El mito de Rapidviertelstunde, los 15 minutos mágicos del SK Rapid de Viena

Rapid Viena -  Claus Rebler

Este mes de enero un club histórico del fútbol europeo ha celebrado su 120º aniversario, el SK Rapid Viena. Si bien es cierto que el desempeño de este equipo en las últimas ediciones de la Bundesliga austríaca no ha tenido mucho que destacar, llaman la atención algunas de las particularidades de esta entidad en contraste con el modelo del RB Salzburg, que ha hecho fortuna en los últimos años en el fútbol del país alpino. Por sus orígenes marcadamente obreros, por una identidad que ha querido conservarse pese a la inevitable marcha del fútbol y por su curiosísima Rapidviertelstunde merece la pena echar un vistazo al oeste de Viena.

El fútbol en la capital austríaca está polarizado por dos principales contendientes: FK Austria Viena y SK Rapid Viena. Ya sabemos que este tipo de afirmaciones requieren de todos los matices posibles y que el paso del tiempo suele desdibujar las fronteras de los mapas sociofutbolísticos, pero en esta pugna entre blanquivioletas y verdiblancos, los primeros representaban la parte más adinerada de la ciudad al ser una escisión del Club de Cricket de Viena mientras que el Rapid tuvo un protoequipo dos años antes, en 1897, llamado 1. Wiener Arbeiter Fußball-Club, algo así como ‘el primer club de fútbol de trabajadores de Viena’. La rivalidad tuvo desde el principio un componente sociológico, pero el derbi también era un enfrentamiento entre dos de las instituciones deportivas más laureadas de Austria. El SK Rapid cuenta en sus vitrinas con 32 títulos de Bundesliga mientras que el FK Austria presume de 24 trofeos ligueros; sin embargo todo ha cambiado ya desde la citada irrupción del Salzburgo.

rapid Viena, propiedad del club
Han pasado 11 años desde el último titulo liguero del SK Rapid. Foto: © leadersnet / mfelten cedida por el club.

Campeón en la Alemania nazi

Volviendo al palmarés, el SK Rapid Viena cuenta con un honor agridulce ya que el club verdiblanco es el campeón del título alemán de 1941, debido a la anexión de Austria en plena Segunda Guerra Mundial. El equipo vienés se llevó este trofeo al ganar 4-3 en la final al Schalke 04 un 22 de junio de 1941, curiosamente el mismo día en el que Adolf Hitler decidió romper el pacto de no agresión con la U.R.S.S. y las tropas nazis desplegaron la Operación Barbarossa en tierras soviéticas. Sobre lo que supone este título para el club responde el director del museo del SK Rapid, Laurin Rosenberg: Es un tema muy importante para nosotros. Hace unos diez años, el club se hizo esta pregunta: ¿pueden celebrarse los éxitos en la época de nacionalsocialismo como todo lo demás? ¿Es diferente? ¿Cuál fue el papel del club en la sociedad? Así que les pedimos a algunos historiadores que hicieran un estudio extenso sobre estas cuestiones. Ahora realmente sabemos muchas cosas sobre nuestro pasado que no sabíamos antes. Por ejemplo, está la historia de Wilhelm Goldschmidt, que fue quien propuso cambiarnos a nuestro nombre actual, en 1899. Él era judío y fue asesinado por los nazis. Pero en general Rapid fue un club alineado, como gran parte de la sociedad. Hoy concluimos que podemos reconocer que hubo un éxito deportivo en ese momento, pero nunca debemos olvidar lo que sucedió y no podemos simplemente separar el deporte de la sociedad”.

rapid-2, propiedad del club
En 2014 el SK Rapid abandonó su antiguo estadio Gerhard Hanappi y en 2016 se mudó al Allianz Stadion. Foto: SK Rapid.

Sea como fuere, el Rapid sobrevivió a la guerra que puso Europa y el mundo entero patas arriba y los años posteriores conformaron posiblemente la época dorada del club verdiblanco gracias a nombres como Walter Zeman, Ernst Happel o Gerhard Hanappi. Estos fueron los artífices de una maravillosa racha durante los años 50 en la que el Rapid se llegó a coronar hasta siete veces campeón y también articularon la columna vertebral de la selección austríaca que obtuvo el tercer puesto en el Mundial de 1954. En el caso de Hanappi, además, resultó no ser sólo un futbolista de época; una vez colgadas las botas, el capitán de la selección del 54 siguió con su carrera como arquitecto y diseñó el campo en el que estuvo jugando su SK Rapid hasta 2014.

La tradición del último cuarto de hora

Pero si hay un hecho distintivo en la historia del SK Rapid este es sin duda el Rapidviertelstunde, que podríamos traducir como el ‘cuarto de hora del Rapid’. El nombre no deja lugar a muchas dudas, según la tradición los últimos minutos de los partidos en los que el equipo verdiblanco juega en casa suelen ser un martirio para el visitante: las gradas se ponen a rugir, el público sigue un compás cada vez más acelerado con sus palmas para intimidar al rival y los jugadores aprovechan toda esta energía para decantar el encuentro. Vendría a ser algo así como la versión austríaca del ‘minuto noventayRamos’, pero con la particularidad que esta atmósfera tiene sus propios ritmos y canciones. Más allá de la efectividad que pueda o no tener, el Rapidviertelstunde es una leyenda con más de cien años de historia, según Rosenberg: “Este fenómeno se remonta a los primeros años de nuestra existencia ¡Fue mencionado por primera vez en un periódico en 1908! En aquel entonces no suponía el ritual que es hoy, simplemente eran 15 minutos muy fuertes del juego. Pensamos que el ritual y el ritmo de hoy comenzaron a principios de 1920 en el campo de Pfarrwiese, en un terreno de juego que estaba al lado de la iglesia de Rudolfsheim y creemos que puede tener que ver con el reloj que había en lo alto de la torre del templo. Hoy en día sigue siendo relevante para nosotros y tratamos de transmitirlo a nuestros jugadores, pero estamos en una situación bastante difícil en la liga y parece que el Rapidviertelstunde no está funcionando en este momento. Aun así, si haces un histórico de nuestros partidos realmente puedes ver que a largo plazo marcamos más goles en los últimos 15 minutos que otros equipos.

Por si este fenómeno no fuera lo suficientemente magnético, hay que sumarle otra tradición de antaño; en muchos campos vieneses se impuso a partir de finales de los 60 la fantástica costumbre de abrir las puertas de los estadios en los últimos minutos de partido a todos aquellos aficionados que no habían podido comprar una entrada. Por desgracia, los protocolos y medidas de seguridad impiden desde hace ya años conservar este rito en el nuevo Allianz Stadion, pero el palmeo de los aficionados del oeste de Viena se mantiene incesante a la espera de volver a ver al Rapid ser un grande en la Bundesliga y con la esperanza, quién sabe, de obrar el milagro en la Europa League. Próximamente el Inter de Luciano Spalletti pondrá a prueba el fervor del Rapidviertelstunde.

Imagen de Portada:  Claus Rebler .

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