Partido Polish Boyfriend: el alcalde que destrozó el fútbol de una gran capital

The flag of Turkey is held up by Uefa mascots before the 2014 UEFA European Under-17 match at Gozo Stadium, Xewkija
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12/05/2014

Ankara es una de esas capitales acomplejadas. En el mundo existen otros casos: un gobierno decide que la capital no será la ciudad con más habitantes o con más negocios. Decide que, para evitar luchas internas, la capital será una ciudad cerca del punto central geográfico. Muchos estados tienen capitales a la sombra de ciudades más grandes, como Tanzania, Costa de Marfil, Myanmar, Canadá o Australia. En Turquía sucede lo mismo. Estambul, camino de los siete millones de habitantes, es la ciudad referente en todo, pese a que la capital es Ankara, con dos millones y medio de almas, algunas más que Izmir. Estambul es la ciudad de los negocios, la puerta de Europa, la ciudad de la cultura y el fútbol. Los clubes de Estambul lo ganan todo y los de Ankara jamás han ganado la liga. La liga nacida, en 1959, siempre le ha dado la espalda a los clubes capitalinos, aunque antes habían ganado algún campeonato turco cuando se dividía en zonas regionales, con los campeones pasando a un cuadro final, en los años 40. Normalmente, los clubes de Ankara siempre han sido protagonistas por sus dramas y el derbi de esta semana se juega… en Segunda División: Gençlerbirliği contra Osmanlispor.

El Gençlerbirliği ha empezado bien el torneo y lidera la tabla. Club muy amado, ganó el campeonato turco en 1941 y 1946. Además, tiene dos copas, en 1987 y 2001, y algunas aventuras en la Copa de la UEFA y la Europa League. El club, fundado por estudiantes que eligieron el negro y el rojo como sus colores, este último por los prados de amapolas que tenían cerca del instituto, se ha convertido en un club ascensor con su destino unido al de la familia Cavcav. Hace un siglo, una familia kosovar abandonó Pristina y se fue a Estambul. Y de aquí pasaron a Ankara siguiendo el poder, cuando esta urbe fue decretada capital del estado turco. Uno de sus hijos fue futbolista, Ilhan Cavcav. Una vez retirado, presidió un club llamado Hacettepe, al cual arruinó, y desde 1978 presidió el Gençlerbirliği con su estilo. Acusado de corrupción, fue capaz de dar de alta a 1.200 socios antes de una asamblea del club sólo para poder ganar por 1.000 votos. Muchos hinchas siempre han soñaron con perder de vista a Cavcac, aunque cuando esto sucedió no fue por su dimisión: hace pocos meses falleció por una hemorragia cerebral a los 81 años. Ahora su hijo preside el club con el reto de volver a Primera.

Viernes 31 de agosto, 20:45h, Osmanlispor-Gençlerbirliği

En caso de ascender, podría recuperar el derbi más sentido, más pasional e histórico de la ciudad, contra el Ankaragücü. Los dos clubes tienen millones de hinchas, no solamente en Ankara, sino también en las comunidades turcas en Europa. El Gençlerbirliği era un club más señorial y el Ankaragücü, más popular. El tópico dice que la hinchada del Gençlerbirliği es más de izquierdas y la del Ankaragücü, nacionalista. Aunque las fronteras que dividen la rivalidad se han difuminado mucho. Esta temporada, el Ankaragücü se ha convertido en el único club capitalino en Primera, fichando algunos jugadores mediáticos, como Alessio Cerci o Thievy Bifouma. El club, de alguna forma, puede resumir la historia de Ankara. Lo fundaron trabajadores de una fábrica de armamento de Estambul en 1910, aunque en 1919 la fábrica fue traslada a Ankara y, con ella, algunos trabajadores, que llegaron con el balón debajo del brazo. Cuando el club nació, existía el Imperio Otomano con su capital en Estambul. Pocos años después el club jugaba en Ankara, y esta era la capital de una República laica sin sultán ni monarcas. La Primera Guerra Mundial acabó con los viejos imperios. Los imperios austro-húngaro, ruso, alemán y turco se fueron a la guerra, la perdieron, y dejaron de ser Imperios. En su lugar nacieron nuevos estados, como la nueva Turquía, que luchó su guerra de independencia contra los griegos, que querían ocupar buena parte de las tierras del actual estado turco, franceses o británicos. De esas dos guerras, la Primera y la Guerra de la Independencia turca, nació un nuevo estado moderno con un líder, el militar Mustafa Kemal Atatürk, que decretó en 1923 que la nueva capital sería Ankara, ciudad que había acogido la asamblea de nacionalistas turcos que querían un nuevo estado. Ataturk fue enterrado en un mausoleo gigante en Ankara que aún es una gran atracción turística. Él quería una Turquía nueva y por eso impuso el alfabeto occidental, reformas, una constitución y una nueva capital. La nueva Turquía, igualmente, ha evolucionado a su forma, alejándose con el tiempo del Kemalismo. El presidente turco actual, el islamista Recep Tayyip Erdoğan, parece más interesado en el viejo Imperio Otomano que en Atatürk.

Alessio Cerci jugará en el Ankaragücü. Foto: Focus Images Ltd.
Alessio Cerci jugará en el Ankaragücü. Foto: Focus Images Ltd.

A nivel deportivo, cinco clubes de Ankara han llegado a militar en Primera, aunque nunca con gran éxito más alla de jugar en Europa alguna vez: Ankaragücü, Gençlerbirliği, Hacettepe, Ankaraspor y Osmanlispor. En ocasiones, pues, los clubes han sido ayudados por los políticos para poder sentirse protagonistas, una demostración más de que estos clubes no tienen el músculo económico o el peso social de los gigantes de Estambul. En 1981, por ejemplo, ningún club de Ankara jugaba en Primera. Ese año el Ankaragücü brilló en la copa, eliminando al Besiktas y el Fenerbahçe, antes de derrotar al Boluspor en la final. El presidente del club, Sabri Mermutlu, se animó y antes de la final pidió que el club ascendiera a Primera para celebrar el centenario del nacimiento de Atatürk. Entonces Turquía había vivido un golpe de estado, en 1980. Y los generales dijeron que esa razón no era suficiente, aunque se inventaron, después de la final, un «ascenso por méritos deportivos en la copa». O sea, el Ankaragücü ascendió a Primera porque ganó la copa, pese a que en la liga no destacaba tanto.

A nivel deportivo, el Ankaragücü jugó siempre en el Estadio 19 de Mayo, ahora en obras, bautizado así en honor al día de inicio de la Guerra de independencia turca. La historia está muy presente en la ciudad, aunque en los últimos años el club se ha hundido inmerso en una crisis económica muy dura. Hasta jugó en el pozo de Tercera, categoría en la que disputó un derbi humillante con el Hacettepe. Este club fue comprado en 2008 por el otro grande de Ankara, el Gençlerbirliği. Como decíamos antes, Ilhan Cavcav, el presidente del Gençlerbirliği, había presidido el Hacettepe, de donde salió dejando enemigos. Y como acto de venganza, volvió, lo compró y lo bautizó como Gençlerbirliği Oftaş sin imaginar que llegaría a ganarse el ascenso a Primera con sus resultados. Y como un filial no puede competir contra su equipo madre, lo rebautizaron de nuevo con el nombre de Hacettepe. O sea, la directiva dimitió para poner a otra fantasma, y los dos equipos jugaron en Primera. Fue bizarro, pues el filial le ganó el derbi al Gençlerbirliği y acabó por encima en la clasificación. Como si el Castilla subiera a Primera, le ganara al Madrid y acabara por delante. Una temporada después bajó y ahora juega en Tercera. Volviendo al Ankaragücü, el club ha encadenado dos ascensos consecutivos, pasando de Tercera a Primera en dos años. Parece cerrar una herida provocada por el alcalde de la ciudad.

Aunque no se puede seguir contando la historia de este club sin hablar de la familia Gökçek. El padre, Melih, alcalde de Ankara durante más de 30 años, sigue siendo el presidente honorario del Ankaragücü. Este político entendió cómo el fútbol era una buena arma política. En 1981, después del golpe de estado, cuando se permitió de nuevo a los partidos pugnar por el poder, se metió en movimientos nacionalistas e islamistas. Y llegó a la alcaldía de Ankara, casi en las mismas fechas que Ergodan en Estambul. Y rápidamente empezó a meter mano en los clubes de fútbol. En 1988, por ejemplo, compró el Hacettepe en una reunión de socios organizada una noche en la que la mayor parte de socios no supieron que se votaba el destino del club. Lo bautizó con el nombre de Keçiörengücü, en honor a su barrio natal, Kecioren. Eso provocó una fractura social entre los hinchas del Hacettepe, que refundaron su club, y los nuevos del Keçiörengücü, club que ahora juega en Tercera.

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La familia Gökçek permite explicar la historia de los clubes de fútbol de la capital turca. Foto: Focus Images Ltd.

Después, se fijó en un club llamado Ankaraspor. Fundado en los años 70, era un club controlado por el ayuntamiento bajo el nombre de Ankara Büyükşehir Belediyesi, pensado como entidad deportiva recreativa para trabajadores municipales. Con sus piscinas y gimnasios. Y un equipo de fútbol amateur. Hasta que llegó Gökçek, quien fue presidente del club hasta que un decreto dictaminó que un alcalde no podía ser presidente de un club. Así que se convirtió en presidente de honor con su hijo como presidente. El equipo, sin apenas hinchas, llegó a Primera, aunque rápidamente los Gökçek decidieron que era mejor intentar comprar una de las entidades históricas de la ciudad. Así, el hijo del alcalde, Ahmet, abandonó la directiva del Ankaraspor convirtiéndose en presidente del Ankaragücü en 2009. Con él, se llevó a muchos jugadores. El equipo, con dinero, subió a Primera. Aunque la gestión fue horrible, con sueldos muy altos y deudas. Y entonces, la Federación dictaminó que las relaciones entre los dos equipos, Ankaragücü y Ankarspor, eran ilegales porque las mismas personas controlaban las dos entidades. Al final de la temporada 2008/09 se certificó el descenso del Ankaraspor acusando a los Gökçek de no respetar las normas de la liga (los dos clubes jugaban en Primera) y en la temporada 2009/10 sólo 17 equipos jugaron en Primera. El Ankaragücü se arruinó y acabó en Tercera. Uno de los clubes más viejos del país se hundió por culpa de la ambición de una familia, los Gökçek.

Hace tres años, finalmente, el presidente de la cámara de comercio local, el empresario Mehmet Yiğiner, llegó a la presidencia del Ankaragücü, empezó a devolver deudas y el club ha vuelto a primera con el estadio casi lleno. El retorno de un histórico. Yiğiner se pasó meses devolviendo deudas, pactando delante de jueces contra exjugadores que pedían sueldos atrasados e incluso compró el bus del equipo, embargado. Los primeros años, sufrió de lo lindo poniendo orden en una institución histórica destrozada por la mala gestión del hijo del alcalde. Jugando con 20.000 hinchas en Tercera, el equipo poco a poco ha vuelto a su sitio y este año compite otra vez en Primera. Aunque el caos sigue en la capital, por culpa de los Gökçek.

Abandonaron el Ankaragücü, cierto, pero siguieron en el Ankaraspor. El club lo vendieron a un empresario amigo de los Gökçek, Sadik Dik, aunque lo siguieron controlando. Finalmente, en 2014 le pusieron otro nombre: Osmanlispor, en honor a Osman I, el sultán fundador del Imperio Otomano. Y esta decisión es clave. Erdogan está recuperando los símbolos del viejo Imperio Otomano. Bautiza puentes con nombres de sultanes, habla de zonas que fueron parte del Imperio como zonas donde ellos tienen derechos, y antes de una visita del presidente palestino ordenó llegar flanqueado por 16 soldados vestidos con los uniformes de los 16 estados creados por los turcos a lo largo de los siglos. Todo un símbolo fundacional del imperialismo turco, pues une en un solo relato reinos del siglo V con el Imperio Otomano. O sea, Erdogan rompe con la Turquía del siglo XX, esa Turquía laica y con una mirada más occidental creada por Mustafa Kemal Atatürk en los años 20. Atatürk acabó con el Imperio y quiso dejar atrás esa época. Erdogan lo recupera.

Por eso uno de los equipos de moda del fútbol turco lleva el nombre de un emperador del siglo XIII. El emperador que dio nombre al Imperio Otomano. En sus partidos se pueden ver banderas con los símbolos de los 16 estados turcos citados antes, y banderas con frases famosas de sultanes, como las pronunciadas antes de la conquista de Constantinobla, la actual Estambul, en 1453. En la ciudad de Atatürk, pues, reviven símbolos que Atatürk borró del mapa. Y todo gracias a los Gökçek, pues esta apuesta por el pasado otomano era una forma con la que el alcalde de Ankara le decía al presidente de la nación “estamos unidos en esto”. Es más, el club volvió a ser presidido por el hijo del alcalde, Ahmet, quien a la vez decretó que el presidente de honor fuera su padre, el alcalde Melih.

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La relación entre los Gökçek y Erdogan se ha deteriorado en los útimos tiempos. Foto: Focus Images Ltd.

Con el apoyo del Ayuntamiento, el club ascendió a Primera y se metió en Europa. Entre otros, jugó contra el Villarreal. Aunque la última temporada bajó a Segunda coincidiendo, cosas de la vida, con el anuncio de Melih Gökçek de que abandonaría la alcaldía. Después de años de trabajar juntos, Gökçek, un tipo polémico que en las redes ha criticado a mujeres, homosexuales y le dio like a un tweet de una cantante palestina en el que afirmaba que todos los judíos serían exterminados, se peleó con Erdogan. Y este no ha parado hasta apartarlo de su camino. Sin el apoyo de Erdogan, Gökçek se retira de la política y el Osmanlispor ha bajado a Segunda, donde juega escuchando cómo los hinchas rivales los llaman “Gökcekspor”, por ser un juguete de los Gökçek.

Y este viernes, el Osmanlispor se enfrenta al Gençlerbirliği, el único club de primer nivel de Ankara que en ningún momento ha tenido a los miembros de la familia Gökçek en el palco o en los despachos. En la ciudad, muchos saben que el Osmanlispor, heredero del Ankaraspor, es un engendro político. Así, si esta temporada asciende el Gençlerbirliği, la ciudad tendría un derbi en Primera entre sus dos clubes más populares, históricos y amados. Se pondría una poco de orden, en espera de ver cómo evoluciona el Osmanlispor con el nuevo alcalde, Mustafa Tuna. De momento, cuando juega como local, lo hace delante una media de 3.000 espectadores. Con unas elecciones municipales en el horizonte, muchos creen que en función del futuro alcalde el proyecto del Osmanlispor puede quedar aparcado. Sería el final de una aventura sin pies ni cabeza.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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4 comments

Excelente texto de nuevo, enhorabuena Toni. Una duda. Creo que queda claro pero es para confirmarlo: ¿el Hacettepe que compró Ilhan Cavcav en 2008 fue el que se refundó, no?

Saludos

Me ha encantado. Se ha echado de menos esta sección estas semanas atrás. Un alegrón volver a tener estos artículos/joyas de Toni de vuelta con nosotros. Gracias 🙂

Por fin tenemos aquí el Polish Boyfriend, lo echaba ya mucho de menos! Un gran artículo Toni.

Qué politizado está el fútbol turco, es una pena que se utilicen los clubes de fútbol como juguetes del alcalde o empresario de turno, lo mismo te llevan un club sin seguidores a Europa League que descienden a 3º al principal club de la ciudad, es todo un despropósito.
Me da un poco de pena Thievy, cuando debutó en la liga con el Espanyol se le veía un proyecto de gran futbolista y se ha perdido por el camino, una lástima.

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