Partido Polish Boyfriend: Un derbi a las puertas de Chernobyl

gomel - Andrei Suslov bajo licencia Creative Commons 3.0.

Mientras todo el mundo lucha contra la COVID-19, en Bielorrusia siguen jugando a fútbol con espectadores en las gradas. Aunque esta semana un partido por poco no se juega por otro motivo: un incendio. En las últimas semanas ardieron diferentes incendios forestales en la zona de exclusión de Chernobyl. Pese a que las autoridades ucranianas afirman que la zona 0 del mayor accidente nuclear de la historia no corre peligro, el fuego ha devastado zonas gigantescas provocando que los habitantes de diferentes ciudades en Ucrania y Bielorrusia se encierren en sus casas porque el aire es poco respirable por culpa del humo. Chernobyl, la población donde el 26 de abril de 1986 se produjo el accidente en una central nuclear que expuso a unos niveles de radiación muy altos a medio millón de personas, se encuentra en la frontera entre Ucrania y Bielorrusia. Las zonas más afectadas por esa tragedia son cruzadas por una frontera que la radiación, cómo no, no respetó.

Kyiv se ha convertido en la ciudad más contaminada del mundo durante unos días. En parte, porque otras urbes normalmente más contaminadas se encuentran confinadas, sin tráfico, por culpa de la COVID-19. Y en parte porque ellos tienen un fuego cerca que quema zonas con una radiación nuclear alta. Las otras grandes ciudades afectadas por el humo son Chernihiv y la bielorrusa Gomel. Esta semana se juega el derbi entre el FC Gomel y el Lokomotiv de Gomel, un derbi muy nuevo que solo se ha jugado una vez antes. Y que peligró por culpa del fuego, pues el nivel de humo en la ciudad era tan alto que costaba respirar.

El partido corresponde a la segunda división bielorrusa. Cuando hace siete días se disputó la primera jornada de este torneo, los dos equipos de Gomel debutaban en casa. Y ambos estuvieron pendientes hasta última de hora de si podrían jugar. Al final, el viento envió el humo hacia el sur, hacia Kyiv. Hacia Ucrania. Y el Lokomotiv goleó por 5-0 al Khimik Svetlogorsk, mientras el Gomel pinchaba contra el Naftan Navapolatsk (0-0). ¿No son maravillosos los nombres? Ya sabemos que en los estados de la antigua Unión Soviética, los clubes dependían de sectores del estado. De la Policía, del ejército, de ministerios. Así, los nombres nos cuentan historias. El Khimik, cómo no, dependía de un complejo químico. Y el Naftan de una refinería de petróleo estatal de donde salía gasolina, nafta.

Aunque no estamos aquí para hablar de ellos. No siempre se juega un derbi en Gomel. Es más, antes solamente se había jugado el año 2016, cuando el FC Gomel descendió a Segunda y se encontró con un club de su ciudad llamado Gomelzheldortrans, un club fundado en 2008. Por primera vez, la ciudad tenía un derbi. Aunque no supuso una gran espectáculo. Ambos encuentros acabaron empatados a cero. Aquí se puede ver el resumen de uno de los dos partidos, el FC Gomel viste de verde. Ese club llamado Gomelzheldortrans se llama ahora Lokomotiv. Un nombre de otras épocas para una entidad nueva que aspira a ser por primera vez el mejor club de una ciudad de medio millón de habitantes.

Domingo 26 de abril, 16:00h, Gomel-Lokomotiv-Gomel

Gomel es una ciudad que ha sufrido de lo lindo. Buscad Gomel en un mapa. La urbe se encuentra en una zona donde se besan tres fronteras: Rusia, Ucrania y Bielorrusia. Gomel ha sido controlada por lituanos, polacos, austríacos, alemanes, ucraniano o rusos con el paso de los siglos. Y todo, con una importante parte de la población judía, aunque la mayoría fueron exterminados en el holocausto. Gomel era una ciudad bien situada. En tiempos de bonanza, aquí se cruzaban caminos que venían de diferentes países y florecía el comercio. En tiempos de guerra, la ciudad era saqueada al encontrarse cerca de la fronteras. Poco queda, de la vieja Gomel. Cada guerra la destruía. En la Segunda Guerra Mundial, el 90% de los edificios fueron destrozados. Ahora la arquitectura es la funcional del estilo soviético de los años 50. Uno se puede hacer una idea con este vídeo del último 9 de mayo. Cada 9 de mayo, se celebra el día de la victoria, cuando se recuerda la victoria de la URSS ante la Alemania nazi. Millares de ciudadanos en diferentes países salen a la calle con fotografías de su familiares fallecidos en la guerra. Mirad el vídeo de Gomel. Y uno se puede hacer la idea de cómo sufrió la ciudad en los años 40.

La vieja Gomel era una ciudad donde se mezclaban idiomas. Ruso, alemán, ucraniano, yiddish y el bielorruso de los campesinos de la zona. Gomel pasó de mano en mano, como si fuera un cromo, controlada siempre por naciones más grandes. En el siglo XVII, por ejemplo, dependía de la Mancomunidad de Polonia-Lituania en el siglo XVIII. Después, fue ocupada por el Imperio Ruso. Y cuando el Imperio Ruso desapareció, la zona fue activa en guerrillas nacionalistas ucranianas que llegaron a crear en 1918 una República Popular Ucraniana independiente que controló Gomel durante unas semanas. Cuando las tropas bolcheviques la conquistaron, la ciudad fue entregada a la nueva República Soviética de Rusia. Desde entonces, cada vez mas bielorrusos y rusos llegaron a para hacer crecer una urbe que, finalmente, en 1926 pasó a ser parte de la República Soviética de Bielorrusia. Fueron los años en que el fútbol local empezó a destacar. Como era una ciudad bien situada, Moscú creó industrias y propició la llegada de mucha población. Y todo, gracias a la extensa red de ferrocarriles. Por eso el club local se llamaba Lokomotiv de Gomel, un equipo que fue bastante grande en los años 30. Aunque todo acabó con la Segunda Guerra Mundial.

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La ciudad quedó destrozada. Más del 50% de los habitantes fallecieron. La comunidad judía fue exterminada. Los ucranianos o polacos que quedaban, muertos o exiliados. Gomel renació con más gente llegando en tren de otras zonas de Bielorrusia o Rusia, para levantar una nueva ciudad. Y el Lokomotiv de Gomel llegó a soñar con ascender a Primera División, en una época en que competía con el Dinamo de Minsk para ser el mejor club bielorruso. La buena época acabó en los años 70, cuando el club abandonó el paraguas de la red de ferrocarriles y pasó a ser el Gomselmash, gestionado por una empresa de construcción estatal. El equipo poco a poco perdió peso. Si como Lokomotiv era un club de la Segunda División, como Gomselmasch acabó en Tercera y, finalmente, en Cuarta en 1990. Aunque no fue casual. La ciudad sufrió una crisis económica muy fuerte porque millares de personas emigraron a partir de 1986, escapando de la radiación de Chernobyl. Los jugadores no querían jugar en este club, los equipos rivales se negaron a jugar en Gomel y el estadio se vació. Los últimos años del Gomselmash estuvieron marcados por la radiación. No fue un hundimiento casual.

Pero la caída de la URSS permitió al club pasar de la Cuarta División soviética a la Primera División bielorrusa en pocas semanas. En 1992, el club se modernizó con el nombre de FC Gomel y debutó en la nueva liga bielorrusa. Fueron años muy duros. A mediados de los 90, Gomel era la ciudad más pobre de Bielorrusia. Sin salida, sin luz. Y el FC Gomel llegó a descender a Segunda, aunque renació. En 1998 volvió a Primera con una nueva directiva. Con el gobierno regional detrás, el FC Gomel empezó a mejorar gracias a unas autoridades que poco a poco invertían más dinero en la región. El presidente bielorruso Lukachenko ordenó invertir dinero en Gomel para sacar a la región del infierno de Chernobyl y el deporte local creció rápidamente. La vida volvió. Las familias regresaron. Y llegaron inversiones que permitieron al FC Gomel tocar el cielo cuando ganó la liga en 2003. Además, alzaría dos copas y jugaría incluso contra el Liverpool en la Europa League, cuando perdió por 3-0 en Anfield. Y solo por 0-1 en su remodelado estadio. Todo parecía ir bien, por fín.

Pero en estos últimos años, el gobierno regional ha dejado de invertir tanto, en parte por un cambio de dirigentes después de un caso de corrupción. En 2015, el Gomel bajó a Segunda, aunque rápidamente volvió a ascender. Pero en 2019 llegó otro descenso, con las arcas cada vez más vacías. De nuevo, toca jugar el derbi contra el Lokomotiv, un club que los últimos años se ha quedado a las puertas del ascenso a Primera. Fundado por el propietario de una empresa de autobuses en 2008, el club juega en un campo muy pequeño. Tiene poca hinchada, pero un buen organigrama deportivo. Para buscar más aficionados, hace dos años decidió pasar a usar el nombre de Lokomotiv para conectar con el recuerdo de los primeros años de fútbol en la cuidad.

Así llega el tercer derbi de la historia de Gomel. De nuevo, con la ciudad triste. Por el humo de unos incendios que recuerdan el destino trágico de la región. Y sin clubes en Primera.

Foto de portada: Andrei Suslov, bajo licencia Creative Commons 3.0.

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