Partido Polish Boyfriend: Bailando en la grada del derbi de Poznan

Lech Poznan

El corazón de Polonia se encuentra en la Gran Polonia. La Gran Polonia, aunque sea más pequeña, en el fondo. Wielkopolska, como se conoce en polaco, es una región orgullosa de su pasado, pues aquí se encontraban las tierras del primitivo estado medieval polaco. Cuando Polonia se expandió, se empezaron a llamar así, la Gran Polonia, para diferenciarse de las pequeñas, esas nuevas. Como la Castilla vieja, más o menos. Viejas historias.

Y viejas heridas que explican una región. Esta temporada, en la capital de la Gran Polonia, Poznan, se ha recuperado el derbi en Primera División: el Lech-Warta. Un derbi con historia, aunque los últimos años no se jugaba porque el Warta andaba perdido en categorías regionales. Lejos de las calles de Poznan mucha gente ignoraba que existía el derbi, pues las últimas décadas solo se sabía de las gestas del Lech, un club con títulos, con aventuras europeas y con los primeros goles de un tal Robert Lewandowski. Se sabía de su estadio, de su fiel hinchada y cómo no, del ‘Poznan’, esa curiosa forma de animar creada en esta ciudad en los años 60 cuando la gente se abraza en la grada, unida, saltando de espaldas al terreno de juego. Se cuenta que la hinchada del Manchester City, impresionada después de un partido europeo hace unos 10 años, lo copió cantando “let’s all do the Poznan(Hagamos el Poznan). Y nació el “Poznan” como concepto de animación. El Lech era el gran embajador de la ciudad.

El Estadio del Lech Poznan durante un partido. Foto: Klapi bajo licencia Creative Commons 4.0
El Estadio del Lech Poznan polaco durante un partido. Foto: Klapi bajo licencia Creative Commons 4.0

Aunque en Poznan nadie se olvidaba del Warta. Incluso algunos aficionados iban a ver partidos de los dos clubes, separados por distintas categorías. A diferencia del derbi de Cracovia, famoso porque los hinchas usan cuchillos y puños americanos, en Poznan la rivalidad no ha sido muy dura, ya que la gente del Lech casi se olvidó del Warta. Aunque ahora se han encontrado de nuevo. Y si el Warta se anima a dar alguna sorpresa, veremos cómo se lo toman los hinchas más pasionales del Lech. Nunca gusta perder contra un rival pequeño, aunque en el fondo no dejan de ser dos clubes que fueron amigos en su momento. Hace muchos años, los rivales eran otros: los alemanes.

En 1772, prusianos, rusos y austríacos se repartieron Polonia por primera vez. En 1893, se repartieron lo que quedaba. Y Polonia desapareció como estado independiente. Así funciona la historia, los ricos se reparten el mundo en pedazos. La zona de la Gran Polonia acabó dentro del Reino de Prusia y las nuevas autoridades impusieron el alemán como lengua oficial. La ciudad se pasó a llamar oficialmente Posen, la forma usada por la minoría alemana, que no era nueva. Ya vivían en Poznan, aunque eran pocos. Cada siglo, de forma puntual, los polacos se alzaron en armas. En el XVIII, en el XIX dos veces, en el XX… En ocasiones, cansados de los impuestos. O de no poder usar el polaco con normalidad. O aspirando a la libertad que otras tierras conseguían cuando la vieja Europa empezaba a temblar. Los polacos siempre eran derrotados, aunque podían ganar en la derrota alguna mejora, como cuando parte de la región de la Gran Polonia se convirtió en el Gran Ducado de Posen, que disfrutó en teoría cierta autonomía. Unas libertades que duraron poco, porque en 1871 llegaron años complicados cuando el reino de Prusia lideró el nacimiento de la nueva Alemania y las autoridades se empeñaron en germanizar Poznan. Se produjeron tensiones, incidentes y detenciones. Y todo, justo antes de la aparición del fútbol en la ciudad, deporte que llegó gracias a empresarios ingleses y estudiantes alemanes. Sí, el fútbol de Poznan fue inicialmente cosa de los alemanes, ya que como sucedía en casi todos los sitios, primero era cosa de los ricos. Los pobres no tenían tiempo libre, ni dinero, ni oportunidades de conocer los deportes ingleses de primera mano.

El estadio del Lech Poznan, en Polonia. Foto: Carte bajo licencia Creative Commons 3.0
El estadio de fútbol del Lech Poznan, en Polonia. Foto: Carte bajo licencia Creative Commons 3.0

Después de unas décadas con los alemanes de la ciudad gritando “tor” cada vez que metían un gol, en 1912 un grupo de jóvenes polacos fundaron el Warta, bautizado así en honor al río de la región. Aunque era un nombre con un doble sentido, porque la palabra Warta también se usa para definir un cuerpo armado, las guardias, relacionadas con los movimientos nacionalistas polacos. Todos los fundadores habían empezado a jugar en los clubes que ya existían antes, aunque no se sentían cómodos pues eran clubes alemanes. Equipos fundados por alemanes, dirigidos por alemanes, con nombres alemanes. Así que se juntaron para fundar la “Gran Dama de la Grande Polonia”, como se conoce al Warta hoy en día, el primer club polaco de la ciudad. No eran años fáciles. Las autoridades no permitieron a los primeros clubes polacos jugar contra los alemanes, así que en 1913 el Warta ganó un primer torneo contra dos clubes más fundados por polacos, el Posnania y el Ostrovia Ostrów Wielkopolski. En 1914 estalló la Primera Guerra Mundial y el fútbol pasó a un segundo plano. Algunos jugadores del club fallecieron con uniformes alemanes, reclutados por la fuerza. Y otros salieron armados a las calles en 1918, cuando, durante los últimos coletazos de la gran guerra, los polacos se levantaron en armas exigiendo ser un estado libre. El Imperio Alemán perdía la guerra y los polacos lo aprovecharon. En Poznan fallecieron cientos de personas en una sublevación clave para condicionar las negociaciones que crearon el mapa de la nueva Europa en 1919. Poznan y la Gran Polonia formaran parte de la República de Polonia, el estado que nacía de las cenizas de la guerra. Millares de alemanes escaparon de la zona. Y el polaco volvió a ser la lengua oficial en Poznan.

Con la independencia, nació la nueva liga de fútbol. Se trataba de escribir una nueva historia para un estado joven. El Warta fue el club elegido de Poznan para jugar en Primera y en la tercera edición ganó la liga. Las crónicas hablan de más de 20.000 hinchas en sus partidos. El club aportaba jugadores a la selección, fue famoso por su estilo ofensivo y era, sin duda, el equipo más amado de la ciudad, jugando duelos calientes contra los clubes de Cracovia o Varsovia. En esos años el Warta ya era un club polideportivo, con secciones de boxeo y tenis famosas por sus éxitos. Fueron buenos años, con giras por Europa. Hasta 1939, cuando volvieron los alemanes. Y volvieron liderados por un Hitler obsesionado en borrar del mapa Polonia, recuperando la zona de Wielkopolska, para que formara parte de su Reich. Algunos futbolistas del club no volvieron de los campos de exterminio. Y el Warta no pudo jugar algunos años, esos en que los nazis recuperaron los viejos clubes de los alemanes de Poznan. La zona se convirtió en la provincia del Reichsgau Posen, una zona más dentro de Alemania. Se fomentó la emigración de alemanes hacía Poznan, se persiguió el polaco y cómo no, la comunidad judía fue exterminada. También fallecieron algunos jugadores de un club entonces menor, el Lech. Un equipo fundado por estudiantes que después de algunos años se había unido con un equipo de los trabajadores de los ferrocarriles locales. Poca gente podía imaginar entonces que se club estaba destinado a ser el más grande de la ciudad.

El estadio del Lech Poznan durante un partido. Roger Goraczniak bajo licencia Creative Commons 3.0
El estadio del Lech Poznan durante un partido. Roger Goraczniak bajo licencia Creative Commons 3.0

En 1945, llegaron los soviéticos. Los nazis por fin fueron expulsados, aunque llegaron los comunistas. Y eso también lo modificó todo. Poznan volvió a ser parte de Polonia, aunque las nuevas autoridades cambiaron los nombres de los equipos, pues lo reformaron todo. El Warta fue subcampeón de liga en 1946 y campeón en 1947. Su segunda liga. Aunque a los comunistas no les gustaba demasiado el Warta, considerado un club demasiado nacionalista. Así que primero lo fusionaron con el Stal, otro club, para borrar su nombre. Y empezaron a mimar al Lech, que entonces se llamaba KKS. Incluso se amplió la primera división en 1947 para que dos nuevos equipos entraran, uno de ellos el KKS. Por primera vez, Poznan tenía un derbi en primera. Ya se sabe cómo organizaron el deporte los comunistas en el este de Europa. Cada entidad debía estar vinculada a un ministerio, al ejército o una fábrica. Y se intentaron borrar los rastros de los clubes demasiado nacionalistas de antes de la guerra.

Viernes 26 de febrero, 20:30h, Warta-Lech Poznan

El Warta lo pasó mal algunos años, aunque en 1959, aprovechando años de cierto deshielo, después de la muerte de Stalin, recuperó su viejo nombre justo cuando las autoridades comunistas unieron su destino al de la principal fábrica de la ciudad. Pero sin el apoyo de las autoridades, el club descendió a Segunda. Y no volvería a Primera en más de 40 años. Pese a todo, fueron buenos años para las secciones de hockey y tenis, aunque no para el fútbol. El Lech, por su parte, sufrió algunos descensos, aunque siempre volvió a Primera, donde empezó a vivir buenos años gracias al entrenador Jerzy Kopa, quien se hizo cargo del equipo en 1976, cuando el Lech estaba en la última posición en la tabla. Kopa reunió a los jugadores en un campo de entrenamiento en Błażejewko, salvó al equipo del descenso y doce meses después lo clasificó por primera vez para disputar competición europea al acabar tercero en la liga, a solo dos puntos del campeón, el Wisla. En 1980, llegaría otro entrenador clave, Wojciech Łazarek. Y el Lech ganaría por primera vez la liga en 1983 y en 1984. Con el apoyo de los ferrocarriles del estado, el Lech, conocido popularmente como los ferroviarios, ya era el club más popular de la ciudad, jugando duelos europeos contra el Athetic de Clemente o el Barça de Cruyff. Aunque en ocasiones perdía derbis con el Olimpia, un club polideportivo fundado en 1945 por las autoridades, vinculado a los servicios secretos comunistas. Con más hinchas en los despachos que en las gradas, el Olimpia superó primero al Warta, y finalmente plantó cara al Lech en derbis en los años 80.

Aficionados del Warta, en Polonia, durante un partido. Foto: Piotr Przyborowski bajo licencia Creative Commons 3.0
Aficionados del Warta durante un partido. Foto: Piotr Przyborowski bajo licencia Creative Commons 3.0

Con la caída del comunismo, el Warta separó sus caminos de la fábrica. Y el Lech, de los ferrocarriles. El Olimpia empezó su triste camino hasta la desaparición. Inicialmente todo pareció ir bien en la ciudad. El Lech ganó tres ligas más, en 1990, 1992 y 1993. Y en 1993 el Warta volvió a Primera después de 43 años lejos de la élite, recuperando el derbi. El primer año el Lech ganó 1-0 y empató como visitante 1-1. El segundo, el Warta sorprendió cuando ganó 1-2. Pese a ello, no evitó el descenso, empezando otra travesía por el desierto de las ligas regionales, al borde la bancarrota en ocasiones. Tampoco el Lech encontró la estabilidad y mal gestionado por empresarios sin alma, bajó a Segunda. Poznan se llegó a quedar sin equipo en la élite por primera vez en décadas, aunque el Lech pudo recuperar la estabilidad pronto. Y en 2010 y en 2015 ganaría la liga otra vez. Jugando delante más de 30.000 hinchas, el club modernizó su estadio gracias a la Eurocopa y se enamoró de los goles de Lewandowski. Volvía a ser un grande.

Mientras, en Tercera División, la modelo Izabella Łukomska-Pyżalska, quien había amasado cierta fortuna en el campo de la moda, se convirtió en la nueva propietaria del Warta. Aunque no pudo evitar bajar a Cuarta en 2014. En 2018, el club había vuelto a Segunda, aunque sufría tanto a nivel económico que por momentos parecía que desaparecería. Ese verano, el empresario Bartłomiej Farjaszewski compró el club, devolvió deudas y en 2020, 25 años después, el Warta volvió a la Primera División. En la ida, perdió el derbi con el Lech 1-0 delante de bastantes hinchas, ya que las autoridades polacas permitieron el 30% del aforo. Algunos de esos hinchas, por cierto, lucieron las bufandas de los dos equipos. La hinchada del Warta es pequeña, pero fiel. Y muchos hinchas del Lech no los consideran enemigos. Es un derbi amistoso, en el fondo, con las aficiones bailando en la grada. Bailando el ‘Poznan’, claro. Los une un pasado. Y una desesperación. El Lech no anda fino este año luchando en la parte baja de la tabla… como el Warta.

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Foto de portada: Klapi bajo licencia Creative Commons 3.0.

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