Partido Polish Boyfriend: el derbi entre dos equipos con el mismo nombre

timisoara - Gratziela Ciortuz bajo licencia Creative Commons

Timisoara, la tercera ciudad por habitantes de Rumanía, no tiene ni un solo club en Primera. Aunque tiene tres equipos en Segunda. Y dos de ellos se enfrentan este fin de semana en un derbi complejo, pues se miden dos clubes con el mismo nombre: Poli de Timisoara contra Poli de Timisoara. El fútbol rumano, caótico, siempre nos deja historias curiosas con clubes que mueren, renacen y ascienden en espera del siguiente tortazo.

El caso de Timisoara es significativo. Timisoara era una urbe comercial, situada en un cruce de caminos. El fútbol, pues, llegó rápidamente con comerciantes ingleses y alemanes. Por eso, cuando en 1921 nació la primera liga rumana unificada, Timisoara se convirtió en una plaza fuerte y en 10 de las primeras 17 ediciones de la liga ganaron equipos de esta ciudad. Aún hoy, Timisoara es la segunda ciudad con más ligas ganadas después de Bucarest, aunque la última liga que ganaron fue… en 1937.

La mayor parte de clubes históricos de la ciudad, aquellos que ganaron ligas en los años 20 o 30, desaparecieron con el inicio del comunismo. Considerados equipos burgueses de derechas, entidades como el Ripensa o el Venus desaparecieron y el club principal de la ciudad pasó a ser la Politehnica de Timisoara, conocida popularmente como Poli de Timisoara, fundada en 1921 por estudiantes de la Escuela Politécnica de la ciudad. Inicialmente era una institución de estudiantes muy modesta, aunque en los años 50 se convirtió en un club de nivel con el apoyo de las autoridades comunistas. En 1948 ascendió a Primera y ganó la Copa en 1958 y en 1980. Pese a sufrir algunos descensos, también llegó a Europa, jugando derbis muy calientes contra el UTA Arad, de una ciudad vecina.

En diciembre del año 1989, comenzó en Timisoara un levantamiento popular contra el régimen comunista de Nicolae Ceaușescu. Los ciudadanos decidieron apoyar al pastor protestante László Tőkés, miembro de la minoría húngara, quien se atrincheró y se negó a entregarse a la Securitate, la policía secreta. Ese fue el comienzo de la revolución rumana de 1989, que acabó con el gobierno una semana después y con Ceaucescu fusilado. Timisoara nunca había sido una ciudad cuidada por el régimen, por su fama empresarial, por sus minorías, y allí el régimen empezó a caer. Fueron años de euforia. El estadio de la Poli se llenó y en 1991 incluso eliminaron de la UEFA al Atlético de Madrid. Un año después, empataron contra el Real Madrid, aunque cayeron goleados en España.

El estadio Dan Paltinisan es el estadio más importante de la ciudad de Timisoara. Foto: V&A Dudush bajo licencia Creative Commons 3.0
El estadio Dan Paltinisan es el estadio más importante de la ciudad de Timisoara. Foto: V&A Dudush bajo licencia Creative Commons 3.0

El gran sueño de los hinchas y los propietarios de la Poli era, finalmente, poder ganar la liga. Por eso en los últimos años invirtieron muchos millones. Demasiados. El club, vinculado al Ayuntamiento y la Escuela Politécnica, el principal centro de estudios de la región, gastó demasiado y no pudo pagar las deudas justo el año en que terminaron en la segunda posición, en 2012, clasificándose incluso para jugar la previa de la Champions. Nunca la disputaron, sino que desaparecieron.

Fue un golpe duro que provocó un fenómeno 100% rumano: el nacimiento de dos clubes. Desde entonces existe el ACS Poli Timisoara, fundado ese mismo 2012 por el ayuntamiento con la ayuda de empresarios locales, cuando compraron la plaza de un club llamado ACS Recaş. El Recaş, de un pueblo cercano de menos de 8.000 habitantes, no tenía dinero ni estructura, así que aceptó una buena suma de dinero para vender su plaza y empezar en categorías inferiores. Timisoara, pues, salvó su plaza en Primera en ese proyecto liderado por el alcalde Nicolae Robu. Aunque existía un problema: el club no tenía hinchas.

Ese mismo 2012, año de la defunción y refundación del club, la mayor parte de los hinchas consideraron que ese nuevo ACS Poli Timisoara no dejaba de ser una aventura propagandística del alcalde y sus amigos. Así que fundaron su propio club, la ASU Politehnica Timișoara. Fundado con la ayuda de la Escuela Politécnica, es un club de accionariado popular. Empezaron a jugar en Quinta, llenando un pequeño campo de 5.000 hinchas, mientras que el ACS jugaba en el estadio grande con menos gente en la grada. El club popular fue ascendiendo y el año pasado ya jugó en Segunda, donde se enfrentó por primera vez, en un partido de copa, al ACS Poli Timisoara. Esa misma temporada, igualmente, el ACS descendió a Segunda y esta campaña Timisoara vive el derbi entre los dos equipos llamados Poli. Uno es heredero legal de la tradición del viejo equipo. El otro se quedó con el corazón de los hinchas.

Viernes 26 de abril, 18:00h, ASU Poli Timisoara-ACS Poli Timisoara

Este año, el ASU Poli de Timisoara ganó por primera vez el derbi a un ACS que, pese a tener más dinero, va camino de descender a Tercera, afectado por la falta de apoyo de la gente. Los hinchas del ACS han cantando victoria y ahora se enfrentan de nuevo al club que, legalmente, es propietario de las copas ganadas por la vieja Poli de Timisoara.

Y cosas de Rumanía, el equipo de la ciudad que mejor anda en la tabla, aunque no ascenderá, es un tercero, el Ripensia. Un club del que contamos la historia en su momento, pues era una de las entidades más grandes de la ciudad en los años 30. Desapareció en 1948 y renació en 2012.

Foto de portada: Gratziela Ciortuz, bajo licencia Creative Commons 4.0.

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3 comments

“El fútbol rumano, caótico, siempre nos deja historias curiosas con clubes que mueren, renacen y ascienden en espera del siguiente tortazo”.

Perfecta definición del fútbol rumano. Aunque no podemos negar lo entretenidas que son estas historias que nos deja el caos.

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