Partido Polish Boyfriend: 25 años del partido maldito

El Olympique de Marsella de Rudi Garcia visitará al recién ascendido Nîmes este fin de semana. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

En la maravillosa serie italiana “1993”, cuando el protagonista dialoga con Silvio Berlusconi sobre la necesidad de la entrada en la política del empresario, este le responde que en ese momento su gran preocupación se llama Bernard Tapie. Hace 25 años, el Olympique de Marsella se convirtió en el primer club francés en ganar la Champions, derrotando por 1-0 al Milan de Berlusconi. Tapie le ganó el duelo, como ya había sucedido en las famosas semifinales de 1991, cuando el Milan se retiró del partido de vuelta, que perdía, por un apagón. En 1993, Bernard Tapie parecía el hombre más poderoso del fútbol europeo.

El Olympique de Marsella celebrará este año 2018 el aniversario de los 25 años de ese gol de Boli contra el Milan. Fue un sueño. Por fin, un club francés campeón. Tapie se convirtió en el héroe de media Francia, aunque el destino suele ser travieso y el primer acto no oficial para recordar los 25 años de esa Champions será un partido de copa contra el Valenciennes. El primer partido de este año 2018, contra el equipo que marcó un antes y un después en el club. El inicio del desastre, del final, de la caída. La caída de dos clubes, pues el Valenciennes incluso acabó peor que el Marsella. En los 25 años del escándalo llamado OM-VA, por el nombre de los clubes, que ahora se enfrentan en la Copa.

Si Berlusconi llegó hasta arriba después de ese 1993, Tapie llegó hasta abajo. Cuando Berlusconi se reunía con George Bush y Vladimir Putin en su casa, años después, Tapie pasaba meses en la famosa cárcel de La Santé. Y todo por sus ansias de ganar. Berlusconi y Tapie eran parecidos. Los dos habían empezado como cantantes, Berlusconi en cruceros y bares de mala muerte, y Tapie llegando a publicar álbumes. Los dos apostaron por la televisión y les salió bien, aunque Berlusconi como propietario y Tapie como presentador. Y los dos vieron que deporte y política podían ir de la mano. Aunque no eran los únicos. Jean-Louis Borloo tenía la misma idea, aunque era más prudente, más reservado, más modesto. Pocos se acuerdan de Borloo hoy, pese a que llegó a ser un hombre importante en los gobiernos de Sarkozy o Chirac.

Berlusconi anuncia que "volverá a intervenir". Foto: Calciostreaming.
En 1993, la gran preocupación de Berlusconi era el OM de Bernard Tapie. Foto: Calciostreaming.

En 1989, Borloo, un abogado de Valenciennes descendiente de belgas y corsos, llegó a la alcaldía de esta ciudad del norte de Francia con un partido de derechas. Pese a su pasado universitario como militante de grupos admiradores de la China de Mao, Borloo giró hacia la derecha, llegó al parlamento y en 1989, a la alcaldía de su ciudad. En ese momento, ya era presidente del club de fútbol local, el Valenciennes, una entidad con cierta historia, siempre entre Primera y Segunda, aunque sin títulos. Borloo llegó al club en 1986 cuando le pidieron que salvara una entidad a un paso de la bancarrota. Y así fue, la salvó e incluso ascendió a Primera pronto, demostrando que podía usar en el deporte los métodos usados en su práctica como abogado especializado en empresas al borde de la quiebra.

Ese mismo 1986, Bernard Tapie compró el Olympique de Marsella, el club más popular del país. El mismo año, los dos llegaron a la presidencia de los clubes. En el caso de Tapie, por petición del histórico alcalde socialista de Marsella, Gaston Defferre. Resistente contra los nazis en los 40 y político de la vieja escuela, Defferre vivía sus últimos años antes de retirarse y pensó que Tapie sería ideal para salvar a un Olympique entonces sin alma. Pese a ser nacido en París, Tapie sabía que era una jugada ganadora. Todo el mundo lo conocía, a Tapie, pues había presentado programas, seducido cámaras y liderado uno de los mejores equipos ciclista de la historia, el ‘La Vie Claire’ de Bernard Hinault o Greg Lemond, equipo comprado con el dinero obtenido con inversiones en diferentes negocios, desde la construcción a los cosméticos. Cuando compró el Marsella, ya era de los franceses más ricos y su gestión creó uno de los mejores equipos de la historia del fútbol europeo, ese Marsella capaz de ganar la única Champions hasta la fecha del fútbol galo. Además, iniciaba sus aventuras políticas apoyando al Partido Socialista, motivo por el cual tenía trato con Defferre. En 1992 se convertiría en diputado, llegando a ser durante unos meses Ministro de ciudades del gobierno del socialista Pierre Bérégovoy, además de liderar una lista de izquierdas en las regionales de la zona de Marsella. Con el Marsella ganado ligas, jugando finales de Champions, como esa perdida en 1991 contra el Estrella Roja y fichando algunos de los mejores jugadores del momento, como Papin, Boli, Deschamps o Waddle, Tapie llegó a pensar que era intocable. Y en 1993 cometió su error más grave. Su Marsella estaba en otra final de Champions, contra el Milan, aunque le tocaba jugar justo antes el partido en que estaba en juego ganar la liga, contra el Valenciennes.

Papin.
Entre muchos otros, Papin jugó en el Olympique de Marsella de Bernard Tapie. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

El Marsella le sacaba tres puntos al PSG. Y Tapie consideró que para permitir a sus chicos llegar frescos a la final europea, lo mejor era garantizar que el Valenciennes no sería un rival duro. Un empate le valía al Marsella. El problema era que el Valenciennes necesitaba ganar para evitar jugar la promoción de descenso a Segunda. Tapie, igualmente sondeó a la directiva del club norteño, aunque rápidamente vio que su máximo accionista, Jean-Louis Borloo, no ayudaría. Borloo ya no era oficialmente el presidente, aunque seguía mandando en el club.  Tapie ayudaba a los socialistas. Borloo era conservador. Uno era un abogado norteño sombrío. Otro, un parisino bronceado por el sol del sur, siempre saliendo en televisión. Parecían enemigos. Aunque no lo eran, pues Borloo había sido muchos años abogado de… las empresas de Tapie.

Igualmente, Borloo dejó claro que el Valenciennes se jugaba mucho. Así que Tapie optó por otra vía y usó a uno de sus jugadores, Jean-Jacques Eydelie, que contactó con tres jugadores del Valenciennes con una oferta: dinero a cambio de no ganar y no lesionar a ningún futbolista del Marsella antes de la final. Uno, Robert, aceptó. Otro, el campeón del mundo argentino Burruchaga, primero aceptó y luego dijo que no quería saber nada. Y el tercero, Glassman, lo denunció a su entrenador y su presidente.

El Valenciennes empató ese partido y acabó jugando la promoción. Y el Marsella ganó la liga y la Champions. Tapie se sentía ganador, aunque Glassman habló y el caso llegó a la prensa. Fue un escándalo. Borloo, entre rumores sobre la compra del partido, decidió que su club presentaría una denuncia en la Liga, mientras pedía a Tapie encontrar una forma de controlar ese escándalo que dejaba a las dos entidades en mal lugar. Nunca pudieron controlar la situación. La fiscalía inició un proceso y aquí empezó un caso sorprendente, con la policía encontrando millares de francos enterrados en el jardín de Robert, el jugador contactado por Eydelie, Tapie intentando sobornar policías y abogados, y programas de televisión con insultos en directo. Por el medio, el Valenciennes, sin sus tres jugadores contactados, perdió la promoción contra el Cannes entrenado por un tal Luis Fernández, y descendió entre insultos de sus hinchas.

Domingo 7 de enero, 14:15h, Olympique de Marsella-Valenciennes

El caso se alargó. La UEFA actuó rápido y no permitió al Marsella ni jugar la siguiente Champions, ni la Supercopa, ni la Copa Intercontinental. La Federación francesa, por su parte, le quitó el título de liga al Marsella. Y el Valenciennes vivió su peor crisis, con los hinchas amenazando de muerte a jugadores, con un ambiente tan malo, que el club descendió rápidamente a Tercera. Luego a Cuarta. Y finalmente, desapareció entre deudas pues nadie quería trabajar con ese club maldito, vendido, podrido. Borloo abandonó el club humillado y se centró en la política, con éxito: llegó a ministro y incluso fue la mano derecha del gobierno de Sarkozy. Y allí, desde el Palacio, se mofaba de Tapie, su viejo amigo arruinado. Cuando salió de la cárcel, Tapie llegó a iniciar una ridícula carrera como actor, con el rostro operado persiguiendo una juventud perdida.

El caso dejó tocados a estos dos clubes. La investigación sobre el caso OM-VA destapó otros pequeños casos de corrupción con primas por fichajes de Tapie. Y en 1994 el Marsella fue descendido en los despachos a Segunda y cuando consiguió el ascenso, el primer año no fue admitido por las deudas que arrastraba, deudas provocadas por el vacío de poder posterior a la detención de Tapie. Tapie había vendido el club a su viejo socio, Robert-Louis Dreyfus, y este fue presidente algunos años, devolviendo el club a Europa poco a poco. Dreyfus y Tapie ya habían realizado antes una operación muy famosa, pues antes de ser presidente del Marsella, Tapie había comprado la marca Adidas cuando esta andaba al borde de la bancarrota, y la vendió a Dreyfuss años más tarde. Los años de esta marca alemana en manos francesas fueron claves para salvar Adidas y Dreyfus, hasta su muerte, no paró de multiplicar los beneficios de la marca.

El rincón reservado para los ultras del Olympique de Marsella.
El Olympique de Marsella bajó a Segunda en los despachos. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

Tapie llegaría a trabajar de nuevo en el Marsella de la mano de Dreyfuss, en esos años en que el entrenador llegó a ser Javier Clemente, aunque el club más popular de Francia nunca más ha vivido años como esos y Tapie ha acabo convertido en una caricatura de sí mismo. El club ha ganado solamente una liga estos años, en 2010, y poca cosa más. Esta última temporada, el club ha cerrado un capítulo cuando Margarita Louis-Dreyfus, la viuda de Robert-Louis Dreyfus, fallecido en 2009, firmó los papeles que convertían al empresario americano Frank McCourt en el nuevo propietario del Marsella. La próxima temporada, por cierto, Adidas dejará de ser la marca oficial del Marsella. Sin los Dreyffus, nueva imagen. La herida del caso OM-VA marcó tanto al club, que en 2010, cuando los dos clubes se encontrar por primera vez, se produjeron peleas en las gradas y las calles, pues ambos equipos han pasado a ser enemigos.

El Valenciennes, refundado en 1996, poco a poco volvió a Primera con la ayuda de empresarios locales, aunque en 2014, otra vez, se encontró al límite de la bancarrota. Y cuando parecía que tocaría otra refundación, el salvador fue un jubilado llamado Jean-Louis Borloo. Fue nombrado presidente honorífico y ahora el club juega en Segunda, con un nuevo propietario, el empresario Eddy Zdziech, odiado por la afición. Ya sin Borloo ni Tapie en los clubes, los dos equipos se encuentran 25 años después de ese empate sin goles. El partido que destrozó los sueños de millares de hinchas.

Foto de portada: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

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2 comments

Textazo, aunque la serie que dices de Berlusconi (más sobre como la televisión y el marketing influyen en la política y la corrupción en partidos políticos y relaciones con mafia) se llama 1992 y no 1993. Por lo demás chapeau señor Padilla

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