Partido Polish Boyfriend: El derbi con más tradición en Albania

Marash Kumbulla ya es internacional absoluto por Albania. Foto: MarcadorInt (Todos los derechos reservados)

En Albania, la gente es orgullosa. No debería ser un problema. Aunque en ocasiones puede ir en contra, en una tierra famosa por sus venganzas. El código de honor albanés durante siglos manchaba de sangre el suelo, pues los parientes de un hombre asesinado tenían derecho a vengar su honor matando a un varón de la familia del asesino. El llamado Kanun, un código de honor medieval que sigue vive en algún rincón del país, especialmente en el norte. Zona muy orgullosa. También las ciudades pueden tener su orgullo. En el norte del país, Shkodër, mantienen mucho orgullo. Se trata de una urbe histórica. Antes de que existieran los albaneses, aquí ya existía una ciudad, fundada por tribus ilirias. Y después de siglos de dominio turco, fue en Shkodër dónde nació el renacimiento albanés que pedía crear un estado en el siglo XIX. Y cuando se creó, la capital no fue esta urbe al lado de un lago. Eso dolió en Shköder. La primera capital fue Vlorë, aunque rápidamente el centro de poder se movió hasta Tirana. Y la rivalidad se trasladó rápidamente a un terreno de juego. El duelo NK Tirana-Vllaznia Shkodër sigue siendo uno de los más sentidos, entre los dos equipos más antiguos del país. El único partido con cien años de tradición en Albania.

Este año, el NK Tirana lidera la tabla. Nadie ha ganado más ligas que ellos, con 25 entorchados. En el palmarés, los tres equipos con más ligas tienen su sede en Tirana. La capital manda. El club lejos de la capital con más ligas sería el Vllaznia, con nueve. Para la hinchada del Vllaznia, el Tirana siempre ha sido un club con ayudas, tramposo. No les gusta. La rivalidad nació cuando el joven estado albanés aún decidía cómo quería ser. Cuando en 1920 proclamaron Tirana capital del joven estado albanés, ésta era una ciudad imberbe. Cuentan que Süleiman Pasha Mulleti, un gobernante local de los tiempos del Imperio Otomano, fundó la ciudad en 1614 cuando ordenó la construcción de una mezquita, un bazar y un hammam en un cruce de rutas de caravanas. Shköder era milenaria. Era la ciudad de los valientes que pidieron, antes que otros, que Albania fuese un estado. Y acabaron sin ser capital, pues los políticos preferían una ciudad más fácil de defender, ya que Skhröder estaba demasiado cerca de Yugoslavia. Había sido invadida mil veces, la última vez en 1919. La primera capital era el puerto de Vlorë, aunque tampoco era segura. Así que apostaron por Tirana. Y la ciudad empezó a crecer.

El Air Albania Stadium, sede del derbi de Tirana. Foto: ErtonKashta bajo licencia Creative Commons 4.0.
El Air Albania Stadium, sede del derbi con más tradición de Tirana. Foto: ErtonKashta bajo licencia Creative Commons 4.0.

En Shkodër siempre recuerdan que Albania no sería igual sin ellos. Ni a nivel político, ni a nivel deportivo, pues allí ya jugaron partidos en 1908, gracias a un sacerdote de Malta que llegó con una pelota a una ciudad donde se mezclan las oraciones de las mezquitas y las iglesias. En 1912, un grupo de estudiantes fundarían un club llamado Independencia, liderado por un chaval llamado Palokë Nika. Y jugaron partidos contra los regimientos militares que siempre han cruzado los Balcanes, ya fueran británicos, italianos o después, yugoslavos. Este equipo acabaría convertido en el Vllaznia (en albanés quiere decir Bosques, en referencia al norte montañoso del país), club fundado oficialmente en 1919. Y en 1920 ya jugarían su primer partido contra el NK Tirana. Cosas de la vida, Palokë Nika también había participado en la fundación del Tirana, pues había marchado a la capital. Nacía una rivalidad. Y cuando en 1930 nació la liga albanesa, los partidos ya fueron calientes.

El NK Tirana había nacido oficialmente ese 1920, aunque Nika se sumó a un grupo de chicos que ya tenían un equipo de escuela antes. La idea del club era representar a la joven capital. Convertirse en un referente. Nacer grandes. La primera liga ya la ganaron ellos en 1930. Los políticos solían visitar su estadio. El club era el referente de esa nueva Albania libre, independiente, hasta que llegó la Segunda Guerra Mundial. La Italia fascista invadió Albania. Y cuando llegó la liberación, nació la Albania comunista. Los primeros títulos ligeros los ganaría precisamente el Vllaznia, mimado por las nuevas autoridades pues su hinchada había destacado contra los italianos. El NK Tirana no dejaba de ser un club demasiado nacionalista, con buenas relaciones con los anteriores gobiernos, así que durante los años de Hoxha no siempre lo tendría fácil.

El fútbol albanés pasa por uno de sus mejores momentos. Foto: Edu Ferrer Alcover.
El fútbol albanés pasa por uno de sus mejores momentos. Foto: Edu Ferrer Alcover.

En un país marcado por tantas décadas de comunismo, con el régimen de Enver Hoxha cerrando las fronteras y llenando el país de pequeños búnkeres, el fútbol también se politizó. El gobierno comunista creó una serie de clubes deportivos vinculados con los aparatos del estado. Lo que debía ser un club que promocionara la actividad física en los trabajadores se convirtió en una guerra de poder, con ministerios pugnado por fichar buenos jugadores y afianzar su posición gracias al fútbol. El Partizani de Tirana, bautizado así en honor de la resistencia comunista durante la Segunda Guerra Mundial, nació como el equipo del Ministerio de Defensa. Y el Dinamo de Tirana, como el de los servicios secretos. ¿Qué le sucedió al KF Tirana? Pese a no ser bien visto por las autoridades, no desapareció pues sus socios y jugadores no habían colaborado con las tropas italianas que invadieron Albania durante la Segunda Guerra Mundial. Igualmente, el Partido Comunista le cambió el nombre, bautizándolo como 17 Nëntori en honor de la fecha de la liberación de Tirana, el 17 de noviembre de 1944. El club, gran dominador del fútbol local antes de la guerra, pasó a un segundo plano, aunque nunca perdió la categoría. Con el fin del gobierno comunista, el Tirana recuperó su viejo nombre en esas mismas fechas en que millares de albaneses escapaban en barcos viejos hacia las costas italianas. En esas imágenes de un éxodo que rompieron el corazón a media Europa.

Sin embargo, el club ha sufrido en los últimos años. Empresarios con ganas de ganar dinero de forma fácil hundieron la economía de las entidades y el Tirana se proclamó, en 2011, propiedad del Ayuntamiento, que busca nuevos inversores. De nuevo corrió el rumor que era el club mimado por el poder. El club con más hinchas en la capital, con la afición más nacionalista, con grupos organizados hermanados con clubes de la capital de Kosovo, Pristina y Macedonia del Norte.

¿Y el Vllaznia? Más de lo mismo. Gozó de sus días de gloria en los años 70, aunque con la llegada de la democracia acabó sufriendo, por culpa de empresarios con intereses oscuros. En 2003, el presidente del club Myftar Cela, sería asesinado en la vecina Montenegro en un caso oscuro relacionado con grupos mafiosos. El nuevo propietario, Valter Fushaj, dejó sin un euro el club, arruinado. La última década ha visto cómo bajaban a Segunda tanto el Vllaznia como el NK Tirana, cuando presumían de ser los dos equipos con más años en Primera. El NK Tirana no había descendido jamás. Lo haría en 2017 precisamente delante de un Vllaznia que podía bajar en caso de perder el partido. Al final, el 0-0 se celebró en Shkodër como un título, pues el NK Tirana descendió en su campo. Pese a ello, para la pasional hinchada norteña, duele ver que la última liga fue en el año 2001. Les tocará seguir esperando, mientras que el NK Tirana sigue liderando la tabla. El descenso fue un accidente. Siempre aparecen empresarios con buenos contactos para que éste siga siendo el club grande del país. Aunque duela en Shkodër.

 

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Foto de portada: MarcadorInt (Todos los derechos reservados)

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