National League: sálvese quien pueda

Edgele Park, Stockport County. Foto: Xavi Heras / MarcadorInt

La National League marca la frontera entre el fútbol profesional y el de aficionados en Inglaterra. Es la quinta categoría. Las superiores y las inferiores son mundos opuestos. Aunque en los últimos años han aparecido propietarios y grandes inversores en clubes de barrio, pueblo o ciudades pequeñas, el dinero es algo que escasea desde la sexta división para abajo. No abundan los macro-proyectos, pero los hay. La Football League, en cambio, no deja de ofrecer ejemplos de inversiones que no siempre son rentables. Inversiones que terminan por sacudir los cimientos del propio club hasta hacer que sucumba ante el peso de las deudas, los malos resultados y los fichajes desorbitados. Ahora es el Derby County, antes fue el Bury.

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Pese a ello, hay quien apuesta por seguir la misma vía. Y quien tiene éxito. Véase, por ejemplo, el caso del Salford City, que en 2019 ascendió por primera vez en su historia al fútbol profesional. Lo hizo después de que varios exfutbolistas del Manchester United se unieran a Peter Lim para acaparar las acciones del club. Contrataron futbolistas profesionales para transformar a un equipo completamente amateur. Sonaba extraño aquello de cambiar el color del uniforme, el escudo y modernizar completamente un campo de fútbol y hacer que merezca el título de estadio, aunque siga siendo humilde en comparación con los de League Two. Quedó marcado el camino y hubo quien lo siguió.

DEL CIELO AL INFIERNO

Durante el cambio de milenio, el Stockport County disfrutó de sus años más prósperos. Eliminando a tres equipos de Premier League por el camino alcanzaron las semifinales de la Copa de la Liga y ascendieron a la segunda división en la 1996-97. La mejor campaña de su historia. Luego todo fue cuesta abajo. Intratable ante su vecino el Manchester City, pero dócil con el resto de rivales. Entre 1998 y 2002 solo perdió uno de los seis partidos que disputó frente a los cityzens. Todavía venden DVD’s con los resúmenes del partido en Edgeley Park, pero el batacazo fue sonoro. Tres descensos en cuatro años, uno más en 2011 que les escupió fuera del profesionalismo y todavía hubo otro en 2013. Tocó fondo cayendo a la sexta categoría, aunque el County ha rejuvenecido recientemente en la quinta. Y busca su reingreso a la Football League a golpe de talonario diez años después.

Se estrenaba 2020 cuando el empresario local Mark Stott compró el club, finiquitó sus deudas y prometió devolverlo a Championship en un periodo de siete años. Para ello ha realizado algunos fichajes sonados, como el de Antoni Sarcevic, que acababa de ascender a League One como capitán del Bolton Wanderers. No fue el único jugador en dejar las categorías profesionales para acercarse a la frontera con el infrafútbol.

LAS LUCES DE HOLLYWOOD BRILLAN EN WREXHAM

En Los Ángeles se habla de un equipo galés de fútbol de la quinta categoría. Aunque probablemente sea muy poco. Quizá solo para cuestionar las aventuras financieras de Rob McElhenney y Ryan Reynolds. Los actores estadounidenses anunciaron en febrero de 2021 la compra del Wrexham, severamente afectado económicamente por la irrupción del COVID-19. Es el tercer club profesional más antiguo del mundo, y su estadio, el que más tiempo lleva albergando encuentros internacionales. Pero perdieron su condición de equipo de la Football League en la campaña 2007-08.

Para evitar la desaparición de su equipo de fútbol, los aficionados del Wrexham echaron el resto y compraron el club. Hubo quien incluso hipotecó su casa para salvar a la entidad. Tras una década siendo propiedad de sus aficionados, esta temporada realizaron el fichaje más caro de su historia con la inversión realizada por Reynolds y McElhenney. El delantero Ollie Palmer fue el futbolista en cuestión. Llegó procedente del Wimbledon, pero no fue el único en bajar varias divisiones. También lo hizo Phil Parkinson, un clásico de la Football League. En su historial cuenta con tres ascensos, pero su logro más grande fue conducir al Bradford, entonces en League Two. Parkinson tiene puesta la vista en otro ascenso. Esta misma campaña.

MÁS QUE UN PREMIO, UN ALIVIO

Ambos equipos están protagonizando una lucha a cara de perro. En la última jornada, la del pasado fin de semana, los galeses ganaron a los ingleses para igualarles a puntos al frente de la clasificación. Les resta una jornada, mientras que al Stockport County le quedan dos. Y las dos en casa. Esta semana completarán sus respectivas agendas para averiguar qué equipo logra regresar al fútbol profesional. No son los dos únicos actores de esta película. Con menor inversión, pero con sueños igual de ambiciosos, clubes como el Chesterfield, y en menor medida el Boreham Wood.

Hay un puñado de equipos jugándose mucho en la quinta división. No solo su futuro, sino su modelo de gestión. El pasado verano, en una asamblea general de la National League, sus clubes votaron para introducir un tope salarial que evitase la polarización de la liga. Su parte alta y parte baja empiezan a estar a demasiada distancia. El ascenso a League Two ha pasado a ser obligación más que sueño, alivio más que premio. Andan a tortas en la parte alta. Sin miramientos, sin pedir turno y sin respetar antigüedad alguna en la cola. Sálvese quien pueda.

Foto de portada: Xavi Heras / MarcadorInt

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