Partido Polish Boyfriend: El derbi del puerto más grande de Europa

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El río Lee desemboca en el sur de Irlanda creando uno de los puertos naturales más grandes del mundo, el puerto de Cork. Solamente el puerto natural de Sídney sería más grande, como suelen decir los ciudadanos del sur de Irlanda. Tierra orgullosa, de gente dura, que no siempre ha tenido la vida fácil. Los irlandeses del resto de la isla en ocasiones han mirado por encima de la espalda a esos huraños irlandeses del sur. Y estos consideran que el resto de la isla no vale tanto la pena. En Cork, muchos afirman que la verdadera capital de Irlanda es Cork, no Dublín. Pues en Dublín aceptaron el tratado con el Reino Unido donde nació la República de Irlanda independiente, aunque en ese texto los irlandeses aceptaban que Irlanda del Norte seguiría en manos británicas. En la zona de Cork, los nacionalistas irlandeses no aceptaron ese pacto, provocando la guerra civil irlandesa. Cork ya había sido quemada por las tropas británicas en la guerra de la independencia. Y volvió a ser atacada, ahora por otros irlandeses, que invadieron la ciudad por mar. Sí, en la zona de Cork son muy irlandeses.

Cork ha sufrido mucho. Aunque su posición en la isla también le ha permitido renacer siempre, ya sea de la peste negra o de las guerras. Situada en un puerto natural ideal en el sur de la isla, se convirtió en el puerto ideal para zarpar hacia Estados Unidos. Millares de personas emigraron una y otra vez para trabajar en el puerto o los astilleros de Cork, forjando la personalidad de una ciudad donde incluso se llegó a proclamar un Soviet comunista en los años 10. Una urbe orgullosa que veía cómo millones de paisanos pasaban por sus calles camino del puerto listos para subir a una nave y marchar hacia Estados Unidos. Más de cuatro millones de irlandeses zarparon de este puerto, pues bajo el dominio británico no tenían futuro en su casa. Y así Cork se convirtió en este baluarte nacionalista irlandés. Provocando que en la ciudad el fútbol no sea el deporte que manda.

University College, en Cork. Foto: Michael O'Sheil bajo licencia Creative Commons 4.0
Campus del University College, en Cork, Irlanda. Foto: Michael O’Sheil bajo licencia Creative Commons 4.0

Pese a que Cork es la segunda ciudad más grande de la isla, a nivel futbolístico lo ha pasado mal. Sus equipos se han fundado y desaparecido en diferentes ocasiones. En total, la ciudad de Cork ha celebrado 12 títulos de liga, aunque ganados por entidades con cinco nombres diferentes: el Cork United (desaparecido en 1948), el Cork Athletic (desaparecido en 1957), el Cork Celtic (desaparecido en los años 80), el Cork Hibernians (difunto el 1971) y el Cork City. El superviviente de una ciudad donde un Cork FC fue subcampeón en los años 30.

El actual club nació en los 80, cuando la ciudad se quedó sin equipo grande. Y ha ascendido y descendido sin parar. En su momento llegó a ser el primer club 100% profesional de Irlanda, aunque luego se quedó sin dinero y acabó en Segunda. Después volvió y se convirtió en el primer club 100% propiedad de los hinchas campeón de liga en 2017. Aunque, cómo no, volvió a Segunda en una ciudad donde en el fondo la mayor parte de la gente piensa en otras cosas. En una ciudad así de irlandesa, el deporte más popular es el Hurling. Su equipo ha ganado la liga más de 30 veces y el equipo de fútbol gaélico también suma muchos títulos. Puede parece extraño, aunque en Irlanda, los deportes también explican la identidad. El fútbol, el rugby o el hockey sobre hierba son vistos por muchos como deportes de los británicos, en contraposición con el Hurling o el fútbol gaélico. El estadio más grande Irlanda no deja de ser Croke Park, en Dublín, gestionado por la Asociación Atlética irlandesa, que se negó a realizar partidos de fútbol y rugby durante décadas por ser deportes de origen británico. Cuando el Lansdowne Road se demolió y reconstruyó para convertirse en el Estadio Aviva, la institución permitió que se usara el estadio entre 2007 y 2010 para dichos deportes, aunque generó mucho debate, pues en este estadio los británicos habían asesinado jugadores y espectadores de un partido de hurling.

Saints Peter and Paul's Church, en Cork, Irlanda. Foto: Andreas F. Borchert bajo licencia Creative Commons 4.0
Saints Peter and Paul’s Church, en Cork, Irlanda. Foto: Andreas F. Borchert bajo licencia Creative Commons 4.0

Cork, por tanto, es una ciudad de hurling. Y esta temporada el Cork City juega en Segunda División de nuevo. Y en la primera jornada, ya que en la isla la liga se juega con calendario anual y se pone en marcha ahora, le toca el derbi del puerto contra el Cobh Ramblers, el equipo de una ciudad al otro lado del río, una urbe de menos de 14.000 habitantes con un equipo en la misma categoría. Eso, no gusta en Cork. Además, no les gusta del todo la vecina Cobh, una ciudad hermosa de 12.000 habitantes.

Viernes 26 de marzo, 20:45h, Cork City-Cobh Ramblers

Si Cork era un puerto industrial, Cobh fue puerto de naves de lujo. Por eso fue la última escala del Titanic antes de su trágico destino. Como en las mismas naves viajaban personas ricas y gente humilde, por Cobh pasaron millares de personas, aunque la ciudad se benefició de ser elegida por los británicos como zona más residencial, con un centro precioso que no se vio tan afectado por las guerras de hace 100 años. Como aquí vivían los militares y administradores de la corona británica, en 1849 la ciudad fue rebautizada como “Queenstown” (ciudad de la Reina) cuando fue visitada por la Reina Victoria. Con la independencia irlandesa, se recuperó el nombre de Cobh. Y empezó una nueva era.

El área periférica de Ballintemple, Cork, en Irlanda. Foto: Michal Gorski bajo licencia Creative Commons 3.0
El área periférica de Ballintemple, Cork, en Irlanda. Foto: Michal Gorski bajo licencia Creative Commons 3.0

La historia puede modificar el destino de las personas y las entidades. Y eso sucedió con el Cobh Ramblers, el equipo de fútbol local. Este club no jugaba a fútbol. Era un equipo de hockey sobre hierba. Como en la ciudad tenían su base militares británicos, existía una liga local de este deporte que desapareció cuando los británicos se largaron. En la zona de Cork, los irlandeses jugaban al hurling, no al hockey. Así que los deportistas del Cobh Ramblers decidieron abandonar el hockey para jugar a fútbol, un deporte británico aunque más tolerado que otros. Y empezaron a jugar en ligas regionales hasta que en los años 80 fueron admitidos por primera vez en el sistema profesional.

El Cobh Ranblers ha llegado a subir a Primera, aunque casi siempre anda en Segunda, donde en ocasiones juega el derbi del Puerto de Cork con sus vecinos. Dos clubes unidos por el puerto y por ser propiedad, en los dos casos, de los hinchas. Aunque en Cork dicen que los hinchas de Cobh son unos pijos británicos. Y la gente de Cobh dicen que esos de Cork son muy brutos. El puerto une, aunque a la vez, separa. Cosas de las rivalidades.

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Foto de portada: K.ristof bajo licencia Creative Commons 3.0.

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