Partido Polish Boyfriend: Ir a Europa con una grada construida por los hinchas

Trondheim. Foto: MarcadorInt

Noruega es uno de los países más caros del mundo de Europa. Y tiene muchas virtudes, aunque una no serían sus viñedos. Quizás con el cambio climático, un día podrán producir buen vino, aunque de momento hoy lo importan. Y por eso, el vino es aún más caro. Pese a todo, el inglés Brian Deane, el hombre que en 1992 marcó el primer gol de la historia de la nueva Premier League con el Sheffield United contra el Manchester United, se sorprendió cuando se levantó en su casa noruega y en la puerta encontró botellas de vino. Y vino bueno. O sea, muy caro. Eran regalos de los hinchas del Sarpsborg, un club fundado en 2008 después de una serie de refundaciones y fusiones de clubes locales. En 2014, el Sarpsborg había jugado en la primera división noruega con Brian Deane de entrenador. Y pese a gozar del segundo presupuesto más modesto, se salvaron en un play-off final. La hinchada se lo agradeció con vino. Otros se pintaron la cara de negro en un partido, pues Deane es de color. El Sarpsborg es un club peculiar.

Deane ya no entrena en el Sarpsborg. Duró dos años y pese a amar este proyecto, prefirió escapar del frío y volvió a casa. En el segundo año, consolidó el club en Primera y metió al Sarpsborg en semifinales de Copa. Luego volvió a Inglaterra, donde trabaja en una empresa de representantes de jugadores. No entrena. Y sigue los resultados de este club que, actualmente, tiene en su mano clasificarse por primera vez para jugar competiciones europeas. En menos de 10 años, el club puede pasar de ser fundado a jugar en Europa. Un progreso mayúsculo para el club de esta ciudad a una hora de Oslo, hacia la frontera sueca. Este fin de semana, además, se enfrentan al líder, el todopoderoso Rosenborg, el equipo que tiraniza la liga noruega. Del 1992 al 2004 ganó 13 ligas consecutivas. Después solamente ganó 3 ligas en 10 años y, finalmente, volverá a ser campeón y sumará tres ligas consecutivas. Todo en una liga que funciona con un calendario anual. O sea, estamos ya en la jornada 24, a seis fechas del final.

Nadie duda que el rival europeo de la Real Sociedad ganará la liga otra vez. Más abierta está la pugna por ir a Europa. El Sarpsborg ha ocupado la segunda posición durante buena parte del torneo, aunque hace dos jornadas la presión agarrotó las piernas del equipo, goleado por 5-0 en casa del penúltimo, el Tromso, el equipo más norteño de la Primera División noruega. Aunque la reacción fue de equipo grande: ganó las semifinales de Copa al Valerenga por 0-3, a partido único, y jugará su primera final de Copa. O sea, puede ir a Europa por vía de la Liga, o por vía de la Copa. La final será contra el Lillestrøm, equipo que anda por mitad de la tabla. Y en la última jornada, otra victoria, permitiendo al club llegar al duelo contra el Rosenborg como segundo en la tabla.

El éxito del Sarpsborg ha situado por primera vez en muchos años en el mapa a esta urbe industrial de unos 60.000 habitantes. La ciudad siempre ha estado muy vinculada a dos empresas locales, la Borregaard, la gran empresa noruega de producción de papel, y la cerveza Borg Bryggerier, que se fusionó en una sola empresa en 1997 con otra entidad famosa del país, la Hansa Brewery de Bergen. Y sí, es conocida en parte por su fútbol. La ciudad tenía dos equipos grandes y uno de ellos, el Sarpsborg FK, conocido como SFK, jugó 20 años en primera y ganó 6 copas. El otro, el IL Sparta, ganó la copa en 1952 y sumó 9 años en Primera. El SFK era un club fundado por estudiantes nacidos en familias ricas. El Sparta, por trabajadores. Las dos realidades de una ciudad no muy diferente a las otras.

El problema fue que la última temporada con uno de estos dos clubes en Primera fue 1974, cuando bajó el SFK. Por eso, en 1996, después de más de 20 años sin un equipo victorioso en la ciudad, el ayuntamiento fue escenario de unas reuniones entre los diferentes clubes de la ciudad y alguna población vecina, con la idea de unir fuerzas y crear un club potente. Ese año, 16 equipos fundaron el Sarpsborg Fotball, que empezó en Tercera, usando la plaza del SFK. Pues bien, fue un desastre: bajaron a Cuarta ya el primer año, y los dos clubes grandes, el SFK y el Sparta, se bajaron del proyecto y siguieron por libre.

Domingo 1 octubre, 20:00h, Rosenborg-Sarpsborg

El Sarpsborg Fotball no dejó de existir y ascendió a Tercera. Ese mismo año, el Sparta también ascendió a Tercera, así que se unieron en un club llamado FK Sparta Sarpsborg que ascendió a Segunda en 2005. Finalmente, en 2007, el SFK también decidió volver, aunque con la condición de sacar la palabra “Sparta” del nombre del club. Las negociaciones fueron largas, aunque finalmente, en 2009, se bautizó el club con su nombre actual: Sarpsborg 08 FF. En 2009, el equipo fue sancionado por deudas (asumieron un presupuesto muy ambicioso que no cumplieron) con tres puntos, sanción que casi los manda a Tercera. Se salvaron por los pelos y ya en 2010 se quedaron a un paso del ascenso a Primera, ganando un partido de promoción contra el rival regional, el Fredrikstad FK. El ascenso llegó en 2011, aunque la primera experiencia duró poco: bajaron a Segunda. En 2012, Thomas Berntsen llegó como director deportivo, fichó a Deane y el club volvió a Primera. Y allí sigue. No ha bajado y este año lucha por ir a Europa.

El Sarpsborg compite contra equipos con más tradición. Y más dinero. El Rosenborg tiene un presupuesto de casi 18 millones de euros. Ellos, de 5 millones, aún uno de los más modestos de la categoría. Y pese a que Geir Bakke, su entrenador, afirma que el estadio del club, llamado como la ciudad, es el mejor de la liga por la pasión de sus hinchas, que siempre lo llenan, la realidad es que se trata de un viejo estadio, pequeño, que precisaría de muchas obras si llegan a Europa y quieren jugar en casa. El estadio fue conocido más por ser sede de campeonatos de atletismo, y finalmente acercaron las gradas pasando por encima del tartán. La historia de este pequeño estadio explica el éxito de este club. Detrás de un arco, una grada muy pequeña, con seis filas, instalada de forma provisional para uso de la hinchada visitante. Y detrás de la otra portería, una grada bonita, moderna, nueva, inaugurada este año. Una grada pagada y construida por los hinchas. El grupo de animación del Sarpsborg, llamado Fossefallet (La Cascada, en Noruega), recolectó dinero entre sus miembros y otros socios, pidió permiso, contrató una empresa y levantó una grada (en este vídeo, la grada detrás la portería de la izquierda). Y los mismos hinchas acudían para pintar, soldar o ayudar para evitar que el precio se disparara. Los Fossefallet, de los que se sospecha que fueron los que dejaron vino en la puerta de Brian Deane, siempre acaban aplaudidos por sus jugadores al final de los partidos. Durante el juego, son ellos los que animan en un club que avanza poco a poco.

“El éxito se sube a la cabeza. Noruega necesita éxitos en su fútbol. La selección no gana, los clubes no brillan en Europa, con permiso del Rosenborg. Cuando un club parece trabajar bien, los elogios lo matan y pierden la cabeza. Toca crecer poco a poco, paso a paso. Si una temporada las cosas no salen, no podemos romper el equilibrio y perjudicar el trabajo de los últimos años”, decía a la prensa local su actual entrenador, Geir Bakke. Este técnico gestiona el buen trabajo de Brian Deane. Es un tipo también relativamente desconocido. Jugó en clubes como el Stabaek o el Strommen, y como entrenador ha formado parte del cuerpo técnico de equipos como el Valerenga, el Stabaek o el Molde. Esta es su tercera aventura como entrenador, después de probar fortuna en el Kristiansund, donde consiguió el ascenso a Primera. A Bakke lo eligió el director deportivo del club, Thomas Berntsen. Como jugador, Berntsen fue un defensa expeditivo que brilló en el Lillestrom y el Valerenga. No fue internacional, aunque fue un clásico del fútbol noruego en los 90, entrenando después en equipos modestos. No acabó de triunfar y después de algún pinito en la televisión, en 2012 fue contratado como director deportivo del Sarpsborg.

Jorgen Strand Larsen, delantero de 17 años, empieza a asomar la cabeza en el Sarpsborg. Foto: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).
Jorgen Strand Larsen, delantero de 17 años, empieza a asomar la cabeza en el Sarpsborg. Foto: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).

Una de sus obsesiones es fichar jugadores físicamente fuertes. El Sarpsborg juega de forma defensiva y agresiva: presión agobiante, líneas juntas. Se hace fuerte desde atrás y solamente el Rosenborg ha recibido menos goles que ellos. Bakke y Berntsen prefieren jugadores duros que puedan aguantar bien 90 minutos arriba y abajo. Tipos disciplinados que lleguen al club buscando una oportunidad y luego puedan ser fichados por clubes rivales llenando las arcas de este club, como Jakob Glesnes o Kistroffer Toksad, vendidos al Stromsgodset por un millón de euros.

La realidad de muchos clubes noruegos es fichar barato y vender caro. Y en ocasiones, vender al Rosenborg, el club más grande. Por ejemplo, cuando este club sorprendió en la Europa League y eliminó al Ajax, fue gracias a los goles de Samuel Adegbenro, extremo fichado del Viking, el club que le dio la oportunidad en Europa, a mitad de temporada. El Rosenborg ha conseguido sacar dinero con su participación en fases de grupos europeos y es un club ejemplar en muchos sentidos, pues ha conseguido estabilidad. Pese a que después de sus años dorados sufrió una pequeña crisis, ha recuperado su lugar en lo alto del Olimpo, aunque lo persiguen los fantasmas del pasado.

Entre 1992 y 2005, equipos como el Deportivo, Dinamo de Moscú, Besiktas, Panathinaikos, Olympiakos, Galatasaray, Athletic Club, Celtic o Real Madrid perdieron en el estadio Lerkendal. Y la Juve empató tres veces. El Bayern, dos. El Rosenborg busca brillar otra vez en Europa, aunque en este mercado global no es difícil. El club mantiene una identidad marcada, pues el máximo accionista es un empresario local, Ivar Koteng, uno de los hombres más ricos de la ciudad del club, Trondheim, gracias a sus inversiones en el mercado inmobiliario. La apuesta del Rosenborg es cuidar la base, dominar el mercado local y apostar por extranjeros que luego puedan vender más caro. Un modelo no tan alejado de ese del Sarpsborg, aunque unos moviendo mucho dinero. Y otros, menos. Al final, en muchas ocasiones se trata de trabajar con sentido común.

Niklas Bendtner es la estrella del Rosenborg. Foto: Focus Images Ltd.
Niklas Bendtner es la estrella del Rosenborg. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: MarcadorInt.

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