Partido Polish Boyfriend: El club del ejército contra el club del alcalde

1200px-emomali_rahmon_in_minsk-www-kremlin-ru

Tayikistán se esconde, entre cumbres y valles, allí donde se encuentran diferentes culturas. Muchos imperios pasaron por aquí, aunque pocos se quedaron. Zona agreste de gran belleza natural, Tayikistán tiene influencias chinas, rusas, afganas, indias o persas. Y posee una de las pocas ligas de fútbol en activo. Han empezado justo ahora, pese a la COVID-19, como nos contó Axel Torres hace poco después de ver la Supercopa entre el Istiklol y el Khujand. Bienvenidos sean.

Artículo relacionado: La Supercopa que lanzó al mundo la nueva rivalidad tayika

Taykistán es una de las 15 antiguas Repúblicas soviéticas. Cuando la URSS se rompió, ser un país independiente se convirtió en un sueño para algunos de estos territorios que recuperaban la libertad perdida en el pasado, como sucedía con las Repúblicas Bálticas. Si Estonia, Letonia y Lituania habían sido un país, en el caso de Tayikistán era diferente. La zona jamás había sido un Reino independiente como tal. La zona del actual Tayikistán había sido controlada por muchos imperios. Antes de la llegada de los rusos, diferentes emiratos y khanatos se dividían el control de la zona. Las actuales fronteras se dibujaron en Moscú sin corresponderse a una entidad política anterior, uniendo dentro de un dibujo zonas agrestes con población tayika poco unida entre sí. Los tayikos no son un pueblo fácil de entender. El centro de Asia es un mosaico cultural complejo. Mientras los uzbekos o los turkmenos hablan una lengua parecida al turco, los tayikos hablan un idioma parecido al farsi, el principal idioma de Irán. 

Durante siglos, hablar de tayikos era casi una forma despectiva de hablar de un grupo de pueblos que vivían por la zona, mezclados con otros y marginados por las autoridades. Los tayikos se organizaban en un sistema de clanes que solían estar enfrentados entre sí en los montes. Gente orgullosa, tienen cierta tendencia a pelearse entre ellos porque jamás se habían considerado a sí mismos como una unidad. Una de las primeras cosas que sucedió cuando nació el Tayikistán independiente fue el inicio de una guerra civil cruel, larga y desconocida, en 1992. Casi nadie habló de esa guerra en Europa, pues a la vez existía el conflicto balcánico. Más cercano, más duro, con más cámaras de televisión.

¿Y qué hacemos hablando de Taykistán? Taykistán, cómo no, no es Europa. Así que no deberíamos hablar de los tayikos en esta sección, pues cada viernes se cuentan historias de fútbol europeo. Aunque con la COVID-19 paralizando todo el fútbol europeo (salvo el bielorruso) nos tomamos la licencia de hablar de Tayikistán. Y de un club, el Pamir de Dusambé, que en su momento casi jugó la Recopa europea. Se quedó cerca. En 1991 el Pamir alcanzó las semifinales de la última copa soviética de todos los tiempos, aunque perdió en semifinales con el CSKA de Moscú. De haber conquistado esa Copa, hubiera jugado la Recopa 1992/93. Se hubiera tratado del club más alejado de Europa que jamás hubiera jugado en una competición de la UEFA. Se quedó cerca, aunque es justo recordar que se plantó en semifinales jugando un solo partido, pues en dos eliminatorias el rival no se presentó por motivos de seguridad. Entonces no era seguro jugar en la capital tayika, en Dusambé. Los rivales no quisieron volar hasta allí. Normal, era una zona violenta con ataques violentos a los ciudadanos rusos.

Apoya los contenidos en MarcadorInt y conviértete en un mecenas del proyecto a través de Patreon. Puedes apuntarte aquí.

La independencia y la guerra civil acabaron con la mejor generación de futbolistas tayikos hasta la fecha. Hasta entonces, el fútbol en estas regiones no tenía ni tradición, ni peso. El éxito del Pamir a finales de los años 80 fue una sorpresa porque el fútbol soviético era dominado por las regiones europeas, especialmente los clubes de Moscú y el Dinamo de Kyiv. En la zona asiáticas de la URSS, solamente dos clubes tenían cierto nivel: el Kairat de Almaty y el Pakhtakor de Tashkent, clubes que jugaron durante muchos años en la primera división soviética en el llamado derbi de Asia Central. Más allá de estos dos clubes, el fútbol asiático en tiempos soviéticos no fue importante.

Oficina de correos de Dushanbe en 1937. Foto: Ghafur Shermatov, actualmente de dominio público.
Oficina de correos de Dusambé en 1937. Foto: Ghafur Shermatov, actualmente de dominio público.

Los rusos, como hacían los imperios coloniales en medio mundo, aplicaron la receta de dividir para controlar estas zonas conquistadas ya en tiempos de la Rusia zarista. Unas tierras llenas de pueblos que en ocasiones compartían territorio, mezclados. Trazar fronteras aquí no fue fácil. Otorgar una ciudad a una república u otra era una forma de tomar partido. Y la rivalidad entre kazakos y uzbekos fue tan fuerte que se trasladó a los estadios, con algunas peleas en el terreno de juego y páginas de gloria escritas especialmente por el Pakhtakor de Tashkent. Este club, bautizado así en honor a la importante industria del algodón uzbeka (Pakhtakor quiere decir eso, el club del algodón) jugó una final de copa soviética con una mezcla de jugadores que en parte eran hijos de deportados. Stalin deportó pueblos enteros dentro de la URSS y en Uzbekistán acabaron rusos, judíos, coreanos, griegos, armenios… trabajando en campos de algodón, castigados por delitos como hablar una lengua concreta. Muchos de sus hijos formaron una generación dorada que acabó de forma trágica cuando en 1979 el avión con el equipo se estrelló. Nadie sobrevivió. Hoy en dia quedan pocos descendientes de esos pueblos. La independencia de 1991 uniformó demográficamente estos países. Las minorias se largaron a otros sitios buscando mejores oportunidades.

Volvamos a Tayikistán. Esta era una de las repúblicas soviéticas más pequeñas y menos importante a nivel demográfico, aunque era clave a nivel estratégico. Ya en el siglo XIX los rusos quisieron invadir Afganistán en el llamado “Gran juego”, cuando ellos querían crecer hacia el sur y los británicos, desde la India, hacia el norte. La región montañosa del Pamir era indómita, aunque los rusos la controlaron en su intento de dar el salto a Afganistán. La actual Tayikistán era una zona de frontera llena de bases militares, con pocas ciudades. En 1924, los soviéticos organizaron este territorio y crearon una República Socialista Soviética Autónoma de Tayikistán dentro de la República de Uzbekistán. O sea, era una zona autónoma, no una República. Pero en 1929 se convirtió en una república separada aunque las ciudades predominantemente tayikas de Samarcanda y Bujará permanecieron dentro de la República de Uzbekistán. Aun hoy, las autoridades uzbekas esconden que la mayor parte de la población en esa zona habla tayiko. Y los tayikos afirman que esas preciosas ciudades que fueron ricas gracias al comercio son suyas. Pero como los tayikos jamás se organizaron unidos, en Moscú no los cuidaron tanto como a los uzbekos. Así sus ciudades más importantes acabaron en manos uzbekas y su valle más rico, el Valle de Fergana, en manos de de Kirguistán. En los años 70 Taykistán era una zona pobre, sin oportunidades. La república soviética con menos universitarios, con menos dinero por familia, con menos industrias. Eso finalmente unió a los tayikos, que empezaron a reclamar en las calles un futuro. Fue entonces cuando en Moscú entendieron que debían cuidar un poco esa zona. Y usaron el fútbol.

A mediados de los años 70, las autoridades invirtieron dinero en un club de fútbol de la capital, el Energetik, que había nacido bajo el nombre de Bolchevique en los años 50. Era un club modesto en una zona donde el fútbol era marginal. Las autoridades rebautizaron ese club con el nombre de Pamir. O sea, el nombre de las cordilleras de la zona. Un gesto significativo. En esa época todos los clubes eran controlados por el estado. Cada club llamado Dinamo pertenecía a la KGB, cada CSKA era cosa del ejército, los Lokomotiv de los ferrocarriles y los Shakhtar de las minas… En Tayikistán, una zona alejada donde el fútbol había tardado en llegar, se decidió buscar un nombre relativo a una zona geográfica, una excepción en tiempos soviéticos. Para evitar revueltas, las autoridades tayikas unieron esfuerzos siguiendo las órdenes de Moscú bajo este nombre de sonoridad menos rusa. Si un club local era fuerte, el pueblo se sentiría orgulloso, sentiría que tenían un lugar en un estado que los había ignorado bastante. A finales de los años 70, pues, el club poco a poco mejoró con jugadores como Kabir Kuzyayev. Su nieto, Daler Kuzyayev, ahora juega en el Zenit y es internacional ruso, por cierto. Para permitir seguir mejorando, el Pamir se vinculó al ejército y asumió el nombre de SKA Pamir. En los 80 el club se convirtió en uno de los primeros símbolos que unían a muchos tayikos, jugando en Segunda.

Daler Kuzyayev of Russia in action during the 2018 FIFA World Cup match at Luzhniki Stadium, Moscow Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 01/07/2018
El abuelo de Daler Kuzyayev fue uno de los grandes jugadores tayikos de los años 70. Su nieto ahora es internacional ruso. Foto: Focus Images Ltd.

En esa época destacaron dos entrenadores. Istavan Szekec, un entrenador nacido en la minoría húngara del oeste de Ucrania. En ese mosaico que fue la URSS, el entrenador del ascenso a Segunda de un club tayiko fue un húngaro. Y tenían la misma nacionalidad. Después llegó un joven ruso llamado Yuri Semin. Con él, el club ascendió en 1988 a Primera, proclamándose campeón por delante del Rotor de Volvogrado, un CSKA de Moscú que había bajado de forma sorprendente y el Pakhtakor uzbeko. Fue el único club tayiko que lo consiguió. De las 15 repúblicas, solamente Kirguistán y Turkemistán se quedaron sin uno de sus equipos en Primera. Para los tayikos fue un motivo de orgullo. Con Semin, el Pamir toco el cielo con ese ascenso. Sí, el mismo Yuri Semin que ganaría ligas con el Lokomotiv después.

En 1989, el Pamir debutó en Primera. Gracias a los contactos de las autoridades, el club se reforzó con tres jugadores de Zambia que venían de brillar en los Juegos Olímpicos de 1988, cuando golearon a los italianos por 4-0. Derby Mankinka, Wisdom Chansa y Pearson Mwanza jugaron un año en Dusambé en una operación que se justificó como “diplomacia” para ayudar a un país africano en tiempos de guerra fría. Los dos primeros, por cierto, fallecieron en 1993 en el famoso accidente de avión de la selección zambiana que soñaba con llegar al Mundial de 1994. En su primer año entre los mejores, el Pamir evitó el descenso sufriendo. En 1990 llegó otra permanencia, sufriendo menos en una liga que empezó con 16 equipos y acabó con 13 porque algunos se retiraron a medida que sus Repúblicas se convertían en estados independientes. En 1991, el Pamir acabó ya en la mitad de la tabla, cada vez más fuerte, gracias al trabajo de un entrenador local discípulo de Semin, Sharif Nazarov. Esos años en Pamir llegó a golear por 5-1 en un partido histórico al Spartak de Moscú. La inversión realizada en los años 80 permitía que cada vez los jugadores tayikos fueran mejores. Analizando esos equipos, uno se percata de que muchos jugadores eran étnicamente rusos, hijos de soldados o funcionarios enviados a la zona.

Pero entonces llegó la independencia y el Pamir se encontró jugando en la nueva liga tayika mientras aún no había acabado la última copa soviética. Fue esa edición en la que disputó las semifinales. Después de ganar las tres primeras jornadas de liga tayika, el club voló a Moscú para jugar contra el CSKA un 19 de abril de 1991. Muchos jugadores volaron solamente con billete de ida, pues estaban negociando con clubs moscovitas para quedarse allí. Y así fue. Baturenko, Fuzaylov, Mukhamadiev y Postnov se quedaron en el Lokomotiv y Mannanikov y Manasyan en el Zenit. Pese a perder esos jugadores, el Pamir ganó dos de las cuatro primeras ediciones de la liga tayika, jugando derbis con un club recién creado, el Sitora Dushanbe, controlado por un magnate local relacionado con círculos mafiosos. Pero con el país roto por la guerra civil, el Pamir recibía cada vez menos apoyo de unas autoridades con otras prioridades. En 1996, el Pamir ganó la liga, aunque ese mismo año toda la plantilla se largó. Sí, toda. Les llegaron ofertas para ir a jugar a la vecina Uzbekistán, donde los sueldos eran mejores y no tenían guerra. Muchos acabaron jugando en los clubes de Samarcanda o Bujará, donde se hablaba tayiko. El Pamir desapareció. En pocas semanas, el campeón de liga no pudo seguir.

La Guerra civil había estallado en 1992, aunque en 1991 ya se vivieron incidentes que provocaron que la mayor parte de ciudadanos de etnia rusa escaparan. Se produjeron agresiones. Los tayikos se vengaron con ataques a cualquier persona que pareciese rusa, algunos fueron asesinados. Y todo, con el ejército soviético pasando a ser ejército ruso en pocos días, exigiendo mantener sus bases y defendiendo a los rusos que querían escapar. El país se rompió después de las elecciones donde fue elegido como primer presidente Rahmon Nabiyev, en 1991. Nabiyev era del norte, las zonas de donde habían salido la mayor parte de autoridades en tiempos soviéticos. Las regiones del sur se levantaron en armas. Muchos tayikos escaparon a Afganistán, otros a Uzbekistán. El gobierno pidió ayuda a los uzbekos; los rebeldes, a los islamistas de Afganistán. Los islamistas incluso llegaron a controlar la capital durante unos meses en medio de una guerra moderna con normas en ocasiones medievales, jurando fidelidad a viejos clanes. Los rebeldes capturaron a Nabiyed y lo forzaron a dimitir, aunque con el apoyo ruso los clanes del norte recuperaron el poder. Finalmente, fue elegido presidente Emomali Rajmonov, un hombre fiel a Nabiyev aunque nacido en el sur. Los excomunistas del norte recuperaron el poder y lo han protegido, con acusaciones de crímenes contra la humanidad y limpiezas étnicas en el sur. Rajmonov sigue en el poder, convertido en un pequeño dictador, y el ejército ruso, en la zona.

Y así ha llegado la paz. Una paz conseguida con sangre, claro. El final de la guerra coincidió con la desaparición del Pamir. Nazarov, el entrenador, decidió seguir en Dusambé y trabajó duro para mantener vivo el proyecto. Como no pudo, convenció al Ministro de defensa, Sherali Khayrullaev, para crear un nuevo club, el CSKA de Dusambé. Y así nació el CSKA Pamir, un club propiedad del Ministerio de defensa que mantienen vivo el recuerdo del viejo Pamir. Pese a tener apoyo ministerial, el club llegó a renunciar a jugar en la liga en 2008 afectado por problemas internos, aunque ha vuelto a Primera rápido. Aunque ya no manda. Ahora el mejor equipo es el Istiklol.

Sábado 4 de abril, 16:30h, Istiklol-CSKA Pamir

La nueva Tayikistán no quiere mirar hacia el pasado. Istiklol quiere decir “Independencia” en tayiko. Fundado en 2007, el año 2010 ya ganó la liga. Y de las últimas 10 ediciones, ha ganado 8. Incluso ganó la Copa presidencial de la AFC el 2012, un torneo ya difunto para clubes de estados asiáticos con un nivel bajo. En 2013, el Istiklol llegaría a la final de la AFC Cup, el equivalente de la Europa League, perdiendo contra el Johor Darul Ta’zim malayo. Convertido en un gigante en casa, planta cara a sus vecinos a nivel internacional. Este año, consiguió derrotar al Lokomotiv de Tashkent uzbeko en la previa de la Champions ganando por 0-1 fuera de casa, con unos 500 hinchas desplazados. Pese a que luego no llegó a la fase de grupos porque perdieron con el Al Ahli saudita después, eliminar a un club uzbeko fue un hito que provocó que los jugadores fueran recibidos como héroes.

Detrás del club se esconde Rustam Emomali. El hijo de Emomali Rajmonov, el presidente del país. El hijo del hombre fuerte creó su club de fútbol y los primeros años fue el capitán y el delantero. En 2012 se retiró, con dos ligas en su currículum como jugador, dejando un sobrino como presidente. Y ahora es el presidente de la Federación de fútbol tayika. Emomali ha usado las ayudas de la FIFA para construir estadios con césped artificial y crear un proyecto de formación que sirvió para que la selección sub-17 llegara al Mundial de la categoría en 2019. Además, Emomali es el alcalde de Dusambé, así que el Istiklol lo tiene todo para seguir mandando. De momento, ya ganó la Supercopa hace una semana contra el Khujand, un club procedente de las ricas regiones del norte. Como el fútbol en ocasiones explica la realidad, todos los clubes de Primera (10) proceden del oeste o del norte. En el este, la zona más afectada por la guerra donde los rebeldes eran fuertes, no existe ningún equipo fuerte.

El Istikol jugará este años más derbis que nunca porque se ha ampliado la liga de 8 a 10 clubes, con cuatro representantes procedentes de la capital. Aunque el derbi más sentido es el que le mide contra el CSKA Pamir y que se juega esta semana. Enfrenta al club que presume de pasado contra aquel que se ha convertido en el presente. Un duelo en que el ejército, seguramente, saldrá derrotado. Normal, pues se rumorea que Rustam Emomali aspira a ser el presidente una vez su padre, ya veterano, se jubile.

Foto de portada: www.kremlin.ru.

Related posts

3 comments

Tremendo artículo Toni, que combina el fútbol y la historia de Asia Central, ahora toca otro Polish acerca de la liga de Burundi , un saludo.

Me encantan tus artículos Toni! El fútbol en muchos casos es inevitablemente una mezcla de política, historia y deporte, y tu lo cuentas como nadie. Deseando leerte cada viernes y más en estos tiempos de confinamiento. Un saludo!

He disfrutado tu artículo como un niño, Toni. Muchas gracias una vez más. Me uno a las voces que defienden los “cameos” del partido Polish Boyfriend fuera de Europa. En cualquier caso, encomiable tu trabajo de documentación en este artículo en concreto, un verdadero deleite para los que amamos este deporte y sus circunstancias 🙂

Deja un comentario

*