Partido Polish Boyfriend: El derbi de las ratas

El río Escalda, con la ciudad de Amberes de fondo. Foto: Peter Köves bajo licencia Creative Commons 2.0.

Alguna vez ya contamos el curioso sistema del fútbol belga, donde los clubes tienen matrícula. Cada vez que nace una entidad, se le asigna un número. Cuanto más baja es la matrícula, mayor tradición tiene el club implicado. Algunas han quedado vacías cuando las entidades sufren bancarrotas y desaparecen, como sucede con la matrícula número dos del Daring Club de Bruselas.

El derbi con las matrículas más bajas sería el de Amberes, entre el Royal Antwerp y el Beerschot. El primer club, el decano, tiene la matrícula número uno. Y el Beerschot, la 13. Aunque en los últimos años perdió créditos después de una bancarrota. Refundado, llegó a competir con la matrícula 3020. No obstante, tras un largo litigio, ha recuperado la matrícula 13 al defender que se trata del mismo club, de alguna forma. Para los hinchas de este club se trataba de una cuestión de honor. Este año, el derbi se vive con el Beerschot presumiendo de nuevo de la matrícula número 13.

El derbi de Amberes era un tesoro dentro de una ciudad hermosa, un puerto fluvial conectado con el mar del Norte. Uno de los puertos comerciales más importantes, con grandes industrias, el negocio de los diamantes y muchos británicos que llegaron con un balón. Por eso el Amberes fue el primer club belga, fundado por ingleses y sus amigos locales. El legado británico se traduce en banderas del Reino Unido en las gradas y pancartas en inglés. Un derbi centenario y pasional, entre dos clubes que se sentían importantes, pues jugaban en dos de los estadios más bonitos de Europa. El Royal Amberes, con su título conectado a la casa real belga, en el estadio de Bosuilstadion. Las reformas lo han convertido en un recinto más moderno, aunque menos romántico que antes, cuando con sus gigantescas gradas y entradas señoriales, era un palacio. Y el Beerschot jugaba en el estadio Olímpico, sede de los Juegos de 1920, cuando la ciudad tenía tanta ambición que competía con París y Londres para ser sede de grandes eventos.

Amberes es la ciudad de Bélgica más grande sin club en primera. Foto: MarcadorInt.
Durante varias temporadas, Amberes fue la ciudad de Bélgica más grande sin club en Primera. Foto: MarcadorInt.

Entre los dos, el grande siempre fue la ‘Gran Dama’, como se conoce al club. Un equipo capaz de llegar a la final de la Recopa en 1993, perdida en Wembley contra el Parma. El Amberes es uno de los clubes más amados de Bélgica, aunque en 2005 sufrió un descenso entre deudas y pasó más de una década en Segunda, perdido. En 2015, después de años sin rumbo, llegó el empresario Patrick Decuyper con la idea de devolver al Amberes a Primera. Decuyper, responsable de los éxitos del Zulte-Waregem, compró la mayor parte de acciones del Amberes afirmando que conseguiría ganar títulos. El primer paso fue volver a Primera, claro. Con Decuyper la afición recuperó la alegría, pese a que no todos vieron con buenos ojos su idea para ir remodelando el amado Bosuilstadion. El sueño del club es conseguir ganar una liga que no llega desde el año 1957. Este curso anda en la parte alta, compitiendo con el Brujas y con la sorprendente Union Saint-Gilloise, otro club de matrícula baja. Hablamos de ellos aquí.

Decuyper salió del mapa hace cuatro años cuando aceptó una oferta de compra del empresario del mundo de la construcción Paul Gheysens. Se trata de un tipo muy particular. Su negocio es un imperio inmobiliario. Y su obsesión, el fútbol. En los últimos años ha construido el estadio de la ciudad de Gante, patrocinado por su empresa Ghelamco, ha levantado dos estadios más en Segunda, proyecta la construcción del campo del Kortrijk y ha comprado el Amberes. Y ojo, sus hijos han presentado una oferta para comprar ni más ni menos que el Anderlecht. Aunque no prosperó, y finalmente al Anderlecht llegó Marc Coucke, el padre del equipo de ciclismo Omega Pharma-Quick Step y el Oostende de fútbol. Pero es otra historia.

La temporada pasada, la ciudad recuperó el derbi con el retorno del Beerschot. El club nació en 1900, cuando algunos jugadores del Amberes se pelearon con otros y fundaron otro equipo. Era un club orgulloso capaz de ganar siete ligas entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, jugando en su precioso estadio Kiel, famoso por ser el escenario de los Juegos Olímpicos de 1920. El Beerschot siempre ha tenido su feudo en el sur de la ciudad, mientras el Amberes es amado en casi todo el resto de la urbe. Y pese a tener menos hinchas que el Amberes, el Beerschot tiene más títulos, aunque en 1999 el club sufrió una bancarrota y desapareció. Los hinchas buscaron soluciones y ésta fue la llegada del Germinal de Ekeren, una población vecina, que aceptó jugar en el estadio Kiel asumiendo la historia del viejo club, aunque sin renunciar a la suya. Así nació el Germinal Beerschot, que ganó dos copas. Sin embargo, en 2011, las peleas internas entre la gente que provenía del Germinal y la del Beerschot provocaron otro bautizo del club: Beerschot AC. Finalmente, en 2013, el club volvió a desaparecer por falta de dinero. Y los hinchas del Amberes realizaron un funeral de su rival lanzando un sarcófago al río.

El Bosuilstadion, ubicado en el distrito de Deurne (Amberes), es el estadio en el que disputa sus partidos el Royal Antwerp, que actuará como local en el derbi. Foto: LemmyButler bajo licencia Creative Commons 4.0.
El Bosuilstadion, ubicado en el distrito de Deurne (Amberes), es el estadio en el que disputa sus partidos el Royal Antwerp, que actuará como local en el derbi. Foto: LemmyButler bajo licencia Creative Commons 4.0.

Para seguir vivos, los aficionados buscaron dinero y presentaron una propuesta, en 2013, al club de otra ciudad vecina: el KFCO Wilrijk. Éste compró los derechos del club fallecido y nació el FCO Beerschot Wilrijk. Otra vez, de un pueblo salía un club que ayudaba a llenar el vacío del estadio Kiel. Pues bien, este club sumó cuatro ascensos en cinco años. El primer ascenso, a Cuarta, llegó delante más de 18.000 hinchas. En 2017, Francis Vrancken, empresario del sector de la construcción, se convirtió en el accionista mayoritario de la entidad. Aunque en 2019, Vrancken acordó dividir sus acciones y permitir que el 50% del club pasara a manos del príncipe saudí Abdullah Bin Mosaad, el hombre detrás de los éxitos del Sheffield United. Con su dinero, en 2020, llegó el ascenso a Primera. La sufrida hinchada del Beerschot presume ahora de su renovado estadio Olímpico, de un fútbol base del que ya han salido Jan Vertonghen, Toby Alderweireld, Thomas Vermaelen o Moussa Dembelé, y de su resistencia, se han negado a desaparecer una y otra vez. La lástima es que el estadio Olímpico, más moderno, ha perdido magia. Sin la mítica pista de atletismo, donde Paavo Nurmi había ganado medallas de oro en atletismo en 1920.

Nuevos escenarios con viejos nombres en el derbi entre las ratas y los judíos. La hinchada del Beerschot siempre etiquetó a los aficionados del Amberes como ‘los judíos’, de forma despectiva, ya que el estadio de Bosuilstadion se encuentra en un barrio cerca de los barrios judíos. Y efectivamente, el Beerschot tiene un problema con sus hooligans, protagonistas de escándalos y peleas, además de protagonizar episodios de racismo. Para la hinchada del Amberes, el Beerschot son las ‘ratas’. Así, directo. Prueba de la mala relación entre dos aficiones que se encuentran en la élite del fútbol belga por primera vez en años.

Apoya los contenidos en MarcadorInt y conviértete en un mecenas del proyecto a través de Patreon. Puedes apuntarte aquí.

Foto de portada: Peter Köves bajo licencia Creative Commons 2.0.

Related posts

1 comments

Hace unas semanas ya decidí que mi equipo belga sería el Union Saint-Gilloise, (como no, culpa de un artículo de Toni). Pero como no simpatizar con un equipo, el cual las cuatro primeras letras de su nombre son BEER? Se puede superar? Pues sí, se supera cuando ves que las cinco primeras letras de su nombre forman la palabra BEERS.

Responder a Robin23 Cancelar respuesta

*