Partido Polish Boyfriend: El partido que fue un derbi bañado por el petróleo

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¿Cómo se denomina un derbi cuando uno de los dos equipos abandona su ciudad y se larga a otra urbe? Cosas del deporte moderno. En Nueva York aún puedes encontrar aficionados de los Brooklyn Dodgers de béisbol que siguen este equipo, de forma imaginaria, pues en 1958 lo trasladaron a Los Angeles. En Ploiesti, pocas personas siguen siendo hinchas del Astra. Aunque alguna queda, medio triste.

El año 1998 esta ciudad vivió por primera vez un derbi. El Petrolul, el equipo grande de la Ploiesti, observó nervioso cómo ascendía a Primera el Astra, un club pequeño sin demasiados hinchas hasta entonces. Durante tres años jugaron derbis. El Astra ganó dos, el Petrolul tres. El resto fueron empates, cómo no. Y en 2002, el Petrolul bajó de forma dramática, pues el Astra evitó la promoción de descenso en el último partido. De repente, el Astra era el equipo que mandaban en la ciudad. Duró poco, ya que en un movimiento curioso, en 2003 las dos entidades se fusionaron. Y el Petrolul volvió a Primera, sin conseguir el ascenso jugando, mientras que el Astra parecía desaparecer dentro de su vecino grande. No fue así. La historia es compleja, como suele suceder en el fútbol rumano, tierra fascinante.

Aficionados del Petrolul rumano. Foto: Br'er rabbitons bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported.
Aficionados del Petrolul rumano. Foto: Br’er rabbitons bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported.

Ploiesti ha sido durante años una de las ciudades más ricas y más duras de Rumanía. Todo, gracias al petróleo. Esta ciudad era una urbe comercial de tamaña medio, hasta que se descubrió que la zona estaba llena de reservas de petróleo. Justo cuando el mundo se ponía en movimiento gracias a la gasolina, Ploiesti tenía mucho oro negro. La ciudad creció con la llegada de trabajadores. Los propietarios de los pozos levantaron mansiones, mientras los trabajadores lideraban luchas por sus derechos. Ploiesti fue bombardeada una y otra vez por los aliados en los años 40, pues los nazis usaban su petróleo para mover parte de su maquinaria de guerra. En 1944, los soviéticos entraron en la ciudad y la industria del petróleo fue nacionalizada. Industria que había dado a la ciudad sus clubes de fútbol.

El Astra fue fundado en 1921 por los ingleses y franceses que vivían en la ciudad, trabajando en los pozos. En los despachos de los pozos, claro. Incluso algún yankee participó en la creación del club, el dominador de la escena local en los años 20 y 30. El nombre era el mismo de la empresa que controlaba buena parte de la producción de petróleo, la Astra-Romanian, una filial del gigante neerlandés Dutch/Shell, propiedad de Henri Deterding, empresario que solía visitar Ploiesti. Con la llegada del comunismo, el club fue rebautizado como Rafinorul Poliesti, un nombre que deja clara la relación con las refinerías. Aunque jamás destacó, perdido en ligas regionales. El equipo grande de la ciudad era el Petrolul, el club preferido por las autoridades comunistas. Curiosamente, el Petrolul no dejaba de ser el Juventus de Bucarest, club que había ganado ligas en su momento, trasladado en 1952 hasta Ploiesti, para dejar espacio libre en la capital para clubes como el Steaua, controlado por el ejército, o el Dinamo, controlado por la policía secreta. Así, las autoridades comunistas borraban del mapa un club fundado por personas que no eran de izquierdas antes de la guerra. Y lo convertían en un nuevo proyecto en una ciudad industrial a su medida. Funcionó, pues el Petrolul ganó la liga en 1958, 1959 y 1966.

Aficionados del Petrolul en Rumanía. Foto: Br'er rabbitons bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported.
Aficionados del Petrolul en Rumanía. Foto: Br’er rabbitons bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported.

Con la caída del régimen de Ceaucescu, los clubes pasaron a ser controlados por empresarios privados. El Astra acabaría en manos de Ioan Niculae, un tipo polémico. Propietario de la empresa más grande de fertilizantes de Rumanía, fue acusado de formar parte de la temible Securitate, la policía secreta de Ceaucescu. O de negocios sucios con Gigi Becali, en propietario del FBSB, el club antes llamado Steaua de Bucarest. Becali mantiene una relación de amor y odio con otros presidentes de clubes, como Ioan Niculae. Los dos fueron acusados de una red que sacaba comisiones de fichajes, en un caso que provocó el juicio contra el Manager General del Steaua, Mihai Stoica.

Niculae compró el Astra en Tercera, en los años 90. Y consiguió llegar a Primera. Hasta ese año 2003 que se decidió fusionar los dos clubes. A los hinchas la idea no les gustó, especialmente a los del Astra, que eran los que más perdían con la fusión. En 2005, Niculae escuchó la llamada de los hinchas del Astra y después de dos años en blanco, se fundó un nuevo Astra con la intención de mantener vivo el viejo club. Inicialmente lo llamó FC Ploiesti, aunque rápidamente recuperó la vieja marca de Astra. Pese a tener una afición fiel, el club no llenaba estadios. Y eso que tardó poco en volver a superar en la tabla a un Petrolul siempre mal gestionado, encadenando ascensos y descensos. Hasta el año 2012, cuando Niculae decidió trasladar el club del que es legítimo dueño a la ciudad de Giurgiu, en la frontera con Bulgaria, en el Danubio. A unos 130 kilómetros al sur de Ploiesti. O sea, compró un club y lo trasladó a su región natal, pues allí había nacido. Niculae, según Forbes, ya es el hombre más rico del país gracias a sus negocios agrícolas, con fertilizantes, viñedos y cereales. Y con ese dinero pudo jugar a su gusto con el Astra. La temporada 2013/14 debutó en competiciones europeas y ganó la Copa. La temporada 2014/15 eliminó al Lyon en la previa de la Europa League. Y la temporada 2015/16 eliminó al West Ham, antes de ganar por primera vez la liga.

Aficionados del Petrolul en Rumanía. Foto: Conceited 2 bajo licencia Creative Commons 3.0.
Aficionados del Petrolul en Rumanía. Foto: Conceited 2 bajo licencia Creative Commons 3.0.

Aunque la aventura duró poco, en parte por los problemas de Niculae con la justicia, pues llegó a ser encarcelado por poner dinero de forma ilegal en la campaña electoral del Partido Socialdemócrata. Acusado de comprar árbitros, Niculae poco a poco de olvidó de su juguete, que tampoco ha conseguido enamorar en Giurgiu. Los años que jugó en Europa por ejemplo, el Astra jugaba sus partidos en Bucarest. En 2021, llegó el descenso, el mismo año que perdió la final de Copa. Y el mismo año del retorno de Niculae a la cárcel, por lavar dinero negro.

Y así llega el derbi. O eso que antes fue un derbi. O como dicen en Rumanía, el “viejo derbi de Ploiesti”, pues un equipo abandonó en la ciudad. Y solamente queda el Petrolul, club fundado en Bucarest, a su vez. Si el Astra pinta que bajará a Tercera, el Petrolul seguramente ascenderá. Sería el retorno, pues en 2016 sufrió una bancarrota y se refundó en cuarta con los aficionados liderando el proyecto, acompañados por el Ayuntamiento. El club llegó a gozar del apoyo de un patrocinador francés, la empresa Veolia. Una apuesta curiosa, pues es una empresa nacida de la compañía francesa de aguas especializada en nuevas energías. O sea, renovables a la ayuda de un club vinculado al petróleo. Veolia dejó de poner dinero en 2020, aunque con nuevos patrocinadores y más hinchas, el Petrolul se encuentra a un paso de volver a Primera. El Astra tiene pinta de estar destinado a los campos regionales. Como sucedió en los años 60.

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Foto de portada: Валерий Дед bajo licencia Creative Commons Attribution 3.0 Unported.

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