Partido Polish Boyfriend: El derbi en un estadio con nombre de carnicero

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Brujas vuelve a ser escenario de partidos de Champions. Millares de personas visitan la ciudad, la Venecia del Norte, buscando sacar fotos de sus preciosos rincones. Aunque si visitas Brujas para ir al estadio Jan Breydel quizás te toca experimentar algo menos agradable. Históricamente, el Brujas ha derrotado a rivales de renombre en su casa, convertido en un feudo donde solo los mejores ganan. Y alguna pelea se ha vivido en las gradas o fuera del campo. Brujas, una ciudad idílica, ideal para llenar tus redes sociales de fotos con canales, flores y casitas limpias, es una ciudad a la vez pasional. Por eso el derbi de la ciudad se juega en un estadio con nombre de carnicero. No, Jan Breydel no era un centrocampista duro. Era un carnicero que comerciaba con la carne de las vacas y cerdos que mataba. ¿Cuántos estadios en el mundo tienen nombre de carnicero?

Brujas es ahora mismo la única ciudad belga con un derbi en Primera. Lo recuperó la pasada temporada después de que el Círculo sufriera en Segunda durante tres años. En un país en que los partidos más calientes enfrentan clubes de diferentes comunidades, flamencos o valones, esta ciudad flamenca presume de su propio derbi. Bruselas, Lieja o Amberes también tienen sus derbis, aunque ahora no se viven en Primera. El de Amberes se ha jugado en Segunda y algún día volverá cuando el Beerschot Wilrijk pueda regresar a la élite después de sufrir bancarrotas y refundaciones. En Lieja, el Royal Football Club de Liège, conocido como el RFC, juega en Tercera lejos del Standard. Y en Bruselas el año pasado vivimos el derbi entre el Anderlecht y la Union Saint-Gilloise, en la Copa, con la Union, que aspira al ascenso este año, dando la campanada al ganar por 0-3 pese a tratarse de un club de Segunda. Con mucha historia, pero un club de Segunda.

Sábado 14 de septiembre, 20:30h, Círculo de Brujas-Club Brujas

Brujas, pues, tiene su derbi en Primera. Y lo cuida. En la ciudad te toca elegir: azul o verde. Los dos equipos tienen el negro como punto en común en su camiseta. Muchas personas han sumado al negro el azul del FC Brujas, aunque muchos otros resisten con el verde del Círculo de Brujas. Los dos clubes de una ciudad que fue una de las más activas a nivel comercial hace siglos, con el nacimiento de una clase media que le dio a la zona de Flandes un orgullo y una vitalidad que aún marca el día a día de la sociedad local. El famoso carnicero Jan Breydel era un ejemplo, pues fue de los que entendió que sacaría más dinero si vendía más carne sin depender de señores feudales. Así que lideró en 1302 un levantamiento junto a otros comerciantes de Brujas, especialmente de tejidos, contra las tropas francesas, que habían llegado a la zona para incorporar Flandes a su reino. Breydel lideró el asalto a las casernas, donde se asesinó a toda persona que hablara francés. El Rey de Francia mandó a su ejército como represalia. Aunque perdió la batalla contra los orgullosos flamencos, que han defendido siempre su identidad. Una lengua hermana del holandés, el flamenco, aunque a diferencia de la mayor parte de holandeses, que se convirtieron al protestantismo, ellos son muy católicos. Bélgica siempre ha sido la tierra de encuentro entre la cultura francesa y la holandesa. Y el resultado ha sido esta personalidad propia con un poco de todo, mezclado.

El Círculo Brujas viste con los colores verde y negro. Foto: www.rsca.be.
El Círculo Brujas viste con los colores verde y negro. Foto: www.rsca.be.

Los dos equipos nacieron en colegio católicos, pues la religión fue uno de los elementos de identidad de Bélgica, diferenciada de sus vecinos del norte, protestantes. El Brujas es uno de los equipos de fútbol más antiguos de Europa, pues se fundó en 1891 en un colegio católico con el nombre inicial de Brugsche Football Club. Aunque tardó en ganar títulos, ahora casi toda la ciudad es hincha de uno de los clubes más grandes del país. Los fundadores del Círculo fueron estudiantes del instituto St. Francisco Xavier. Pese a estos orígenes, los dos clubes se diferenciaron. El Brujas fue fundado por estudiantes del colegio católico Broeders Xaverianen, aunque lo fundaron cuando ya habían acabado sus estudios, uniéndose pronto con un equipo que habían creado los estudiantes del Ateneo Koninklijk, de tendencia liberal y sin educación religiosa. Se juntaron, pues, diferentes corrientes, permitiendo que el Brujas, poco a poco, pasara a ser más abierto de mente, sumando más aficionados que un Círculo que caminó durante más años de la mano de las grandes familias conservadoras.

El Brujas ya nació dejando clara su identidad flamenca, con un nombre en flamenco y con aficionados de todas las clases sociales. Pero en la temporada 1899/1900 le salió un rival. Esa temporada jugó su primer derbi contra el Cercle. Aunque los fundadores del club eligieron un nombre en francés (Cercle quiere decir Círculo y por eso en la prensa española se suele usar este nombre, Círculo de Brujas), el Cercle no representa a la comunidad valona (los ciudadanos belgas que usan el francés) ya que Brujas es una ciudad flamenca por todos sus poros. Los fundadores, estudiantes del instituto St. Francis Xavier (en honor del santo navarro), usaron el francés no por ser su idioma sino porque era el idioma convertido en punto de encuentro entre hijos de comerciantes franceses, ingleses, holandeses o alemanes que vivían en la ciudad aprovechando sus comunicaciones y tejido industriales. En este instituto se impartía educación en francés (el nombre popular del centro era De Frères, en referencia a los padres franciscanos) y por eso el club se fundó con un nombre francés. Pese a que, cuando salían a la calle, los estudiantes no hablaban francés. En su inicio, la rivalidad dividía chicos de buena casa con apellidos extranjeros con los flamencos que trabajan en sus fábricas. Duró poco. Ahora no hay división social en esta rivalidad. Simplemente, el Brujas manda y se ha comido casi todo el espacio. Y eso que, antes de la Segunda Guerra Mundial, el Cercle ganó títulos y derbis pese a perder muchos de sus jugadores en la Primera Guerra Mundial. Después de 1945 el dominio del Brujas fue casi total y el Cercle se perdió entre descensos. En 1991, un derbi acabó incluso con un 10-0 a favor del Brujas, club que pasó a mirar hacia otros lados buscando una rivalidad más fuerte. Así nació el clásico contra el equipo de la capital, el Anderlecht.

El Brujas disputará este año la fase de grupos de la Champions tras superar las rondas previas. Foto: www.rsca.be.
El Brujas disputará este año la fase de grupos de la Champions tras superar las rondas previas. Foto: www.rsca.be.

Los dos clubes comparten estadio, el Jan Breydel, aunque la hinchada del Brujas siempre es mayoría. El Cercle suele jugar con 7.000 aficionados en la grada. El Brujas llena el estadio. El derbi volvió en 2003 con el retorno del Círculo a Primera y desde entonces este club se ha establecido entre los mejores, sufriendo algún descenso y ganando puntualmente algún derbi. En total, ha ganado 4 derbis en los últimos 10 años, pocos frente a un Brujas que se centra en ganar ligas, la última en 2018, o jugar la Champions. En 2015, el Círculo bajó a Segunda y sin recursos económicos llegó a disputar la promoción para no bajar a Tercera. El club andaba sin rumbo y pese a que los ciudadanos de Brujas son gente orgullosa admitieron que debían buscar la solución lejos. Hace un par de temporadas el Círculo pasó a ser propiedad del Mónaco, a través del empresario ruso Dmitry Rybolovlev, propietario a la vez del club monegasco. Con 10 jugadores cedidos por el Mónaco, el club ascendió con un gol en el último minuto del francés Irvin Cardona, cedido cómo no por el Mónaco, en el encuentro decisivo contra el Beerschot Wilrijk. Si hubiera subido este club, Amberes había recuperado su derbi en Primera más de 10 años después. El gol de Cardona decidió que volvía el derbi de Brujas.

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El reto del Círculo ahora es dejar de sufrir mientras el Mónaco forja a jugadores con futuro. Y de paso, intentar ganar algún derbi contra un Brujas feliz por estar en fase de grupos de la Champions. Un club, por cierto, controlado por un consejo de más de 100 personas que eligen al administrador general del club. El Brujas es una asociación sin fines lucrativos desde hace más de 90 años, con antiguos jugadores ocupando en ocasiones cargos importantes. Un modelo de gestión que permite a los hinchas sentir que tienen su voz, pues muchos forman parte del consejo directivo que organiza las asambleas. Un modelo opuesto al del Mónaco, sin duda, aunque dentro de la hinchada del Círculo muchos lo aceptan. Prefieren eso que jugar en Tercera, como le ha sucedido a clubes similares, como el RFC de Lieja, club con el que están hermanados. Sin un ruso detrás, ese club sigue en Tercera. Y Lieja, sin derbi.

Abel Ruiz ha marcado seis goles.
Jonathan Panzo es uno de los futbolistas del Círculo cedidos por el Mónaco. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).
Foto de portada: www.rsca.be

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1 comments

Un placer leer estas historias atemporales. Echaré un ojo al derbi de Brujas, ciudad que me enamoró y que aconsejo visitar. Gracias, señor Padilla.

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