Partido Polish Boyfriend: El hombre que creó una rivalidad

Amberes es la ciudad de Bélgica más grande sin club en primera. Foto: MarcadorInt.

Cuando uno se acerca al Bosuilstadion, tiene la sensación de viajar en el tiempo. Bueno, eso solía suceder, pues este estadio, poco a poco, moderniza su cara. Por un lado es lógico. Por el otro, duele. Situado al este de Amberes, al lado de un parque, se llega poco a poco por calles llenas de bares con las banderas del Royal Antwerp (nombre en flamenco de la ciudad de Amberes), hasta llegar a una vieja tribuna que tenía una puerta de entrada con el nombre del club. Una mole de hormigón que durante décadas no se modernizó. Durante años, ir al Bosuilstadion era viajar en el tiempo.

Esta temporada, este estadio ha abierto una vieja grada que se cerró en su momento por motivos de seguridad. La directiva del club poco a poco moderniza un estadio que ha quedado inmortalizado en fotos en blanco y negro como uno de los que tenía más personalidad de Europa. Casi siempre lleno por una afición pasional. Viejos que han visto goles europeos en un campo que tenía pista ciclista en su momento, pues en Bélgica rodar es sagrado, y jóvenes que formaron parte del temible grupo de hooligans locales, inspirados por los británicos. En Amberes, las islas británicas no parecen estar lejos y siempre ha existido conexión con su fútbol. Cómo no, el club fue fundado en 1880 por ingleses y estudiantes locales. La gran Dama, como se conoce a uno de los equipos más antiguos del fútbol continental, siempre ha sido considerado un club grande en Bélgica, pese a un palmarés alejado de ese del Brujas o el Anderlecht: cuatro ligas, la última en 1957. Y dos copas, la última en 1992. Esa copa, por cierto, permitió al club llegar a la final de la Recopa en 1993. En esa aventura europea, siempre superaron turno sufriendo. Contra el Glenavon de Irlanda del Norte, el Amberes necesitó los penaltis. Contra el Admira Wacker austríaco, un gol en la prórroga. Contra el Steaua de Rumania, un gol en el partido de vuelta a los 82 minutos del delantero Alexandre Czerniatynski, llegando a semifinales gracias a ese tanto fuera de casa. En semifinales tocó el Spartak de Moscú, que ganó la ida 1-0 y marcó primero en la vuelta: 0-2 en el global. Tres goles permitieron una remontada histórica, ganar por 3-1 el partido de vuelta (Onopko fue expulsado) y jugar una de las finales menos esperadas de todos los tiempos, pues el rival era el Parma italiano. Y entonces, el Parma aún era un desconocido, pues tres años antes jugaba en Segunda. En Wembley, el Parma ganó 3-1 a un Amberes que aún es el último club belga que ha jugado una final europea.

El Antwerp regresó a Primera. Foto: www.rsca.be.
El Antwerp regresó a Primera. Foto: www.rsca.be.

Después, el club entró en uno años de mediocridad que sumieron esta orgullosa ciudad del norte, cercana a la frontera holandesa, en la tristeza. Y eso que en su momento existía un derbi precioso, pues en 1900, algunos jugadores se pelearon con otros y fundaron otro club, el Germinal de Beerschot. Esta entidad ha sufrido bancarrotas, ha desaparecido y su heredero ha conseguido volver a Segunda. Ahora lucha por ascender y recuperar el derbi contra el Royal, el equipo grande de la ciudad, equipo que ha pasado 12 años consecutivos en Segunda. Sí, 12. 12 años sin equipos de Amberes un Primera. Una espera muy larga que se rompió esta última temporada, con un ascenso celebrado con pasión por una ciudad que ahora sueña, ya que el equipo compite bien en una liga dominada por el Brujas. Si la hinchada del Beerschot quiere un ascenso, la del Royal, ir a Europa. Sería el premio después de esos 12 años en Segunda.

El problema estos años ha sido la falta de dinero que casi acaba con el descenso administrativo o incluso la desaparición. Sufriendo un concurso de acreedores, cada temporada el Amberes ha buscado ir devolviendo los más de 5 millones de euros de deudas. Hasta que llegó el empresario Patrick Decuyper. Fue él quien empezó a pagar deudas. Y puso dinero para remodelar el estadio. Después de ver cómo el Eupen los dejaba sin ascenso en 2016, en un partido que acabó con incidentes y coches de la policía quemados, en 2017 el Royal no falló y ascendió. Y este fin de semana quiere poner a prueba su proyecto europeo contra un club que ha jugador de forma habitual en Europa, el Zulte-Waregem.

Lo interesante del partido será que Decuyper fue presidente en el pasado de este club. Y consiguió ser declarado persona non grata en dos poblaciones. Todo un récord. Todo empezó cuando corrió el rumor de que Decuyper quería trasladar el Zulte-Waregem a Amberes, información negada por el alcalde de Amberes. Eso no evitó que Decuyper fuera definido como “Judas del año” por el alcalde de Waregem. Decuyper no había ocultado que se sentía motivado por la idea de mandar en un club de tradición como el Amberes, pese a que no tenía relación ni con el equipo, ni con la ciudad. Nacido en Ronse, lejos de Amberes, este hijo de un panadero fue futbolista en Tercera y estudió ingeniera industrial en Gante antes de crear un negocio de energía solar. Su empresa fue comprada por una mayor, él pasó a trabajar en esta y la empresa en cuestión se postuló como patrocinador del Zulte-Waregem. Fue así como entró en el fútbol y acabó liderando un proyecto que funcionó bien, pese a su carácter indómito.

Domingo 17 de diciembre, 20:00h, Zulte Waregem-Antwerp

Cuando Decupyer entró en el club, el Zulte Waregem tenía solamente 9 años de vida. Fundado en 2001, el club era el resultado de la unión de dos ciudades: Zulte y Waregem. En Zulte, una ciudad de unos 16.000 habitantes, dos clubes ya se habían fusionado en los años 70. Como mucho llegaron a Segunda. Y en 2001, se fusionaron con el KSV Waregem, de la ciudad vecina, más grande, con 37.000 ciudadanos. En este caso, el KSV Waregem sí tenía historia. Había ganado la Copa en 1974 y la Supercopa en 1982. Y en la UEFA 1985/86 incluso llegó a las semifinales, en esos años en los que cualquier ciudad belga tenía un equipo capaz de brillar en Europa. En esa UEFA, el Waregem eliminó al Aarhus danés, a Osasuna, al Hadjuk Split y, ojo, al Milan, ganando 1-2 en San Siro en un partido con un penalti inexistente de un jovencito llamado Maldini. En semifinales, el Colonia los dejó fuera de la final.

Franky Dury, entrenador del Zulte Waregem. Foto: www.rsca.be.
Franky Dury, entrenador del Zulte Waregem. Foto: www.rsca.be.

Con el paso de los años el Waregem perdió peso y sufrió una bancarrota. Por eso, en 2001, se fusionó con el club de la ciudad vecina, más pequeña. Dentro del trato, Zulte consiguió que el nombre de su urbe sonara antes, aunque Waregem consiguió que se jugara como local en su ciudad. Así nació un nuevo club, con un empresario local, Willy Naessens, poniendo el dinero y buscando otros socios. Naessens es un tipo construido a sí mismo, nacido en plena Segunda Guerra Mundial, entre ruinas. Quizás fue así como entendió que podía ganar dinero con la construcción. Y se especializó en las casas y las piscinas. Fue él quién potenció al joven Decuyper. Y este llegó a ser el presidente y la cara visible. Aunque su idea de mover el club no gustó ni a Naessens, ni a nadie. Y eso que con Decuyper, el Zulte Waregem llegó a Primera y ganó la Copa. Hasta que salió peleado con todos.

Decuyper entendió que si no era propietario de un club, no tenía poder. Y planeó eso, comprar un club. Inicialmente, intentó comprar el Oostende, con la intención de trasladarlo a Amberes y ocupar la plaza del desaparecido Germinal de Beerschot. Fracasó. Y finalmente, pudo comprar al Amberes, y lo ha saneado. Ahora, manda con la ayuda de dos socios empresariales, y con dos accionistas menores. Uno de ellos, Jan Michel, ejerce de presidente institucional y es la cara visible de la RAFC association, una organización creada por los hinchas que, en plena crisis, compró los derechos del escudo, la camiseta y los símbolos del club. Así garantizaron que la vieja dama siga caminando orgullosa en su tercer siglo de vida. Ahora, se enfrentan los dos equipos marcados por Decuyper. Uno con poca historia, aunque el año pasado ganó la Copa y ha jugado en Europa. El otro con mucha historia, aunque viene de Segunda.

Foto de portada: MarcadorInt.

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3 comments

Grandísimo texto Toni! Este año ando viviendo en Amberes y me he pasado un par de veces por el Bosuilstadion y es tal y como lo describes. Impacta lo pasional que es la hinchada, sobre todo comparada con otros campos de Bélgica, y como dices se puede ver claramente la influencia British – la mayoría de sus cánticos cogen el ritmo de cánticos Premier o directamente son en inglés. Hasta con un lateral en obras el ambiente que se crea es precioso. Una visita recomendada para quien pase por la ciudad y tenga la oportunidad. Y este año, con la oportunidad de ver al equipo llegando alto.

Como siempre brillante, Toni Padilla. Sólo un detalla para ampliar la cercanía del futbol británico y el Antwerp, como tu muy bien señalas. Antwerp, el nombre efectivo del club, es Amberes en Inglés, no así en Flamenco/Holandés, que es Anterwpen.

Además, para remarcar el punto de la importancia del Royal Antwerp en Bélgica (país donde resido), es el club más antiguo del país. A partir de los años 20, la Federación belga de futbol decidió atorgar a cada club una placa con el número según su antigüedad. Los números menores están muy codiciados por el prestigio que entrañan, y no es extraño que antiguas “matrículas” en desuso o en categorías muy inferiores vengan “compradas” (mediante un mecanismo de fusión de clubes) por equipos que quieren procurarse mayor solera. Por todo ello, el Royal Antwerp pasea orgullosamente en su escudo un número 1 que atestigua su posición de decano.

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