Camboya estoy con mi novia, por lo que es totalmente diferente. La gente de aquí es muy abierta, muy graciosa.

P: Quizás el papel que ha tenido Finlandia este verano en la Eurocopa tiene que ver con esa intención de jugar al fútbol que mencionas, aunque durante el campeonato se viese un juego mucho más directo.

R: Sí, puede ser. A mí y a Asier (Arranz) nos sorprendió mucho la filosofía de toque que intentan implantar. Incluso a los equipos de la parte baja no los ves jugar con constantes balones largos, intentan más tocar el balón. Me sorprendió para bien, la verdad.

P: ¿Qué les dirías a aquellos futbolistas que se debaten entre categorías semiprofesionales sin conseguir dar ese paso al fútbol de primer nivel? ¿Les recomendarías abrirse al extranjero?

R: En mi caso sí, porque estaba deseando salir. Ya me gustaría haber tenido suerte y estar ahora jugando en segunda o en primera división, pero las cosas hay que buscarlas y muchas veces te obligan a salir de la zona de confort. Yo tengo la suerte de vivir de lo que más me gusta y me siento afortunado por ello. Además, irte a jugar fuera de España te permite no sólo vivir del fútbol, sino también conocer países. Yo creo que en la vida me hubiera planteado venir de vacaciones a Camboya y viviendo aquí te das cuenta de que es un país increíble.

P: ¿Y a los niños que quieren llegar a ser futbolistas qué les aconsejarías?

R: Que disfruten y que trabajen. Esas dos cosas sobre todo. Si tiene que llegar llegará, y si no que por lo menos tengan la conciencia tranquila.

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Foto de portada: Imagen cedida por el futbolista a MarcadorInt (Todos los derechos reservados).

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