Partido Polish Boyfriend: Bobsleigh, leones y un derbi en Múnich sin el Bayern

Foto: benchfrooser bajo licencia Creative Commons 2.0.

Hace poco menos de un año, en Alemania dos equipos históricos se enfrentaron en una final. Dos equipos de gran tradición, con muchas páginas llenas de gloria, y con muchos hinchas. Aunque la final era la del play-off de ascenso de Cuarta a Tercera División. La final la ganó el Múnich 1860 delante del Saarbrücken sufriendo porque ganó la ida por 2-3 a domicilio y empató la vuelta (2-2) después de ir perdiendo por 0-2. El Saarbrücken, pues, sigue en Cuarta, persiguiendo en su grupo a otro equipo con cierta historia, el Waldhof Mannheim, un habitual de la Bundesliga en los años 80.

El 1860 juega en Tercera después de ese ascenso agónico contra el Saarbrücken. Para todos los hinchas del 1860, jugar en Tercera significa un pinchazo en su corazón, orgulloso. El 1860 es un club con alma de gigante, aunque en los años 50 y 60 el vecino, el Bayern, creció tanto que ya nunca han salido de su sombra. Históricamente la capital de Baviera tenía un buen derbi, el 1860-Bayern. Ahora el Múnich 1860 vive del pasado y de ser un acto de resistencia, llenando un campo en Tercera cuando vives en la misma ciudad que el todopoderoso Bayern. Aunque esta semana al 1860 le ha llegado otro derbi, que ha ganado por 1-0. En Múnich tenemos una tercera vía: el Unterhaching.

El SpVgg Unterhaching, fundado en 1925 por los socios de una sociedad polideportiva local, es un club curioso, pues ha ganado muchas copas. Aunque pocas en fútbol. Algunas de sus secciones han brillado, especialmente esa de Bobsleigh. Ese deporte ha dado tanta gloria al club, que en su escudo aparece precisamente eso: un equipo de Bobsleigh. Unterhaching era un pueblo rural no muy lejos de Múnich, aunque a finales del siglo XIX se instalaron aquí algunas fábricas. Y como Múnich no dejó de crecer, ahora podría parecer un barrio periférico en el sur, aunque es una ciudad independiente de 25.000 habitantes. Unida con Múnich por metro y por tren, en el sur sigue siendo una zona rural, con fábricas en el norte, como una de goma de mascar.

Martes 12 de marzo, 1860 Múnich 1-0 Unterhaching

La mayor parte de los alemanes, igualmente, no conocían esta ciudad hasta que en los años 90 el equipo de fútbol llegó a la Segunda División con jugadores locales y fichajes de veteranos en busca de una segunda oportunidad. Finalmente, en 1999, el club ascendió de forma sorprendente a la Bundesliga, aunque la mayor sorpresa estaba por llegar: con el menor presupuesto de la categoría, el club evitó el descenso, acabó décimo, derrotó al Borussia de Dortmund y en la última jornada fue el juez que decidió que el Bayer Leverkusen de Ballack, Lucio, Kirsten y compañía no iba a alzar el título. En esa última jornada, el Leverkusen dependía de sí mismo para poder ganar la liga por primera vez, aunque perdieron por 2-0 con un Unterhaching que, sin nada en juego, entregó la liga a sus vecinos grandes: el Bayern.

Ese fue el mejor año de la historia del fútbol en Múnich, pues el Bayern ganó la liga, el Múnich 1860 acabó cuarto y se metió en la previa de la Champions y el Unterhaching terminó décimo. La temporada 2000/02 sería la última de este club en Primera, que descendió, aunque en la última jornada podía ser juez de nuevo, causando problemas a un Schalke 04 que necesitaba ganar y una derrota del Bayern. El Schalke 04 acabó venciendo por 5-3, aunque el Bayern ganó la liga con un gol en el último minuto de Patrik Andersson contra el Hamburgo. Fue la segunda aventura de este modesto equipo entre gigantes, aunque para el recuerdo quedará siempre dos victorias contra los vecinos grandes en casa: 1-0 al Bayern y 3-2 al Múnich 1860. Y esa temporada, de forma sorprendente, el club ganó la DFB-Hallenpokal, una copa de fútbol indoor, bajo techo, jugada por los equipos de la Bundesliga en los años 90 durante el parón navideño. En su última edición, ganó un club famoso por su equipo de bobsleigh. Tiene sentido, cosas del frío.

El Unterhaching aguantó algunos años en Segunda, aunque poco a poco se hundió hasta llegar a la liga regional. Fue entonces cuando se apostó por Manfred Schwabl, un exjugador del Bayern y del 1860 que llegó a ser internacional absoluto en cuatro ocasiones. Elegido por los socios, propietarios del club, como presidente, este lideró una reacción, apostando por el fútbol base. La entidad ascendió a Tercera y estos últimos años intenta luchar por el ascenso, aunque no lo consigue. Instalado de forma cómoda en la parte alta de la tabla, aunque lejos de las primeras posiciones, en la ida empató 1-1 el derbi contra el 1860. Ahora ha jugado la vuelta en el Grünwalder, un templo del fútbol bávaro, perdiendo por 1-0 con un rival que lo supera en la tabla, aunque tampoco ascenderá.

El Múnich 1860 ni ascenderá, ni descenderá, en un año de buscar la estabilidad después del terremoto que provocó el descenso a los infiernos. Años duros para los leones, club que llegó a ser campeón de liga en 1966. Y campeón de Copa en 1942 y 1964, con una final perdida de la Recopa en 1965. Las raíces del equipo son una asociación de gimnasia fundada el 1848, cómo no, en un pub lleno de cerveza. La sección de fútbol llegó en 1899, aunque durante sus primeros años se limitó a partidos entre sus socios.

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Cuando Unterhaching era un pueblo rural, Múnich ya era una capital cultural europea, la capital de un Reino que había sido independiente, el bávaro, y mantiene aún autonomía e identidad. En esa ciudad el Múnich 1860 era un club de clase alta, de las familias tradicionales bávaras, católicas. El Bayern, fundado en 1900, era un club más transversal, con católicos, protestantes y judíos. Un club más abierto. La rivalidad nació en los años 20 y 30. Eran esos años en los que la liga alemana consistía de ligas regionales, con sistema de play-off entre los campeones y una gran final. Los equipos de Múnich luchaban contra un potente Núremberg, aunque poco a poco Múnich ganó peso. En 1931, el Múnich 1860 llegó a su primera gran final, perdida contra el Hertha de Berlín. En 1932, el Bayern llegó a la final. Y la ganó. El primer título de los leones llegó en 1942, una copa, justo en medio de la Segunda Guerra Mundial. Y es que el nazismo vio cómo el Bayern, club lleno de opositores, sufría. Presidente, entrenador y muchos socios del Bayern eran judíos u opositores, y escaparon o fueron asesinados. Buena parte de la masa social del Múnich 1860 se sumó al nazismo y se sintió victoriosa en esos años. Hasta 1944 y 1945, claro.

En 1963, la Federación alemana finalmente creó la Bundesliga unida, aparcando el sistema de grupos regionales. Y el Múnich 1860 fue elegido entre los primeros debutantes en Primera. El Bayern acabó en Segunda. O sea, el Múnich 1860 era más grande, aunque el Bayern tenía un plan: la juventud. El Bayern entregó el mando de su equipo a jugadores como Franz Beckenbauer, Sepp Maier o Gerd Müller. Curiosamente, Beckenbauer era hincha del 1860, aunque acabó en el Bayern después de una pelea en un partido de juveniles. Y mientras el Múnich 1860 ganaba la liga en 1966 y la Copa en 1964, el Bayern crecía listo para dar el sorpasso.

Franz Beckenbauer, Uli Hoenes and Karl Hopfner during the German DFB Cup Final at Olympiastadion Berlin. Picture by EXPA Pictures/Focus Images Ltd 07814482222 21/05/2016 ***UK & IRELAND ONLY*** EXPA-EIB-160521-0058.jpg
Franz Beckenbauer (izquierda) era hincha del 1860 de pequeño, pero se terminó convirtiendo en un icono del Bayern. Foto: FOcus Images Ltd.

El 1860 jamás fue el mismo. El Bayern conectó con una sociedad que quería nuevos ídolos. Era un club moderno, con jugadores de moda con peinados a la moda. El 1860 siguió atado a un pasado altivo y en 1982 llegaron a caer a la quinta división en un descenso por deudas. Después pudo recuperar categorías paso a paso, hasta el retorno a la Bundesliga en 1994. Fueron años alegres, jugando la UEFA y en 1999/2000, una cuarta posición permitió a los leones jugar la previa de la Champions (la perdieron con el Leeds, otro gigante ahora en Segunda). Con Werner Lorant en el banquillo, el 1860 fue capaz de ganar los dos derbis al Bayern, que ganaría la liga, cómo no. Aunque en 2001 el Bayern les metió un 0-5, Lorant perdió el cargo y en 2004 llegó el descenso en medio de deudas.

Además, justo antes del Mundial del 2006, el Múnich 1860 abandonó su estadio para compartir campo con el Bayern Múnich en el Allianz Arena. Cuando jugaba el Bayern, el estadio se iluminaba de rojo. Con el Múnich 1860, de azul. Aunque el Bayern no tardó en comprar al Múnich 1860 su parte del estadio, pues los leones tenían deudas y aceptaron ceder su derecho a poseer este recinto a cambio de 25 millones de euros. En esos años llegó al club un empresario jordano con negocios en Alemania, Hasan Ismaik. Con el club a un paso de desaparecer, compró el 60% de las acciones y evitó la disolución, aunque le tocó aceptar tener solamente el 49% de derecho a voto en las asambleas, pues en Alemania funciona la norma 50+1 que no permite a nadie controlar más del 50% de las acciones de un club.

Finalmente, la temporada 2016-17, el equipo acabó jugando la promoción para evitar el descenso a Tercera contra el Jahn Regensburg. En la ida empató 1-1 fuera, aunque en la vuelta perdieron por 0-2 en un partido que acabó con incidentes en las gradas. El descenso fue un mazazo, pues las deudas del club provocaron un doble descenso: de Segunda a Cuarta porque no pudo pagar la licencia profesional, necesaria en una tercera división de grupo único. El verano de 2017 fue largo, pues Hasan Ismaik dijo que no podía poner más dinero ya que los otros accionistas y los socios no estaban listos para asumir la renovación de la estructura de la entidad. Ismaik incluso llegó a presentar una denuncia contra la norma 50+1, perdido en guerras con la federación mientras la hinchada no lo podía ni ver. Ismaik incluso amenazó con llegar al Tribunal de La Haya, afirmando que la norma 50+1 atenta contra la libertad de mercado, aunque la realidad fue que se gastó más de 70 millones de euros en fichajes. En ocasiones, sin sentido.

General View of the Allianz Arena at dusk during the UEFA Champions League match at Allianz Arena, Munich Picture by Yannis Halas/Focus Images Ltd +353 8725 82019 15/02/2017
Con el descenso a Cuarta, el 1860 Múnich ha dejado de compartir el Allianz con el Bayern. Foto: Focus Images Ltd.

Obligado a jugar en Cuarta, y con todos los equipos de fútbol base perdiendo también una categoría, el club buscó empezar otra vez en su vieja casa, abandonando el Allianz y jugando en el viejo estadio de siempre, el Grünwalder, con capacidad para 12.000 espectadores. Sin el dinero jordano, el club tuvo que capear la deuda añadida por los descensos, de cerca de 5,5 millones de euros. Una situación curiosa, pues los socios no se largaron, los patrocinadores tampoco y la asamblea eligió una directiva que ha garantizado el futuro del club. Directiva elegida con el 51% de los votos. O sea, todos excepto los votos de un Ismaik que quería vender sus acciones mientras lucha contra la normal 50+1 sin suerte.

El Múnich 1860, pues, se ha unido en su viejo campo, con su gente fiel, y ascendió con chicos de la casa contra el Saarbrücken. Entrenador por Daniel Bierofka, exjugador del club y del Stuttgart, llena el campo cada día de partido, siempre con pancartas contra un Ismail que, pese a todo, sigue como máximo accionista del club mientras afirma que busca dinero para construir un nuevo estadio para los leones. Casi nadie lo ama en un club que ha pasado de ser ganador, a ser un acto de resistencia en una ciudad que hace años se pintó de color rojo. El color del Bayern.

Foto de portada: benchfrooser, bajo licencia Creative Commons 2.0.

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