Partido Polish Boyfriend: Húngaros contra eslovacos en la misma liga

El Danubio.

En su magistral libro ‘El Danubio’, el italiano Claudio Magris viaja en el tiempo y en el espacio por esas fascinantes tierras alrededor de este río. Magris, italiano de Trieste, ciudad que con un ojo mira hacia el mar y con el otro hacia el centro de Europa, conocida por muchos como Mitteleuropa, se fijó siempre en los letreros de viejos comercios en lenguas que se usan poco, en costumbres que nos recuerdan el paso de pueblos expulsados. Unas tierras donde históricamente han nacido culturas que han vivido mezcladas. Cuando los grandes imperios se desplomaron, nacieron fronteras que pretendían poner orden entre estos pueblos que vivían relativamente mezclados. Cómo no, se puso orden a base de sembrar un poco de desorden. Muchos húngaros, eslovacos, croatas o serbios no reconocen las fronteras de sus estados, considerando que deberían ser países más grandes.

Uno de los pueblos que se siente más castigado es el húngaro. En 1920 se decretó cómo sería Hungría en el Tratado de Trianon. En 1918, al final de la Primera Guerra Mundial, sobre las cenizas del Imperio Austrohúngaro nacieron nuevos estados y algunos se quedaron con tierras que los húngaros consideraban suyas. Parte de la región de Transilvania pasó a manos rumanas, y la región de la Voivodina y Eslavonia fueron incorporadas por Yugoslavia. Hungría no lo aceptó y, en unos años caóticos, llegó al poder un gobierno comunista que fue derrotado por los rumanos. Los gobiernos occidentales finalmente pusieron al Almirante Horthy en el poder (un Almirante de la marina en un estado sin mar) y en Trianon, en 1920, acabaron de decidir la suerte de una Hungría derrotada: perdieron el resto de Transilvania y la nueva Checoslovaquia se quedó las tierras donde ahora viven los húngaros de Eslovaquia. En total, más de tres millones de húngaros quedaron fuera de su estado.

Hace pocas semanas, la UEFA castigó tanto a eslovacos como húngaros a jugar un partido sin público por cánticos llenos de odio en un duelo directo en las eliminatorias previas a la Eurocopa. Estos dos estados no mantienen buenas relaciones, pues en el sur de Eslovaquia los húngaros son mayoría en algunas poblaciones. Y el gobierno húngaro promociona la cultura húngara en Eslovaquia, mientras no oculta que le gustaría que esas tierras le pertenecieran legalmente. La rivalidad es tensa y, cómo no, afecta al deporte. Si cada duelo de selecciones es peligroso, en la liga eslovaca también existen partidos de alto riesgo por la presencia de un club que representa a los húngaros de Eslovaquia, el DAC.

Hungary fans sing the National Anthem before the UEFA Euro 2016 match at Stade de Lyons, Lyons Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 22/06/2016
La selección de Hungría mantiene una tensa rivalidad con la selección eslovaca. Foto: Focus Images Ltd.

El 75% de la población de la ciudad de Dunajská Streda, la sede del DAC, se considera húngara. Fundado a inicios del siglo XX, el Club Atlético de Dunajská Streda (DAC) jugó en categorías inferiores en el estado checoslovaco con la excepción de los años 80, cuando llegó a Primera y ganó su único título, la copa checoslovaca contra el Sparta de Praga. La temporada 1987/88 jugaron la Recopa y la 1988/89 la UEFA, perdiendo con el Bayern. Con el fin de Checoslovaquia, el DAC quedó en la Primera División eslovaca y se metió en la UEFA en la temporada 1993/94. Fue su última aparición europea: perdieron con el Casino Salzburg en el primer turno.

En la nueva liga eslovaca, el DAC aguantó en Primera hasta 1998. Pese a un retorno en 1999, del año 2000 al 2007 jugó en Segunda, hasta que bajó a Tercera en 2007. Con violencia en las gradas, deudas y problemas, era un club roto, hasta que el empresario local Oszkár Világi, un abogado metido en política en un partido de la minoría húngara, propuso fusionar el DAC con el Senec, un club de Primera en bancarrota. En una buena operación, Világi consiguió que en tres semanas el DAC ascendiera de Tercera a Primera ocupando la plaza del Senec. Desde entonces el club solamente ha bajado una vez, aunque la temporada 2012/13 ascendió rápido. Con el dinero de Világi, quien mantiene buenas relaciones con el gobierno húngaro al otro lado de la frontera, el DAC ha modernizado su estadio y ha vuelto a Europa.

Sábado 7 de diciembre, 15:30h, Slovan Bratislava-DAC

Estas últimas temporadas han sido especialmente calientes los duelos contra el Slovan de Bratislava, el club eslovaco más grande. Hace dos años, en un DAC-Slovan, apareció en las gradas del estadio Lászlo Köver, el portavoz del parlamento húngaro, con su bigote y una bufanda del DAC al cuello. Köver es el fundador del partido Fidesz, que manda ahora en Hungría con su programa populista de derechas, programa que siempre ha incluido luchar por los derechos de los húngaros que viven fuera de las fronteras de Hungría. Los partidos del DAC son peligrosos por la presencia de radicales nacionalistas húngaros de extrema derecha, aliados con los del Ferencváros de Budapest, cantando la canción “Nélküled”, una canción rockera que reivindica el derecho de los húngaros de recuperar sus tierras perdidas. El gobierno húngaro pone dinero en los clubes que representan a los húngaros fuera de Hungría, como ya contamos citando otro caso en Rumanía. Y el DAC se beneficia de ello.

Laszlo Köver. Foto: he Chancellery of the Senate of the Republic of Poland, bajo licencia Creative Commons 3.0.
Laszlo Köver, actual portavoz del parlamento húngaro, ha aparecido en alguna ocasión en las gradas del DAC. Foto: he Chancellery of the Senate of the Republic of Poland, bajo licencia Creative Commons 3.0.

Esta temporada, el DAC no podrá ganar la liga eslovaca (nunca lo ha conseguido) aunque sigue compitiendo en la parte alta contra un Slovan de Bratislava convertido en el gran club del país. En su momento, Bratislava fue una ciudad multicultural, como cuenta Magris en su libro. Pero esa ciudad donde se hablaba eslovaco, alemán, yiddish y húngaro dio paso, después del drama de la Segunda Guerra Mundial, a una nueva urbe que dejó de mirar hacia Viena, muy cercana, para relacionarse con Praga en el estado checoslovaco. El Slovan fue muy grande entonces, y seis titulares de la selección checoslovaca de 1970 en el Mundial pertenecían a este club. Ganó ligas y en 1969 derrotó al Barcelona en la final de la Recopa.

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Con el fin de Checoslovaquia, el Slovan parecía destinado a ganar siempre la liga, aunque ha sufrido bastante por la aparición de clubes pequeños bien gestionados, en ocasiones, o impulsados con el dinero de empresarios oscuros, en otros casos. El Slovan se siente grande, aunque a nivel europeo ya no lo sea. Pese a todo, estos últimos años ha mejorado un poco gracias al dinero de Ivan Kmotnik, uno de los hombres más ricos del país. Kmotnik invirtió en el Artmedia Petrzalka hace años, ganando la liga con este club, aunque lo abandonó cuando le salió la oportunidad de comprar el Slovan, club que arrastra a muchos radicales que defienden la integridad de Eslovaquia cada vez que los húngaros del DAC dicen que no sería una mala idea volver a mover unas fronteras mucho menos estables que el curso del Danubio.

Foto de portada: MarcadorInt.

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