Partido Polish Boyfriend: El Algarve recupera su derbi en Primera

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En ocasiones, en el Algarve cuesta encontrar alguien hablando portugués en una playa o una terraza. En los años 60, millares de turistas ingleses o alemanes descubrieron que en el sur de Portugal existía un paraíso de playas a buen precio. Y la invasión de nórdicos de mejillas rosadas y calcetines encima de chanclas modificó para siempre la vida en el Algarve.

Aunque en las ciudades de esta zona sigue viva la tradición. La identidad de una zona que en su momento fue muy dura. Durante décadas sus habitantes se sintieron abandonados. Pese a estar bien conectado con África, los grandes puertos seguían estando en Lisboa. De allí partían las naos hacía Brasil o la India. La última zona conquistada por los portugueses a los árabes parecía en ocasiones un mundo diferente, hasta el punto que, oficialmente, era otro reino. Durante siglos el nombre oficial de Portugal era “Reino de Portugal y de los Algarves». O sea, el monarca luso tenía diferentes coronas. Aunque en la práctica todo era la misma entidad, debía jurar las cortes del Algarve, una zona que quedó atrasada respecto al resto del país. Aunque hoy, curiosamente, es la segunda con más PIB por detrás de Lisboa. El turismo modificó para siempre la vida de una zona bella, pese a algún atentado urbanístico provocado por el turismo masivo.

Las costas del Algarve, en Portugal. Foto: Carrmina bajo licencia Creative Commons 4.0
Las costas del Algarve, en Portugal. Foto: Carrmina bajo licencia Creative Commons 4.0

En el siglo XX, Algarve inició una transformación social y económica sin precedentes cuando, con la proclamación de la República, dejó de existir ese Reino de los Algarves. Y el nuevo gobierno sí cuidó la zona, apostando por una economía basada en los frutos secos, la pesca y la industria conservera. Los puertos empezaron a crecer. Dejaron de ser pueblos de pescadores para ser sede de flotas más grandes. Nacieron fábricas, especialmente esas relacionadas con las conservas. Y con ellas, una nueva población dejó los pueblos pequeños para dar vida a la nueva industria en la costa. En los años 20 y 30, el Algarve vivió huelgas, manifestaciones y represión. Justo en una época en que el fútbol se convertía en una de las pasiones de la población local. En el Algarve existen tres clubes grandes, el Olhanense, el Portimonense y el Farense. Aunque el gran derbi sería ese entre los dos últimos clubes, un derbi que esta temporada se juega por primera vez en 25 años en Primera. El derbi Portimonense-Farense, plato fuerte para estos primeros días del año 2021, es pura pasión y se juega por un golpe de suerte. O una desgracia. El Portimonense bajó, aunque ha evitado el descenso gracias a los problemas económicos del Vitoria de Setúbal.

El debate, como suele suceder, se centra en decidir quién es el club más grande. El Farense carga con la presión pues se trata del club de la capital, Faro. Con más de 100.000 habitantes, Faro tiene el aeropuerto internacional, muchas fábricas de atún y la sede del gobierno regional. Así que la hinchada del Farense no se puede permitir perder contra sus rivales de ciudades vecinas más pequeñas. Fundado en 1910 por chicos que querían imitar a esos ingleses que habían llegado para levantar la industria local, el Farense es el club con más temporadas en Primera del Algarve, con un total de 25. Antes de los años 30, cuando la liga portuguesa se organizaba por grupos regionales, el club ya compitió bastante bien, aunque la mejor época llegaría en los años 80 y 90 gracias a Paco Fortes, un exjugador del Barça y el Espanyol que recaló como jugador en el Farense. En 1989, Fortes colgó las botas y se quedó como entrenador. Y en 1990, con el club en segunda, lo metió en la final de copa, perdiendo contra el Estrela Amadora en el partido de desempate. Luego llegó el ascenso a Primera y en 1995, el Farense finalizaría quinto en Primera con jugadores como los marroquíes Hassan Nader o Hadki Radouane. Así pudo jugar la UEFA, aunque perdió en el primer turno con el Olympique de Lyon francés. Esos años acabaron mal, pues se gastó tanto dinero que el club entró en un proceso de autodestrucción, con bancarrotas y un montón de descensos. El club era un resumen de esos años en el Algarve. Como cada año llegaban más turistas, los empresarios locales, algunos llegados de Lisboa pocos años antes, gastaban sin ton ni son. Y las inversiones no siempre salían bien.

El Estadio Sao Luis, el estadio del Farense. Foto: Dlaranjo7 bajo licencia Creative Commons 3.0
El Estadio Sao Luis, el estadio del Farense. Foto: Dlaranjo7 bajo licencia Creative Commons 3.0

En 2006 el Farense había acumulado tres descensos consecutivos y acabó refundado en categorías regionales. Cosas de la vida, el descenso a los infiernos coincidió con la inauguración del gigantesco estadio del Algarve, con capacidad para más de 30.000 hinchas, en las afueras de Faro. El recinto, sede de la Eurocopa del 2004, se quedó grande para el Farense, que volvió a su viejo campo de Sao Luis, en el centro de la ciudad. El Farense pudo volver a Segunda en 2018 y finalmente, en 2020, a Primera. Donde recupera el derbi contra el Portimonense. Y todo, sin dejar el campo de Sao Luis. En el gigantesco estadio de Algarve se juegan torneos de verano o partidos de la selección de Gibraltar. Y algunos de liga, no todos. La hinchada del Farense se siente más cómoda en su vieja casa.

Lunes 4 de enero, 22:15h, Portimonense-Farense

De momento, los dos vecinos luchan por evitar el descenso. Llega peor el Portimonense. Con 40.000 habitantes, Portimao era una ciudad normalmente más obrera que Faro, aunque el turismo ha acabado por asemejar las dos urbes. Y el orgullo de la ciudad siempre fue el club, fundado en 1914 por estudiantes locales que volvieron de Inglaterra con un balón. El Portimonense pasó muchos años a la sombra del Farense y el Olhanense, aunque en 1977 ascendió por primera vez a Primera. Esa primera experiencia duró dos años, aunque en los 80, gracias a empresarios locales vinculados a la pesca y el turismo, como Manuel Joao, el Portimonense se convirtió en el primer club del Algarve en jugar en Europa, cuando acabó quinto en Primera. En la UEFA del siguiente año llegaría a derrotar al Partizan yugoslavo 1-0, aunque perdió en Belgrado por 4-0. Por eso fue importante para el Farense llegar a Europa en los 90, pues se sacó la espina de tener un vecino que había llegado más lejos.

El Estadio de Portimao, el estadio del Portimonense. Foto: JR1998 bajo licencia Creative Commons 3.0
El Estadio de Portimao, el estadio del Portimonense. Foto: JR1998 bajo licencia Creative Commons 3.0

El Portimonense acabaría en los años 90 en Tercera. El eterno ciclo vital del club pequeño que juega a ser grande. No pudo volver a Primera hasta el año 2010. Su siglo XXI ha sido bastante alocado, pues encadenó dos descensos, aunque se pudo salvar de volver a Tercera cuando fue repescado por el descenso en despachos del Varzim. En 2014, volvió a Primera gracias a la gestión del exjugador Theodoro Fonseca, siguiendo en Primera esta temporada con otro golpe de suerte. Acabó penúltimo, aunque se ha quedado en Primera para poder recuperar el derbi con el Farense gracias al descenso administrativo del Vitoria de Setúbal. La relación de Fonseca con la hinchada no sería lo mejor, pues cada temporada se trata de sobrevivir en primera con plantillas con operaciones exóticas, como dos japoneses este año.

Sea como sea, el Algarve recupera un derbi en Primera. El derbi considerado más pasional, aunque se han jugado otros derbis gracias al tercer invitado, el Olhanense. Con una población similar a Portimao, Olhao es una urbe orgullosa. En el siglo XIX era un puerto de 4.000 pescadores duros que tenían casi más contacto con España que con el resto de Portugal. Comerciaban en Cádiz, sin prestar demasiada atención a las fronteras. Aunque cuando la ciudad fue ocupada por tropas francesas de Napoleón, Olhao se levantó en armas, ganándose su fama de urbe indómita. Entre que fue premiada con el título de Villa por este acto, y la nueva industria pesquera, poco a poco Olhao fue creciendo. Y fue en el fútbol donde esta ciudad demostraría su carácter, pues el Olhanense fue el primer equipo de fuera de Lisboa o Porto capaz de ganar el torneo portugués antes de que fuera una liga unificada, en 1924, cuando derrotó al Porto por 4-2 en la final. El club llegó a acabar cuarto en Primera, aún hoy la mejor clasificación de un club del Algarve, en 1946. Un año antes, en 1945, había perdido la final de Copa. O sea, el Farense y el Portimonense, en el fondo, han seguido la estela del Olhanense, aunque les duela un poco.

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Orgulloso de su pasado, el Olhanense ha pasado la mayor parte de su historia reciente en Segunda o Tercera, aunque en 2009 pudo volver a Primera con Jorge Costa en el banquillo, aguantando entre los mejores hasta el año 2014. La temporada 2014/15, el Algarve se quedó sin ningún club de Primera. Dos han vuelto del purgatorio, castigados por la gestión de empresarios que como suele suceder en zonas donde el turismo crece rápido, en ocasiones no serían los más honestos. Ahora falta el Olhanense, que anda en la parte alta de su grupo de Tercera, por detrás precisamente del Vitoria de Setúbal. El club que ha salvado, aunque sea este año, al Portimonense.

Foto de portada: Northside bajo licencia Creative Commons 3.0

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