Partido Polish Boyfriend: El club de los comunistas muertos

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En el siglo XVI, los rusos, que se habían pasado los anteriores siglos aguantado los ataques de tribus y reinos asiáticos que llegaban con sus caballos para saquearlo todo, empezaron su caminar hacia el este. Después de siglos sometidos y derrotados por mongoles, hordas tártaras y guerreros siberianos, los rusos empezaron a fundar ciudades en las grandes llanuras del este. Cruzaron ríos tan caudalosos que parecían mares, subieron montañas y bosques sin fin. Y Rusia, poco a poco, se convirtió en lo que es ahora. Un país medio europeo, medio asiático. Una tierra que ha querido aprender y superar a los grandes países del oeste de Europa, sin dejar de lado su alma asiática.

Una de las ciudades fundadas en el siglo XVI, al norte del Mar Caspio, fue Simbirsk. Cuando la fundaron, la idea era un fuerte en el río Volga para proteger Rusia de los ataques de tribus del este. Aunque poco después, el Volga dejó de ser una frontera para ser una gran vía comercial. Fue en Simbirsk donde nació Vladimir Ilich, el hombre que sería recordado como Lenin. Tenía sangre europea y tártara, el pueblo musulmán que vive en esta zona. Por eso tenía esos ojos rasgados. Cuando Lenin falleció, las autoridades de la nueva Unión Soviética decidieron que el hombre se convirtiera en un símbolo. Y el 9 de mayo de 1924, Simbirsk pasó a denominarse Uliánovsk en honor a Lenin. Y así se ha quedado. La ciudad aún se llama Uliánovsk. Incluso en 1970, durante el centenario del nacimiento de Lenin, el centro urbano fue reconstruido derribando edificios viejos y manteniendo solamente esos donde había vivido el líder. En el año 2020, el Volga Uliánovsk, el club de fútbol local bautizado así por el río, jugó un partido de liga con una camiseta con la imagen de Lenin disfrazado de portero para recordar los 150 años de su nacimiento. El pasado sigue muy vivo en esta zona.

La entrada de la planta de fabricación UAZ, en Ulyanovsk. Foto: Yuriy Lapitskiy bajo licencia Creative Commons 2.0
La planta de fabricación UAZ, en Ulyanovsk. Foto: Yuriy Lapitskiy bajo licencia Creative Commons 2.0

El Volga de Uliánovsk juega en el grupo 4 de la Tercera División rusa. No anda mal, aunque seguramente no podrás ascender en un grupo donde se enfrenta a dos clubes con el mismo nombre: Lada. Y esta semana, los dos equipos juegan entre ellos. El Lada de Togliatti contra el Lada de Dimitrovgrad. Dos ciudades bautizadas también con nombres de políticos comunistas. Si ciudades como Stalingrado o Leningrado recuperaron sus nombres anteriores, Volvogrado y San Petersburgo, con el fin de la URSS, en esta zona, no. Estas ciudades, todas en esta zona, siguen con su nombre del pasado como si nada. Con la curiosidad de que se trata de nombres de políticos extranjeros. O sea, bautizados por Moscú en un gesto de solidaridad entre pueblos.

Melekess era un pueblo nacido en el siglo XVIII que creció bastante no muy lejos de Simbirsk, la futura Uliánovsk. La ciudad creció gracias a que fue elegida para ser la sede de un Instituto Nuclear y de una fábrica de repuestos de coches. Hasta que en 1972 se decidió bautizar la ciudad con el nombre de Gueorgui Dimitrov, el líder comunista búlgaro. Nacido en el seno de una familia pobre, Dimitrov fue famoso pues los nazis lo acusaron de participar en el incendio del Reichstag. Después, sería secretario general de la Internacional Comunista entre 1934 y 1943.

El histórico comunista italiano Palmiro Togliatti cuenta con una estación de tren a su nombre en Roma. Foto: CAPTAIN RAJU bajo licencia Creative Commons 4.0
El histórico comunista italiano Palmiro Togliatti cuenta con una estación de tren a su nombre en Roma. Foto: CAPTAIN RAJU bajo licencia Creative Commons 4.0

Más al sur, siempre en la zona del Volga, la ciudad de Stavropol del Volga, fundada en el siglo XVII, fue elegida en los años 60 para ser la sede de la fábrica más grande de coches de la URSS. Un proyecto que significaría una nueva vida para los ciudadanos de esta urbe, que también fue bautizado con un nuevo nombre el mismo año que empezaron las obras de la fábrica, en 1964. El nombre de Palmiro Togliatti, el líder comunista italiano que había fallecido ese mismo año cuando estaba de vacaciones precisamente en la URSS. Togliatti, que se había librado de ser detenido por Mussolini porque estaba en Moscú con su amigo Dimitrov, volvería a Italia en la clandestinidad, lucharía en la Guerra Civil española y sufriría un atentado después de la Segunda Guerra Mundial cuando puso de su parte para evitar que Italia acabara en otra guerra civil. Togliatti fue la persona clave para que la FIAT, la marca de coches italiana en manos de una familia alejada del comunismo como los Agnelli, participara en la apertura de esa fábrica de coches en la ciudad antes llamada Stavropol. Togliatti puso de acuerdo a los soviéticos con los Agnelli, con los que solía hablar de fútbol, ya que estos eran los propietarios de la Juve. Y Togliatti siempre decía a sus subordinados que para hacer la revolución, debía saber qué pensaba el pueblo. Y por tanto, debían saber el resultado de la Juventus.

Sea como fuere, en Togliatti se creó la fábrica VAZ, la fábrica más grande de los coches de la URSS, los famosos Lada. Inspirados en los FIAT, nacieron en los 60 cuando en Moscú entendieron que ellos también debían crear coches baratos para la mayor parte de la población. Y los Lada se convirtieron en uno de los símbolos de la URSS; aún amados por muchos habitantes, con coleccionistas buscando modelos viejos. En las zonas de la antigua URSS aún te encuentras viejos Lada, que aguantan el paso de los años. Con la caída de la URSS, la empresa AvtoVAZ, aún con sede en Togliatti y con parte de capital en manos de la francesa Peugeot, ha seguido fabricando modelos Lada modernizados. Aunque sobre todo trabaja para marcas japonesas o francesas.

Los coches Lada se convirtieron en un icono de la Unión Soviética. Foto: Harold bajo licencia Creative Commons 3.0
Los coches Lada se convirtieron en un icono de la URSS. Foto: Harold bajo licencia Creative Commons 3.0

Esta fábrica provocó que en toda la región nacieran otras infraestructuras relacionadas con los coches, como la fábrica de Dimitrovgrad. Por eso el club local se llama Lada, aunque en verdad, no tiene nada que ver. El club, fundado hace poco, se llama así por una simple cuestión de nostalgia, pues buena parte de la población trabajó en las fábricas relacionadas con estos coches. Por eso los equipos de Dimitrovgrad y de Togliatti, se siguen llamando Lada. Aunque no les anda demasiado bien, especialmente al club de Togliatti. Sin vinculación económica con el grupo AvtoVAZ, sufren problemas económicos.

El Lada Togliatti, fundado en 1970 con el nombre de Torpedo, llegó a jugar en la Segunda División en los años 70 y 80, cuando la ciudad no dejaba de crecer con la llegada de nuevos obreros para una fábrica gigantesca. Con la caída de la URSS, el club llegaría en dos años a la Primera División rusa, aunque poco a poco acabó en manos de empresarios locales sin alma que lo destrozaron. Al borde de la bancarrota, ahora es último. Los jugadores, chavales jóvenes, no cobran. Y en la ciudad ven como otro club, el Akron, ha ocupado su lugar.

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El Akron, fundado en 2018, ya ha subido hasta la segunda división gracias al dinero de Pavel Morozov, el propietario de empresas del sector del metal de la zona. Togliatti es famosa en la actualidad por ser una de las ciudades rusas con el indice de criminalidad más alto, con grupos mafiosos actuando son cierta impunidad. La mayor parte de empresarios han sido investigados. Y muchos de ellos han fundado con el paso de los años clubes de fútbol, que han desaparecido rápidamente, como la Akademia Togliatti o el FC Togliatti. Ahora, este Akron juega en el estadio de la vecina Samara, pues Morozov esta negociando modernizar el viejo estadio de la ciudad, donde aún juega un Lada Togliatti sin dinero, con poca gente en las gradas.

Y cosas del destino, el Akron Togliatti ha fichado esta temporada un delantero brasileño. Se llama Marx Lenin. En la región con ciudades con nombres de comunistas, llega Marx Lenin.

Foto de portada: Vadimgimov bajo licencia Creative Commons 4.0.

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