Monza sueña con Berlusconi

Silvio Berlusconi. Foto: Niccolò Caranti. Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International. Link: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Silvio_Berlusconi_-_Trento_2018_04.jpg

En la mente del aficionado al deporte, la ciudad italiana de Monza estaba, hasta ahora, vinculada al automovilismo. Al “Templo de la Velocidad”, el Gran Premio de Formula 1 que reúne cada año a los hinchas más pasionales de este deporte, le ha surgido un competidor. Y no uno cualquiera. En septiembre de 2018, Silvio Berlusconi compró el club de fútbol de Monza. El objetivo era claro, subirlo de la Serie C a la Serie A en un plazo de tres años. Hace un par de semanas, lograron el primer paso. La Federación Italiana dio por terminada la tercera división y por oficial el ascenso a Serie B del AC Monza, que lideraba su grupo con 16 puntos de ventaja. No habrá tiempo para celebrar, pues la meta es seguir ascendiendo el próximo curso y estar en Serie A en 2021. Un sueño utópico para cualquier otro pero a la altura de las ambiciones del hombre que mueve los hilos en Monza. Nada es imposible para Silvio Berslusconi.

Siete días estuvo iluminada la Villa Reale, el gran palacio neoclásico que alumbra la ciudad, con los colores del AC Monza: rojo y blanco. No pudo haber baño de masas por las circunstancias, pero la ciudad respira un ambiente festivo. Las camisetas con el eslogan “Monza in B” se agotaron y los transeúntes sólo pasean con un tipo de mascarillas: las rojiblancas con el escudo del club. Monza, una ciudad de 120.000 habitantes a 15 kilómetros de Milán, sueña con emular la historia del Atalanta en Bérgamo y ser capaz de hacerle sombra a los dos grandes clubes de la capital Lombarda. “Es un acto romántico” aseguró Adriano Galliani cuando se oficializó la compra. El número 2 de Berlusconi en el AC Milan es el principal impulsor de esta aventura.

Adriano Galliani fue la mano derecha de Silvio Berlusconi durante sus etapas al frente del AC Milan. Foto: Save the Dream
Adriano Galliani fue la mano derecha de Silvio Berlusconi durante sus etapas al frente del AC Milan. Foto: Save the Dream bajo Licencia Creative Commons Attribution 2.0 Generic.

“Para mí es una vuelta a casa” insistía Galliani. Nacido en Monza, fue tifoso en la Curva del equipo, al que cubrió como periodista deportivo en su juventud y del que acabaría siendo copropietario y gerente entre 1975 y 1985. Justo antes de irse al AC Milan con Berlusconi. Ahora, los caminos de “Il Cavaliere”, Galliani y Monza vuelven a cruzarse. Silvio pone el dinero y Adriano gestiona el club. Como en los viejos tiempos. La compra la ejecutó el conglomerado Fininvest, presidido por la hija de Berlusconi, por una cifra cercana a los tres millones de euros. “Sabía que la familia Colombo [antiguos propietarios] habían puesto la compañía en venta” reconoció hace unos días Galliani, “se lo propuse a Silvio y dijo ‘ve y hazlo’. Esa noche ya había sellado la compra con un apretón de manos”. El acuerdo no se oficializó hasta el 29 de septiembre de 2018, con la temporada ya empezada, por hacerlo el día del cumpleaños de Silvio.

Lo primero que hizo la nueva propiedad fue cambiarle el nombre al club. Pero lejos de ser el capricho de un magnate como se ha dado en otros equipos, fue más un regalo a la afición. El AC Monza recuperó su nombre histórico, después de que las dos quiebras y refundaciones que sufrió obligaran a la entidad a cambiar de nombre a Monza 1912. Como sugiere esa nomenclatura, hablamos de un club histórico y centenario, uno de los que más temporadas ha disputado en Serie B (38), pero que llevaba sin pisar la segunda categoría del fútbol italiano desde la temporada 2000-01. En 2004, la empresa propietaria, Calcio Monza, quebró, teniendo que refundarse el equipo en quinta división. De 2009 a 2013, Clarence Seedorf estuvo involucrado en el grupo de inversión que controló al equipo y que no pudo evitar que la bancarrota se repitiera en 2015. Nunca, en sus más de 100 años de historia, logró el Monza pisar la primera división. Algo que se ha propuesto conseguir el tándem Galliani-Berlusconi en tiempo récord.

El AC Milan vivió varios de sus años más gloriosos bajo la dirección de Galliani y Berlusconi. Foto: Kristian Kane/Focus Images Ltd
San Siro vivió varios de sus años más gloriosos bajo la dirección de Galliani y Berlusconi. Foto: Kristian Kane/Focus Images Ltd

“El presupuesto para la temporada que viene será de Serie A” reconocía Galliani hace unos días. La Gazzetta dello Sport fue más allá y le puso cifra: 15 millones de euros. Sólo en el primer año, la propiedad invirtió 5 millones. En infraestructuras, pero también en fichajes: 16 jugadores llegaron al club ese primer curso, a menudo provenientes de divisiones superiores. No fue suficiente y el equipo quedó quinto. Este curso, para que el ascenso no se escapara, llegaron otros 15. Y, esta vez sí, el Monza, dirigido por el exmilanista Christian Brocchi, subió al primer puesto en la primera jornada y no soltó el liderato en toda la temporada.

A pesar de los grandes nombres con los que se vincula al Monza (desde Ibrahimovic a Kaka’ pasando por Suso o Bonaventura), la gestión encabezada por Galliani ha puesto el dinero en hombres que conocen la Serie B y en jóvenes talentos pensando ya en el futuro de la entidad. Aun así, ha habido fichajes mediáticos como el de Gabriel Paletta, ex del Milan e internacional con Italia que ha jugado esta temporada en Serie C, o Mattia Finotto, que a sus 27 años dejó la SPAL para convertirse en máximo goleador del Monza. En muchas ocasiones, es la propia directiva la que se encarga de difundir los rumores más mediáticos. Galliani dijo hace poco que Berlusconi le había pedido que contratara a Suso y Arrigo Sacchi reconoció que “Il Cavaliere” le ofreció el banquillo del Monza.

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Y es que no puede pasarse por alto que Berlusconi no es solamente un tipo con mucho dinero. A sus 83 años, es una de las personas más influyentes de Italia, por no decir la que más. Ha sido perseguido por la justicia en varias ocasiones, siendo condenado por fraude fiscal en 2012. Su excéntrica personalidad no debe hacer que se obvien la gravedad y responsabilidad de sus actos. En un ejemplo de esto, y quién sabe si en un intento por centrar sobre su nueva aventura los focos mediáticos, declaró nada más llegar que los jugadores del Monza serían sólo italianos, jóvenes, sin tatuajes, con el pelo bien cortado y sin barba, tatuajes ni pendientes.

La ambición de la directiva está a la altura de sus inversiones. De primeras, remodelarán el estadio municipal Brianteo para dar cabida a 10.000 espectadores como parte del salto a la Serie B. Si logran el ansiado ascenso a primera, el objetivo está en la construcción de un nuevo estadio con capacidad para 25.000. Galliani lo tiene claro: “En la región de Brianza hay 900.000 habitantes, hay potencial para llenar el futuro Brianteo. Nuestro objetivo es convertirnos en el equipo de Monza y de Brianza. No somos el tercer equipo de Milan, somos el primer equipo de Brianza”.

Foto de Portada:  Niccolò Caranti. Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International.

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