Partido Polish Boyfriend: un club bautizado con el nombre de un regimiento militar

A performer waves flags during the opening ceremony prior to the UEFA Europa League final at the National Stadium, Warsaw
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27/05/2015

En el año 2015, el Dnipro se quedó a las puertas del cielo. Solamente un club las pudo abrir y fue el Sevilla, campeón de la Europa League en la final contra este club ucraniano. Pese a todo, llegar a una final europea fue un gran éxito para el Dnipro, capaz de eliminar a clubes como el Nápoles en el camino hacia la final de Varsovia. En los últimos 30 años, solamente dos clubes ucranianos han llegado a una final europea, el Shakhtar y el Dnipro. Fue un gran éxito, pues. Aunque han pasado 4 años y el Dnipro ha desaparecido del mapa. Ahora existe de una forma diferente: existen dos Dnipro y ninguno juega en Primera.

En mayo del año 2016, la UEFA expulsó al Dnipro de las competiciones europeas cuando se demostró que el club no cumplía el fair play económico con vías ilegales de financiación que no evitaban tener muchas deudas. Ya antes, el club no había pagado salarios a muchos jugadores o entrenadores, como Juande Ramos. Después de muchas sanciones por impagos, los mejores jugadores se largaron y, finalmente, la temporada 2016/17, el club bajó a Segunda después de ver como no recibía permiso para fichar esa misma temporada. Esa campaña el club llegó a jugar con juveniles contra clubes profesionales, con convocatorias con 12 o 13 futbolistas.

Sergio Rico no es titular en un partido oficial con el Sevilla desde la final de la Europa League. (Foto: Focus Images Ltd).
Entre los clubes ucranianos, solo Shakhtar y Dnipro han alcanzado una final europea en los últimos 30 años. Foto: Focus Images Ltd.

Son años de inestabilidad y revoluciones en Ucrania. Y el fútbol ha sido escenario de estos cambios. La ciudad de Dnipro, con un millón de habitantes, ha visto como se modificaba su nombre hace tres años, pues antes era conocida como Dnipropetrovsk. Las nuevas autoridades nacionalistas ucranianas consideraron que este nombre era herencia soviética, y redujeron el nombre a Dnipro, el mismo nombre, en lengua ucraniana, del rio Dniéper, que cruza la ciudad. O sea, el club ahora se llama Dnipro de Dnipro, de forma redundante.

En 2017, solamente dos años después de jugar una final europea, el Dnipro descendió entre rumores de desaparición, pues nadie quería asumir las deudas de la entidad. El primero que no quería era el mismo propietario, Ihor Kolomoyskyi, un tipo particular. Empresario agresivo, llegó a ser gobernador de la región de Dnipro consiguiendo mantener equilibrios extraños, pues puso su dinero en grupos de extrema derecha nacionalistas ucranianos, algunos de ellos con símbolos nazis en sus uniformes. Curioso, pues Kolomoyskyi es judío. Igualmente, los negocios de Kolomyskyi no serían los más claros. Fundador de un banco y con dinero en el sector del gas, la prensa y las compañías de aviones low cost, este empresario tiene el pasaporte de Israel y de Chipre, pese a que la constitución de Ucrania tiene prohibida la doble nacionalidad. Preguntado por eso, bromea diciendo que no está prohibido tener tres pasaportes, como es su caso. Kolomoyskyi compró el club de fútbol hace más de una década y usó los ultras para sus negocios, reclutando algunos de ellos como ejército privado usado para conseguir que otros empresarios accedieran a vender sus negocios. Algunos de esos casos llegaron a la justicia.

Juande Ramos se acabó marchando del Dnipro en 2014. Foto: Focus Images Ltd.
Juande Ramos se acabó marchando del Dnipro en 2014. Foto: Focus Images Ltd.

Tipo polémico, Kolomoyskyi acabó provocando investigaciones del gobierno hace 10 años, cuando mandaba el presidente Viktor Yanukovych, ese que defendía mantener una buena relación con Rusia, alejando Ucrania de la Unión Europea. Cuando en 2014 una revuelta popular acabó con el mandato de Yanukovych, llevando al poder un gobierno favorable a alejarse de Rusia, Kolomoyskyi se sumó eufórico al cambio. Y cuando las zonas con una parte de población rusa importante, como Crimea o el Donbass, anunciaron su decisión de unirse a Rusia o ser independientes, con apoyo de Moscú, Kolomoyskyi puso su dinero para ayudar a algunos de los grupos armados que se crearon para ayudar al ejército ucraniano en su lucha por mantener la unidad del territorio, como el batallón Dnipro-1, formado en su ciudad. Lucha en que no consiguieron su objetivo, pues Rusia controla Crimea, zona donde fueron incautadas las posesiones de Kolomoyskyi. Y diferentes zonas del este siguen en manos de rebeldes favorables a Rusia.

Fueron momentos complicados porque en Dnipro existe parte de población que se considera rusa. Y se llegaron a ver banderas rusas en partidos del Dnipro, aunque los ultras y Kolomoyskyi se encargaron de expulsar a estos aficionados. Un Kolomoyskyi que ese mismo 2014 fue proclamado gobernado de Dnipropetrovsk a dedo, sin elecciones. Con Kolomoyskyi en el poder, los activistas favorables a Moscú de Dnipro fueron agredidos, detenidos o expulsados. Y el empresario puso su dinero en la creación del batallón Dnipro-1, donde acabaron algunos ultras del club, combatiendo en el este. En 2015, el gobierno lo destituyó, cansado de su forma de actuar, mandando matones a periodistas o incluso políticos de su partido críticos con su gestión. Desde entonces, pasa más tiempo en el extranjero, sobre todo en Estados Unidos o Suiza, que en Ucrania, temeroso de acabar detenido si cae en desgracia.

Con un propietario así, uno puede imaginarse cómo es la realidad en el Dnipro. Kolomoyskyi no pagó las deudas del club y, siendo fiel a su particular visión del mundo, decidió que le importaba poco lo que sucediera con la entidad. Simplemente, la dejó caer, anunciando que dejaría de poner dinero en el Dnipro. Por eso no reaccionó al descenso, en 2017. Tampoco reaccionó en 2018, cuando las autoridades ucranianas le negaron al club licencia profesional, mandando el Dnipro a la cuarta división, donde juega en la actualidad.

Dnipro Dnipropetrovsk fans celebrate after Nikola Kalinic of Dnipro Dnipropetrovsk scored the opening goal of the match during the UEFA Europa League final at the National Stadium, Warsaw Picture by Greg Kwasnik/Focus Images Ltd +44 7902 021456 27/05/2015
La afición del antiguo Dnipro se ha acabado dividiendo entre los dos clubes que existen actualmente. Foto: Focus Images Ltd.

Aunque en Dnipro, todo el mundo sospecha que Kolomoyskyi no ha renunciado a sacar tajada del fútbol. Hace dos años, empresarios próximos a su figura crearon un nuevo club, el Dnipro-1. O sea, el mismo nombre con un número 1 detrás. Fundado en marzo del año 2017, el club formalmente es propiedad de Maksym Bereza y Hennadiy Polonskyi, aunque tiene otros accionistas, como antiguos jugadores del Dnipro como Roman Zozulya, el futbolista del Albacete.

Maksym Bereza ejerce de cara visible, acompañado en ocasiones de su padre Yuriy Bereza. Político del Frente Popular de derechas, Yuriy Bereza es un militar que se puso al cargo del batallón Dnipro-1 en 2014. O sea, el número 1 del club de fútbol remite al nombre de ese batallón. Es más, el escudo del nuevo club es muy similar al emblema del batallón Dnipro-1. Los propietarios del club afirman que ellos son los herederos del viejo Dnipro, aunque formalmente el viejo Dnipro aún existe en la Cuarta división. Y como el viejo Dnipro aún es propiedad de Kolomoyskyi, el nuevo Dnipro-1 no ha tenido problemas para controlar el fútbol base del Dnipro o sus instalaciones. Muchos, pues, consideran que se trata de un cambio de nombre, para no tener que pagar las deudas.

El Dnipro-1 consiguió plaza directamente en la segunda división de Ucrania el año de su debut, en la temporada 2017/18. Temporada en que el Dnipro jugaba en Segunda. O sea, se jugó un derbi Dnipro-Dnipro-1, con los hinchas apoyando, mayoritariamente, al viejo Dnipro, que ganó un derbi y empató otro. Algunos ultras se fueron con el nuevo club, cosa que provocó peleas en la grada. Aunque el nuevo club no tiene demasiados hinchas, jugando en un estadio grande delante 2.000 personas, en la Cuarta división el viejo Dnipro puede llegar a meter 5.000 hinchas en campos regionales.

Esta temporada, el Dnipro-1, el club de fútbol con nombre y escudo similar a un grupo armado, lidera la segunda división ucraniana y se ha asegurado el ascenso a Primera, mientras el Dnipro de siempre anda en Cuarta sin opciones de ascenso, aunque con hinchas que se sacan selfies con jugadores amateurs. La gestión de Kolomoyskyi y el nacimiento del Dnipro-1 ha dividido la ciudad e incluso a los ultras. Algunos formaron parte del batallón, así que viven a sueldo de los gestores del nuevo club. Otros asumen que el nuevo Dnipro-1 es una operación para ganar dinero y han dado la espalda al proyecto, pese a compartir ideología política con Bereza y Kolomoyskyi.

Esta semana su rival será el modesto Kolos de Kovalivka, equipo de una aldea de 1.700 habitantes en la región de Kiev. En esta liga ucraniana en que los gigantes se desploman, pueden aparecer proyectos nuevos como el del Kolos, capaz de luchar por el ascenso a Primera pese a ser un club fundado el año 2012. Ya ese año ganó el torneo amateur de Kiev, éxito que repitió en 2013 y 2014, cuando decidieron dar el paso al fútbol profesional con el apoyo de empresarios de la zona. Con una plantilla formada por jugadores locales, todos de la zona excepto un kazajo con raíces de Ucrania que ya vivía en Kiev, el Kolos se ha convertido en una de las nuevas caras del fútbol local.

Domingo 19 de mayo, 15:00h, Dnipro-1 – Kolos Kovalika

Y eso, con 400 personas en la grada. Según el director deportivo Yury Balashev, el club nunca ha meditado ir a jugar a otro sitio. “Somos un equipo de pueblo y estamos orgullosos de ello”, dijo después de confirmar, el año pasado, las obras necesarias en su estadio para jugar como locales. Detrás del éxito también se esconde el presidente, Andrei Anatolyevich Zasuha, quien se formó como dirigente deportivo en Moscú. Pese a la guerra, muchos caminos siguen conectados entre Ucrania y Moscú. Y Zasuha estudió allí, convirtiendo este modesto club en unas de las revelaciones. Pese a tener menos hinchas que otros clubes. Y competir con vecinos poderosos, como el Obolon, el equipo gran de Kiev en Segunda.

Fundado en 1992 por un grupo de chicos, muchos de ellos estudiantes de una escuela de deportes, tomó el nombre de Obolon, un barrio norteño de la capital. El club creció rápido en el sistema de la nueva liga ucraniana, llegando a Primera cuando en 1997 firmó un acuerdo de patrocinio con la empresa Obolon, la empresa de cerveza más grande de Ucrania, con sede, cómo no, en el barrio de Obolon. En 2002, el club llegó a Primera por primera vez, aunque descendió, para volver en 2009. El equipo aguantó en Primera hasta el año 2012, jugando derbis contra el Dinamo de Kiev, un éxito que los fundadores del club jamás pudieron imaginar en 1992. Aunque la alegría duro poco, pues en 2012 dejó de llegar el dinero de la empresa de cerveza. Ssu propietario, Oleksandr Slobodian, se enfadó con la dirección deportiva cuando se vendieron dos jugadores sin su permiso. En un club normal, el patrocinador no debería tener peso en las decisiones deportivas, aunque en el Obolon se dependía tanto del dinero de Slobodian, que el caso era diferente. En 2012, Slobodian, quien también ha sido parlamentario en partidos de derechas, anunció la creación de un nuevo club, el Obolon-Brovar, propiedad de su empresa. Los hinchas se dividieron, con la mayoría apostando por mantener vivo el viejo Obolon en categorías regionales. El nuevo Obolon-Brovar se mantiene en mitad de la tabla en Segunda, con pocos hinchas y por detrás del modesto Kolos, que es segundo con opciones de ascenso. Cosas del nuevo fútbol ucraniano.

Fotografía de portada: Focus Images Ltd.

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2 comments

Revolución proeuropea = alzamiento filonazi con progromos contra judíos y asaltos a sedes sindicales con sindicalistas y activistas quemados vivos

Conflicto = guerra de exterminio contra la población civil rusofona

Grupo armado = batallón paramilitar financiado por oligarcas y millonarios de extrema derecha.

El tema de los progres con el blanqueamiento del gobierno filofascita de Kiev roza lo enfermizo, vaya

El trabajo de documentación que hay detrás de este artículo pone los pelos de punta. Muchas gracias un viernes más, Toni, por un texto taaan interesante 🙂 Esos confines de Europa son un auténtico filón para los amantes del fútbol y la geopolítica.

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