Miranchuk derriba el muro finlandés

Rusia no ha jugado nunca los octavos de final de un Mundial desde la disolución de la Unión Soviética. Foto: Focus Images Ltd.

Hasta los sargentos como Cherchesov necesitan díscolos. El técnico ruso es pura old school. Una guardia pretoriana, todos a correr, la mayoría defendiendo. Marcas, automatismos, pensar dentro de la caja, cabeza cuadrada. El indómito y a veces incomprendido Miranchuk se quedó fuera en el primer partido. Con Golovin, debió pensar Cherchesov, ya tenía una vedete en el campo. Para este segundo partido sí que alineó de inicio a Miranchuk, uno de esos futbolistas que se salen del molde, que piensan diferente, que juegan sin pedir permiso. A los artistas les diferencia su repertorio. El del Atalanta, en el único gol del partido, bajó sus pulsaciones en medio de las llamas, congeló el área y Rusia salió viva del averno.

Finlandia 0

Rusia 1 (Miranchuk 45+2′)

Finlandia vs Rusia - Football tactics and formations

Miranchuk, que entró por el lesionado Zhirkov, fue uno de los tres cambios de Rusia respecto al debut. Cherchesov necesitaba agitar la coctelera. Cuando hay cambio en la portería, mala señal. Safonov entró por Shunin y Semenov, tras su horrible partido, se quedó fuera por Diveev. Sorprendió que Kanerva hiciera una modificación en el once, después del plan ejecutado contra Dinamarca. Quitó a su capitán Sparv, por decisión técnica, para que entrara Schuller.

30.000 personas en el Zenit Arena, que parecían 300.000, se lo pasaron como gorrinos en el barro al inicio. El estadio rugía, Rusia mordió desde el primer segundo y Finlandia pegó un zarpazo. Se echó la siesta Kuzyaev y el centro de Raitala lo remató a la jaula Pohjanpalo. Ya tenía el corazón en la boca cuando el árbitro hizo el dichoso gesto de la pantallita. Tanto anulado y bola extra para Rusia.

La primera media hora fue como unas fiestas patronales. Un partido pendular que los entrenadores miraron de izquierda a derecha, de derecha a izquierda. Parecía tenis. Quien más peligro creaba era Finlandia, agazapada, esperando en la trinchera lista para atacar con tirachinas. Pohjanpalo, un tábano inquieto, se citó con el gol, pero cuando ya se relamía apareció Diveev para cortarle el rollo. Rusia, por su parte, hizo bien dárselas a Miranchuk, que aportaría aire fresco a una habitación cerrada durante una semana. Sus pases a Ozdoev y Dzyuba, en fuera de juego, terminaron en ocasión de gol.

Golovin, junto a Miranchuk,  fue de los más activos en los rusos. Foto: Focus Images Ltd
Golovin, junto a Miranchuk, fue de los más activos en los rusos. Foto: Focus Images Ltd

Lesión de Fernandes mediante, Rusia instaló su campamento base en territorio finlandés. Los de Kanerva se olvidaron de salir catapultados a la contra y emergió Miranchuk, que marcó el primero. Decir que fue en el minuto 47 sería lo más aproximado, pero no del todo acertado, porque el del Atalanta paró el tiempo. Se metió en el área, tiró una pared con Dzyuba, que se disfrazó de pívot de balonmano, y Miranchuk cogió el mando a distancia. Le dio al pause y, cuando todos estaban petrificados, decidió cómo y por dónde iba a chutar. Su disparo sin carrerilla se fue alejando del guante derecho de Hradecky.

La primera parte terminó con un gol y la segunda empezó con una acción defensiva que debería valer lo mismo. Proyectaron a Pukki, que en su cabeza ya se veía celebrando el 1-1. Pero llegó Diveev para quitarle el confeti, bajar la persiana y barrer la pelota. Hasta aquí la fiesta, dijo el central. Pukki se fue de after y aún tuvo otra ocasión, un buen recorte y un peor disparo que escupió Safonov. Finlandia, no le quedaba otra, se cambió el traje al descanso.  De esperar en su área a buscar la contraria.

Solo fue un ramalazo. Rusia volvió a tomar el mando del partido. Golovin probó un disparo que se marchó por un suspiro y Zhemaletdinov chutó excesivamente cruzado. La más clara la evitó Hradecky. Un gran contragolpe liderado por Dzyuba, un trampantajo de casi dos metros, terminó en los pies de Kuzyaev. Buscó el disparo al palo largo. La mitad del estadio levantó el culo del asiento. Los sentó el portero finlandés con una parada de reflejos felinos.  Lo intentó sin convencimiento Finlandia, menos certera en las áreas que ante Dinamarca, y mejoró Rusia. No fue un coladero en defensa, como en el debut, y encontró en Miranchuk alguien que señalara el norte del ataque. Pongan un díscolo en su vida para salir de la rutina.

Imagen de portada: Focus Images Ltd.

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4 comments

Que meritazo la forma de competir de Finlandia, me recuerdo mucho a la Islandia de la última Euro.
Pese al planteamiento más defensivo antes los belgas, inexplicable que Miranchuk no fuese titular… Genio.

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