Partido Polish Boyfriend: cuervos, foros de internet y satélites en un estadio

Minsk (Foto: Andrea)

Siempre es bueno volver. Volver a ver viejos amigos, volver a paisajes donde encontramos felicidad. Volver a viejas historias. En 2016, nos enamoramos un poco de un club bieloruso que había sido capaz, en cinco años, de debutar en la Primera División de su tierra pese a nacer en un foro de internet. Hoy volvemos a encontrarnos con los cuervos del Krumkachy de Minsk.

Esta temporada, el Krumkachy juega otra vez en Tercera División. Después de militar dos temporadas en Primera, el club fundado en un foro de internet chocó con la realidad y, por falta de dinero, ha vuelto a Tercera. Aunque sigue vivo, en forma, con más vida social que muchos clubes de Primera. Y esta temporada subirá a Segunda, pues la liga ya acaba en Bielorussia. Esta no es una tierra fácil y casi todos los equipos deportivos sufren. En 2017, el periodista Vadzim Bylina afirmó que, analizando el día a día de todos los clubes de fútbol profesional, solamente el BATE Borisov podía tener beneficios gracias a los ingresos de sus buenas participaciones en competiciones UEFA y una buena gestión. Los otros equipos dependen del dinero de propietarios millonarios o empresarios modestos. Sin este dinero, no pueden seguir.

El BATE Borisov es el gran dominador del fútbol bielorruso. Foto: MarcadorInt.
El BATE Borisov es el gran dominador del fútbol bielorruso. Foto: MarcadorInt.

El Krumkachy se convirtió en un fenómeno porque aportó alegría a un fútbol bastante triste. Bielorrusia sigue siendo un agujero hermético, con una relación compleja con el pasado. El gobierno de Aleksandr Lukashenko sigue usando símbolos comunistas y sigue sin permitir elecciones 100% democráticas. Un país cerrado, pobre y con casos de corrupción, aunque los jóvenes siempre buscan la forma de soñar con un futuro mejor. Así nació el Krumkachy, un club diferente a todo, pues detrás no se esconden industriales o políticos.

El club fue creado gracias a un grupo en el foro de la página web del periódico deportivo ‘PressBall’, donde nació la idea de crear un equipo amateur que empezara en la última categoría con 11 jugadores fuera de forma. El periódico PressBall les dio cobertura y, poco a poco, mucha gente se interesó por esos chicos soñadores. El club encadenó dos ascensos en dos años. Finalmente, en 2014, el Krumkachy ascendió a Segunda. Y aquí la cosa cambió. En una categoría más o menos profesional, los cuervos empezaron a perder los partidos. Eran casi un grupo de amigos contra rivales con mayor estructura. Hasta que llegó Oleg Dulub, un exjugador del Dinamo de Minsk que aceptó el reto de entrenar al Krumkachy. Dulub había destacado como futbolista y como técnico, entrenando en clubes importantes del país como el Dinamo o el Neman Grodno. Ahora buscaba un lugar para poder exponer sus ideas porque es un enfermo de las estadísticas. Le encanta el deporte americano, sigue el hockey hielo y su película favorita es Moneyball. Y Dulub, con el permiso de los amigos que dirigen el club, se puso manos a la obra. Le tocó trabajar fuerte para poder dar estructura al equipo: pidió cesiones a equipos más poderosos y convenció al presidente, uno de esos once locos del foro, que debía renunciar a jugar partidos. Aunque la última temporada, Denis Shunto, el presidente, aún se vistió de corto en dos duelos.

La gente empezó a llenar las gradas del viejo campo Olimpiyskiy, en el centro de Minsk. Con capacidad para 600 personas oficialmente, empezó a tener más de mil en las gradas. En internet se hablaba del club y la masa social creció gracias a la presencia de Dulub en los medios de comunicación, los resultados, la imagen desenfada y el fichaje de la masajista Yuliya Skshinetskaya, que apareció también en la televisión con vestidos cortos. Y todo, acompañada por su marido, el capitán del equipo: Aleksander Skshinetskiy. Con Dulub, el Krumkachy consiguió el ascenso a Primera. El día del triunfo por 2-0 sobre el Dnepr Mogilev, uno de los clubes históricos del país, las 1.500 entradas se acabaron cinco días antes del partido. El ascenso generó un debate: según muchos analistas o directivos era la prueba del mal momento de un fútbol que permite que un club casi sin estructura ascienda. Otros dijeron que era una historia fresca, especialmente porque absolutamente todos los equipos del país tienen algún porcentaje de ingresos gracias a donaciones públicas, ya sean de regiones o municipios. Excepto los cuervos (Krumkachy significa cuervos en la lengua local). Al ser la única entidad que no buscó el apoyo de políticos, muchos jóvenes se sumaron su causa. Aunque el ascenso les obligó a buscar más dinero.

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Después de una campaña de peticiones por las redes, la principal marca de cerveza, Krinitsa, firmó un contrato de tres años de patrocinio. Cerveza, eso sí, propiedad del estado. “Es el patrocinador ideal, fútbol y cerveza, eso es el espíritu del Krumkachy”, dijo el presidente Denis Shunto, quien no ha parado de ir por las televisiones buscando dar notoriedad a un club que fichó al hermano de Aleksandr Hleb o permitió que jugadores internacionales de hockey sobre hielo jugaran con ellos amistosos… de fútbol

Aunque jugar en Primera abrió varios debates dentro del llamado por muchos “club hípster”. Algunos hinchas, con voz al ser un club popular, se quejaron por el personalismo de Denis Shunto y su hermano, jugador del equipo. O se quejaron por la publicidad de la cerveza Krinitsa, pues no querían dinero que, de alguna forma, llegara del estado. Así que el club encontró otro patrocinador, el portal de compra por internet Kubar.by, aunque no rompió con la cerveza porque tenían que pagar las fichas de los futbolistas. Shunto, de 35 años, es el propietario del 85% del club y ejerce como Director General pese a que el sistema de organización del Krumkachy permite asambleas donde los socios pueden opinar.

En la primera temporada en Primera, el club pudo evitar el descenso con resultados históricos como un 4-1 al Dinamo de Minsk, el club más popular de la ciudad, en el estadio del FC Minsk, recinto con capacidad para 3.000 espectadores donde ha jugado estas temporadas. Y eso pese a la pérdida de Dulub, el entrenador de los milagros. La anterior temporada, igualmente, el club, pese a poder juntar 3.000 personas en las gradas, se quedó sin dinero y este verano, pese a la permanencia, la federación le negó el permiso para competir en una categoría profesional por sus deudas. Fueron meses de dudas y debates, pues un empresario armenio Vahe Martirosyan intentó comprar el Krumkachy. Al final, las negociaciones se rompieron y el club empezó otra vez en Tercera, refundado con Denis Shunto aún como presidente. Shunto anunció una campaña en las redes de mecenazgo y un nuevo patrocinador, el Aeropuerto de Minsk. El club, en Tercera, juega delante más de 1.500 hinchas y sigue siendo muy activo, pese a los debates que genera Shunto, quien ha alejado del proyecto a algunos de los fundadores del club con su tendencia a ser protagonista. El Krumkachy sigue vivo y quiere volver a Primera aprendiendo de los errores del pasado, según Shunto.

Y en su camino, se cruza con equipos que también han sufrido. En un partido más maravilloso por los nombres de los clubes que por el nivel de juego, esta semana se enfrenta al Sputnik de Rechitsa. Rechitsa es considerada una de las ciudades más antiguas de Bielorussia. Y por tanto, ha sufrido mucho viendo cómo han pasado por aquí decenas de ejércitos. La ciudad ha sido saqueada por suecos, rusos, tártaros, alemanes, franceses, polacos… y ha sido habitada por comunidades que, en determinados momentos, fueron expulsadas, como lituanos o polacos. O asesinadas, como la activa comunidad judía.

Domingo 14 de octubre, 14:30h, Krumkachy-Sputnik

La urbe también ha visto cómo su club de fútbol sufría, falleciendo y renaciendo una y otra vez. El equipo de Rechitsa ha sido refundado en 8 ocasiones. Y ha sufrido más de 11 cambios de nombre, pues en tiempos soviéticos se modificó su onomástica muchas veces. Fundado en 1952 con el nombre de Krasnoye Zhamya (Bandera roja), después fue llamado Dneprovets, Dnepr, Neftyanik, Sputnik, Vedrich… cada pocos años, diversos nombres. El club, siempre en ligas regionales en tiempos soviéticos, fue elegido para formar parte de la primera Segunda División bielorrusa independiente, en 1991, consiguiendo el ascenso y un subcampeonato de copa. Después de algunos descensos y bancarrotas, en 2017 nació en Sputnik de Rechitsa comprando la plaza de un equipo modesto de la ciudad de Gomel. Y este año, se ha quedado cerca del ascenso, frustrado por los cuervos.

Aunque la próxima temporada el Sputnik intentará ascender, subiendo como ese satélite que le da nombre. El Sputnik fue el primer intento exitoso de poner en órbita un satélite artificial alrededor de la Tierra, un gran éxito de la URSS en los años de la carrera espacial. Para millones de personas, Sputnik fue una palabra que estimuló la imaginación. Aunque ese satélite fue más efectivo que este club bautizado con su nombre. Esta semana, el satélite se enfrenta con un equipo creado en internet. Y en el siglo XXI, internet es más moderno que el satélite. Los cuervos vuelan más alto que el Sputnik.

Foto de portada: Andrea

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